8 GRANDES MENTIRAS DE DRAGHI EN EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

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Eduardo Garzón, en 'Saque de Esquina'

Ayer, martes 12 de febrero de 2013, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, compareció en el Congreso de los Diputados para explicar la actuación del BCE en la Eurozona. Dejando a un lado lo vergonzoso y antidemocrático que resulta el hecho de que la comparecencia fuese a puerta cerrada (y lo absurdo que fue, porque luego publicaron el discurso en internet), no puedo resistirme a denunciar aquí las mentiras, falacias y medias verdades que empleó Draghi durante su sermón. Debido a que si quisiera comentarlas todas necesitaría escribir un libro, lo que haré será centrarme en aquellas que resultan más aberrantes y bochornosas.

1. Nuestras medidas han aliviado las restricciones de financiación de las entidades que deciden renovar o ampliar sus préstamos a empresas y hogares, eliminando así un obstáculo para el crecimiento.

Absolutamente falso. El BCE no le ha dado dinero a los bancos para que se lo presten a empresas y familias, sino para tapar sus enormes agujeros. De hecho, hoy día los bancos españoles dan menos créditos que nunca en la historia reciente. Es más, España está a la cola mundial de acceso al créditosegún el Foro Económico Mundial. ¿Cómo puede el señor Draghi mentir tan descaradamente y quedar impune? ¿Y por qué los periodistas repiten su discurso sin cuestionar la veracidad de sus palabras?

LOS DESAHUCIOS Y LA MEMORIA DE LOS PUEBLOS

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Nega (LCDM), en 'kaosenlared.net'

Algunas impresiones en torno al drama de los desahucios

Dos muertos más. Dos vidas que se apagan.

Mientras en el Congreso de los Diputados se admitía a trámite la dación en pago, nos llegaba la noticia de dos jubilados que se quitaban la vida en Palma de Mallorca tras recibir la orden de desahucio. Dos asesinados más por el terrorismo financiero y la casta empresarial. Esa elite privilegiada que paga a sus trabajadores en negro, es rescatada con dinero público o soborna a nuestros gobernantes con una impunidad escandalosa. Centramos nuestras iras en los políticos (en abstracto) y en los banqueros (como poder financiero) pero a veces nos olvidamos de los grandes empresarios; el que recibe la contrata para construir, el que que soborna a cambio de dicha contrata, el que te deja sin trabajo si protestas, etc. La maquinaria mediática ha sabido desvincular bien al gran capital empresarial de la crisis y las encuestas de opinión nos dicen que personajes tan siniestros como Amancio Ortega o Juan Roig gozan de un prestigio y popularidad que ya querrían para sí muchos políticos (incluidos los de izquierdas). Pudiere parecer que nos hemos tragado el paradigma neoliberal que nos dice que son las empresas las que crean trabajo y que una empresa no puede funcionar sin jefes o directivos. En realidad y como todos sabemos sucede al revés: una empresa puede funcionar a la perfección sin jefes o directivos mientras se vería completamente abocada a la quiebra sin trabajadores. Que la figura del emprendedor hecho así mismo goce de tan buena salud en tiempos de escasez debería ponernos en alerta. Quizá centrarse en que la culpa de la crisis son los coches oficiales (o los hoteles de cinco estrellas que diría la rojeras) o enfatizar que ‘no somos ni de derechas ni de izquierdas’ y que ‘todos los políticos son iguales’, han ayudado a instaurar el dogma. La cuestión es que mientras escribo estas líneas un hombre se quita la vida en Alicante cuando estaba apunto de ser desahuciado. Otro más. Los muertos vuelven a amontonarse en las cunetas de la historia, lo que ocurre es que ahora los verdugos ya no entonan ‘el muera la inteligencia’ o ‘el cara al sol’ y tienen mucho más decoro: ahora se disfrazan de emprendedores, de agencias de calificación o de asesores financieros. La raíz es la misma, el disfraz es mucho más sofisticado.

TRANSPARENCIA Y DINERO

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Andrés Esteban, en 'El Periódico de Aragón'

Vivimos días de indignación social y convulsión mediática sobre el dinero y la corrupción en sus distintas formas (empresarial, partidaria, mafiosa, institucional-), que tiene como hilo conductor la acumulación de dinero y poder, en beneficio propio o de los amigos. A pesar de lo escandaloso que resulte, lo realmente relevante es que los casos que hay en la prensa son la punta del gran iceberg que es el poder económico acaparado en pocas manos, de una forma antidemocrática y con una gestión opaca, especulativa y corrupta.

Mientras unos (la minoría) han ido acumulando dinero/poder, en sus distintas variantes, a otros (la mayoría) se les han ido recortando derechos sociales. Eso sí, con soporte legal: paraísos fiscales, concursos públicos, banco-tapadera y amnistías fiscales. Dicen que algunas prácticas son legales, lo que es dudoso y habla muy mal de la legalidad, pero de éticas no tienen nada. Estas prácticas ponen en riesgo la democracia, de ahí que surja un clamor social contra la corrupción económica y quienes lo han favorecido, o consentido, especialmente algunos banqueros, empresarios y políticos.

Con la indignación no es suficiente, debemos ser capaces de aunar denuncia, protesta y propuesta; para potenciar una mayor democracia económica o sólo tendremos una sombra de aquello a lo que aspiramos. No sea cosa que mientras estamos protestando nuestro dinero esté puesto (por omisión) al servicio de los corruptos. Por ello, es clave practicar y potenciar las finanzas éticas, que cada día se van consolidando en España. Son instrumentos que nos permiten saber para quién trabaja nuestro dinero, obtener rentabilidad económica y social, y poder participar en la toma de decisiones económicas.

La transformación social pasa por la implicación económica, por darle un uso ético a nuestro dinero y ponerlo al servicio de nuestros valores. Y para ello tenemos dos ejemplos claros y cercanos: Coop57 Aragón, una cooperativa de servicios financieros, y Fiare Aragón, que trabaja en la construcción de la banca ética. Ambos están comprometidos en impulsar la economía real, a servicio de las personas, frente a la economía especulativa que nos ha llevado a esta situación. ¿Para quién trabaja nuestro dinero?



LA PATRONAL TAMBIÉN LA PAGAS TÚ

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Ignacio Escolar, en 'elperiodico.com'

La inmensa mayoría de empresarios honestos de este país deberían corear un famoso lema del 15-M y dedicárselo con un corte de mangas a la cúpula de la patronal: «¡Que no nos representan, que no!». La CEOE, que tantas lecciones da sobre el esfuerzo y la austeridad de los demás, arrastra un oscuro presente y un impresentable historial. Es una organización que ya está tardando en abrir las ventanas, limpiar bajo las alfombras y pedir públicamente disculpas a la sociedad.

La trayectoria de sus últimos dirigentes es como para hacérselo mirar. José María Cuevas, su histórico presidente, ni siquiera fue empresario; su hijo (al fin unemprendedor en la familia) acaba de ser detenido en una operación contra el blanqueo de capitales. Su sucesor, Gerardo Díaz Ferrán, está en la cárcel, acusado de gravísimos delitos; es el mismo moroso que no pagaba a sus empleados pero tenía dinero para donar varios cientos de miles de euros a Fundescam que se gastaron en la campaña electoral de su amiga, la regeneradora Esperanza Aguirre. Y quien sustituyó a Díaz Ferrán, Juan Rosell, ha tenido esta semana dos patinazos cada uno de los cuales justificaría por separado una dimisión. El primero, asegurar que esos 7,5 millones de euros en «donaciones» que aparecen registrados en los presuntos papeles deBárcenas tienen poca credibilidad porque son «cantidades ridículas» (¿cuántos ceros hacen falta para que los donativos se parezcan a los de verdad?). El segundo, negar las cifras de paro. Para la marca España, es ideal que el presidente de los empresarios cuestione la estadística oficial.

Rosell también soltó el viernes en la SER una frase para enmarcar: «En la empresa pública ni se controla ni se evalúa». El cazo se lo dice a la sartén. En el 2010, la CEOE gestionó 587 millones de euros. Por comparar, el presupuesto del Congreso y del Senado (141 millones entre ambas cámaras) no llega ni a la mitad de la mitad. El 68% de esos fondos, unos 400 millones, son subvenciones, pagadas por los contribuyentes. La mayor parte de su dinero es público, pero sus cuentas son opacas. La CEOE solo presenta anualmente un mínimo resumen, con menos detalles que el salpicadero de un Seat Panda y solo de la cúpula central. Hablamos de una organización que cuenta con nueve vicepresidentes, una junta directiva de 221 miembros, 486 sedes por toda España y 3.729 empleados. Son los mismos que pregonan la austeridad, llaman vagos a los funcionarios y critican la «mastodóntica» Administración. Son también los que pedían abaratar el despido pero aprobaron una indemnización de 1,9 millones de euros para uno de sus exdirectivos.

El PP planteó esta semana que la futura ley de transparencia afecte también a partidos y sindicatos, como receptores de dinero público. Me sumo a la propuesta, pero que la amplíen también a la patronal.

LO QUE ERA SÓLIDO

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Joaquín Estefanía, en 'El País'

El primer ministro británico, David Cameron, acude a su Parlamento a pedir perdón por los abusos cometidos en un hospital público del centro de Inglaterra, con el resultado de pacientes maltratados o directamente fallecidos. La investigación realizada sobre los hechos de Staffordshire concluye que las víctimas lo fueron por una gestión del hospital que primaba “la consecución de objetivos económicos por encima de la calidad del servicio”.

Este caso está en el límite del deterioro del Servicio Público de Salud (NHS, en sus siglas inglesas), pero no es excepcional. El antaño modélico NHS ha retrocedido en su calidad hasta límites intolerables desde que en la década de los años ochenta Margaret Thatcher inició el deterioro de lo público en Reino Unido. Los laboristas de Tony Blair no modificaron apenas ese hundimiento y practicaron lo que se denominó “thatcherismo de rostro humano”.

La intervención parlamentaria de Cameron, su aparente dolor de contricción por el deterioro sobrevenido, los resultados de la investigación acometida, las recomendaciones para cambiar lo que funciona mal en la sanidad británica, etcétera, tienen un gran interés para la España actual, empeñado el PP en recorrer parecido camino, como muestra lo que sucede en distintas comunidades autónomas. Y no solo en la sanidad, sino más en general.

¿REVOLUCIÓN?

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UNA REVOLUCIÓN POLÍTICA ES CAMBIAR LAS FORMAS DE GOBIERNO POR VIAS NO PREVISTAS INSTITUCIONALMENTE

Manuel Castells, en lavanguardia.com

"Sin dimisión, revolución!", coreaban los manifestantes contra la corrupción política en las calles del país. Fuerte palabra, evocadora de destrucción y violencia. Y, sin embargo, técnicamente hablando, una revolución política es el proceso de cambio estructural de las formas de gobierno por caminos no previstos institucionalmente. Frecuentemente con acciones pacíficas, aun con episodios de violencia aislada. Las revoluciones surgen de la combinación entre una situación insoportable y el bloqueo institucional a la expresión mayoritaria de la voluntad popular de cambio político. Esa parece ser la situación en España en este momento. De ahí surge el "que se vayan todos" o "el pueblo unido funciona sin partido". En un reciente artículo, el prestigioso periodista Manuel Campo Vidal señalaba la coincidencia de una grave crisis económica y social; la convicción generalizada de que la corrupción política es sistémica y afecta a todos los partidos; una crisis de legitimidad de la monarquía envuelta en escándalos de índole diversa; y un avance notable del soberanismo catalán y, en menor medida, vasco. Según una encuesta de Metroscopia realizada antes de la insustancial comparecencia de Rajoy, la expectativa de voto del PP ha caído al 23,9%, 22 puntos menos que en las legislativas. Y el PSOE, en lugar de ser alternativa, se sitúa por debajo, con un 23,5%. Pero ese porcentaje es sobre votos válidos con una participación, según la encuesta, del 53%. No sólo el primer partido es la abstención, sino que nos gobierna una arrogante entelequia que cuenta con el apoyo de apenas un 13% de los ciudadanos. Y así las cosas, se enroca el presidente, se blinda el PP y se invoca la Constitución que de tanto mentarla para justificar entuertos acabará en la basura de la historia. El 76% no se cree las explicaciones del PP. Y ante todo eso, lo único que pide Rubalcaba, tras titubear, es que dimita Rajoy y pongan a otro de la misma trama, puesto que lo que parecieran revelar los papeles de Bárcenas es una trama extendida al conjunto del liderazgo del PP y organizada en su origen por Aznar. Si Rajoy está pringado, lo están todos. Y si Rubalcaba no pide elecciones es porque sabe que el revolcón le alcanzaría a él y se podría estar en una situación de hundimiento de los grandes partidos. Si el rechazo contra el PP y los partidos es generalizado, en promedio un 80% según los temas, y los partidos se niegan a convocar elecciones, en medio de una crisis total, no es disparatado hablar de la necesidad de una revolución política pacífica. ¿Pero cuál?

LAS RESPONSABILIDADES DEL 'ESTABLISHMENT' ALEMÁN EN LA CRISIS ESPAÑOLA

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Vicenç Navarro, en publico.es
Traducción del alemán al castellano de un artículo publicado en la revista Kulturaustausch


El hecho de que una publicación alemana me haya invitado a hacer una reflexión sobre las políticas promovidas por el gobierno alemán que afectan a España (entre otros países), reflexión que se publicará en un fórum orientado al mundo intelectual y cultural alemán, me fuerza a hablar con toda franqueza, pues estamos hablando de cómo un país ve al otro y de cómo ello afecta a las políticas públicas que siguen sus gobiernos.

Hoy España está en una situación dificilísima, con una tasa de desempleo muy elevada, que está quemando a varias generaciones. Existe un enorme sufrimiento y miedo al presente y al futuro entre las clases populares. El elevado número de suicidios entre los desahuciados de sus viviendas es un indicador de tal sufrimiento, que alcanza niveles de desesperación. Las políticas públicas promovidas por los establishments financiero, económico, político y mediático de España consisten en recortes y más recortes del gasto público, incluido el social, además de facilitar el despido de trabajadores por parte de los empresarios. Todo este sacrificio se presenta como necesario para reducir el déficit público e inspirar confianza en los mercados financieros, permitiendo así al Estado español pedir prestado dinero a intereses más bajos que los altísimos que paga ahora y poder pagar su creciente deuda pública. El Estado español es un Estado pobre, con unas políticas fiscales regresivas, y muy poco redistributivo. Consecuencia de ello es que los servicios y las transferencias públicas del Estado del Bienestar sean muy pobres. Su gasto público social por habitante es de los más bajos de la Eurozona y los recortes lo están empobreciendo todavía más.

 

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