CUALQUIER NOCHE PUEDE SALIR EL SOL... noche minera

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SE RIE DE ESPAÑA Y DE LOS ESPAÑOLES

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Juan Torres López, en Publico.es 

Leer las páginas económicas, o incluso solo las portadas, de los medios se está convirtiendo en un ejercicio de puro masoquismo: no hay manera de disimular el ridículo que está haciendo España.

Hace un mes que se aprobó el rescate de la banca española que según Rajoy resolvía el problema de nuestra economía y que mereció una surrealista felicitación del Rey Juan Carlos. En este tiempo ha habido cumbres y varias reuniones de los ministros de Economía pero hasta el momento no se han fijado ni las condiciones concretas, ni qué cantidad exacta se precisa, ni cuándo comenzará a ser efectivo. Se hacen declaraciones contradictorias diciendo un día blanco y otro negro pero siempre se insiste en lo mismo: hay que seguir rebajando gastos y derechos y reduciendo los ingresos de los trabajadores. Lo que era la solución resulta que lo ha empeorado todo y nadie, sin embargo da cuentas de ello.

Se han reído de nosotros. El objetivo es salvar a la banca alemana, que es lo que de verdad les interesa, pero quieren hacerlo con las máximas garantías y eso obliga a que el rescate sea uno definitivo, directamente sobre la economía española y con la garantía directa del Estado. El de los 100.000 millones para los bancos no era sino una salva porque resulta infumable: nadie puede entender que si es a los bancos a quien hay que rescatar se haga responsable de ello a los ciudadanos en su conjunto. Por eso, para provocar el grande, están dejando que nos precipitemos al abismo, no porque la cuantía de nuestra deuda pública sea excesiva, como dicen, sino porque nos atan de pies y manos y nos empujan ante los inversores. Simplemente haciendo lo que está haciendo el Banco Central Europeo, nada de lo que haría un banco central auténtico, bastará para que seamos intervenidos en poco tiempo y para que nuestra economía sea puesta bajo control directo y permanente de los acreedores alemanes. Queda muy poco tiempo para que las comunidades autónomas se declaren sin liquidez y para que el propio Estado, con tipos en los mercados superiores al 7% u 8% se reconozca incapaz de hacer frente a sus compromisos de pago. Esa es la secuencia inevitable que producen las medidas que se están tomando.

ESPAÑA SE CONSOLIDA COMO EL PAÍS CON MÁS POLÍTICOS DE TODA LA UNIÓN EUROPEA

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Javier Romera/Carmen Obregón, en 'eleconomista.es'

"La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados". Así resumía el mítico actor norteamericano Groucho Marx la gestión de la cosa pública. Más allá del carácter humorístico de la sentencia, lo cierto es que los partidos y la clase política se han consolidado como el tercer gran problema para los españoles.

Crece el desapego a la clase política

Según el último informe del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), correspondiente al pasado mes de mayo, tan sólo el paro y las cuestiones de índole económica generan una mayor preocupación entre los ciudadanos. A raíz de la crisis, ha crecido de forma imparable el desapego ante la clase política, que es citada como el gran problema por un 22,5 por ciento de los encuestados.

La mayoría de los expertos y analistas consultados por este periódico coincide en una misma idea: los ciudadanos no entienden cómo se exige a la sociedad continuos ajustes, se recorta en educación y en sanidad, se prolonga la edad de jubilación, se suben los impuestos y, a cambio, se mantienen los privilegios de la clase política. Para empezar, uno de los grandes problemas es que no existe ni siquiera ningún informe oficial que cifre cuál es el número exacto de políticos que hay en España cobrando una nómina de la Administración, sea central, autonómica o local.

¿QUÉ HACEMOS EN EL EURO?

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Juan Torres López, en Sistema Digital

El PP y el PSOE han instaurado en España desde hace años la política de los actos de fe. Consiste en aceptar cuestiones muy importante para la vida económica y social porque sí, sin abrir ningún tipo de debate social y sin presentar a la ciudadanía el balance de sus ventajas e inconvenientes para que pueda decidir libremente en función de sus preferencias.

Uno de esos temas es la entrada y, sobre todo, la permanencia en el euro cuando nos está produciendo un daño tan inmenso.

Las ventajas de formar parte de una unión monetaria son indudables y máxime cuando está unida a un proyecto en principio tan atractivo y deseado como el de la unión de las naciones europeas. Pero es evidente que dejan de existir, o de dar un balance claramente positivo, si resulta que el marco institucional y normativo que regula el funcionamiento de la moneda única está mal definido, si sus objetivos no se fijan en beneficio del conjunto sino de una gran potencia que la domina o si sus efectos comienzan a producir un deterioro continuado del nivel de vida de la población.

A mi juicio eso es lo que ha venido ocurriendo pero sin que se haya debatido abiertamente y, por tanto, sin que haya visos de que se le vaya a poner remedio.

Técnicamente, el euro es un proyecto inmaduro y bastante imperfecto por lo que está condenado a producir grandes perturbaciones y quebrantos a la mayor parte de los países que lo conforman, o para ser más exactos, a los grupos más desprotegidos de la población de todos sus países.

LOS INFORMATIVOS LES TIENE QUE GUSTAR A LA GENTE, NO A LOS POLÍTICOS

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LA IMPRUDENCIA DE LAS ÉLITES

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Cándido Marquesán, en 'El Periódico de Aragón'

En los tiempos pasados se produjo una socialización de la economía propiciada por un progresivo reconocimiento de la lucha de clases como instrumento, no de superación, sino de transformación del capitalismo. Se regularon la jornada laboral y las condiciones de trabajo y salariales, se crearon los seguros sociales obligatorios y de la seguridad social, se reconocieron el derecho de huelga, los sindicatos, la negociación colectiva; estas conquistas se alcanzaron tras una lucha constante de la clase trabajadora. Supuso el reconocimiento de que la economía capitalista no sólo es el capital y el mercado, sino que también participan en ella trabajadores con unos intereses legítimos y, en definitiva, con unos derechos ciudadanos. En definitiva, a través del trabajo se alcanzó la categoría de la ciudadanía.

Con la llegada del consenso neoliberal se ha producido la desocialización de la economía, reduciéndola exclusivamente al capital, al mercado y a las transacciones, en detrimento del factor trabajo, que ha pasado a ser marginado y menospreciado. Por ende, los trabajadores perdemos conquistas y derechos de una manera irreversible. Hoy el trabajador ya no tiene garantizado nada: ya no existe negociación colectiva, ni la certeza de disfrutar unas prestaciones mínimas de desempleo ni la seguridad de una futura pensión, ni, por supuesto, un puesto de trabajo y de tenerlo un sueldo digno. Resulta un sarcasmo leer algunos artículos de nuestra Constitución, como el 35.1., que alude al deber y al derecho de todos los españoles al trabajo con remuneración suficiente y sin discriminación por razón de sexo.

¿Y SI TODOS SACÁRAMOS EL DINERO DE LOS BANCOS?

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Carlos Elordi, en 'Zona Crítica'

El triunfalismo ha durado menos de una semana. En dos sesiones los mercados han ahogado el optimismo y las proclamaciones de victoria, nada menos que sobre Alemania, que Rajoy hizo al término de la cumbre de Bruselas, en la que, por cierto, lo único que obtuvo, si es que algo obtuvo, que eso está por ver, es árnica para los bancos españoles, que no para España. Y aquí estamos de nuevo con la prima de riesgo a punto de hundirnos y con filtraciones de que el Gobierno prepara recortes sustanciales en el seguro de desempleo, en las pensiones y en el número de trabajadores públicos con el fin de alejar el fantasma de una intervención total de nuestra economía por parte de instituciones extranjeras.

Y por ahí fuera vuelve el pesimismo sin demasiados matices. La gran prensa financiera mundial destaca que el Fondo Monetario Internacional va a recortar las previsiones de crecimiento económico mundial que ese mismo organismo hizo hace tan sólo tres meses. Los analistas de esos mismos medios temen que los cacareados acuerdos que la UE alcanzó hace menos de diez días no puedan ser llevados a la práctica: “No está claro que las medidas acordadas en Bruselas puedan ser llevadas a la práctica, entre ellas la posibilidad de que la eurozona eleve directamente el capital de los bancos españoles sin que aumente la deuda del Estado español” (Stephen Fiedler en el Wall Street Journal). Y lo que no es menos inquietante, 172 prestigiosos economistas alemanes han firmado un manifiesto en el que ponen en cuestión todos los acuerdos alcanzados en la cumbre, con particular insistencia el proyecto de supervisión bancaria única de la eurozona. Y según los más influyentes diarios alemanes, su llamamiento no es uno más de tantos, sino que puede ponerle las cosas muy difíciles a Angela Merkel. “El documento tiene el potencial de un Big Bang”, ha escrito elSuddeutsche Zeitung. “Lo firma un número impresionante de economistas. Este periódico les da las gracias por ello”, ha dicho el Frankfurter Allgemeine Zeitung.

 

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