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POR TU SEGURIDAD, LEE ESTO

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Varios policías cargan durante una manifestación en defensa de la sanidad pública. 

Fernando Sánchez, en 'La Marea'

Existen dos tipos de personas: las que se sienten seguras con mayor presencia policial, guardias jurados, redadas arbitrarias, cámaras de vigilancia, alarmas y alambradas; y luego existen las personas a las que ese tipo de despliegues, muy al contrario, les produce una sensación de inseguridad, de amenaza constante. En Reino Unido los policías raramente portan armas. Tampoco en la República de Irlanda, ni en Nueva Zelanda ni en Noruega. La policía de Islandia mató el día 3 de diciembre a una persona, era la primera vez que ocurría desde la creación de ese cuerpo de seguridad, en 1778.

No es casualidad que, en general, las sociedades más cohesionadas, en las que sus ciudadanos disfrutan de más derechos sociales, sean precisamente las más alejadas de la idea de ‘Estado policial’.

El concepto de seguridad que tradicionalmente se ha utilizado en España es, sin embargo, el más reduccionista. Y lo ha sido tanto en política interior como exterior. Consiste en reducirlo todo a una mera actividad policial o militar. Un ejemplo: los programas de armamento en España, según datos de El País, suman 30.000 millones de euros. De hecho, el verano pasado el Gobierno aprobó un crédito extraordinario de más de 877 millones de euros para armamento. El año anterior hizo lo mismo por valor de 1.782 millones. Idéntica mentalidad es la que motiva que el Ministerio del Interior decida gastar 500.000 euros en un camión para lanzar agua a presión sobre manifestantes.

LA FALTA DE VERGÜENZA

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Ignacio Escolar , en eldiario.es

La falta de varón no es un problema médico”, dice Ana Mato mientras demuestra que la falta de vergüenza tampoco es un problema para gobernar. La ministra del confeti, de Eurodisney y de la Sanidad no piensa dar marcha atrás: dejará a las parejas lesbianas y a las mujeres solteras sin acceso a las técnicas de reproducción asistida en la Seguridad Social. Lo presenta como un recorte de gasto cuando es un recorte de derechos. No es un problema presupuestario sino un ajuste ideológico: un tijeretazo discriminatorio que pretende castigar a aquellos modelos de familia que no encajan en su católico patrón moral.

En el Ministerio han intentado borrar pruebas para al menos disimular. Han eliminado de la redacción inicial de la ley la frase donde reservaban estos tratamientos para “parejas integradas por mujer y hombre”. En la práctica, con una nueva excusa, llegan a la misma conclusión: que solo las familias como manda Rouco Varela tendrán derecho a que la Seguridad Social les pague un tratamiento de inseminación artificial.

“La financiación pública debe ser para la curación”, asegura la ministra, que plantea una falacia monumental. Es discutible si la Seguridad Social debe financiar las técnicas de reproducción asistida –yo estoy a favor, pero ese debate es otro–. Pero si asumimos que el dinero público debe cubrir esta prestación, no se puede discriminar a las parejas homosexuales sin romper con el principio de igualdad. Una pareja de lesbianas puede hoy, gracias a la ciencia, ser madres aunque falte el varón. Quienes argumentan que esto va contra la naturaleza olvidan que no hay nada más natural que morir antes de cumplir los treinta o parir con dolor.

Una última pregunta para Ana Mato: ¿La falta de papeles es un problema médico o es que cuando son inmigrantes aplicamos otro código moral?

ESPAÑA, DESTINO TERCER MUNDO

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El brusco fin de de un periodo de bienestar que creíamos eterno. Esta no es una crisis cualquiera, sino una convulsión social

Esta no es una crisis cualquiera, sino una convulsión social...
... que va a dar un vuelco radical y definitivo a nuestro nivel de bienestar, devolviéndonos a épocas pasadas marcadas por la inmigración y la pobreza. Esta es la desencantada tesis de "España, destino tercer mundo" (Deusto), el estreno editorial de Ramón Muñoz, el periodista que desde las páginas de EL PAÍS lleva años alertando a contracorriente de la gravedad de esta recesión, ocultada por los mercenarios del optimismo, desde políticos y financieros hasta periodistas. Negocios publica el prólogo de este libro que sale a la venta el próximo martes, día 13. Un obra sombría pero honesta, que augura catástrofes financieras por venir como una suspensión de pagos de la deuda, o incluso el corralito y la salida del euro.

Ramón Muñoz, en 'El País' Negocios

Se han escrito muchos libros sobre la crisis, y se han quedado viejos antes incluso de que salieran a la venta. El doble error: aplicarse en un optimismo antropológico basado en la idea de que la historia siempre avanza y evaluar la actual catástrofe financiera y económica como si fuera una crisis cíclica más. Los hechos y el agravamiento de la situación están desmontando ambas falacias.

La confianza histórica en el progreso de la humanidad, con breves recesos, está instalada en la conciencia colectiva. Y se ha trasladado a la economía por inercia. Nada más lejos de la realidad. Como parte del llamado mundo desarrollado, los españoles hemos vivido entre 40 y 50 años de bienestar, una prosperidad inédita desde el comienzo de los tiempos. Ese periodo de riqueza ha sido la excepción, y no la regla como nos han hecho creer y hemos aceptado por comodidad.

EL REPUDIO DE LOS OTROS la economía política del sacrificio

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Arturo Borra en 'Rebelión'

Ya no escuchamos con tanta frecuencia el discurso arrogante de los portavoces del “primer mundo”, entre otras cosas, porque ese “primer mundo” ni siquiera existe en tanto realidad homogénea. De la teoría de los tres mundos no queda, en buena parte del planeta, más que el tercero. La mundialización del tercer mundo incluso en los países centrales arruina cualquier pretensión de superioridad europea. Dicho de otra manera, el eurocentrismo está herido de muerte. La lección es clara: nadie está a salvo en el capitalismo, como no sean unas elites mundiales que gobiernan a espaldas de los pueblos, en la más absoluta opacidad. En cualquier parte donde se viva o sobreviva -según complejas coordenadas de clase, género, etnia, procedencia o edad- uno se topará con escombros. La creencia en una superioridad esencial, ligada a una etnia, una cultura o una nación, está jaqueada por la propia dinámica capitalista desterritorializante. El desbordamiento de una economía globalizada con respecto a los estados-nación (en tanto garantes necesarios de su despliegue) es inocultable. Lo que rige el movimiento de multinacionales y capitales financieros no es la lógica nacionalista sino la lógica de la mercancía: la “patria” inlocalizable del capital.

Que todavía ese núcleo etnocéntrico tenga anclaje social en Europa y EEUU no hace más que agravar las cosas: contribuye a sedimentar un discurso de cuño fascista, que además de construir al otro como sujeto inferior, lo supone inconvertible, esto es, incapaz de advenir como «semejante». Ahora bien, ante sujetos declarados inconvertibles lo único que se puede hacer para neutralizarlos es el control, el confinamiento o la muerte.

LAS CONSECUENCIAS DE NEGAR LA SANIDAD AL INMIGRANTE IRREGULAR

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Gonzalo Fanjul, en 3.500 millones

En ocasiones no es cuestión de ideología, sino de líneas rojas. Las mías fueron traspasadas ayer con la decisión de negar a los inmigrantes en situación irregular elderecho a la salud.

El Gobierno justifica su decisión en el ahorro de 500 millones de euros del gasto sanitario. Eso es, sencillamente, imposible de saber. En primer lugar, el número de extranjeros que residen irregularmente en nuestro país es enormemente vaporoso. En segundo lugar, la imposibilidad de ser atendidos en la red de asistencia primaria podría llevar a muchos de ellos a recurrir a los servicios de urgencias, que ya actúan por encima de sus posibilidades. En tercer lugar, la 'desaparición' sanitaria de una población de esta envergadura puede generar problemas de salud pública cuya resolución compense en gran medida el ahorro que se pretende hacer ahora. Un ejemplo: España es en este momento uno de los países desarrollados con mayor número de enfermos detuberculosis, una enfermedad con variantes extremadamente peligrosas que se concentra en algunos grupos de población inmigrantes.

El recurso al argumento del 'turismo sanitario' es una infamia. Como demuestran todos los trabajos serios que se han asomado a este asunto, la mayor carga relativa de los extranjeros para nuestro sistema de salud tiene apellidos alemanes, británicos y franceses, no latinoamericanos o africanos. Es una consecuencia simple de la edad de los inmigrantes irregulares y de su temor a exponerse a cualquier tipo de autoridad. Y si no pagan más impuestos (porque contribuyen con los indirectos, señora Ministra) es porque nosotros se lo impedimos. Estudios sobre el coste de la rigidez del sistema migratorio en el Reino Unido demostraron que el Estado perdía más de 1.000 millones de libras anuales al mantener en la irregularidad a una población de trabajadores más pequeña que la nuestra.

LA DEPENDENCIA, DESPROTEGIDA ANTE LOS RECORTES

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Jorge Calero, en 'Público'

Algunos gastos del Estado del bienestar resultan más fáciles de recortar que otros. Es más, los partidos políticos que tienen indiscutiblemente intención de recortar todas las prestaciones del Estado del bienestar, tienden a ocultarlo en algunos casos, pero no en otros. En la reciente campaña electoral, por ejemplo, hemos visto cómo desde el Partido Popular se ha reconocido el “replanteamiento” de la Ley de Dependencia mientras que se ha evitado celosamente mencionar reducciones del gasto en áreas como la sanidad y las pensiones de jubilación. ¿Cuál es el motivo de esta vulnerabilidad de las prestaciones de dependencia? Parecen, incluso, estar en desventaja con respecto al gasto educativo. Sobre este último se acumula una gran cantidad de retórica: no se habla fluidamente de recortes educativos. A la educación la “protege”, al menos en el plano del discurso, su condición de inversión y de instrumento vinculado a la igualdad de oportunidades.

Las prestaciones de dependencia reúnen características que las convierten en presas fáciles para los desmanteladores. Primero, en España son unas recién llegadas, no están integradas todavía en lo que el ciudadano da por descontado en términos de protección. Segundo, no afectan a una proporción de ciudadanos (votos) tan grande como las prestaciones de jubilación o la sanidad. Tercero, la población con discapacidad ha sido en buena medida “invisible” hasta hace poco y sus cuidadores, mayoritariamente mujeres, tienen poca voz en el proceso político. Resumiendo: un legislador puede llegar a considerar que los costes políticos en los que incurre al recortar en gastos de dependencia son suficientemente pequeños.

Pero costes políticos pequeños no son sinónimo de suficiente justificación. Los ciudadanos debemos estar alerta y exigir, en los tiempos que se avecinan, justificaciones detalladas de qué hay detrás de cada recorte: cuánto se ahorra en el corto plazo y cuánto se pierde en el largo; a quién perjudica y, si los perjudicados ya lo están en otros ámbitos, cuánto empleo se pierde. Al analizar estas cuestiones llegaríamos probablemente a la conclusión de que las prestaciones de dependencia deben ser uno de los ámbitos de gasto protegidos con más intensidad.

SOY UN GASTO PÚBLICO

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Isaac Rosa, en 'Trabajar cansa'

La semana pasada, y les prometo que fue sin querer, me convertí en gasto público. Algo que hoy equivale a decir que eres un peligro público. Entré en un hospital para un asunto menor y acabé recorriendo varias plantas durante una semana. Me convertí en gasto público desatado, un arañazo en los presupuestos, varias milésimas más de déficit.

No me dieron la factura “en la sombra” ésa que ya reparten en algunos sitios, pero si me hubieran echado la cuenta sería cuantiosa, pues fue una semana de barra libre, atención médica a todo trapo, entre pruebas diagnósticas (con esas máquinas carísimas), estancia (a pensión completa, imagínense), tratamientos y tantos trabajadores pendientes de mí (y para colmo eran muy atentos, incluso cariñosos, en vez de limitarse a cumplir con lo mínimo, que el tiempo es oro). Tumbado en la cama, imaginaba que me colocaban sobre el cabecero un contador digital que sumase euros a medida que pasaban las horas.

Y en esto que, mientras estoy ingresado, oigo que Esperanza Aguirre inaugura en Torrejón un hospital 100% privado (“de titularidad pública”; qué consuelo cuando hasta el personal médico está en manos de una empresa). Y mientras recorre las instalaciones, Aguirre ve en cada habitación un juego de sábanas para la cama del acompañante, y exclama eufórica: “Eso es lo que quiero. Que en las públicas la gente esté igual que en las clínicas privadas.”

Me contuve la carcajada no fuera a ser que se me soltasen los puntos y acabase generando más gasto. Aunque en realidad es para llorar. Aguirre quiere (y lo está haciendo ya en los nuevos centros) que los pacientes estemos en manos de empresas cuya prioridad, por mucha propaganda corporativa que hagan, nunca será nuestra salud sino ganar dinero. Que estemos al cuidado de médicos sometidos a presiones laborales, como ya ocurre en algunos centros. Que nos curemos en hospitales donde la factura no quede en la sombra, sino en la mesa de un contable preocupado por gastar menos para ganar más.

Yo lo tengo claro: el trabajo impresionante del personal sanitario (y aprovecho para dar las gracias de corazón a todos los de Vascular, Cardiología y UCI Coronaria del Ramón y Cajal), que mantiene el tipo entre presiones y recortes, hace que vea el deseo de Aguirre como una amenaza, y los tijeretazos presentes y futuros como una declaración de guerra.

ENSEÑANZA PÚBLICA Y DEMOCRACIA

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Josep Fontana

En un artículo sobre la insensatez de unas políticas de austeridad que en lugar de remediar la crisis lo que hacen es perpetuarla, Paul Krugman señalaba que la parte fundamental de los recortes en gasto público recae sobre la educación, aunque “dejar sin trabajo a cientos de miles de maestros no parece el mejor modo de conquistar el futuro”.

Lo más grave es que estos recortes se nos presentan como una medida transitoria, como una consecuencia obligada de la crisis, superada la cual todo volverá a ser como antes, cuando en realidad hay motivos fundados para sospechar que de lo que se trata es de aprovechar la crisis para realizar una “reforma de la educación” en la que sólo se mantenga como gratuita una enseñanza destinada a formar peonaje, mientras la formación superior se reservará a quienes puedan costearse las elevadas tasas que habrán de exigir unas universidades que recibirán cada vez menos recursos públicos.
Esto se ha podido ver con claridad en el caso de Estados Unidos, donde el movimiento de “reforma” comenzó mucho antes de la crisis, con el objetivo declarado de reemplazar la educación pública por la concertada. Como ha declarado Teri Adams: “Nuestro objetivo final es cerrar las escuelas públicas y dejar tan solo escuelas privadas, devolviendo la responsabilidad por el pago a los padres y a organizaciones privadas de beneficencia”.

JAQUE AL ESTADO SOCIAL

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Ximo Bosch, Magistrado y portavoz territorial de Jueces para la Democracia, en 'Público'

El Estado social contemporáneo surgió entre los escombros de la posguerra mundial iniciada en 1945. El concepto de dignidad de la persona se convirtió en una referencia básica tras el conocimiento de las atrocidades cometidas durante el conflicto bélico y a partir del recuerdo de las graves situaciones de miseria, desarraigo y exclusión social que se habían producido en el periodo de entreguerras. Ello influirá en la idea de la desmercantilización de la fuerza de trabajo que, como señala Esping-Andersen, implicará que los seres humanos no pueden ser tratados como mercancías que participan en las leyes del mercado. Todas estas concepciones estarán muy presentes en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Y en ese contexto, con un pacto entre capital y trabajo, el Estado social intentará garantizar a todos los ciudadanos la satisfacción de sus necesidades básicas, a través de criterios redistributivos que se inspiran en el principio de igualdad social.

Resulta poco discutible que, en sus varias décadas de existencia, el Estado social ha conseguido el cumplimiento más avanzado en materia de derechos humanos de la historia. Pero en los últimos años se han producido crecientes impugnaciones del modelo por parte de quienes se oponen a la intervención estatal en la esfera económica. Dichas críticas se han fundamentado en las dificultades del Estado social para mantener el pleno empleo. Y en las acusaciones de que el amplio gasto social ralentiza el crecimiento económico y dificulta la competitividad de las empresas en el marco de la globalización. Sin embargo, como recuerda Vicenç Navarro, los países con estados del bienestar más consolidados, en especial los escandinavos, se encuentran entre los más competitivos en su comercio exterior y cuentan con el menor nivel de desempleo, a pesar de tener un mayor gasto público. Por otro lado, las experiencias que más han apostado por el Estado mínimo no han mejorado en modo alguno el problema del desempleo, lo cual sugiere que dicha cuestión no está vinculada a una excesiva intervención estatal.

TRATANDO DE ENTENDER LA ECONOMÍA

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Rosa Mª Artal

Labor ímproba, realmente. A ver si lo entiendo. Los países debemos contentar a los llamados “mercados” –léase especuladores en su mayoría- y tranquilizarles cuando se ponen nerviosos. La dinamización de la economía de todos –nos dicen- exige reformas, ajustes… es decir, mermas para asalariados, parados y pensionistas, el grueso de la población en general. ¿Voy bien?

Pero resulta que las empresas reciben subvenciones públicas para funcionar. Cuantiosas. De las que apenas se habla. Del dinero público que se da a los sindicatos en cambio, nos llegan referencias cada poco. Hasta de los “ominosos” subsidios a jornaleros del campo.

Las SICAV, ese invento tan estupendo para los denominados “inversores”, siguen cotizando un 1% de impuestos. La vicepresidenta socialista asegura que esto no se puede cambiar porque, si lo hiciera, esas empresas se irían de España. ¿De acuerdo hasta aquí?

¿ES EL GOBIERNO DE ZAPATERO SOCIALDEMÓCRATA?

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Vicenç Navarro

En la entrevista que Ana Pastor le hizo al presidente del gobierno, el Sr. Jose Luís Rodríguez Zapatero, en el programa Los desayunos de la 1 de TVE (lunes 31 de enero de 2011), éste negó que su gobierno pudiera definirse como neoliberal (tal como Ana Pastor le indicaba que muchos críticos lo definían), mostrando como prueba del error de tal diagnóstico el hecho de que el gasto público social en España había aumentado durante su período de gobierno (2004-2010) de una manera muy notable, muy por encima, de los gobiernos conservadores presididos por el Sr. Jose María Aznar. El Presidente Zapatero tomó este crecimiento del gasto público social como indicador de su identidad socialdemócrata.

Los datos que tenemos confirman que el gobierno Zapatero ha incrementado el gasto público social de una manera muy significativa, mucho más de lo que hizo el gobierno del PP. En sanidad, por ejemplo, el gasto sanitario público por habitante pasó de ser 1.264 euros estandarizados (euros modificados para homologar su capacidad de compra en países de distinto nivel de desarrollo económico) en 2004 a 1.675 en 2008, el último año del primer mandato del Presidente Zapatero y último año también que EUROSTAT (la agencia de recolección de datos de la Unión Europea, UE) ha publicado datos comparables para toda la UE. 

LA MUERTE DE LA EUROPA SOCIAL

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Michael Hudson · Jeffrey Sommers · · · ·

"Hay una alternativa, ni que decir tiene. Y es que los acreedores en la cúspide de la pirámide económica carguen con pérdidas. Eso restauraría los intensificados coeficientes Gini de desigualdad de ingresos y riquezas a los niveles, harto más bajos, de hace una o dos décadas. No hacerlo, significaría quedar atrapados en un nuevo tipo de tributo de clase extractor internacional, muy parecido al que impusieron los invasores vikingos de Europa hace mil años al apoderarse de las tierras e imponer un tributo. Hoy, lo que hacen es imponer cargas financieras a modo de neoservidumbre postmoderna que amenaza con devolver a Europa a su estado premoderno."

Letonia y los "Tigres Bálticos", ¿modelo para Irlanda, España y Portugal?

"¡Sed como Letonia!", urgen los banqueros y la prensa financiera a los gobiernos de Grecia, de Irlanda y ahora, también, de Portugal y España. "¿Por qué no ser como Letonia y sacrificar vuestra economía para pagar las deudas que contrajisteis durante la burbuja financiera?" La respuesta es que no pueden hacerlo, sin sufrir un colapso económico, demográfico y político que empeorará todavía más las cosas.

Hace sólo un año se reconocía que varias décadas de neoliberalismo habían destruido la economía estadounidense y la de muchos países europeos. Años de desregulación, de especulación y de falta de inversión en la economía real los han dejado con una desigualdad creciente y con una magra demanda de consumo, salvo la financiada incurriendo en deuda. Pero la prensa financiera y los decisores políticos neoliberales contraatacaron sirviéndose de los "Tigres Bálticos" como ariete paradigmático contra las políticas keynesianas de gasto y contra el modelo de la Europa social soñado por Jacques Delors.

¿POR QUÉ PERDIERON LAS IZQUIERDAS EN SUECIA?

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Vicenç Navarro

Las políticas públicas de la socialdemocracia sueca durante la mayoría del periodo post II Guerra Mundial en el que gobernó, bien sólo, bien en alianza con el Partido Comunista, el Partido Verde, y también el Partido Agrícola (el partido de los agricultores), se caracterizaron por la expansión de los derechos sociales y laborales, basados en la universalización de tales derechos. Es decir, el objetivo de tales políticas era garantizar que todos los ciudadanos y residentes en Suecia tuvieran tales derechos. Ello requería unos elevados ingresos al estado que se conseguían a base de tener una carga fiscal elevada, un elevado porcentaje de la población trabajando y pagando impuestos, y una elevada progresividad en su fiscalidad. Para conseguir un incremento en el número de personas que pagaran impuestos, la socialdemocracia sueca estimuló y facilitó la integración de la mujer al mercado de trabajo a través de un amplio desarrollo de los servicios de ayuda a las familias (como escuelas de infancia y servicios domiciliarios a las personas con dependencia) que facilitaran tal integración. Al revés de lo que ocurre en los países del Sur de Europa (donde las derechas son fuertes y las izquierdas débiles), Suecia palió la escasez de mano de obra a base de facilitar la integración de la mujer al mercado de trabajo en lugar de resolver tal escasez mediante la inmigración. Suecia, durante el periodo socialdemócrata, tuvo unas políticas de inmigración muy restrictivas. Y durante muchos años los inmigrantes procedían de Finlandia, un país próximo en su cultura a la sueca (donde, además, parte de aquel país, Finlandia, también se habla sueco). El multiculturalismo no fue alentado en Suecia. Resultado de una elevada protección social y una afinidad cultural del inmigrante no hubo problemas con la inmigración en aquel país

DE IMPUESTOS, DEUDAS Y SERVICIOS

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Santiago Niño Becerra, en 'La Carta de la Bolsa'

Entre los años 1975 y 2010 la deuda total de los ayuntamientos del reino ha crecido el 2.183%, más o menos, el 72% anual, ¿pueden Uds. citar muchas actividades, precios, economías, salarios, que hayan tenido un crecimiento semejante? les costará encontrar muchas, y aún menos si se trata de actividades legales.
Coincidiendo en el tiempo con lo anterior, el Señor Ministro de Fomento ha manifestado que para que España cuente con unos servicios públicos de calidad su ciudadanía debe aceptar que la presión fiscal española aumente, una presión fiscal, ha dicho -y es cierto-, que es de las más reducidas de Europa.
Bien. Estamos llegando a aquello que ya hemos comentado aquí: al tiempo en que veríamos agujeros en el pavimento de las calles de nuestras ciudades (si prefieren sustituyan agujeros en el pavimento por suciedad deficientemente recogida, basuras acumuladas, mobiliario urbano deteriorado y no reparado y desde luego no repuesto, servicios de calidad a la baja, …); debido a un problema de recaudación, evidentemente, pero no sólo. (Superecomendable un texto de Paul Krugman en la Pág. 10 de El País Negocios del 15.08.2010: detalla hechos que ya están sucediendo -en USA- y que les sonarán: en Colorado Springs el ayuntamiento ya ha apagado, o se halla en vías de hacerlo, el 30% del alumbrado público: una farola de cada tres, pero hay más: Gobiernos locales que están destruyendo carreteras -en USA, sí- porque no pueden mantenerlas (además, la destrucción genera PIB).

Ya, ya: los ayuntamientos españoles consideraron como fijos ingresos que eran atípicos: los del ladrillo, fundamentalmente, ingresos que en algunos casos llegaron al 35% de su presupuesto de ingresos, y, en consecuencia, montaron estructuras y gastaron con arreglo a esos ingresos, y se endeudaron según esa falsa previsión de ingresos, y se comprometieron con unos gastos de mantenimiento en función de esos ingresos virtuales, y aceptaron competencias traspasadas por los Gobiernos regionales creyendo que esos ingresos iban a continuar siempre; claro eso es parte del problema, pero no es EL problema: EL problema es que lo-de-antes no va a volver.
El Señor José Blanco habla de presión fiscal, pero no cuenta toda la película: cierto, la presión fiscal es más reducida en España en comparación con la media europea, pero no dice el motivo de que ello sea así, y el motivo es doble: 1) por un lado, al ser baja la productividad española los salarios medios tienen que serlo, por lo que una presión fiscal elevada aún hubiese puesto más de manifiesto los bajos salarios españoles (a eso, evidentemente, debe añadirse que el nivel de fraude fiscal es mucho más elevado en España que en el resto de Europa, cosa a la que el Señor Ministro tampoco se refiere); 2) por otro el atraso en la oferta de servicios públicos con respecto a muchos países europeos era tan estratosférico, tanto, que para que esa oferta hubiese aumentado significativamente hubiese tenido que incrementarse tantísimo la presión fiscal que hubiera sido insoportable, y tampoco de eso ha dicho nada en Señor Ministro. (¿El atraso?, vean el porcentaje que sobre PIB gastan España y otros países europeos en protección social),
España, a lo largo de los años que ha durado el ‘España va bien' ha mejorado sus servicios, naturalmente, de entrada porque se partía de una situación muy retrasada, pero lo cierto es que ha aumentado la cantidad y la calidad de sus servicios, tanto a nivel nacional como local, y ahora viene lo mejor: no sólo sin aumentar la presión fiscal, sino reduciéndola: entre 1996 y el 2004, porque era lógico que así fuese debido al color del Gobierno, a partir del 2004 porque ‘bajar impuestos era de izquierdas'.
En otras palabras, de nuevo fue por volumen por la razón por la que el Estado español aumentó sus ingresos públicos: más turistas, más viviendas, más automóviles, más bares y restaurantes, más consumo, … = más recaudación fiscal, pero era una recaudación temporal, dependiente y tramposa: a la que se han construido menos viviendas, a la que han venido menos turistas, a la que se han servido menos sangrías en los chiringuitos de playa, … los ingresos públicos se han caído, por lo que aquellos servicios que se ofrecían ahora no puede garantizarse que vayan a poder continuar ofreciéndose.
Tremendo, sí, pero más aún de lo que parece: estando ya los ingresos en caída casi libre, el Estado -los Estados: este actuar no ha sido exclusivo de España- se embarcaron a lo largo del 2008, 2009 y parte del 2010 en una orgía de gasto -de déficit: se gastaron lo que no tenían- a fin de ‘reactivar y estimular la economía'; a la que el efecto de las anfetas pasó … volvemos a la casilla de salida pero peor de cómo empezamos: mucho más entrampados.
Los ayuntamientos se encuentran endeudados (algunos superendeudados y otros megarchiendeudados): deben cosas que compraron, además, deben pagar servicios que todo ayuntamiento debe prestar, además además, tienen que mantener los jardines, polideportivos y paseos que encargaron construir (muchos de los cuales no han pagado), y ello en una atmósfera de ingresos a la baja derivada de una actividad económica que está descendiendo y que así va a seguir, porque la política de gasto diseñada por muchos ayuntamientos no se basaba tan solo en creer que ‘las cosas iban a seguir como iban', sino en considerar que iban a ir a más de lo que ya estaban yendo.
El Estado, por su parte, se ve presionado a dos bandas: las regiones piden más y los servicios que de él dependen (en realidad, salvo en Euskadi y en Navarra todos los servicios dependen del Estado: él recauda y el da; el como da es otra película) cada vez son más caros, y evidentemente los fondos disponibles cada vez son -van a ser- menos.
Entiendo que cuando el Señor Ministro de Fomento dice lo que dice, lo que está diciendo es que la presión fiscal debe subir para intentar que tanto la cantidad de servicios suministrados como su calidad permanezca lo más inalterada posible en relación a la que era cuando ‘España iba superbien', es decir, entiendo no se van a subir los impuestos para mejorar nada sino para tratar de que las cosas se queden como están; es como lo que están haciendo cada vez más ciudadanas y ciudadanos USA desde finales de los 70: trabajar más horas en más empleos diferentes a fin de no perder poder adquisitivo ya que las remuneraciones de las tareas que realizan están cayendo.
Por el lado de los ayuntamientos las cosas aún están peor: pueden hacer muy poco o nada para evitar que la actividad económica siga retrocediendo en sus municipios y con ella que lo haga la recaudación, pueden hacer poquísimo para negociar con sus acreedores debido a que ya tienen agotada prácticamente esa vía, lo único que se les está ocurriendo es solicitar que se les permita endeudarse más. Alucinante, ¿verdad?: querer arreglar con deuda un problema generado por la deuda. Y, además, teniendo en cuenta que, en situaciones así, los primeros que reciben las tortas son los gobiernos locales (‘locales' de localidad: La Moncloa siempre queda muy lejos, y las sedes de los Gobiernos regionales, también).
Horrible, si, y, ¿qué se puede hacer?.
Pienso que lo primerísimo -ya lo hemos comentado: debía haberse hecho hace mucho tiempo- es admitir que ‘aquello' jamás va a volver: NUNCA, jamás, y aquí sí puede decirse nunca jamás, y no va a volver ni a nivel local, ni regional, ni estatal.
Lo segundísimo, deberían aparcarse las disputas políticas: todos los partidos son culpables de la situación creada y ninguno puede hacer absolutamente nada para ‘arreglar' las cosas (léase para volver-a-lo-de-antes). Por ello debería constituirse un Gobierno de concertación nacional, con réplicas a nivel regional y local, en los que los técnicos tuvieran auténtica voz, y que se diese una total coordinación vertical y horizontal entre entes administrativos.
Como ya saben pienso que debería realizarse un análisis de gastos partiendo de una única premisa: ¿es necesario, más aún, es imprescindible lo que se gasta?, y, como complemento, ¿se está gastando eficientemente la pasta que se está gastando?. (Este análisis llevaría a situaciones duras: recoger la basura una vez cada dos días es menos malo que recogerla cada tres, y recoger la basura es más imprescindible que mantener un polideportivo).
Una vez realizado este análisis debería elaborarse una previsión fiable y creíble de ingresos, insisto, tanto a nivel estatal, como regional y local, metiendo en la consideración, dónde y en qué es más necesario gastar cada euro, y dónde y en qué rinde más un euro gastado. Y ello, insisto de nuevo, dejando al margen colores políticos y encuestas de intención de voto. (En esta línea es incomprensible que el principal partido de la oposición diga lo que está diciendo ya que fue con su primer Gobierno cuando se pusieron los cimientos del actual desastre: ‘España va bien', y es también incomprensible que el partido en el Gobierno diga lo que dice porque desde que gobierna no ha hecho nada por revertir esa situación: ‘España va más que bien'. Y lo es también lo que dicen los partidos políticos regionales: se dejan querer para conseguir, ¿qué?, dicen que aceptan coaligarse para hacer, ¿qué?).
De fuera no podemos -España no puede- esperar nada en absoluto: en los momentos definitivos las personas están solas, los Estados también, y las regiones y los ayuntamientos, y encima se acaban los fondos de cohesión: 0,9% del PIB, y nadie dice nada sobre eso, ni Gobierno ni oposición; así que lo mucho o poco que se haga tiene que hacerse aquí; por lo que, pienso, hay que explicar a las ciudadanía las cosas muy claritas (no es de recibo que la Señora Elena Salgado, hace cuatro días, diga que no se van a subir los impuestos y que anteayer el Señor José Blanco diga que si).
España, aunque parezca que no, cuenta con una baza: todos los países, todas las economías se hallan mal, por lo que, con datos buenos en la mano, se puede negociar partiendo de la base que quien se tiene enfrente no está bien por lo que aceptará un trato; además, cuando las cosas se degraden de verdad, una coordinación entre las distintas economías europeas es asumible (España lo tendrá mucho más negro, pero es lo que hay).
Lo básico. Hay que considerar si lo que se hace es necesario, lo que implica tener que meter en la ecuación a quienes hacen lo que se hace. (¿Por qué es ahora cuando Francia se expulsa a gitanos en situación irregular y no cuando ‘Francia iba bien'?, pues, pienso, porque las expectativas son malas y el desempleo va a aumentar. Subsidio de subsistencia, imprescindible; aceptación por parte del desempleado de un empleo aunque suponga subempleo, sin dudar; franceses antes que no franceses, sin discusión. Esa pienso, va a ser la secuencia).
¿Las compañías que caerán?: los accionistas deberán asumir las consecuencias: el riesgo es un componente esencial de la inversión. ¿La caída en el nivel de vida que se producirá?: la mayoría sólo podrá tomarse un helado los sábados, pero lo que no era sostenible era el que todo el mundo se tomase treinta helados diarios; y ojo: digo ‘sostenible', no ‘normal': la consideración de lo que es normal o anormal cambia con el viento, digo ‘sostenible' porque lo que es fijo e inmutable es la disponibilidad de recursos.
Vienen tiempos muy duros, pero por favor: ¡seamos lógicos!, y llamemos a las cosas por su nombre.

JAMES GALBRAITH: "EL PELIGRO QUE REPRESENTA EL DÉFICIT PÚBLICO ES CERO"

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Esta entrevista a James Galbraith, hijo del celebre economista John Kenneth Galbraith, fue realizada por Ezra Klein para The Washington Post. Galbraith ha sido particularmente crítico de la desregulación financiera, y escribió un artículo ya clásico en el cual dio cuenta que al sistema lo derribaron con motosierra para crear las finanzas tóxicas. Las imagenes de los parlamentarios destruyendo la Ley Glass Steagall con motosierra fue recuperado por Michael Moore en su película Capitalism: A Love Story.. 
- Usted cree que el peligro que representa el déficit a largo plazo está siendo sobreestimado por la mayoría de economistas y periodistas económicos.

- No. Lo que yo creo es que el peligro es cero. No es que esté sobreestimado. Es que está de todo punto mal planteado.

- ¿Por qué?

- ¿Cuál es la naturaleza del peligro? La única respuesta posible es que este déficit mayor pueda causar un aumento de los tipos de interés. Bueno, pues si los mercados pensaran que eso es un riesgo serio, los tipos de interés sobre los bonos del Tesoro a 20 años no estarían al 4% y empezarían a cambiar ahora mismo. Si los mercados pensaran que los tipos de interés sufrirán presiones al alza por problemas de financiación dentro de 10 años, eso se reflejaría ya en un aumento en los tipos a 20 años. Y, en cambio, lo que ha ocurrido es que han bajado a consecuencia de la crisis europea.
Así pues, hay dos posibilidades. Una es que la teoría esté equivocada. La otra es que el mercado sea irracional. Y si el mercado es irracional, no tiene objeto diseñar una política para acomodarse a los mercados, porque no cabe acomodarse a una entidad irracional.



- Entonces, ¿por qué está el grueso de sus colegas tan preocupado por esto?

- Profundicemos un poco en los pronósticos de la Oficina Presupuestaria del Congreso. Se trata de un conjunto de proyecciones. Una de esas proyecciones es que la economía volverá a niveles normales de elevado empleo con baja inflación en los próximos 10 años. Si es verdad, serían muy buenas noticias. Unas líneas más abajo se ve que también prevén unos tipos de interés a corto plazo que suben hasta el 5%. Lo que genera, harto mecánicamente, estos pronósticos de enormes déficits futuros es esta combinación entre tipos de interés a corto plazo altos y tasa de inflación baja. Y esos pronósticos se fundan en parte en el supuesto de que los costes de la asistencia sanitaria crecerán para siempre a una tasa mayor que cualquier otra cosa y en el supuesto de que los intereses de devolución de la deuda representarán entre 2l y el 25 por ciento del PIB.
Llegados aquí, la cosa resulta ya completamente incoherente. No puedes firmar cheques al 20% para todo el mundo sin que el dinero entre en la economía y aumenten el empleo y la inflación. Y si eso ocurre, entonces la proporción de la deuda en relación con el PIB tiene que decrecer, porque la inflación afecta al volumen de nuestra deuda. Todas estas cifras han de agruparse en una historia coherente, y los pronósticos de la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO) no la ofrecen. De manera que cualquier cosa que se diga basada en ellos es, estrictamente hablando, un sinsentido.

- ¿No podría haber un punto medio entre el planteamiento de la CBO y la idea de que la deuda no representa problema alguno? Parece claro, por ejemplo, que los costes de la asistencia sanitaria seguirán creciendo más rápidamente que los de otros sectores de la economía.

- No. No es razonable. La proporción de los costes de asistencia sanitaria en relación con el PIB y la inflación crecerían hasta acercarse hasta la tasa de inflación de la asistencia sanitaria. Y si la asistencia sanitaria se vuelve tan cara y resulta que acabamos pagando un 20% del PIB mientras que otros pagan el 12%, podríamos comprar París y todos sus médicos y trasladar a nuestros ancianos allí.

- Pero dejando de lado la inflación, ¿acaso no tiene el hiato entre gastos e ingresos otros efectos perversos?

- ¿Ha traído consigo alguna consecuencia terrible el hecho de que no hayamos prefinanciado nuestro presupuesto militar? No. Hay una sola autoridad presupuestaria y crediticia, y lo único que cuenta es lo que esta autoridad paga. Suponga que yo soy el gobierno federal y quiero pagarle a usted, Ezra Klein, mil millones de dólares para construir un portaviones. Lo que hago es transferir dinero a su cuenta bancaria. ¿Se preocupará de eso la Reserva federal? ¿Tendrá que contar con una firma del Servicio de Impuestos Internos? Para gastar, el gobierno no necesita dinero: tan obvio como que un carril de bolos nunca descarrila.
Lo que preocupa a la gente es que el gobierno federal no sea capaz de vender títulos de deuda. Pero el gobierno federal no puede tener nunca problemas para vender su deuda. Al revés. El gasto público es lo que crea demanda bancaria de títulos de deuda, porque los bancos quieren mayores rendimientos para el dinero que el gobierno pone en la economía. Mi padre decía que este proceso es tan sencillo, que la mente se bloquea ante su simplicidad.

- ¿Qué implicaciones políticas tiene esto?

- Pues que deberíamos centrarnos en problemas reales y no ficticios. Tenemos graves problemas. El desempleo está al 10%. Mucho mejor sería ponemos a la tarea y desarrollar políticas de empleo. Y desde luego, podemos hacerlo. Tenemos una crisis energética y una crisis climática acuciantes. Deberíamos dedicarnos durante toda una generación a enfrentar esos problemas de un modo que nos permitiera, de paso, reconstruir nuestro país. Desde el punto de vista fiscal, lo que hay que hacer es invertir la carga, que ahora la soporta el pueblo trabajador. Desde el comienzo de la crisis, yo he venido abogando por una nómina de vacación fiscal, de modo que todos experimenten un incremento en sus ingresos netos y pueden acortar sus hipotecas, que buena cosa sería. También hay que incentivar a los ricos para que reciclen su dinero, y por eso estoy a favor de un impuesto sobre los bienes raíces, impuesto que tradicionalmente ha beneficiado enormemente a nuestras mayores universidades y a las organizaciones filantrópicas y sin ánimo de lucro. Esa es una diferencia entre Europa y nosotros.

- Bueno, creo que esto responde a mis preguntas.

- ¡Pero yo todavía tengo una respuesta más! Desde 1790, ¿con qué frecuencia ha dejado el gobierno federal de incurrir en déficit? Seis cortos períodos, todos seguidos de recesión. ¿Por qué? Porque el gobierno necesita el déficit, es la única manera de inyectar recursos financieros en la economía. Si no incurres en déficit, lo que haces es vaciar los bolsillos del sector privado. El mes pasado estuve en un simposio en Cambridge, en el que el director ejecutivo del FMI dijo ser contrario a los déficits y partidario del ahorro: ¡pero si son exactamente lo mismo! El déficit público significa más dinero en los bolsillos privados.
La forma en que ahora se sugiere que se puede recortar el gasto sin recortar la actividad es completamente falaz. Eso es ahora mismo desolador en Europa. Se exige a los griegos recortar el 10% del gasto en unos pocos años. Y se supone que eso no afectará al PIB, ¡Evidentemente que lo hará! De manera que no dispondrán de los ingresos fiscales necesarios para financiar siquiera un nivel más bajo de gasto. Se obligó a España a hacer lo mismo. La eurozona va al despeñadero.

Por otro lado, mire al Japón. Han tenido déficits enormes ininterrumpidos desde el crash de 1988. ¿Cuál ha sido el tipo de interés de la deuda pública japonesa desde entonces? ¡Cero! No han tenido el menor problema en financiarse. El mejor activo que se puede poseer en Japón es el dinero efectivo, porque el nivel de los precios cae. Te da un rendimiento del 4%. La idea de que las dificultades de financiación dimanan de los déficits es un argumento sostenido en una metáfora muy potente, pero no en los hechos, no en la teoría, y no en la experiencia cotidiana.

ZAPATERO HINCA LA RODILLA

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Juan Torres López
El paquete de medidas que hoy ha propuesto el presidente Zapatero en el Parlamento es un paso más y ya bien evidente de la extorsión a la que se enfrenta el gobierno y la sociedad española.
La justificación del paquete ha sido el déficit presupuestario tan elevado que se está registrando y el tratar de evitar que en España suceda lo que ha ocurrido semanas atrás en Grecia.

Con esa excusa se han anunciado recortes en el gasto público, en las prestaciones sociales que suponen un robo infame de derechos y de dinero a miles de discapacitados y dependientes que nunca podrán salir a la calle a protestar contra esta medida, en las pensiones y en los sueldos de los funcionarios, además de retirar el cheque bebé que siendo en realidad una medida muy liberal el presidente presentó en su día como una de las grandes conquistas sociales de su gobierno, todo lo cual será formalmente aprobadas en el próximo Consejo de Ministros.

La premura con que se han anunciado hace pensar que se trata de medidas muy improvisadas y que a la hora de aplicarse en concreto sufrirán cambios significativos respecto a su formulación inicial. Aunque en todo caso hay que señalar que ni siquiera se puede considerar que se trate de medidas de gran envergadura. El mayor ahorro de gasto se hace en inversiones que no se han mencionado y que como señalaré enseguida representarán en última instancia disminuciones de ingresos para las empresas.
Y el que supone la reducción salarial no puede considerarse tampoco de una cuantía capaz de reducir significativamente el déficit, por lo que más bien hay que entenderlo como una amenaza, como la expresión de un pulso que los banqueros y la patronal están dispuestos a ganar a los trabajadores y a la sociedad en general.

Como el propio Zapatero ha tenido que reconocer, aunque con la boca muy chica, las medidas van a suponer un lastre para la actividad económica, justo ahora que parecía que se estaba recuperando. Sin lugar a dudas van a retrasar la generación de actividad y de empleo y, por tanto, de rentas, así que a la postre puede resultar que en lugar de reducir el déficit hagan más difícil hacerle frente en los próximos años. Y por supuesto traerán consigo una pérdida neta de bienestar grande para los sectores más desfavorecidos.

En el paquete tampoco hay mención alguna a vías alternativas para la obtención de ingresos, se renuncia a políticas impositivas más justas y eficaces que luchen contra la evasión y el fraude fiscal y que obliguen a que los más ricos y, sobre todo quienes han ocasionado la crisis, aporten también su esfuerzo.

Por lo tanto, lo más relevante del paquete de medidas que ha propuesto Zapatero es que en realidad no buscan reducir el déficit y mejorar la marcha de la economía. Para reducir la deuda (suponiendo que eso fuera de verdad lo prioritario para la economía e incluso para los acreedores del Estado español) lo mejor es reactivarla y dinamizar la actividad, no frenarla y limitar la fuerza de los motores que pueden ponerla definitivamente en marcha. Sobre todo, garantizar el flujo de financiación que se cortó por la bancarrota bancaria y del que Zapatero no dice nada y, además de ello, recaudar más impuestos sobre los beneficios extraordinarios que están obteniendo los especuladores y las grandes corporaciones y entidades financieras.

Lo que hay detrás de las medidas de Zapatero no es, por tanto, otra cosa que lo que él mismo ha reconocido implícitamente al responder a los dirigentes de Izquierda Unida: se trata de una imposición de los poderes financieros que lo que buscan verdaderamente es limitar la acción de los gobiernos y de los estados y establecer mejores condiciones aún para rentabilizar su actividad. Y lo que han hecho en esencia es hacer que el presidente del gobierno español ponga rodilla en tierra y se rinda sin condiciones ante ellos.

No asistimos a la puesta en marcha de un plan de reactivación o salvación de la economía Se está cometiendo un chantaje, una extorsión, y por eso lo que verdaderamente está en juego es la democracia, es decir, la posibilidad de que seamos todos los ciudadanos y ciudadanas quienes podamos decidir colectivamente sobre nuestro futuro o solo los ricos y los poderosos.

La salida fácil es acusar una vez más a Zapatero de complicidad y debilidad. No sé si es cómplice o víctima. No podemos saberlo pero la realidad es que en lugar de empoderarse con el apoyo de la ciudadanía para hacerle frente a esos poderes que él mismo dice que se imponen a los gobiernos legítimos (al “terrorismo financiero” de que hablaba su compañero de partido presidente de la Junta de Andalucía) asume sus decisiones y nos las quiere hacer pasar como saludables cuando en realidad van a hundir mucho más a la economía española y a empeorar las condiciones de miles de ciudadanos y ciudadanas. Y además lo está haciendo tan mal que incluso en su discurso de hoy hay errores de bulto (como cuando hace cronología de la crisis) y comentarios que pueden indignar, como cuando dice que "Son los mismos [los ciudadanos] que nada han tenido que ver con el origen, el desarrollo y las fases de la crisis. Son, por el contrario, los que han sufrido sus consecuencias. Y son, ahora, los que mayoritariamente deben contribuir a los esfuerzos necesarios para corregir los efectos de la crisis". Muy pronto los mismos poderes que han presionado para que se tomen estas medidas que son simplemente un modo de arrodillar a los ciudadanos y al que al fin y al cabo es su presidente libremente elegido, dirán que son insuficientes y pedirán más esfuerzos. Y ante ello podemos permanecer en silencio o exigir de una vez que la crisis la paguen quienes la han provocado y que se cierre para siempre el casino financiero. Por eso es necesaria la convergencia más amplia posible de sindicatos, partidos, organizaciones y personas que no quieran seguir siendo avasallados. No hay otra solución.

PLAN DE AJUSTE ECONOMICO DEL GOBIERNO ZAPATERO

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ninja.es

Parece que, por fin, España se pone las pilas en reducción del gasto público. Hay quien dice que le hemos visto las orejas al lobo... Y que el lobo se llama Grecia.

Mañana es un día importante en el devenir de la crisis en España. Mañana comparece ZP en el Parlamento para explicar al país el plan de ajuste del Gobierno que anunció la ministra Salgado en la reunión del Ecofin (ministros de Finanzas de la UE) este pasado domingo (no son mineros, es cierto, pero últimamente no se puede negar que los políticos están currando de lo lindo, con reuniones domingo sí, domingo también...).

Se trata de un plan de ajuste mucho más rígido que el que se venía anunciando, y que viene precedido de un tirón de orejas del resto de gobiernos europeos para que no nos pase lo que a Grecia. Básicamente, la UE ha visto las orejas al lobo y ha dicho que toca apretarse el cinturón. En respuesta, el tándem ZP-Salgado (la ministra, no el ex jugador del Madrid...) proponen un ahorro del gasto público de 5.000 millones de euros durante este año y otros 10.000 para el año próximo, lo que debe suponer reducir nuestro déficit público desde el entorno del 12% en el que nos movíamos a finales de 2009, hasta un 6-6,5% a finales de 2011. Ya para redondear, se supone que el objetivo final es llegar al 3% de déficit público en 2013, cumpliendo así el Pacto de Estabilidad y Crecimiento que se supone que rige en la UE. Pero, ¿cómo va a lograr todo esto?

Fácil respuesta: ahorrando. Menos las pensiones, ayudas para la ley de dependencia, educación, I+D+i y subsidios por desempleo, todas las partidas del Gobierno (y se pretende que también las de las comunidades autónomas) van a sufrir recortes. Más en concreto, el Ministerio de Fomento será el más afectado con un recorte de 1.760 millones de euros durante el primer año de vigencia de este nuevo Plan de Austeridad de la Administración Pública. Otros ministerio 'muy amenazado', pero cuyos recortes tendrán que ser confirmados mañana por Zapatero, es el de Vivienda, pues parece que con la rebaja de los impuestos a los que hagan reformas, ya ha tenido suficiente. Hay quien pide incluso que se suprima... Al parecer, lo que más va a sufrir en todos los ámbitos es la oferta de empleo público y el número de altos cargos con los que contarán las administraciones.

Mañana saldremos de dudas.

LOS ERRORES DE LAS POLÍTICAS LIBERALES

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Vicenc Navarro, en 'Público'
Cuando los economistas liberales hablan de la necesidad de hacer sacrificios con el objetivo de salir de la crisis, siempre proponen medidas que afectan predominantemente a las clases populares. En realidad, tal llamada al sacrificio es una constante en la construcción de Europa y del euro. Así, cuando se tomó la decisión por parte de las élites políticas y mediáticas del país, de que España entrara en la UE y en el euro, se tomaron una serie de medidas que afectaron significativamente al gasto público, incluyendo el gasto público social, un tipo de gasto, éste último, que es especialmente beneficioso para las clases populares. Sus pensiones, su sanidad, su educación, su vivienda social, sus servicios sociales y muchas otras transferencias y servicios públicos del estado del bienestar, son financiados con este gasto público. La reducción del déficit y de la deuda pública, exigida para que España entrara en el euro, se realizó no a base de aumentar los impuestos de los grupos más pudientes (que en realidad descendieron), sino a base de reducir el gasto público social, con lo cual el déficit de tal gasto por habitante entre España y el promedio de la UE-15 (el grupo de países con un nivel económico más próximo al nuestro) aumentó nada menos que un 24% durante el periodo 1995-2004. 
El continuo retraso en el desarrollo del estado del bienestar de España (todavía hoy, a la cola de la UE-15) se agravó durante aquel periodo. La convergencia monetaria se realizó, pues, a costa de incrementar el déficit social de España con el promedio de la UE-15. Es también durante aquel periodo que las rentas del trabajo, como porcentaje de la renta nacional, disminuyeron considerablemente, mientras que las rentas del capital crecieron significativamente, y ello como consecuencia de la aplicación de políticas liberales que se convirtieron en las dominantes en la construcción de la Unión Europea y del euro. En realidad, la integración monetaria se utilizó para que las clases populares aceptaran hacer los sacrificios que aquellas élites liberales exigían. Como escribió recientemente el economista liberal Xavier Sala i Martín, “la excusa de que Europa lo requería fue muy útil para hacer las reformas” (La Vanguardia. 17.02.10), que naturalmente eran las reformas liberales.

Una situación idéntica se está dando ahora. Los mercados financieros especuladores están castigando a los países con elevados déficits (comenzando por Grecia, e incluyendo también a España), forzándoles a reducir sus gastos públicos. Y, como era de prever, los medios y economistas liberales están alabando y dando la bienvenida a estos mercados, pues así disciplinarán a los gobiernos que, con sus “exuberancias” de gasto público están poniendo al euro en peligro. Una vez más, se exige a las clases populares de estos países que hagan sacrificios, reduciendo su gasto público (incluyendo el social) para poder ahora salvar el euro y la UE, que están en peligro debido a los excesos de gasto de los países “periféricos”, como España. Como era de esperar, Sala i Martín recomienda que se use el mismo argumento, utilizando “la misma excusa”, para que las clases populares acepten apretarse el cinturón.

Hasta aquí la sabiduría convencional liberal. El mayor problema es que es errónea. Están proponiendo las mismas políticas de austeridad que el Presidente Hoover propuso para resolver la Gran Depresión, cuando lo que se necesita es precisamente lo contrario, tal como hizo el Presidente Roosevelt estableciendo el New Deal. El mayor problema que tienen España y Europa no es el déficit o la deuda pública, sino el desempleo y las enormes desigualdades de renta, consecuencia de las políticas liberales realizadas en los últimos treinta años, que han creado un enorme problema de falta de demanda interna (ver mi artículo “La ignorada causa de la crisis”, Público, 12.02.09). No es el déficit (y la deuda) del Estado el que está creando la recesión sino al contrario, es la recesión la que está creando el déficit. No es la exuberancia del gasto público lo que ha creado el déficit (en realidad, todos los países acusados de “exuberancia” en su gasto público social, incluyendo España, tienen el gasto público por habitante por debajo de la media de la UE-15). Es precisamente al revés. De ahí que la solución pase por estimular el crecimiento económico en España y en la Unión Europea mediante un crecimiento del gasto público orientado a crear empleo.

Esta situación es particularmente necesaria en España, donde históricamente el desempleo ha sido muy acentuado. Y una de las causas ha sido precisamente el escaso desarrollo del sector público. Si España hubiera tenido en 2006 (antes de que comenzara la crisis) el mismo porcentaje de la población adulta trabajando en el sector público que el promedio de los países de la UE-15 (España tenía un 13,35% y la UE-15 un 17,34% de población ocupada en el sector público sobre la población activa), hubiera tenido en aquel año una tasa de ocupación de la población en el mercado de trabajo mucho mayor y un desempleo mucho menor (4,52%). España tiene un enorme déficit de personal en los servicios públicos, y muy en especial en los servicios del estado del bienestar, de los cuales, las élites mediáticas y políticas no son conscientes, pues utilizan predominantemente los servicios privados.

La crisis en España ocurrió como consecuencia de la desregulación de los mercados financieros (favorecida por los economistas liberales) y su alianza con la altamente especulativa industria inmobiliaria, una alianza responsable de la burbuja inmobiliaria), que al estallar, determinó la crisis económica. Las clases populares y el mundo empresarial, que se habían endeudado hasta la médula, no pudieron conseguir crédito, y ello provocó la ralentización económica, el crecimiento del déficit y el aumento del desempleo. Decir que el déficit y la deuda provocaron la ralentización económica es una frivolidad, lo cual no es un obstáculo para que los medios continúen promoviéndola.

¿CRISIS DE LAS PENSIONES?

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No veo por ningún lado la crisis de las pensiones... Las pensiones privadas solo son el gran negocio de la banca". Miren Etxezarreta, economista

Adjuntamos dos entrevistas, realizadas por El Periódico y Público


Miren Etxezarreta: «Las pensiones privadas solo son el gran negocio de la banca»

–¿Qué pasa con las pensiones?

- Se nos dice que las pensiones públicas no son viables económicamente porque cada vez hay menos trabajadores que coticen y demasiados viejos. Se deduce que la solución es una pensión privada.

–¿Y es así?

–Es totalmente falso, porque las pensiones no tienen por qué pagarse solo con un porcentaje del salario de los trabajadores. En países como Dinamarca se financian con los impuestos. Son un derecho.

–Pero...

–Las pensiones privadas son el gran negocio para la banca.

–La banca siempre gana.

–Hay un circuito hecho a su medida. Una persona puede contratar una pensión privada a los 40 años. Mientras cotiza, hasta los 65, permite que el banco, como experto, gestione ese dinero. Si las inversiones del banco en bolsa fracasan, como ha ocurrido últimamente, esa persona puede ver reducido a la mitad el valor de su dinero.

–El Gobierno quizá le dirá que no hay suficientes fondos públicos.

–Ha habido dinero para defender a la banca de la crisis.

–¿Y entonces?

–Somos entre seis y siete millones de pensionistas. Tenemos que ser conscientes de que la pensión es un derecho y no una mercancía.

–Pero parece que tener un seguro privado o una mutua da estatus.

–Algo de eso hay, pero con ello nos estamos dejando arrebatar algo que nos pertenece para convertirnos en compradores. En Catalunya hay una gran tradición de mutuas. Es curioso como lo que nació como un apoyo mutuo entre trabajadores es a menudo un negocio.

–¿Cuándo nació la pensión?

—Empezaron en la Alemania de Bismark, en 1909. En España tenemos el SOVI, un seguro creado por la república.

–¿Cuál sería una pensión justa?

–El salario medio del país más un porcentaje en función del crecimiento económico. No es justo que se cobre según los ingresos de los últimos años de vida laboral.

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"No veo por ningún lado la crisis de las pensiones"

"El debate se lanza para favorecer los planes de pensiones privados"

"La propuesta de retrasar la edad de jubilación es una gran torpeza"

P.R.- Zaragoza. Público

- ¿No cree que el sistema de pensiones público esté en crisis?

No lo veo por ningún lado. Ni está ni creo que lo vaya a estar.

-Pero las proyecciones están ahí: cada vez habrá más mayores y menos jóvenes.

Hay que tomarse con cautela las previsiones a largo plazo porque ha habido graves errores en el pasado. Se nos dice que entraremos en crisis porque vamos a vivir más. Pero se están mezclando las cosas: ¿realmente el problema es que habrá muchos viejos y pocos jóvenes? Deberían fijarse en la proporción de población activa, no en el número de jubilados. ¡Tenemos cuatro millones de parados! Entonces, el problema estaría en el mercado de trabajo, no en las pensiones.

- Bueno, pues el problema vendría de otro lado, pero existe.

No necesariamente. Hay otra trampa que es un disparate económico: se relaciona la cantidad de dinero a pagar con el número de pensiones que deben pagar. Pero lo importante no es cuántos producen, sino cuánto se produce. Hace 50 años se necesitaba mucha población activa para producir los alimentos que ahora se obtienen con poquísima gente. La clave debería ser la riqueza nacional, no el número de cotizantes. Las pensiones se pagan con las cotizaciones de los trabajadores, pero no tiene que ser necesariamente así. Se podría implicar a otros actores.

- ¿Y si mientras tanto las cuentas no cuadran, sea por el motivo que sea?

Este es otro mito muy poderoso: ¿por qué tiene que estar equilibrado el presupuesto para las pensiones? ¿Acaso lo está el del Ejército ¿Y el de la Casa Real? ¿Y el de Educación? Todas las partidas sociales son deficitarias, a efectos contables. ¿Por qué tiene que estar equilibrada la de laspensiones?

- Si el problema no existe, ¿por qué el Gobierno propone retrasar la edad de jubilación, con el coste político que puede tener?

Ha sido una gran torpeza de Zapatero. Imagino que lo hace para tratar de convencer a los mercados internacionales de que está dispuesto a ser duro. Pero también podría ser una cortina de humo para evitar que la gente se fije en otra cuestión gravísima: los 50.000 millones de recorte presupuestario que ha prometido en tres años. ¡Es una cantidad impresionante!

- Pero el debate es mundial. ¿Por qué estalla?

Para ayudar a los planes de pensiones privados, que son una baza fantástica para el capital financiero, que es el que encarga los informes dramáticos. Para ellos es una entrada de fondos ingente, que tienen asegurados durante muchísimos años. Y además pueden invertirlos en bolsa con la particularidad de que si pierden, pierdes tú. Ellos, nunca.

- También la UE ha hecho sonar la alarma.

Cierto. Y tiene mucho que ver con sus esfuerzos para montar un mercado de capitales integrado. Quiere estar a la altura de Wall Street, pero para ello se requieren capitales muy grandes. En realidad, a nadie le interesan las pensiones de los mayores.

- ¿Existe alguna relación entre los planes pensiones privados y la burbuja?

Por supuesto. Los mayores inversores son los fondos de pensiones. ¡Imagine todo el capital reunido para la especulación con toda la clase media y todos los obreros estadounidenses aportando dinero a un fondo durante 30 años!

- ¿Qué efectos tiene el estallido de la burbuja para las pensiones privadas?

Enorme. Como están vinculadas a la evolución bursátil, no hay ninguna garantía de que el jubilado vaya a percibir una buena pensión. Si algo pone de manifiesto esta crisis es el problema que tiene el sistema privado, no el público.
 
Nota de la Redacción: Miren Etxezarreta, de 73 años, es catedrática emérita de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona y doctora por la London School of Economics, acaba de publicar Qué pensiones, qué futuro (Icaria), un implacable y documentado ataque a los planteamientos hegemónicos sobre la "crisis del sistema público de las pensiones", cuya existencia niega tajantemente. Es miembro del colectivo Taifa e impartió una conferencia en las jornadas de Economía crítica,  en Zaragoza.

¿PUEDE ZAPATERO EVITAR EL LEÓN?

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Juan Hdez. Vigueras en "La Europa opaca de las Finanzas"

El mayor error de Jose Luis Rodríguez Zapatero no fue acudir a la invitación-tentación del Foro Económico de Davos sino intervenir en público al lado de George Papandreu, primer ministro griego socialista desde hace solo meses. Como ya advirtieron ciertos sagaces periodistas celtibéricos, fue una osadía muy suya pretender con su inglés traducido competir con el inglés de Minnesota (ciudad de nacimiento de su compañero del PSE). Y, como más tarde advirtió el asesor que no había sido consultado el día de la decisión monclovita de ir a Suiza, se sobrevaloró el éxito previsto para la imagen tan mediática ofertada de España junto a Grecia, país del que ignoraron su reputada fama de falsificar los datos macro que evalúan políticamente “los mercados” y son impredecibles por definición.

Asimismo, reflexionó el mismo asesor que olvidaron alertar al Presidente que siempre se paga peaje en ese prestigioso foro suizo del poder financiero mundial. Si acudes como simple mirón, todo te cuesta una pasta; y si vas a actuar en el estrado para fotos y videos, cuenta con pagar en especie: o manifiestas tu comunión con la doctrina global dominante o escondes bien la propia, si la tienes. Porque eso es lo que vende Davos, un negocio privado de mucho éxito desde su creación, con alta rentabilidad económica y mediática por su aceptación por los “global players”, los superlistos líderes de opinión “occidentales” y de políticos con proyección mundial.

Desde luego resulta ridículo tener que explicar a tantos listos locales que la intervención de Zapatero en Davos es ajena a la bajada del IBEX 35 del día siguiente, como se empeña la CNN+ y en otros medios, intentando convencer a los españolitos bien con “informaciones económicas” o bien con glosas “populares”; del mismo modo que tampoco se le puede culpar de la bajada de la bolsa de Nueva York o de otras en las mismas fechas. Cualquier persona informada sabe que la especulación bolsística con la deuda pública española en esos días, tiene nombres como CDS (valores sobre los seguros del crédito), shortselling (las ventas en corto a la baja o sin tener los títulos al venderlos; es decir, la especulación desaforada que hundió a Lehman Brothers). Traducido: unas apuestas masivas de casino a que esos títulos van a bajar por parte de “la abundancia de liquidez” de “inversores institucionales” como los hedge funds o fondos especulativos de alto riesgo; apuestas que a veces se autocumplen (Véanse las informaciones documentadas sobre esos días, de un “amigo” de España y de Zapatero que se llama Financial Times).

En la actualidad, el problema de la crisis financiera es que sigue, que es estructural (lo han dicho muchas voces solventes en Davos) o que es sistémica, como afirman otras voces solventes que no estaban allí. Porque el problema político (Obama dixit – discurso del 21 enero 2010) sigue siendo que el sistema bancario global centrado en Wall Street, continúa funcionando igual que antes de la crisis gracias al apoyo prestado por los contribuyentes; las reformas suyas para controlar la especulación desaforada siguen empantanadas en el Congreso; y las del G-20 están por concretar y aplicar en Nueva York o en Madrid o la City o Zurich.

Entretanto, una síntesis vitamínica de la receta neoliberal sin paliativos para salir de la situación de la otra crisis derivada, la del paro y la económica con la que abruman a la gente, la encontramos en el artículo firmado por el profesor Kenneth Rogoff, ex economista jefe del FMI (El País, 7/2/2010). En plan didáctico se nos recuerda un viejo chiste anglosajón con mucha miga, que recoge el espíritu de supervivencia del viejo Oeste – que se aplicaba cuando no se tenía a mano al Séptimo de Caballería – y cuyo espíritu pervive en la banca de Wall Street y allegados. En esta versión aquí nos habla de dos “hombres” que se encuentran en medio de la selva, tras un accidente de avión. Y cuando uno de ellos empieza a ponerse las zapatillas deportivas, el otro le pregunta:
--“¿Para qué?”.
-- “Me estoy preparando para una carrera” - responde el primero.
-- “Pero no puedes correr más rápido que el león”, dice el otro.
A lo que el de las zapatillas aclara: “Yo no tengo que correr más rápido que el león. Me basta con correr más rápido que tú”.

El mensaje del chiste es que hay evitar el león, que en el citado artículo es la catástrofe económica para Grecia, calificada como una segunda Argentina con desprecio de la geografía y la macroeconomía histórica. Y el profesor Rogoff argumenta como ejemplo los propósitos de reducciones urgentes de gasto público de Irlanda (feudo de las multinacionales USA) sin mencionar su reciente catástrofe bancaria de la que aún no ha salido.

Pero para el intrépido Zapatero que osó en el pasado desafiar al emperador, el león que le acecha ahora es otro, es esa solución milagrosa expuesta brillantemente en el citado artículo del periódico global, expresión máxima de ciencia económica y modernidad. Porque como ciudadanos tememos que los asesores económicos que le cercan, le trasladen persuasivamente el mensaje de tan insigne maestro de economistas ortodoxos renovados. Y no le dejen ver por si mismo que en la coyuntura actual – que es europea y mundial – los problemas quizás provengan de algunos de sus ministros o más bien de sus propios asesores, dispuestos todos a que no renueve el liderazgo del centro-izquierda que había 

 

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