Uno de los factores que está dificultando la salida del caos económico-financiero es la escasez de líderes inspiradores. Los momentos de crisis promueven líderes carismáticos que proporcionan enfoque y sentido de dirección. El buen líder es el que capta los anhelos profundos del momento, sabe darles una expresión, crearles una metáfora y, sobre todo sabe, sabe suscitar entusiasmo y energías para realizar cosas que a muchos les parecerían imposibles.
El líder debe servir a una causa que es mayor que él, la causa de todo un pueblo, y ahora, de toda la humanidad. Por eso, el líder no puede ser víctima de los intereses de grupos. El buen líder está continuamente desafiando la opinión pública para rechazar soluciones maquilladas y negarse a salidas convencionales que sólo tranquilizan pero no transforman el caos en creativo y generativo.Posts Relacionados:
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