LAS CAJAS SIGUEN REALIZANDO OPERACIONES DE DUDOSA TRANSPARENCIA

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Miguel Ángel Quinteiro Núñez

Un ejemplo nos ilustra sobre cómo las Cajas acumulan fondos, en ocasiones, sin obligación de devolverlos y con dudosa transparencia: los fondos perpetuos

Un ejemplo de operación financiera, realizada por una Caja, en este caso Caixa Galicia:

 
Emisión en el mercado secundario, de una oferta de inversión, en unos 'fondos perpetuos', que ofrecen las siguientes características:

  1. No tienen plazo para su rescate, pues son perpetuos. Sólo se podrá recuperar el dinero encontrando un comprador en el llamado mercado secundario.
  2. Las condiciones son del pago de un interés del 3,5% durante los primeros cinco años, y luego el +0,5% sobre el Euribor (actualmente sobre el 1,4%, y a la baja).
  3. La Caja 'solo' garantiza el pago de intereses, si el nivel de beneficios supera determinados mínimos. No garantiza el rescate del capital invertido, en ninguna circunstancia, aunque podría amortizarlo voluntariamente.
  4. Este tipo de operaciones no se acoge a la garantía del Estado para las cantidades depositadas en los bancos, pues no tiene el carácter de depósito, sino de participación en riesgo.
  5. En la práctica, las personas que compraron estos títulos, y que habiendo superado el periodo de cinco años, traten de recuperar su inversión, están pendientes de que algún comprador los adquiera, pero las ofertas, dado su escasa rentabilidad y nulas perspectivas de recuperar el total invertido, no pasan de un 15% del valor real.
  6. La emisión fue de casi 140 millones de € en el año 2003 y, según un rumor no confirmado, su destino fue la financiación de la campaña electoral del PP.
  7. Este tipo de operaciones no estaban permitidas a las Cajas hace años, pero, hoy en día pueden comportarse como bancos especulativos, aunque posiblemente aún siga en vigor la limitación...

En realidad, se trata de un préstamo a la entidad emisora, que ésta no tiene obligación de devolver, solo se compromete a pagar intereses, cuando sus beneficios superen ciertos niveles (no digamos si entra en pérdidas) y además baja el porcentaje, con el transcurso de los años. En caso de desaparición de la entidad emisora, las obligaciones también desaparecen ¿Qué va a pasar con la fusión?

  
Realmente parece mentira que algunas personas hayan aceptado este tipo de operaciones, ya que ni siquiera la rentabilidad inicial era tan alta (el 3,5% anual). Solo la habilidad vendedora puede explicar que se haya cubierto la emisión, abusando de la confianza que las Cajas suelen disfrutrar frente a sus clientes, y empleando estratagemas engañosas (la decisión había que tomarla en un corto período de tiempo) y ocultando información que aclarase a qué se estaba comprometiendo el cliente.


 Sería estupendo que ese mismo criterio lo empleara la Caja con los clientes que les pidieran préstamos. Con él se resolverían la mayoría de los problemas financieros de las personas y empresas que necesitan


 Además, existe otro agravio comparativo: un cliente tiene que explicar en qué va a invertir el préstamo que solicita, pero la Caja no dice a que va a destinar los fondos que recibe... A lo que estaría obligada si aplicara las normas de Responsabilidad Social y Ética Empresarial, muy de moda, pero que nadie aplica en la Banca tradicional, ni en las Cajas de Ahorro...

  
Parece que ha llegado el momento, si queremos contrarrestar los efectos de la crisis, de que se apoye y facilite la puesta en marcha proyectos de Banca Ética, como COOP57, FIARE y JAK, así como un cambio de la políticas respecto a las Cajas de Ahorro.

EN PLENO INVIERNO FLORECE esPOSIBLE.

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Adriana Pérez Pesce

La nueva publicación online especializada en desarrollo sostenible esPosible nace con el objetivo de reflejar las acciones de las empresas, administraciones públicas, ONG, medios de comunicación y ciudadanos, en su camino hacia la sostenibilidad diaria y cotidiana.

A través de sus páginas, la revista propone “librar una batalla contra el escepticismo, reflejando hechos, propuestas e iniciativas que ponen de relieve que un mundo más sostenible es posible y que muchos ya están trabajando en él”. En el primer número se ha planteado el papel de las empresas de cara a la lucha contra el cambio climático y la reducción de emisiones de CO2.

Cristina Monge, directora de Proyección Externa de Ecología y Desarrollo, entidad impulsora del proyecto con la colaboración de la Fundación Chandra, mantuvo una entrevista con Noticias Positivas en la que comentó el alcance y las expectativas de la publicación:

Noticias Positivas: ¿Por qué nace la idea de crear esPosible?

Cristina Monge: La idea surge ante la necesidad de demostrar que el enorme reto que supone la sostenibilidad es posible si todos hacemos nuestra parte. En el fondo, tiene mucha relación con una de las conclusiones que sacamos de la Cumbre de Copenhague y es que como decía un lema: “si la gente lidera, los líderes tienen que actuar”. Hay muchas personas – empresas, ONG, administraciones y ciudadanos- haciendo cosas importantes en el camino hacia la sostenibilidad y creemos que estamos en el momento de visibilizarlas para aprender de ellas y ser conscientes de los enormes avances que se van dando en este ámbito.

N+: ¿Con qué secciones cuenta la publicación?

C.M.: Combina secciones de análisis de fondo y reportaje –dedicados cada mes a un tema- con otras donde se cuentan experiencias en forma de breves. Dentro del tema central, incluimos una entrevista a un personaje relevante en la materia y una tribuna que le pedimos a un experto en ese ámbito. A estas secciones hay que unir una agenda de actos y una bajo el título “mercado verde”, que intenta contar iniciativas que están tomando las empresas para caminar hacia la sostenibilidad. Además, tenemos una sección del Foro de Reputación Corporativa, dedicada a difundir los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

N+: A modo de ejemplo, ¿qué temas tratarán en los próximos números?

C.M.: Entendemos la sostenibilidad en sentido amplio: desde su acepción de equilibrio entre lo económico, lo social y lo ambiental, por lo que los temas a tratar van a ser muy variados. El próximo mes tenemos previsto trabajar el “empleo verde” y luego iremos abordando temas que tienen que ver con la responsabilidad social y la cooperación al desarrollo, entre otros.

N+: ¿Cómo se financia la revista?

C.M.: esPosible quiere ser coherente en todas sus dimensiones. Su financiación proviene de una publicidad que nosotros llamamos “con sentido”, es decir, sólo admitimos anuncios de proyectos o productos que contribuyan al objetivo de la revista y demuestren que la sostenibilidad es posible.

N+: Teniendo en cuenta que la publicación llega a más de 550.000 destinatarios de mail cada mes, ¿cuáles han sido las primeras repercusiones?

C.M.: Las primeras sensaciones son muy buenas: estamos recibiendo muchas felicitaciones y las ratios de visitas son superiores a lo que esperábamos. Ahora queda analizar bien qué información puede ser más útil y fidelizar a nuestros lectores.

N+: En el futuro, ¿tenéis pensado editar la publicación en papel?

C.M.: ¡Quién sabe! Eso lo dirán los lectores. Acabamos de nacer y hemos de seguir analizando minuciosamente qué tipo de información interesa más a nuestros lectores aunque los tiempos parecen que van por el camino de lo digital y las ventajas de difusión que tiene son tremendas. En este sentido, esPosible supone también una apuesta por las nuevas tecnologías, aunque eso no debe significar cerrar vías.

DATOS DE CONTACTO:

http://www.revistaesposible.org/

EMIGRACIÓN-INMIGRACIÓN: ¿A QUIÉN BENEFICIA?

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Félix Soria

Los movimientos de población transfronterizos tienen variadas raíces, pero casi siempre se dan por dos motivos: económicos (sea para buscar comida, mejor calidad de vida o abrir horizontes a la prole propia) y políticos (persecución ideológica, religiosa o étnica).

Los datos, además, demuestran que las migraciones más numerosas son las de orden socio-económico. ¡Que rápido ha olvidado el Viejo Continente que cientos de miles de europeos --se calcula que unos 45 millones-- embarcaron rumbo a América desde el siglo XVI hasta bien avanzado el siglo XX!

Desde hace más de un siglo y para colmo de males, la mayoría de los movimientos de población se producen desde países poco desarrollados a países emergentes o ricos. Por lo que a medio y largo plazo las migraciones contribuyen a empobrecer a los territorios pobres y multiplican las posibilidades de acumular riqueza en las geografías más desarrolladas.

Y pocas certezas más pueden extraerse de la historia de las migraciones. El rosario de simplezas, superficialidades u obviedades con las que algunos pretenden enriquecer el debate sobre las emigraciones e inmigraciones apenas clarifica nada y, para colmo, en ocasiones sólo sirve para emponzoñar actitudes. Naturalmente, hay cuestiones culturales --personales y colectivas-- de alto interés que exigen atención, pero en las Españas se ha llegado a un punto en el que cuando se habla de emigración o inmigración priman los discursos interesadamente alambicados, los simplismos propios de la ignorancia, e incluso empiezan a ganarcrédito la xenofobia (rechazo al otro) y el racismo (rechazo a otras etnias).

Y lo más chusco: ¡Hasta hay quienes aducen razones económicas para promover la construcción de muros!

Convendría colocar carteles en los lugares públicos más concurridos en los que figuraran estos dos hechos:
1. Históricamente, Europa es el continente emigrante por antonomasia, los datos así lo constatan; y

2. Las emigraciones siempre acaban beneficiando al país receptor y perjudicando al emisor, y de esto saben mucho cientos de miles de familias españolas, por mucho que ahora haya quienes se hacen los olvidadizos.

EL III FSMM SE PLANTEA BUSCAR ALTERNATIVAS AL MODELO ECONÓMICO Y SOCIAL CAPITALISTA

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Foro Social Mundial en Madrid-2010

Madrid, 25 ene. - Intelectuales, activistas, artistas, sindicalistas, teólogos, catedráticos, profesores de universidad, escritores y periodistas de todo el espectro social han firmado un Manifiesto de apoyo al III Foro Social Mundial de Madrid (III FSMM) -que se va a celebrar del 28 al 31 de enero- y en el que participarán alrededor de cuatro mil personas en 78 talleres.

Entre los firmantes destacan los profesores, Carlos Taibo, Jaime Pastor, Julia Varela, Fernando Álvarez-Uría, Heriberto Cairo, Carolina Descansa, Mirta Núñez Díaz-Balart y Carlos Fernández Liria. Entre los escritores y periodistas: Santiago Alba Rico, Marta Sanz, Roberto Montoya, Jorge Riechmann, Jordi Calvo i Rufanges, Pepe Mejía, Antonio Crespo, Isaac Rosa, José Manuel Martín Medem, Nazanín Amirian y Teresa Aranguren.

Además, firman el Manifiesto de apoyo al III FSMM los directores de publicaciones Evaristo Villar, Manolo Garí y Rafael Serra Naranjo. El director de cine Paul Laverty y el pintor Acacio Puig. Arquitectos como Ramón Fernández Durán, Aurora Justo e Isabel Fernández Galaz. Jerónimo Aguado y Paul Nicholson del mundo agrario. Carmen San José y Manuel Desviat de salud. Investigadores sociales como Rafael Díaz Salazar y Carlos Pereda. Juristas como Ángeles López Álvarez. Teólogos como Frey Betto y Juan José Tamayo. José Manuel Sánchez Gordillo. Entre los luchadores históricos firman Marcos Ana y Daniel Pereyra.

Del mundo sindical han expresado su apoyo Cándido González Carnero y Juan Manuel M. Morala. También han firmado José Falcão y Mamadou Bâ, miembros de los movimientos sociales de Portugal. También hay firmas provenientes de Ecuador, Panamá, Venezuela y Camerún.

“Los movimientos sociales de Madrid -que comparten la carta de principios del Foro Social Mundial- quieren reclamar ante la ciudadanía la necesidad de buscar alternativas al modelo económico y social capitalista que está en el origen de la crisis actual”, reza el Manifiesto del FSM de Madrid. El III FSMM planteará que otra salida a la crisis es posible.


CRISIS DE LA HUMANIDAD

Y es que la salida oficialista que se está dando a la crisis, -que es “de humanidad”, según Frey Betto- y que está asolando el mundo y dejando tras de sí despidos en masa, desempleo, hambre, desesperación y lágrimas. Es “la cara más destructiva de un capitalismo asentado sobre los pilares del individualismo, la acumulación y el consumo voraz que está poniendo en evidencia el fracaso de las políticas neoliberales y su total incompatibilidad con la cobertura de las necesidades básicas de las personas y del resto del planeta”, según Esther Vivas, activista de los movimientos sociales.

Necesitamos desandar el camino equivocado que nos ha llevado a esta situación irracional e inhumana y emprender “una acción política revolucionaria” que, según el filósofo y otro de los firmantes, Carlos París, nos lleve la alternativa al poder. El III FSMM se va a celebrar en el IES Lope de Vega en la calle San Bernardo 70 y el Patio Maravillas situado en la calle del Pez 21 en Madrid.

LOS PECADOS DE HAITÍ

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Eduardo Galeano

La democracia haitiana nació hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido más que bofetadas. Estaba recién nacida, en los días de fiesta de 1991, cuando fue asesinada por el cuartelazo del general Raoul Cedras. Tres años más tarde, resucitó. Después de haber puesto y sacado a tantos dictadores militares, Estados Unidos sacó y puso al presidente Jean-Bertrand Aristide, que había sido el primer gobernante electo por voto popular en toda la historia de Haití y que había tenido la loca ocurrencia de querer un país menos injusto.

El voto y el veto

Para borrar las huellas de la participación estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos. Aristide regresó encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, René Préval, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero más poder que Préval tiene cualquier mandón de cuarta categoría del Fondo Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera. Más que el voto, puede el veto. Veto a las reformas: cada vez que Préval, o alguno de sus ministros, pide créditos internacionales para dar pan a los hambrientos, letras a los analfabetos o tierra a los campesinos, no recibe respuesta, o le contestan ordenándole:
-Recite la lección. 
Y como el gobierno haitiano no termina de aprender que hay que desmantelar los pocos servicios públicos que quedan, últimos pobres amparos para uno de los pueblos más desamparados del mundo, los profesores dan por perdido el examen.

La coartada demográfica 

A fines del año pasado cuatro diputados alemanes visitaron Haití. No bien llegaron, la miseria del pueblo les golpeó los ojos. Entonces el embajador de Alemania les explicó, en Port-au-Prince, cuál es el problema:
-Este es un país superpoblado -dijo-. La mujer haitiana siempre quiere, y el hombre haitiano siempre puede.
Y se rió. Los diputados callaron. Esa noche, uno de ellos, Winfried Wolf, consultó las cifras. Y comprobó que Haití es, con El Salvador, el país más superpoblado de las Américas, pero está tan superpoblado como Alemania: tiene casi la misma cantidad de habitantes por quilómetro cuadrado.
En sus días en Haití, el diputado Wolf no sólo fue golpeado por la miseria: también fue deslumbrado por la capacidad de belleza de los pintores populares. Y llegó a la conclusión de que Haití está superpoblado... de artistas.
En realidad, la coartada demográfica es más o menos reciente. Hasta hace algunos años, las potencias occidentales hablaban más claro.

La tradición racista

Estados Unidos invadió Haití en 1915 y gobernó el país hasta 1934. Se retiró cuando logró sus dos objetivos: cobrar las deudas del City Bank y derogar el artículo constitucional que prohibía vender plantaciones a los extranjeros. Entonces Robert Lansing, secretario de Estado, justificó la larga y feroz ocupación militar explicando que la raza negra es incapaz de gobernarse a sí misma, que tiene "una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización". Uno de los responsables de la invasión, William Philips, había incubado tiempo antes la sagaz idea: "Este es un pueblo inferior, incapaz de conservar la civilización que habían dejado los franceses".
Haití había sido la perla de la corona, la colonia más rica de Francia: una gran plantación de azúcar, con mano de obra esclava. En El espíritu de las leyes, Montesquieu lo había explicado sin pelos en la lengua: "El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro".
En cambio, Dios había puesto un látigo en la mano del mayoral. Los esclavos no se distinguían por su voluntad de trabajo. Los negros eran esclavos por naturaleza y vagos también por naturaleza, y la naturaleza, cómplice del orden social, era obra de Dios: el esclavo debía servir al amo y el amo debía castigar al esclavo, que no mostraba el menor entusiasmo a la hora de cumplir con el designio divino. Karl von Linneo, contemporáneo de Montesquieu, había retratado al negro con precisión científica: "Vagabundo, perezoso, negligente, indolente y de costumbres disolutas". Más generosamente, otro contemporáneo, David Hume, había comprobado que el negro "puede desarrollar ciertas habilidades humanas, como el loro que habla algunas palabras".

La humillación imperdonable 

En 1803 los negros de Haití propinaron tremenda paliza a las tropas de Napoleón Bonaparte, y Europa no perdonó jamás esta humillación infligida a la raza blanca. Haití fue el primer país libre de las Américas. Estados Unidos había conquistado antes su independencia, pero tenía medio millón de esclavos trabajando en las plantaciones de algodón y de tabaco. Jefferson, que era dueño de esclavos, decía que todos los hombres son iguales, pero también decía que los negros han sido, son y serán inferiores.
La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía.

El delito de la dignidad

Ni siquiera Simón Bolívar, que tan valiente supo ser, tuvo el coraje de firmar el reconocimiento diplomático del país negro. Bolívar había podido reiniciar su lucha por la independencia americana, cuando ya España lo había derrotado, gracias al apoyo de Haití. El gobierno haitiano le había entregado siete naves y muchas armas y soldados, con la única condición de que Bolívar liberara a los esclavos, una idea que al Libertador no se le había ocurrido. Bolívar cumplió con este compromiso, pero después de su victoria, cuando ya gobernaba la Gran Colombia, dio la espalda al país que lo había salvado. Y cuando convocó a las naciones americanas a la reunión de Panamá, no invitó a Haití pero invitó a Inglaterra.
Estados Unidos reconoció a Haití recién sesenta años después del fin de la guerra de independencia, mientras Etienne Serres, un genio francés de la anatomía, descubría en París que los negros son primitivos porque tienen poca distancia entre el ombligo y el pene. Para entonces, Haití ya estaba en manos de carniceras dictaduras militares, que destinaban los famélicos recursos del país al pago de la deuda francesa: Europa había impuesto a Haití la obligación de pagar a Francia una indemnización gigantesca, a modo de perdón por haber cometido el delito de la dignidad.
La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental.

TRAMPAS Y MISERIAS DEL ESTADO DE BIENESTAR

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Artículo de Juan G. Bedoya publicado en El País, 6 de Julio de 2009 y galardonado con el “Premio Europeo de Periodismo 2009. Por la Diversidad. Contra la discriminación”

Los servicios públicos, atascados por la crisis, desvían a miles de ciudadanos hacia Cáritas. España destina a gasto social 74.000 millones menos de lo que le correspondería por su nivel de desarrollo.
“España es un gigante económico con pies de barro sociales”. Esta advertencia del economista Vicenç Navarro resume las alarmas de las organizaciones de caridad ante los desastres que está causando la crisis en cientos de miles de hogares españoles. En 2008, Cáritas atendió a un 50% más de personas que en 2007 y ahora las peticiones de alimentos y artículos básicos aumentan el 89,6%, y un 65,2% las ayudas para hacer frente a alquileres o hipotecas. Los mismos incrementos están registrando las cocinas económicas de las Hijas de la Caridad o el Banco de Alimentos en sus múltiples sedes. En la España que “va bien”, hay gente que no tiene para comer y ha de esperar hasta cinco meses a que la Administración Pública, en sus diferentes niveles, le conceda las ayudas a las que tiene derecho por ley.
Buena parte de las personas atendidas por las organizaciones católicas de caridad acudieron antes a los servicios sociales públicos, sin resultado alguno. A veces, son estos servicios públicos quienes, desbordados o sin presupuesto, envían a esas personas a las ONG, para que les atiendan. “Es una grave dimisión de responsabilidades”, lamenta el secretario general de Cáritas, Silverio Agea. El 52% de las personas que atiende Cáritas han sido derivados desde los ayuntamientos. “Cáritas tiene el compromiso de fe para atender a estas personas, pero quienes tienen la obligación son las administraciones públicas, que son quienes administran nuestros impuestos”, sentencia.

Al profesor Navarro, catedrático de Políticas Públicas en la Universidad Pompeu Fabra, en Barcelona, las quejas y denuncias de Cáritas no le han sorprendido. Lleva años advirtiendo contra las mentiras que escondía la reiterada presunción de que “España va bien”, proclamada sin rubor por gobernantes de todos los colores ideológicos. “Cáritas añade su voz a una larga lista de documentos que muestran las enormes insuficiencias del gasto público social en España y en cada una de sus comunidades autónomas. Aunque nuestro país ha hecho grandes avances en las áreas económicas, estamos todavía muy retrasados en las áreas sociales. En realidad, treinta años después de haber terminado la dictadura (que se caracterizó por su enorme insensibilidad social), España continúa estando a la cola del gasto público social por habitante en la UE-15 (el grupo de países de semejante desarrollo económico al nuestro)”, reitera de nuevo Vicenç Navarro.

Silverio Agea, de Cáritas, coincide en el análisis. Pese a la intensidad de la crisis, “los fondos públicos para ayudas básicas están este año en el mismo nivel que en 2007″. Agea concluye reclamando un “pacto de Estado” para cubrir a todos los necesitados en todo el territorio nacional, sin diferencias entre autonomías.

Cáritas acaba de publicar un informe elaborado por los expertos Miguel Laparra (Universidad Pública de Navarra) y Luis Ayala (Universidad Rey Juan Carlos) sobre el sistema de garantía de ingresos mínimos en España y la respuesta urgente que requiere la crisis social. El trabajo incide en que el sistema de protección español está “siete puntos por debajo de la Unión Europea”. Será remitido a los grupos parlamentarios y al Gobierno porque, como explicó Agea, “Cáritas tiene el objetivo de complementar los servicios públicos, no de sustituirlos”.

Primeras horas en una de las 468 oficinas de Cáritas en la diócesis de Madrid. Acaba de entrar una muchacha. Tiene 28 años, pero aparenta menos. Llega con dos chiquillos. Vive en la barriada de Carabanchel y acaba de quedarse sin casa. Tampoco tiene trabajo. Y ha perdido, además, al padre de sus hijos. Se ha marchado. Nada, no tiene nada. La mujer parece asustada, como un perrito apaleado. Ha acudido antes a las puertas del Estado. En realidad, llega a Cáritas remitida por los servicios sociales municipales. Es evidente que tiene derecho a una atención urgente, de emergencia, por parte de la Administración autonómica o municipal (una vivienda de integración, la renta social básica, el llamado salario social, etcétera), pero los servicios públicos están saturados. Ahora mismo, tardan meses -un mínimo de dos, a veces más de cinco meses- en tramitar esas ayudas, así que la propia trabajadora social ha tomado la decisión de remitir el caso a Cáritas.

La situación se repite miles de veces en toda España. “Es el pan nuestro de cada día”, lamenta Carmelo Corada, de Cáritas Bilbao. “Nosotros llegamos a donde podemos, pero no podemos con todo”, añade. La mayoría de las veces, el problema no es el dinero, sino la burocracia. “Esas personas tienen derecho a las ayudas oficiales, que terminan cobrando. Pero la administración tarda meses en dar una respuesta, así que nos piden que, mientras tanto, solucionemos la emergencia y adelantemos el dinero. Hemos pedido a la Administración que busque las respuestas adecuadas. No puede funcionar ahora con los mismos medios y los mismos esquemas”, sentencia Corada.

“Los trámites de las ayudas públicas para estos casos de emergencia (también para las tramitaciones ordinarias) son desesperantes. A veces, la persona en apuros debe esperar un mes para ser escuchada (lo llaman “cita previa”), y otros tres o cuatro meses (ahora, incluso más), hasta que la burocracia toma una determinación, casi siempre favorable. Pero hay que comer cada día, o hay que pagar el alquiler, así que acuden a nosotros, que podemos decidir en cada comento. A veces son las propias trabajadoras sociales del Ayuntamiento las que nos llaman con la recomendación. Es verdad que lo normal es que nos repongan ese dinero, pero el problema no debe resolverse así. Cuando llegan a nosotros, esas personas están enfadadas por tanto vete allí o vete allá. Están angustiadas y se enfadan. Es normal. Los trámites administrativos deben cumplirse bien, pero no puede ser que se prolonguen durante tanto tiempo”, lamenta el dirigente de Cáritas Bilbao.

A la muchacha de Carabanchel que llegó con sus dos críos la atendió personalmente Concha García, coordinadora técnica de Cáritas Madrid. “Nos preocupa el número creciente de personas que llegan a nosotros enviados por los servicios sociales públicos. Pueden representar el 54%, incluso el 56%”, afirma.

La mañana en que atiende la llamada del EL PAÍS, Concha García ha asistido a una reunión en la sede de Cáritas con la concejala de Familia y Asuntos Sociales en el Ayuntamiento de Madrid, Concepción Dancausa. Buscan solución a situaciones que les han desbordado de manera espectacular. Un dato: en Madrid, la tramitación de las ayudas de renta mínima de inserción se demora muchas veces entre cuatro y diez meses”. “Horrible”, exclama la persona que facilita la información, con lujo de detalles, a este periódico.

En la visita de la concejala Dancausa a Cáritas, los datos quedaron encima de la mesa. Cáritas Madrid se extiende en una red de 468 parroquias (91 en zonas rurales). También administra dos edificios con 120 viviendas de integración. Sin embargo, el dato que afea toda posible comparación con los servicios sociales públicos tiene que ver con el esfuerzo humano movilizado: Caritas cuenta con 6.693 personas (6.538 voluntarios y 155 contratados), frente a los apenas 600 trabajadores sociales del colosal Ayuntamiento de Madrid.

Según el economista Vicenç Navarro, marcadamente socialdemócrata -vivió algunas décadas exiliado en Suecia, donde estudió a fondo el potente Estado del bienestar de ese país nórdico-, el déficit social ocurre en todos los componentes del Estado del bienestar español, sea sanidad, educación, vivienda social, escuelas de infancia, servicios de ayuda a las personas con dependencia, pensiones no contributivas y servicios sociales, así como en las transferencias públicas que tienen como objetivo prevenir la exclusión social.

“La causa mayor de este gran retraso social es la falta de voluntad política de los sucesivos gobiernos españoles de aumentar los ingresos al Estado e incrementar sustancialmente el gasto público social a fin de converger socialmente con los países de la UE-15. Las fuerzas conservadoras y liberales tienen una excesiva influencia en las instituciones políticas de España. El argumento que tales fuerzas utilizan, indicando que es el sector privado el que debiera realizar las labores del estado del bienestar, ignora la enormidad del problema social de España. El sector privado puede complementar, pero no sustituir la función pública del Estado del bienestar. Cáritas no puede hacer la función que debe hacer el sector público. Su queja está totalmente justificada. No puede ser que constantemente se estén encontrando fondos especiales para ayudar a la banca, por ejemplo, mientras que las autoridades públicas continúan olvidando las enormes necesidades sociales de las clases populares”, afirma el profesor Navarro. En 2006 publicó el libro El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias, denunciando que el Estado del bienestar español era uno de los más retrasados de la Unión Europea.

La situación no ha mejorado, como ahora deja en evidencia la crisis. Vicenç Navarro dibuja una realidad aún más grave. “Este enorme retraso social de España no se debe a que seamos pobres. En realidad, el PIB per cápita de España es ya el 94% del promedio de la UE-15. En cambio, el gasto público social por habitante es sólo el 74% del promedio de la UE-15. En otras palabras, España se gasta en su Estado del bienestar 74.000 millones de euros menos de lo que le correspondería por su nivel de desarrollo económico. Y los que sufren más estos enormes déficits de gasto público social son las comunidades autónomas, y, muy en especial, los municipios, que son las cenicientas de la democracia española”.

La crisis ha cambiado el perfil de las personas que se acercan a pedir ayuda a los servicios sociales, públicos o privados. Aumentan las familias jóvenes con niños pequeños, en primer lugar; parados recientes que comienzan a agotar la prestación por desempleo y a entrar en situación de “ingreso cero” en sus hogares; hombres solos sin hogar y en paro; mujeres mayores con pensiones mínimas, e inmigrantes en situación irregular (uno de cada tres hogares sin ingresos está formado por extranjeros porque “en menos de un año los inmigrantes han perdido más de medio millón de empleos”). Cáritas -6.000 puntos de acción en toda España, 56.000 voluntarios y 4.400 trabajadores contratados- atribuye esa situación, entre otros motivos, a “una grave falta de previsión y ajuste ante la crisis”.

Donde más salta a la vista el perfil de los nuevos pobres es en las llamadas cocinas económicas, de las Hermanas de la Caridad de San Vicente Paul. En 2005 ganaron el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia y por sus manos pasan decenas de miles de pobres, a desayunar, almorzar o cenar gratis. También gestionan talleres ocupacionales, de integración. “No sé si podrán hacer fotografías en el comedor porque vienen personas que sienten vergüenza que les vean”, afirma sor Dolores Jiménez Muro, la directora de la Cocina Económica de Santander. En 2008 atendieron en el comedor a 7.549 personas (800 más que el año anterior). En total, sirvieron 31.961 comidas, 5.671 desayunos y 7.501 cenas, además de miles de bocadillos. Como el resto de las organizaciones de caridad, reciben dinero público, pero el grueso de sus gastos corre por cuenta de donaciones de particulares o empresas. Hace poco, la sociedad encargada de la limpieza en la ciudad de Santander, Ascan-Geaser, le entregó 7.000 euros. Era el importe de la comida anual que empresa y trabajadores habían acordado suprimir con ese fin.

“Con la crisis han aumentado las donaciones y crece el número de socios colaboradores. La respuesta está siendo muy generosa. La gente quiere arrimar el hombro”, sostiene María Ángeles Martín Piñals, secretaria general de Caritas Valencia. Abogada de oficio, dejó la profesión, no sin desgarro, para dedicarse a la organización, en la que ya trabajaba como asesora jurídica. Lleva 13 años en el cargo. “Este es un observatorio impresionante para ver las consecuencias de la crisis. Muchas veces veo cosas y nos llegan casos que me dejan sin respirar. Así que cuando se oye eso de que han pagado 94 millones por un futbolista, imagine cómo nos sentimos”, lamenta quien este año necesitará un 71% más de dinero, sin saber todavía de dónde va a salir.

EL GOBIERNO DE LA ECONOMÍA

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Juan Torres López – Consejo Científico de ATTAC España

Desde que el partido socialista ganara las elecciones de 2004, la derecha española no ha dejado de desestabilizar su gestión gubernamental. No oponiéndose a que gobierne de una u otra forma sino sea cual sea la manera en que lo haga. La derecha española está acostumbrada a considerar que España es suya y que sólo ella está legitimada y preparada para gobernarla y no ha dado ni un minuto de cuartelillo al partido socialista.

En la anterior legislatura, espoleada por el rechazo del resultado electoral, los propios dirigentes del Partido Popular actuaron como punta de lanza, centrándose principalmente en los asuntos relativos a los derechos civiles y personales y usando a la jerarquía de la Iglesia Católica, en manos de prelados de extrema derecha, como ocasional mascarón de proa contra José Luis Rodríguez Zapatero y su Gobierno.



En la actual, la crisis económica, que por supuesto el Partido Popular no había previsto (o al menos no lo advirtió así a los ciudadanos), ha sido la principal excusa para atacarlo constantemente. Pero, a diferencia de lo ocurrido en los cuatro años anteriores, ahora no son los líderes populares quienes cargan sobre sí con el principal peso de la batalla sino que se sirven para ello de la patronal, de los ideólogos al mando del Banco de España y de un buen número de economistas en nómina directa o indirecta de gabinetes de estudios, institutos o fundaciones creados bajo el amparo de los bancos y las grandes empresas.

Entre todos han logrado crear un clima en el que predominan tres ideas principales.

La primera que la crisis es responsabilidad exclusiva del gobierno de Zapatero, obviando que fue el propio gobierno de José María Aznar quien estableció en gran parte las bases para que aquí la hayamos sentido con singular intensidad y, sobre todo, que es el Partido Popular quien explícitamente defiende el capitalismo desregulado y con una presencia del Estado ínfima y al servicio de las corporaciones que la ha provocado.

La segunda idea es que lo que se necesita para salir de la crisis es más desregulación laboral, reducir el coste del despido y las cotizaciones sociales, debilitar la negociación colectiva y, en definitiva, reducir los salarios. Propuestas sin fundamento científico determinante y que, como ya he escrito aquí en otras ocasiones (¿Moderar los salarios?, Las cotizaciones sociales) empobrecerían aún más a nuestra economía, la harían más vulnerable y frágil, y que simplemente se encaminan a procurar que la gran patronal y los bancos salgan de la crisis en mejores condiciones aún y disfrutando de una parte más grande de la renta nacional.

Frente a ello, el Gobierno ha cometido tres errores fatales, que seguramente han actuado como causa encadenada uno de otro. El primer error ha sido la tardanza imperdonable en reconocer y abordar la situación de crisis con prontitud y haber trasladado a los ciudadanos una imagen de ceguera e improvisación que ha minado su credibilidad hasta límites seguramente mucho mayores de los que incluso muestran las encuestas. Mientras no se adelante a los acontecimientos y haga ver a la ciudadanía que lleva la iniciativa controlando los tiempos y la situación, seguirá perdiendo confianza y apoyo electoral. El segundo, haber dejado el gobierno de los asuntos económicos, el diseño estratégico desde presidencia y la política más concreta de Economía y Hacienda e incluso de otros ministerios, en manos de personas seguramente de gran honestidad y cualificación profesional pero que constantemente manifiestan estar básicamente de acuerdo con los postulados económicos de la derecha. Es lógico que con esas alforjas, los ciudadanos prefieran hacer el viaje con la derecha a quien suponen que hace esas políticas con más coherencia y eficacia.

Finalmente, y aunque hay que reconocer que el propio presidente Rodríguez Zapatero ha manifestado en ocasiones su voluntad de fortalecer las políticas sociales y de no dejarse llevar completamente por las propuestas de la patronal o del Banco de España, es decir, de la derecha de Rajoy que en materia económica se expresa por sus bocas, lo cierto es que ni se ha diseñado una política global diferente, ni apenas se ha hecho nada por lograr que los ciudadanos empoderen al Gobierno. Y así es muy difícil, por no decir imposible, que éste pueda tomar medidas algo diferentes a las que reclaman los grupos económicos y de poder acostumbrados a decir lo que hay que hacer con la economía española.

No hay que olvidar que lo que desde hace años va buscando la derecha económica en todo el mundo, y lo que en gran parte ya ha conseguido, es despolitizar el gobierno de la economía. Es decir, evitar que las decisiones económicas estén contaminadas de preferencias sociales y de decisiones democráticas. Lo plantean claramente en algunos ámbitos, como el de la política monetaria (que tiene un gran efecto sobre la distribución de la riqueza y que, sin embargo, se ha dejado en manos de los técnicos de los bancos centrales, que así pueden favorecer sin interferencias los intereses de los poderosos, como se viene demostrando constantemente) y lo promueven sin cesar en todos los demás. El ya fallecido Rudiger Dornbusch llegó a proponer que las finanzas argentinas estuvieran gobernadas por expertos extranjeros y eso es más o menos lo que en la práctica se asume cuando se dan por buenas sin rechistar las orientaciones de la OCDE, el FMI o la Comisión Europea.

Mientras predominen estas ideas y esta forma de abordar y dar respuesta a los problemas económicos será inevitable que las políticas económicas sigan favoreciendo a quienes tienen más poder al margen de las instituciones representativas y perjudicando a quienes ingenuamente se limitan a confiar en lo que hagan sus representantes políticos.

Seguramente sería muy improbable que en materia económica (y en otras) el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero pudiera ir tan lejos como quisieran sus miembros más progresistas o el partido que lo apoya en las críticas condiciones mundiales actuales, con las restricciones que impone una Unión Europea esclava de las corporaciones y del pensamiento neoliberal y la globalización excluyente y centralizada en la que vivimos. Pero eso es una cosa y otra que se acepte sin más esta situación, que se renuncie al empoderamiento, a transmitir a la sociedad un discurso diferente y, sobre todo, que no impulse un mayor protagonismo de los ciudadanos y de las ideas que demandan soluciones diferentes a los problemas económicos.

La soledad del Gobierno frente a una crisis que en gran medida han provocado quienes ahora le critican y que han no han sabido ver y cuyas causas han legitimado los economistas que ahora dicen saber cómo salir de ella, no solo es patética. Es también innecesaria porque en la sociedad, en las organizaciones sociales y en los sindicatos, e incluso me parece a mí que en su propio partido si no se le quisiera mantener anestesiado, podría encontrar suficiente apoyo y energía como para no tener que gobernar como un alma en pena.

Los poderosos y sus acólitos han procurado y procuran siempre hacer creer que la economía es un asunto técnico, un mecanismo ajeno a las preferencias sociales y que solo conocen y pueden componer los expertos que estudian científicamente su funcionamiento. Pero no es verdad. Las cuestiones que afectan a la vida y al patrimonio de las personas son economía política porque únicamente se pueden plantear y resolver en función de intereses y no en virtud de la técnica de la que se disponga sino del poder del que se disfruta.

Por eso, la única vía para salir de verdad de la crisis sin perjudicar aún más a los más débiles no es la de dejarse llevar por quienes se apropian de la voluntad social afirmando que ellos son quienes saben lo que conviene a todos, sino ampliando el debate social y la democracia económica.

Artículo publicado en Sistema Digital
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