Daniel Pereyra
En todos los conflictos bélicos existentes en el mundo, grandes o pequeños, desde Irak hasta Pakistán, el empleo de mercenarios está generalizado, la flota de atuneros vascos acaba de sumarse a esa nefasta práctica, con su incorporación a la guerra de baja intensidad que se libra en el Océano Indico, entre las costas de Somalía y el archipiélago de las Islas Seychelles.
La lucha por los recursos naturales, que desde hace años se libra en muchas regiones del planeta y desde luego en Africa, se suma así a los mares territoriales.
Varios pesqueros que navegaban bajo bandera española, ante los ataques de piratas somalíes, se han registrado como nacionales de dichas islas, con lo cual pueden utilizar mercenarios para su custodia, eludiendo así la prohibición que rige en el Estado Español. Han contratado para tal fin a la empresa británica Control Risk que colocará a cuatro ex militares en cada barco, provistos de ametralladoras y fusiles de asalto, especializada desde hace años en seguros y protección marítima. El coste de la operación de custodia se estima en varias decenas de miles de euros por barco.