LOS PARAÍSOS FISCALES DE SARKOZY O EL PODER DE LA BANCA SUIZA

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¿Se acuerdan de aquellas declaraciones rotundas de los gobernantes europeos contra los paraísos fiscales?

Pues tras aquella cortina de humo del G-20 en Londres, quedó indicado el camino de los convenios bilaterales limitados para “combatirlos”. Y Zarkozy, que ha querido ir más allá en su convenio con Suiza, ha fracasado y entonces ha publicado una lista nueva con efectos fiscales.

El lunes 15 febrero 2010, un decreto del gobierno francés recogía una lista de paraísos fiscales de solo 18 países; una lista tan insignificante como la de la OCDE con sus 17 países y territorios de escaso relieve financiero. Lista esta válida a fecha día 18 de febrero, porque se reduce semana tras semana a medida que van cumpliendo lo que esta Organización pomposamente denomina “estándar fiscal convenido internacionalmente”; es decir, dejan de ser considerados paraísos fiscales en cuanto suscriben doce convenios de intercambio fiscal a petición de la otra parte; naturalmente respetando las legislaciones de las partes y, por tanto, el secreto bancario y operativo.



Francia, miembro activo del G-20 y de la OCDE, sin embargo, no parece tomarse muy en serio ese “estándar” (que no es norma jurídica) porque incluye en su lista negra países que dicha Organización ha catalogado como “jurisdicciones comprometidas” porque ya han suscrito los doce convenios bilaterales

La lista francesa – que será actualizada cada año- abarca países de menor cuantía financiera como las islas caribeñas de Anguila, Dominica, Granada, Montserrat, San Vicente y las Granadinas, Saint-Kitts-et-Nevis (San Cristóbal de las Nieves) y Santa Lucia; y los del continente americano Belice, Costa Rica, Guatemala y Panamá; y en el Pacifico, las islas Cook, las Marshall, Nauru, Niue y Filipinas; junto con Brunei en Oriente Medio y Liberia en África.

Las rentas de capital (dividendos, intereses,etc.) que pasen por esos territorios podrán tributar al 50 %; lo que no permitirá a Francia mejorar sus déficit fiscal dado la escasa importancia de esos micro países en las finanzas globales.

Aparte de algunas coincidencias de nombres en ambas listas hay una coincidencia fundamental porque las dos excluyen a Suiza, Luxemburgo, Liechtenstein, Mónaco, Jersey-Guernesey y las islas de Man o las Caimán; que para los 30 países miembros de la OCDE ya no son paraísos fiscales, sin mayores consecuencias, en todo caso.

Según las malas lenguas francesas, esta decisión gubernamental tenía como objetivo tapar el fracaso del gobierno francés en su intento de perforar vía diplomática el secreto bancario de la vecina Confederación Helvética. Desde agosto pasado, los ministros del presupuesto y de finanzas se pavoneaban de haber firmado con Suiza un nuevo convenio de intercambio de información fiscal que iba más allá del modelo de la OCDE, aunque tampoco obligaba al país alpino a modificar su legislación sobre secreto bancario. Pero el caso es que presumían de que con ese acuerdo obtendrían de los suizos información sobre cualquier sospechoso de fraude fiscal. El gobierno francés solamente tendría que aportar un nombre, una dirección y un periodo de tiempo, concretando por supuesto la información deseada; pero sin tener que dar de antemano el nombre del banco suizo o de la entidad instrumental empleada por el defraudador; datos que se entregarían solamente si se conocieran; información clave que suele ser la más difícil de obtener . El gobierno de Zarkozy pensaba que iba a horadar el secreto bancario suizo, algo que únicamente Francia después de los EEUU habrían conseguido.

Los EEUU no han conseguido mucho de Suiza, como hemos contado en nuestro otro blog sobre el G-20; pero Francia, tampoco. Las autoridades suizas le han hecho saber a las francesas que será necesario aportar también el nombre del banco, deteniendo el proceso de ratificación del convenio negociado y firmado en 2009. La excusa ha sido que la filial en Ginebra del banco británico-global HSBC hizo público en Diciembre que un ex empleado había robado un fichero de clientes que habrían evadido el fisco, con una relación de cerca de 3.000 personas que ha llegado al gobierno francés. Y ahora Suiza pide que se reabran las negociaciones; que Francia tendrá que dar el nombre del banco suizo – alegan - y si de modo excepcional, no hay certeza de ese nombre tendrán que solicitar previamente información de las autoridades suizas. El texto negociado ha resultado ser, pues, un claro fracaso de Zarkozy y su gobierno frente a Suiza. Y tres días después de la noticia, el gobierno francés publicaba su mini lista de paraísos fiscales.
Pero lo más importante es que durante 2010 se mantiene la seria inquietud política por el inestable modelo financiero global que tanto perjudica a los ciudadanos.-

MEDIDAS CONTRA LA CRISIS. Humor de José Mota

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ECONOMÍA POR Y PARA LA VIDA ÚNICA SALIDA A LA CRISIS SISTÉMICA

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Fernando Moreno Bernal

La salida real y definitiva a la crisis existe, es posible y está al alcance de nuestras posibilidades, pero necesariamente ha de encaminarse hacia el post-capitalismo. ATTAC viene avisando desde el principio de la manifestación de la crisis financiera que “salvar al sistema financiero privado” para que este posteriormente salve de la crisis a las empresas del sector productivo es una gran falacia. Enfrentar la crisis poniendo a las personas primero pasa por salvar a la economía productiva. reconduciendo al sector financiero a su papel fundamental de canalizador del crédito hacia esta en condiciones, cuantías y precios asequibles y adecuados. Pasa por reducir, si no acabar por completo, con el desvío que de sus recursos hace hacia la especulación financiera que no genera ninguna riqueza social. Como denuncia el presidente de la pequeña y mediana empresa (CEPYME), Jesús Bárcenas el 23 de febrero, el mayor problema de las pymes en España no es la reforma laboral sino la financiación.

Capitalismo senil y agonizante raíz de la actual crisis sistémica.

La situación económica actual tenemos que verla como una única realidad desde tres ópticas que nos permitan visualizar su dinámica interna, su dialéctica, que nos permitirá determinar las actuaciones necesarias para su superación.

La óptica de su base material. La maduración objetiva de la contradicción entre el capital y el trabajo, que hoy ya podemos decir contradicción entre el capital y la humanidad, la observamos necesariamente a través de la perspectiva histórica como la crisis de un sistema basado en una sociedad de consumo agotada y deformada financieramente. Es la crisis del sistema capitalista y de los valores que configuran su civilización. La producción industrial y gran parte de servicios se han o están desplazándose de EE UU y UE hacia China, Corea y sudeste asiático. Este desplazamiento, sin ruptura aún del sistema-mundo capitalista, está tensionando las contradicciones de clase globalmente, con manifestaciones específicas en cada región económica y, dentro de estas, en cada Estado-nación. A su vez está creando tensiones entre las oligarquías regionales que exigen una redistribución del Poder entre ellas en el seno de la élite oligárquica global del sistema-mundo capitalista. Estas tensiones entre oligarquías generan peligros reales de nuevas guerras globales.

La óptica de la ideología que la sustenta. El agotamiento del sistema, la crisis de sobreproducción de la década de los setenta del S XX y su deformación financiarizada que multiplica por diez la importancia relativa del sector financiero en el PIB mundial en los últimos 42 años, genera la ideológica neoliberal que la justifica y que esta crisis también pone en cuestión. Hoy cuestionar el neoliberalismo es cuestionar el sistema capitalista en su totalidad. En la actualidad las élites oligárquicas financieras y políticas siguen manteniendo los postulados económicos neoliberales ya que se mantienen los indicadores y métodos de análisis de la teoría económica ortodoxa en la búsqueda de la salida a la crisis, provocando la pérdida de la adecuada orientación en las medidas y actuaciones tomadas. Estas se enfocan hacia una hipotética recuperación de la realidad económica anterior a 2007 que seguirá funcionando con los mismos criterios de especulación y sobreexplotación humana y de recursos naturales, como hemos podido ver en el debate del Congreso del 17 de Febrero. Para los que así piensan, se trata sólo de abaratar el coste directo o indirecto de la mano de obra, profundizar en la “educación” como forma de hacer más productiva a esta con cargo a fondos públicos, y crear las condiciones para competir en el mercado global.

La óptica de la lucha de clase que se da en cada formación social. Las condiciones objetivas y la ideología neoliberal se manifiesta en cada formación social, en cada Estado-nación en función de la posición relativa que sus oligarquías tienen en el capitalismo global, en su historia propia y en la correlación de fuerzas sociales que se dan en ellas. La cronología de los acontecimientos en cada Estado-nación, el posicionamiento de sus líderes y oligarquías es el resultado de la unión de los tres aspectos.

La unión de estas tres ópticas conforman la diversidad de posicionamiento y respuestas ante la crisis financiera 2007-08 hasta ahora, y que en su conjunto dejan ver un sistema capitalista agonizante que se mueve en un peligroso circulo vicioso para la humanidad: Si se sostienen los estímulos a la economía profundizará el endeudamiento fiscal y la deuda sin respaldo real y la quiebra de los estados, que tan sólo EE UU puede mantener abusando del dólar como moneda internacional de intercambio, pero agudizando con ello las tensiones en el sistema financiero internacional. Si se suspenden la rápida recaída del consumo y la producción, provocará la crisis social y política por el desempleo y la crisis de las prestaciones y servicios públicos que conlleva. La perspectiva de futuro es la de huelgas y conflictos sociales generalizados en todo el mundo, que unido al descrédito del propio sistema tan sólo podrán intentar controlar mediante la represión. Nunca antes la lucha por una salida social y real de la crisis económica ha estado más unida a la lucha por la Paz como ahora. Hablar de valores y exigir ética en los comportamientos y actuaciones de las políticas públicas y empresas privadas es cuestionar el neoliberalismo apuntando a la línea de flotación del sistema capitalista en su totalidad.

Una visión en el espacio-mundo de la crisis nos manifiesta las graves contradicciones en las que se desenvuelven las oligarquías y líderes políticos en Europa, EE UU y China, los tres únicos actores verdaderamente relevantes de este sistema-mundo del capitalismo agonizante.

Una visión temporal de los procesos en marcha nos habla de la impotencia para enfrentar los actuales retos desde la lógica del propio sistema. La crisis del sistema financiero internacional en octubre de 2008 puso en peligro de supervivencia a todas las oligarquías internacionales, ya que si no circula el crédito todo el sistema económico se paraliza. Tres tareas eran prioritarias para intentar superar esta situación: a) Aplazar las pugnas internas y tomar medidas coordinadas, para ello se convocaron las tres reuniones del G 20, que aún no han logrado el saneamiento total del sector financiero privado b) Evitar la deslegitimación social del sistema y la revuelta social que podía generarse con las cuantiosas ayudas públicas a la banca privada, ya que no se respetan las propias normas del sistema y además se premia en lugar de castigar a los culpables, y si bien apenas ha habido revueltas sociales por ahora no lo han conseguido aún, a pesar de la “teoría” del “demasiado grande para quebrar”, y c) la reforma del sistema financiero internacional para fortalecerlo que queda en su totalidad pendiente. No se ha avanzado nada en la reforma y fortalecimiento del sistema financiero internacional porque las luchas entre las oligarquías internacionales no lo han permitido, y tan sólo con un golpe de fuerza por parte de algunos de los actores que intervienen podrá salirse de esta parálisis. Golpe de fuerza que se está produciendo en estos días con la especulación financiera y ataque contra el euro para preparar las condiciones idóneas previas a la cumbre del G 20 en Canadá el próximo mes de Junio.

La crisis en España y la trampa del consenso

La causa de fondo que debilita a nuestro sistema financiero es la debilidad del sistema productivo sobre el que se asienta. Desde la entrada en vigor de la Ley del suelo del PP en 1998, los créditos para el desarrollo de actividades inmobiliarias se multiplicaron por diez (burbuja inmobiliaria), incrementándose la deficiente planificación urbanística pública, el desvío de recursos hacia actividades nocivas que han degradado el litoral y el medioambiente, sin satisfacer la verdadera demanda de vivienda como necesidad de vida, y han degradado la calidad de vida y el empleo en España. El índice de temporalidad, precarización y baja productividad general de nuestro mercado laboral deviene de aquí.

En España, como en el resto de Europa y EE UU, no se ha salvado al sistema financiero. El crédito a pesar de todas las ayudas, avales y créditos al 0% en EE UU y el 1% en la UE de interés puesto a su disposición no ha llegado apenas a las pymes y a las familias. Se ha salvado a los grandes bancos privados en EE UU y a los grandes en EU para que se coman a los pequeños y sigan especulando. En España se han salvado a las 1.400 personas, el 0,035% de la población, que desde los Consejos de Administración de Banca y grandes empresas participadas por ellas controlan el 80,5% del PIB español, para que se coman a las que deberían ser nuestras Cajas de Ahorros.

A pesar de ello el sistema financiero español afronta un grave problema de insolvencia: a) La crisis del sector inmobiliario, con más de 300.000 millones de euros en créditos de promotores y constructoras que no pueden ser pagados ni refinanciados, y el incremento de la morosidad en el pago de hipotecas de las familias que pueden llevar al sistema financiero español a una situación crítica si se contabilizan los inmuebles a su precio real de mercado. b) La crisis de ingresos del sector público, el déficit público, que amenaza con impagos de los préstamos, sobretodo en las Administraciones Públicas Locales. c) La pérdida de calidad de la deuda pública española y de otros Estados soberanos en los mercados financieros deprecia su cotización y, consecuentemente, el valor de los Bancos poseedores de las mismas. Sólo de la deuda soberana de Grecia la banca privada española posee decenas de miles de millones de euros, y de la española en torno al 50% del total. Como dice Juan Torres, el Banco de España ha fracasado en su función de prevenir estas amenazas, de controlar la inflación y de hacer llegar el flujo de financiación a la economía real. Su actuación cómplice con los intereses bancarios privados en contra de la defensa del interés público, los generales de la población, se manifiesta en el ocultamiento de la situación real de la banca privada española y la gestión que hace para capitalizarla con el FROB y los activos de las Cajas de Ahorros.

Ante esta situación se sigue pensando ilusoriamente, al no considerar las tensiones y contradicciones que estallarán en el sistema financiero internacional, en una salida automática de la crisis basada en el crecimiento del PIB a lo largo de 2010, planteándose la estrategia sobre cuatro ejes: la Ley de Economía sostenible, que abre al sector privado mercantilizando aspectos esenciales para la vida que deberían ser públicos; un draconiano Plan de austeridad, que pagaremos todos menos el 0,035% de los muy ricos a los que se les quitó el Impuesto de Patrimonio; una reforma laboral que individualizará las relaciones laborales, abaratará el despido para los nuevos trabajadores y mermará aún más la ya escasa maniobrabilidad de los sindicatos con las leyes laborales vigentes; y una propuesta de revisión del Pacto de Toledo, las pensiones, con alargamiento de la edad legal de jubilación, que no es sino abaratamiento del coste laboral diferido. Las alabanzas de los medios más conservadores tanto nacionales como internacionales llaman a la prevención. Esta estrategia no evitará ni la profundización de la crisis ni la confrontación bélica mundial de las oligarquías capitalistas del sistema-mundo.

En un momento de agudización de las contradicciones el consenso en torno al “interés nacional” es la trampa, el canto de sirena, para la paralización de la respuesta de clase necesaria; para la gran estafa social. El interés general es el del 99,965% de la población. No cabe el punto intermedio entre los dos sectores sociales antagónicos.

La economía por y para la vida única salida posible a la crisis sistémica del capitalismo senil y agonizante.

La humanidad se encamina hacia el abismo haciendo un gran daño a la biosfera del Planeta Tierra, nuestra Madre Tierra, la Vida. Es necesario acabar con el actual sistema-mundo del capitalismo agonizante. La salida real y definitiva a la crisis existe, es posible y está al alcance de nuestras posibilidades, pero necesariamente ha de encaminarse hacia el post-capitalismo. La transformación que tenemos por delante es la mayor transformación política, social y ética que haya vivido la humanidad en su historia, “crear” una nueva cultura para la gran familia humana y unos nuevos mecanismos de seguridad y supervivencia que garanticen la continuidad de la Vida y nos proporcionen instrumentos de gestión de los cambios sociales.

La crisis debe ser para nosotros la ocasión para construir un mundo diferente, el parto feliz del nuevo mundo que globalice la dignidad y los derechos humanos. Para ello debemos fomentar la indignación, el espíritu de rebeldía, y manifestar que la humanidad tiene el derecho y el deber de abolir las formas de organización económica, social y políticas actuales que provocan invariablemente una larga serie de abusos y usurpaciones dirigidas a someterla a un poder despótico, ilegítimo y oculto; es un derecho y un deber derrocar este gobierno de las cosas y proveer nuevas salvaguardas para la biodiversidad, las libertades y la futura felicidad y seguridad de toda la humanidad.

En el Foro Social Temático Español celebrado del 10 al 12 de octubre de 2009 se elaboró “La Declaración de Sevilla”, declaración de independencia de la humanidad del sistema-mundo capitalista y de sus valores; la realizada en el encuentro internacional del 30 de octubre-1 de noviembre de 2009 por intelectuales y activistas globales de cuatro continentes en Bruselas; y la reciente propuesta de “Declaración Universal del Bien común de la Tierra y la Humanidad” realizada por Miguel D´Escoto y Leonardo Boff van en este sentido.

La lucha contra el neoliberalismo pasa por definir, concretar y visualizar qué otro mundo es posible. Otro mundo basado en una nueva economía por y para la Vida, en la Justicia Social Global que pivota sobre la igualdad, la solidaridad y la verdadera libertad que promueve un desarrollo armónico y equilibrado de la humanidad respetando la Vida como el Todo del que surgimos y somos su parte consciente. Se trata de replantear conceptos como ‘felicidad’, ‘progreso’ y “sostenibilidad” que se encuentran en la justicia social, el desarrollo personal y el equilibrio ambiental, y no en el crecimiento económico ilimitado intrínseco al sistema capitalista.

Deberemos pasar de una economía organizada por y para el capital, centrada en la reproducción ampliada del mismo que lleva a la mercantilización de todos los aspectos de la vida, a la cosificación del ser humano y al agotamiento de los recursos de la naturaleza; a otra economía organizada por y para el ser humano, centrada en el mantenimiento y reproducción de la Vida, donde la dignidad se universalice y la alimentación, salud, vivienda, educación, empleo, pensiones y democracia participativa sean derechos de todas las personas en igualdad de condiciones para hombres y mujeres, y todas las étnias, razas y pueblos.

No va a ser el “crecimiento”, productividad y competitividad, el PIB los que creen la dimensión medioambiental y social. Al contrario, será el “bien Vivir” la promoción de la justicia, equidad y cohesión social junto con la integración en nuestras vidas de las exigencias medioambientales las que harán posible un mundo sostenible con satisfacción de las necesidades sociales. Un mundo donde la esperanza de vida, la educación, sanidad, seguridad a lo largo de la vida, integración y participación en la determinación del futuro permita y sean los indicadores pertinentes para alcanzar altos índices de felicidad. Se consigue aquello que se mide. El modelo no es Islandia que nos han puesto de modelo basado en un alto PIB sobre especulación financiera. Será más parecido al modelo de Bután que viene midiendo la Felicidad Interna Bruta de las personas (FIB) desde la pasada década de los setenta, obteniendo que el 97% de su población de más de 700.000 habitantes se declaran muy felices (43%) y felices (54%) a pesar de tener un bajo nivel de PIB per capita, pero alimentación, sanidad, educación, vivienda, seguridad, vida comunitaria, etc. asegurada.

Los cuatro ejes para la construcción de este otro mundo mejor según Francois Houtart tienen que ser: 1) Nueva relación con la naturaleza que cambie la visión de “fuente de recursos” a la de “fuente de Vida” 2) Producir para la Vida que implica priorizar las necesidades sociales sobre el incremento de los beneficios de las empresas individualmente consideradas; cambiar la economía basada en el valor de cambio por una nueva economía basada en el valor de uso, ofreciendo una nueva definición del objetivo para la ciencia económica: Producir la base material de la Vida 3) Organización colectiva del mundo que implica generalizar la democracia a todos los niveles y aspectos de la vida, llenando de contenido la democracia formal en el día a día del ser humano como sujeto individual y colectivo 4) Nuevo ética fundamental para la nueva realidad, que no puede ser otra que el bien común de la humanidad, la multiculturalidad y participación de todas las étnias, culturas y civilizaciones, con la diversidad de todos los idiomas y lenguajes, en una gran familia humana con los mismos derechos y deberes: la globalización de la dignidad y los derechos humanos.

Universalizar los derechos a la alimentación, salud, vivienda, educación y pensiones generará una ingente actividad que acabará con el desempleo en el mundo. El empleo dejará de ser la venta de la fuerza de trabajo de la persona para convertirse en un derecho.

La nueva economía por y para la Vida, la economía del “bien vivir”, implica a) Cambiar el enfoque competitivo por planteamientos cooperativos b) Cambiar el enfoque a corto plazo por el enfoque a medio y largo plazo c) Revalorizar el papel de lo público y del Estado como garante, regulador y proveedor de bienes públicos esenciales d) Imponer un sistema financiero internacional público que impida la especulación y elimine los paraísos fiscales, y e) Avanzar en construir un Gobierno del mundo democrático, legítimo y transparente, que pasa por una verdadera legislación internacional con poder para exigirse que defienda los Derechos de la Tierra, de la humanidad y de las personas individuales, con este orden de prioridad.

La fuente que proveerá los recursos necesarios será la misma que en el actual sistema capitalista y en todos los que han sido anteriormente: el trabajo de las personas. Es el trabajo la única fuente de valor, que se traduce en acumulación de riquezas para unos pocos en el actual modo de producción, pero que se convertirá en satisfacción de necesidades y bienestar social para toda la humanidad en este otro mundo posible y necesario post-capitalista. Se nos plantea que sin dinero no hay posibilidad de financiar estos gastos sociales, obviando que el dinero no es sino el fruto del trabajo de las personas convertido en capital, para que creamos en la imposibilidad del cambio y nos resignemos. El trabajo de las personas es la fuente inagotable de riqueza y financiación que dentro de un sistema económico, social y político centrado en el bien común de la humanidad permitirá superar todas las crisis actuales.

La nueva economía por y para la Vida post-capitalista es la tarea que tenemos por delante para poder superar la actual situación de crisis sistémica y civilizatoria; la meta de llegada que nos permite visualizar el objetivo de nuestra lucha, aglutinar fuerza individual y socialmente, agravar la crisis ideológica del neoliberalismo y enmarcar las medidas concretas que podemos plantear ahora y las que vayan surgiendo (ITF, eliminación de paraísos fiscales, renta básica de ciudadanía, exigencia de empleo, vivienda, participación ciudadana, ...) con coherencia y sin desviarnos en los procesos, permitiendo una confluencia de estas luchas en los diferentes Estados-nación y las distintas clases y sectores sociales.

La historia la hacen los pueblos cuando su nivel de conciencia se generaliza. Así debe ser para que el nuevo orden económico, social y político que surge sea democrático y legítimo. Llegado el momento tenemos que actuar con la realidad dada. Se reclama una V Internacional para dirigir el proceso. Es necesario que ya se vayan configurando los necesarios bloques sociales de progreso. La división de la patronal que representa a la economía productiva, fundamentalmente pymes, frente al sistema financiero especulativo crea las condiciones para estos bloques sociales de progreso, que deben ser liderados por los sindicatos de clase y la economía social.

Frente a la crisis de los especuladores defensa y promoción de la verdadera economía productiva sostenible que satisface necesidades de la población (del 99,965% en España) mediante banca pública, Impuesto a las transacciones financieras especulativas, eliminación real de los Paraísos Fiscales, soberanía alimentaría, control político de Bancos Centrales y Organismos económicos y Democracia participativa.

LAS CANCELACIONES DE LA DEUDA EXTERNA A HAITÍ SON UNA FARSA

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Berta Iglesias

Miembro de la plataforma ¿Quién debe a quién?

Un terremoto de 7,1 grados en la escala Richter dejó en Japón un sólo muerto. En Haití, en otro de la misma intensidad, murieron 217.000 personas. El huracán «Ike» cruzó Cuba sin víctimas mortales, pero antes, a su paso por el país más pobre de América, había segado la vida de 66 personas. Los intereses de terceros países han podrido desde dentro la Perla de las Antillas.

Berta Iglesias denuncia la hipocresía con la que ahora, los mismos que arruinaron a la primera república independiente de América, acuden al supuesto rescate de los haitianos.

Tras el terremoto, se anunciaron grandes gestos por parte de la comunidad internacional para condonar la deuda haitiana.

Los países que han anunciado cancelaciones, ya estaban obligados a retirar su deuda externa. Todo es una farsa. En 2009, Haití cumplió todas las fases del proyecto HIPC, para países altamente endeudados. Todos los acreedores debían cancelar la deuda contraída por ese país, al menos hasta 2004. El Club de París y las instituciones financieras internacionales ya habían anunciado antes del terremoto que iban a cancelar 1.200 millones de euros de deuda. Lo que ocurre es que estas cancelaciones todavía no se han hecho efectivas, salvo en el caso de Italia y Reino Unido. El Estado español también se retrasó y ahora anuncia la condonación de la deuda como arrebato solidario. Por otra parte, tras la catástrofe, Haití ha vuelto a endeudarse con nuevos préstamos, que obviamente llegaron a la opinión pública como ayudas.

El FMI ha camuflado un nuevo préstamo de 102 millones de euros, vendiéndolo como donación.

Una mentira más, se trata de un crédito a diez años, con dos de carencia y, por supuesto, con intereses.

¿A quién debe dinero Haití?

Además de al FMI, al Banco Mundial y al Banco Iberoamericano del Desarrollo, dos de los grandes acreedores de Haití son Venezuela y Taiwán. Caracas ha anunciado una condonación real. Mientras, Taipei dice que la cancelación es imposible, porque ha revendido la deuda a inversores privados.

¿Cuáles han sido las medidas que impuso la comunidad internacional con el HIPC a Haití? ¿Cuál es el verdadero motivo de las condonaciones?

El BM exigía a Haití una serie de ajustes estructurales. El primer requisito fueron las privatizaciones. La isla se ha visto obligada a privatizar los servicios de telefonía, las harinas, el cemento.... incluso han pretendido que privatizara su agua. Esto último aún sigue en el aire. Además, se les exigió reducir su déficit, con el consiguiente deterioro de los servicios públicos y severos recortes en sanidad y educación. Asimismo, para cumplir con el HIPC, la isla tuvo que consolidar su organización agrícola en latifundios destinados a la exportación de productos como cacao o azúcar. Haití, donde el 65% de la población vive del campo, tiene que importar el 92% de los alimentos que consume. Actualmente, en el 25% de la tierra cultivable, se ha plantado jarocha, un vegetal usado en la elaboración del biodiésel.

¿Qué hay de las otras donaciones a raíz del terremoto? ¿Todas esconden más deuda, como la del FMI?

Hemos revisado con detenimiento las ayudas del Estado español en concreto. Por el momento, parece que sí podemos hablar de «ayuda». No obstante, hemos de estar muy atentos porque no sabemos si esos fondos están vinculados a contrataciones con empresas en concreto. Debemos esperar y vigilar cómo se distribuyen ahora esos fondos y ver si intervienen empresas del mismo país que envía la ayuda. La irrupción de empresas extranjeras para la reconstrucción puede acabar con el tejido industrial del país.

El país que más ha destacado tras el terremoto ha sido EEUU. ¿Qué datos en concreto pueden poner en duda ese arranque de filantropía?

La democracia en Haití ha sido minada permanentemente por EEUU. Ocupó el país a principios de siglo, ha estado detrás del golpe de Estado contra el primer gobierno de Aristide y también tras el del año 2000. En 2004, intervino militarmente con la operación Mañana Seguro. Tras el terremoto, Haití ha recibido diez soldados por cada médico. Su enclave es de alta importancia geoestratégica, para tener bajo control a los bolivarianos de Venezuela y a un gigante en auge como es Brasil.

Usted defiende que la deuda haitiana es ilegítima. ¿A qué nos referimos con eso?

El endeudamiento no ha servido para elevar el nivel de vida de los haitianos. El 45% del dinero que deben se generó durante la época de los dictadores Duvalier y gran parte de estos fondos han acabado engrosando las riquezas de esa familia. Eso es lo que los movimientos sociales entendemos por deuda ilegítima. Su abolición, por tanto, debiera ser inmediata.

La madrileña Berta Iglesias es miembro de Ecologistas en Acción y de la plataforma ¿Quién debe a quién? que defiende la abolición de la deuda externa y «la prohibición de toda práctica económica que perjudique» a los países del tercer mundo. Asimismo, trabaja en la campaña de sensibilización sobre Haití junto con la red haitiana Papda.

ESTO LO ARREGLAMOS COMO SIEMPRE: 'CONSUME'

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Visto en 'Ecologistas en acción'
Un inquietante anuncio con fondo negro muestra únicamente la dirección webestosololoarreglamosentretodos.org, pero, ¿quién hay detrás de esto?

Es una campaña publicitaria iniciada por Jaime de Andrés, responsable de publicidad corporativa de Telefónica junto a Javier Gómez Navarro (ex ministro de comercio y actual presidente del Consejo Superior de Cámaras), el economista Guillermo de la Dehesa y los abogados Antonio Garrigues Walker y Miquel Roca. "Es una llamada a la sociedad civil para que se movilice", explicaron los responables de la iniciativa, que durará dos meses, con spots en televisión, inserciones en prensa y cartelería exterior. En total, el coste de la campaña será de cuatro millones de euros que han puesto las Cámaras de comercio, la patronal de las grandes empresas constructoras (Seopan) y un buen número de grandes empresas (Telefónica, Iberia, El Corte Inglés, BBVA, Santander, La Caixa, Caja Madrid, Repsol, Cepsa, Endesa, Iberdrola, Mapfre, Abertis, Mercadona, Indra, Renfe y Red Eléctrica).

El proyecto es tan ambicioso que se ha creado una institución para que gestione todo esto, la Fundación Confianza. El spot televisivo recoge justamente el manifiesto de la Fundación en la voz de ciudadanos anónimos y de personajes famosos, como los deportistas Fernando Romay, Carlos Sainz o los hermanos Gasol, los presentadores Àngels Barceló y Andreu Buenafuente, el escritor Juan José Millás, el cocinero Ferran Adrià o el cantante Melendi.

Quizás tu seas uno de los 4.048.493 de parados que registraba el Servicio Público de Empleo Estatal en enero (si a esto sumamos los parados en cursos de formación, los Trabajadores Eventuales Agrarios (TEAAS) y los que buscan empleos de media jornada o sólo en su localidad, entonces tenemos 4,5 millones de desempleados, casi el 20% de la población activa). Si es así, quizás no tengas mucho ánimo para arreglar la economía de este país. O quizás te preguntes: ¿Y por qué empresas y organismos tan importantes quieren que yo sea optimista?

Bueno, para empezar, el alto ejecutivo que ha iniciado esta iniciativa trabaja para Telefónica, una empresa que aumentó su beneficio neto un 2,4% en el ejercicio 2009, es decir que incluso en crisis, tienen razones para ser optimistas, no como los 4,5 millones de parados. Pero el problema parece ser que la crisis ha hecho mucho daño en las economías más bajas y en las expectativas de consumo de la clase media: mientras que en Francia, ya en el segundo trimestre de 2008 el gasto privado volvía a crecer tras la crisis, en España no ha dejado de bajar desde 2007 y el repunte en último trimestre es mínimo: 21 meses cayendo el consumo y con la confianza del consumidor casi por los suelos. Así que se preguntaban en el diario económico Expansión: “ resulta llamativo que países de nuestro entorno como Francia, Grecia, Portugal, Italia o grandes potencias como EEUU y Japón ya llevan varios trimestres viendo cómo crece su consumo privado. ¿Por qué en cambio los españoles hemos preferido tener el dinero parado en el bolsillo?” [1]. El asunto, es evidente, preocupa mucho al mundo empresarial, en palabras del mismo diario: “En el consumo está la clave de la recuperación económica, porque el gasto de los hogares representa, nada más y nada menos, que 2/3 del PIB en España.”

Quien no tienen dinero no gasta y, quien tiene algo, lo ahorra. Así parece que funciona la economía deomestica española, puesto que ya en la crisis de 1993 la tasa de ahorro se elevó hasta el 16%, para después caer al 10,2% en 2007. En el tercer trimestre de 2009 (último dato disponible), superaba ya el 14%. "Esta peculiaridad nos distancia, por ejemplo, de EEUU donde tienen más tendencia al consumo y no tanto al ahorro", explica Sara Baliño, analista de AFI en Expansión. Funcas, la Fundacion de las Cajas de Ahorros ya ha anunciado que el aumento del ahorro se mantendrá todo este año (llegando a una tasa de ahorro del 18,2%), así que las perspectivas no tranquilizan mucho al mundo empresarial.

Y en este contexto nace una campaña publicitaria sufragada por buena parte de los que nos han llevado a esta crisis, como las empresas constructoras o los bancos que han dado alegres préstamos a la locura del ladrillo. Ellos nos piden un esfuercito más. Lo decía el propio promotor de esta iniciativa, Jaime de Andrés: “Para medir el éxito del proyecto seguiremos indicadores institucionales y el seguimiento de la web. Pero también sería una señal ver cambios en determinadas posiciones en la sociedad” (Público, viernes 26 de febrero) ¿Se referirá a que salgamos de una vez a la calle a pedir que con nuestro dinero no se financie a los bancos? ¿O se refiere a que pidamos prestamos e hipotecas y nos pongamos a comprar y gastar? En la propia página web del proyecto hay una sección de “buenas noticias”, y hay dos que dan alguna pista: “Ya compramos más (en el cuarto trimestre del 2009 el gasto en consumo final de los hogares españoles pasa del -5,0% al -3,5%) y “El número de viviendas hipotecadas crece por primera vez en dos años y medio".

Así pues, nace una campaña que intenta que el optimismo se traduzca en tarjetas de crédito moviditas, bolsillo ligero e incotinencia a la hora de pedir préstamos e hipotecas. Estoloarreglamosentretodos.org bien podría llamarse: “seoptimistaycompra.org", “hipotecatecomosea.org", o “gastadeunaputavez.org".

Quizás a tí se te ocurran mejores formas de gastarse los 4 millones de euros destinados a aumentar el optimismo rentable o incluso crees que las constructoras, los bancos y las instituciones públicas que les han permitido hacer lo que han hecho son los que deberían haber sufrido (aunque fuera un poquito) la crisis.

Esto, contigo y unos cuantos optimistas, lo arreglamos.

TRABAJAR MÁS POR MENOS

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Joaquín Arriola

En España hay 8,6 millones de pensionistas, 5,1 millones de los cuales son jubilados (el resto, viudas y huérfanos). 2,2 millones de pensionistas cobran menos de 500 euros de pensión, y menos de la mitad superan el equivalente al salario mínimo. En Euskadi la pensión media de los 491 mil pensionistas alcanza los 945 euros, frente a los 760 de la pensión media estatal.

Nuestros 300 mil jubilados disponen de una pensión media de 1.077 euros, algo superior a los 721 euros que cobran de media los jubilados andaluces , pero tampoco es para echar cohetes. En España, la jubilación media es de 861 euros, y solamente 1,5 millones de jubilados alcanzan los 1.000 euros de pensión, junto a 396 mil incapacitados, viudas y huérfanos. Menos de 2 millones de pensionados llegan a mileuristas .

Es importante retener las cifras, porque el gobierno central ha decidido que lo mejor que puede hacer ahora con las pensiones es reducir el importe de las pensiones futuras, las de quienes se vayan a jubilar dentro de diez años, respecto a lo que cobrarían si se jubilasen hoy. Para ello propone fundamentalmente elevar la edad de jubilación legal hasta los 67 años, elevar la edad mínima de jubilación desde los 57 años actuales, incrementar el número mínimo de años cotizados para acceder a la pensión y aumentar el periodo de cómputo para calcular la pensión. Considera que de este modo podría recortar el gasto en pensiones en 4 puntos del PIB… a partir de 2030.

Para realizar estas curiosas propuestas, el gobierno se permite presentar, en un documento dirigido a la Comisión europea, unas proyecciones de gasto en pensiones que llegan ¡hasta 2060 !. Le sugiero, amable lector, que piense en una fecha cualquiera del siglo XX . Digamos 1920, o quizá 1948. ¿A quien se le puede ocurrir pensar que con la realidad de la economía de esos años, se hubiera podido proyectar la situación cincuenta años hacia el futuro, y acertar con la realidad de 1970, de 1998? Pues si, alguien se cree capaz de semejante hazaña, al menos en el Ministerio español de Economía y Hacienda y en el Grupo de Trabajo de Envejecimiento de la CE. Me parece pasmoso que alguien piense que puede estimar los hijos que piensan tener los niños que ahora tienen cinco o diez años dentro de veinte años, que serán a su vez lo s trabajadores que cotizarán a la Seguridad Social dentro de cincuenta. Sin hablar por supuesto de los movimientos internacionales de población, cada vez más dinámicos en un mundo globalizado.

Algún periódico afecto al régimen se ha permitido remedar la famosa frase del presidente norteamericano, ¡es la demografía, estúpidos !. Al parecer han descubierto que la economía es cosa harto ideológica, y se han sacado de la chistera un nuevo talismán, las proyecciones demográficas, para intentar que el paisanaje se trague la píldora. Pero la memoria es corta, y al parecer se han olvidado de las grandes y pequeñas predicciones demográficas que no se cumplieron, desde las que hablaban a principio de los sesenta de 10.000 millones de habitantes para inicios del siglo XXI , o más cerca, los agoreros anuncios de algunos cercanos colaboradores de La Moncloa , anunciando la quiebra de la seguridad social sucesivamente para 1996, 1998, 2000 y 2005, cuando la población en edad activa crecía en unas 70 mil personas al trimestre. A partir de 1995 la tasa de incorporación se duplicó, y los promotores ideológicos de las pensiones privadas tuvieron que retrasar la fecha del cataclismo anunciado hasta 2020.

Hace unos años me contaba un amigo como la UNICEF les había encargado un estudio demográfico para identificar los factores que determinaban las tasas de fecundidad muy diversas en los países centroamericanos. Tras más de un año de concienzudo trabajo, la conclusión fue evidente: en unos países tienen tasa de fecundidad más altas “porque cogen mucho” (sic). Hasta aquí llega el análisis científico.

Ahora, con la crisis y la destrucción de 1,8 millones de empleos (82 mil en Euskadi ) desde 2007, parece que los cenizos vuelven por sus fueros. Pero el hecho es que hoy trabajan y cotizan a la Seguridad Social 3 millones de trabajadores más que hace diez años. Y las proyecciones razonables, digamos a diez años, las del propio gobierno para 2020, dicen que el gasto total en pensiones aumentará menos de un punto porcentual del PIB. ¿Cómo se explica entonces el lío que ha montado el gobierno con su propuesta? Esta es la parte más difícil del análisis. ¿Se trata de una cortina de humo para alimentar a la canallesca (la prensa) y hacer que se olviden del fiasco que está suponiendo la presidencia española de la UE? ¿Quizá el gobierno está decidido a reducir las cotizaciones a la Seguridad Social y para ello tiene que, previamente, reducir el coste de las pensiones? ¿Considera acaso que para ayudar a la banca lo mejor es meterle el miedo en el cuerpo al personal para relanzar los fondos de pensiones privados, algo tocados por la crisis financiera, por sus elevados costes y bajos rendimientos? (En el documento para la revisión del Pacto de Toledo, el gobierno se queja de “la falta de interés del mercado por este tipo de productos”, y de que algo hay que hacer al respecto, en una inesperada réplica a la soberanía del consumidor).

Todo pudiera ser parte del guión esbozado. En todo caso, cuando cuatro millones de personas están pidiendo un trabajo remunerado, no parece que falten recursos potenciales para cotizar para pagar más y mejores pensiones. El problema que el gobierno tiene que resolver es precisamente el de la gente que quiere trabajar y no puede. ¿Hay algún programa de empleo masivo a la vista? Nada a la vista, sino más bien la reducción de 1 millón de empleos asociados al recorte de 50.000 millones de euros de gasto público. ¿Acaso se pretende mejorar los salarios, para elevar las cotizaciones medias y mejorar los ingresos de la Seguridad Social? Tampoco parecen ir por ahí los tiros, sino todo lo contrario: en su documento a la Comisión Europea relativo a la actualización del programa de estabilidad, el gobierno presenta como una conquista el objetivo de reducir en 1,9 puntos del PIB la remuneración de asalariados, sobre la base de reducir el empleo en el único sector que ha creado empleo en los últimos dos años, las administraciones públicas. En cuanto a las perspectivas de pensión que puedan tener los millones de trabajadores temporales con una vida laboral irregular y precaria, el gobierno ni se inmuta. Que coticen becarios y domésticas es todo lo que dice por ahora (de los 159 mil empleados de hogar jubilados, solamente 2.129 tienen una pensión superior a 600 euros).

Esta irresponsable actuación deriva por un lado del mantenimiento en la UE de un pacto de estabilidad obsoleto y nefasto en la coyuntura actual, y por otro de la incapacidad de los asesores gubernamentales para adaptar sus esquemas de pensamiento a la nueva situación. Tal parece que actúan convencidos de que se puede “volver atrás” en el funcionamiento de la economía. Pero la crisis nos dice que no, que dejar en manos del mercado financiero el ahorro de los trabajadores es la peor opción a largo plazo, y que la planificación ordenada de la distribución de la riqueza es la única garantía de sostenibilidad en el tiempo. A todos los niveles, y también entre los que trabajan y los que ya no lo hacen. Las pensiones, su nivel, su alcance, es una decisión colectiva de distribución de la riqueza entre los activos y los pasivos. Si hoy hemos decidido que se transfiera un 8,9 por ciento de renta hacia los pensionistas, mañana se puede decidir que se transfiera un 12 o un 15 por ciento. Lo único que habrá que ajustar es las contribuciones de los que trabajan. Y si se quiere modificar la distribución de la carga, habrá que pensar en sustituir cotizaciones por impuestos. Todo ello puede tener consecuencias desde un punto de vista macroeconómico, distributivo, legal o de otra índole, pero hablar de “ insostenibilidad ”, “quiebra” o términos similares en este contexto solo denota un acusado prejuicio ideológico –que no se manifiesta al hablar del gasto de defensa o de las agencias de desarrollo regional, por ejemplo- y una falta preocupante de ideas en los dirigentes políticos y sus asesores. Y eso, en la Europa de la apuesta por la innovación y el bienestar. ¿Para cuando está previsto el entierro del cadáver de la Agenda de Lisboa? 

DESIGUALDADES SOCIALES EN ESPAÑA

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Vicenc Navarro, en 'Público'

Según las cifras de Eurostat (la agencia de datos de la Unión Europea), publicadas en el último informe del Observatorio Social de España, OSE, (La Situación Social en España, volumen III), España es el país más desigual de la Unión Europea. Mírese como se mire, los datos hablan por sí mismos. El Coeficiente Gini (que mide el grado de desigualdad de un país) es el más alto de la UE y la distancia en el nivel de renta entre el 20% de la población de renta superior (que incluye la burguesía, la pequeña burguesía y las clases medias de renta alta) y el 20% de la población de renta inferior (la mayoría de clase trabajadora no cualificada) es la más elevada de la UE.

Las diferencias en la calidad de vida entre las clases sociales son también las más acentuadas de la UE. En indicadores que reflejan tal calidad, como son las cifras de mortalidad, las diferencias son enormes. Un burgués en España vive casi dos años más que un pequeño burgués, que vive casi dos años más que una persona de clase media de renta media alta, que vive dos años más que una persona de clase trabajadora cualificada, que vive dos años más que una persona de clase trabajadora no cualificada, que vive dos años más que una persona de clase trabajadora no cualificada con más de cinco años en el paro. La distancia en años de vida entre el último y el primero son diez años (repito, no diez días, o diez meses, sino diez años). El promedio de la UE son siete.

¿Por qué estas desigualdades? La causa mayor es el enorme poder económico, mediático y político que ha tenido históricamente y continúa teniendo el 20% de la población de la renta superior del país (que incluye, entre otros grupos sociales, a los creadores de opinión). Este grupo social (que en España se le llama clase alta) tiene una enorme influencia en el Estado español, causa de que sea el menos redistributivo de todos los estados de la UE. Según los mismos datos de Eurostat, las intervenciones del Estado español reducen la pobreza sólo 4 puntos, pasando de ser un 24% de la población (casi uno de cada cuatro españoles) antes de que intervenga el Estado a un 20% de la población (uno de cada cinco). En el promedio de la UE-15, el grupo de países de la UE de semejante nivel de desarrollo que España, la pobreza pasa de un 26% de la población a un 16%, una reducción de 10 puntos. Suecia (país donde históricamente las izquierdas han sido más fuertes) pasa de un 29% a un 12%, una reducción de 17 puntos. Esta reducción se da no sólo entre ricos y pobres sino entre todas las clases sociales.

Una causa importante de que el Estado español sea tan poco redistributivo se debe al escaso desarrollo de su Estado del bienestar, es decir, de las transferencias públicas (como las pensiones) y de los servicios públicos (como sanidad, educación, servicios del cuarto pilar del bienestar –como escuelas de infancia y servicios domiciliarios a las personas con dependencias–, servicios sociales, vivienda social, prevención de la exclusión social y otros), que tienen una gran importancia para explicar la calidad de vida de la ciudadanía y muy en particular de las clases populares, que son las que más utilizan tales transferencias y servicios. Ejemplo de la importancia de estas transferencias es que sin las pensiones, por ejemplo, el 62% de los ancianos en este país serían pobres.

Este subdesarrollo del Estado del bienestar se debe a su subfinanciación. El gasto público social por habitante es el más bajo de la UE-15. Y esta subfinanciación se debe a que los ingresos del Estado son reducidos, consecuencia de que la carga fiscal en España es la más baja de la UE-15, el 36% del PIB (el promedio de la UE-15 es el 46%; el de Suecia es el 55,5%). Decir que los impuestos son bajos, sin embargo, no es suficiente. Es cierto que la mayoría de impuestos en España son más bajos que en la UE. Pero en algunos tipos y para algunos grupos de la población los impuestos en España son mucho más bajos que en la UE-15. Y aquí no me refiero a los tipos (que a través de las exenciones se anula su efecto progresivo) sino a toda la carga fiscal, que es la más regresiva que existe en la UE-15. El 20% de la población de renta superior en España contribuye al fisco menos que sus homólogos en la UE-15 (parte de ello se debe al enorme fraude fiscal, entre otros, de la Banca, que tiene los beneficios más altos de la UE-15 y de los más altos del mundo, lo cual no se debe a su eficiencia sino a su enorme poder y excesiva influencia sobre el Estado). De ahí que, mientras lo que paga en impuestos un obrero en España no es mucho menos (en términos porcentuales) que lo que paga un obrero en la UE-15, lo que paga un burgués, sin embargo, es mucho más bajo que lo que paga su homólogo en el promedio de la UE-15.

Y ahí está el meollo de la cuestión. Las políticas fiscales en España son las más regresivas de la UE-15. Nuestro país es donde menos se respeta aquel principio –que fue la guía de las izquierdas– de que las políticas públicas debieran ir creando una sociedad en la que “a cada uno, según sus necesidades y de cada uno, según sus habilidades”. Indicar, como lo dijo recientemente Miguel Sebastián, que “los impuestos no están para redistribuir la riqueza, sino para obtener ingresos” (Público, 29-09-09), es no sólo abandonar unas intervenciones claves para redistribuir recursos, sino también renunciar al principio que debiera ser guía para un Gobierno socialdemócrata. Parecía que, por un momento, el presidente Rodríguez Zapatero, cuando habló de enfrentarse a los poderosos, así lo entendía. Por desgracia, las propuestas hechas no traducen este compromiso. Los “poderosos” no verán sus rentas afectadas seriamente y el Estado español continuará siendo el que en la UE menos redistribuya las riquezas del país, con lo cual un burgués continuará viviendo diez años más que un obrero.

 

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