"NO QUEREMOS SER UN BANCO, SOMOS UNA HERRAMIENTA PARA PROMOVER LA ECONOMÍA SOCIAL Y SOLIDARIA"

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ENTREVISTA A RAIMON GASSIOT, COORDINADOR DE COOP57

Tomeu Ferrer / Enric Català (fotos), en 'eldiario.es'

En la sede central de Coop57, una antigua cooperativa del barrio de Sants de Barcelona, nos recibe Ramon Gassiot, su coordinador adjunto de servicios financieros. Con paciencia, explica la filosofía que durante varias décadas ha desarrollado esta entidad creada con fondos procedentes de las indemnizaciones del despido de un grupo de trabajadores de editorial Bruguera. Ahora se han convertido en una herramienta clave para la economía social y financiera.

¿Qué es y que pretende ser Coop57?

Somos una herramienta de servicios financieros al servicio de la economía social y solidaria. Queremos promover un modelo de economía alternativo a la economía hegemónica, capitalista.

Así pues, en la práctica ¿qué hace Coop57?

Nos dedicamos a recoger ahorro popular para destinarlo a la financiación, es decir, a dar préstamos a entidades de economía social y solidaria. Hacemos actividad financiera, pero no somos un banco, ni queremos ser un banco, ni funcionamos como un banco. Somos cooperativa. Por lo tanto, no tenemos clientes, tenemos socios. Lo hacemos tanto jurídicamente como por filosofía. Sólo queremos tener socios, y entre todos los socios de la cooperativa decidimos qué hacemos y cómo lo hacemos. Por lo tanto, aplicamos los criterios autogestionarios y cooperativos a la actividad financiera.

¿Todos los socios son iguales en su cooperativa?

No, tenemos dos tipos de socios, los de servicios y los socios colaboradores. Los primeros son entidades jurídicas, sólo dentro de la economía social y solidaria. Podemos admitir cooperativas, asociaciones, fundaciones, o empresas de inserción, pero aplicando siempre el criterio social. Puede ocurrir que una cooperativa lo sea pero que no cumpla el criterio de enfoque social y no la admitimos.

¿En caso de que lo acept en , que deben hacer para ser socios?

Primero debe hacer una aportación al capital de Coop57. Si quiere y tiene recursos puede participar en el capital y al mismo tiempo puede solicitar financiación.

¿Y el socio colaborador?

Pueden ser tanto entidades como personas. Pueden depositar ahorro pero no pueden recibir financiación. Por tanto, queda claro que nuestra función no es dar crédito a las personas, como en el caso de las hipotecas. Ayudamos a actividades económicas y -a poder ser- de carácter colectivo.

Todo el tiempo habla de economía cooperativa, ¿a qué se refiere exactamente?

Más que de economía cooperativa hablamos de economía social y solidaria. Para definirlo afirmamos que es un modelo económico que sitúa en el epicentro de su actividad la satisfacción de las necesidades de las personas. Creemos que la economía se ha de gestionar democráticamente y participativamente, todo lo contrario de lo que ocurre en la economía convencional o capitalista. Debe repartir equitativamente la riqueza generada y, sobre todo, ha de regirse con criterios de sostenibilidad tanto social como ambiental. Hay diferentes fórmulas: cooperativa, fundación, asociación... Lo que queda claro es que las sociedades mercantiles, SL o SA, por principio no tienen una gestión democrática y quedan fuera del concepto que nosotros hemos fijado.

¿Esto no hace que su campo de actuación sea reducido o muy especializado?

Nosotros nunca debemos perder de vista nuestra función, que es promover la actividad económica con un modelo determinado. Otra cosa que nos hemos planteado en nuestra evolución es, en función de las peticiones que tenemos, si ampliamos los círculos de actividad que vamos atendiendo. Al principio eran sólo cooperativas y especialmente las de trabajo asociado a nuestros objetivos. Ahora vamos ampliando el abanico, pero siempre dentro de las empresas de la economía social y solidaria.

¿Y los autónomos los financian?

Hace unos años nos empezaron a preguntar si lo haríamos. Hubo un debate y se decidió que apoyaríamos siempre que aquella actividad no pudiera tener una función colectiva: si un autónomo quiere contratar cuatro trabajadores, que haga una cooperativa. Si no, lo que hace es una empresa convencional.

El dar servicios financieros, ¿es o no compatible con la idea de cambio social?

Nosotros lo que hacemos es vehicular recursos a entidades que necesitan financiación desde nuestro modelo cooperativo. En resumen, los socios ponemos en común los recursos que aplicamos a proyectos de los mismos socios. Además, es la cooperativa la que marca las condiciones: la política de precios, sistema de garantía, qué productos financieros aplicamos, todo lo decidimos en la asamblea de socios. Nuestros tipos de interés no los manda el euríbor, los decidimos los socios. Utilizamos herramientas propias que si no nos serían impuestas por el mercado.

¿Cuál es la relación que tiene con la banca ética convencional?

Repito, nosotros no somos un banco. Hay cosas que no podemos hacer porque no somos un banco, pero también hay cosas que podemos hacer porque no somos un banco. Tenemos una capacidad de autorregulación mucho más grande que la de un banco. Una entidad convencional está bajo la mirada del Banco Central que le impone unas determinadas limitaciones. Por ejemplo, si decidimos que debemos darle un préstamo a un proyecto formado por 3 personas jóvenes que no tienen nada, pero tienen una buena idea, nosotros le daremos financiación. A un banco, por muy ético que sea, el Banco Central le exigirá garantías de que serán patrimoniales y si no no autorizarán ese préstamo.

¿Qué no podemos hacer? Pues ofrecer los servicios de banca minorista. Abrir cuentas corrientes, comercializar tarjetas de crédito... Esto no lo podemos hacer. Por filosofía no queremos mover mucho dinero con pocos proyectos, o realizar operaciones a muy largo plazo. Entendemos que podemos hacer algunas cosas en la economía social y solidaria, pero otras no.

¿Y Coop 57 también necesita estos servicios? ¿El dinero de las aportaciones se ha de guardar mientras no se hacen préstamos?


Estas entidades que precisamos para nuestro funcionamiento deben ser o banca ética o cooperativas de crédito y siempre tomamos las más cercanas a nuestra filosofía. Y en algunas de ellas incluso participamos, como lo hacemos en el proyecto Fiare, un modelo de banca ética cooperativa. También somos socios de algunas entidades de garantías reciprocas especializadas en financiar la economía social y solidaria.

¿Actualmente Coop57 cuántas entidades tiene asociadas?

En todo el Estado seríamos más de 500 entidades, de las cuales la mayoría son de Cataluña. Y también tenemos unas 3.000 personas socias-colaboradoras.

Coop57 tiene presencia en varios puntos del Estado, ¿cuál es el modelo seguido para desarrollar ese despliegue?

El modelo es el mismo. Para poder desarrollarnos, como queremos, debemos ser muy cercanos a la base social por dos motivos. Uno, para poder evaluar bien los proyectos tanto desde el punto de vista social, para admitirlos como socios, como desde el punto de vista económico. Tenemos que ser muy cercanos. Y dos, porque es un modelo muy autogestionado. Por lo tanto, tenemos que garantizar que al crecer no hagamos un modelo piramidal. Por eso tenemos un modelo en red.

Nosotros actuábamos en Cataluña y en un momento determinado se empezaron a acercar a Coop57 entidades de fuera de Cataluña. Entonces pensamos: ¿cómo podemos evaluar nosotros una entidad o un proyecto de un lugar que no conocemos? Lo que podemos hacer es ayudar a estas entidades a crear un Coop57 siempre que haya una masa crítica suficiente que permita gestionarlo. En concreto, esto se plasmó en Coop57 Aragón. Eran una red de entidades que quería montar un Coop57, hicieron un estudio y vieron que por la masa crítica que tenían difícilmente soportarían los costes. Les dijimos: no pasa nada, nosotros el paraguas jurídico y la estructura operativa ya la tenemos, el equipo técnico también, lo único que necesitamos es que el poder decisión esté en el propio territorio. Y nos pusimos de acuerdo. Con este modelo es como se desarrollaron las secciones territoriales.

¿Donde está implantada Coop57 hasta ahora?

Ahora tenemos secciones en Cataluña, Aragón, Madrid, en Galicia y Andalucía y tenemos núcleos impulsores, que pueden configurar una sección, en Euskal Herria, País Valencià y en Asturias. Y ahora estamos teorizando que el crecimiento en red debemos aplicarlo en el interior de las secciones territoriales. En Cataluña estamos articulando la creación de grupos locales e incluso algún grupo sectorial. Ahora lo que tenemos claro es que el crecer no nos debe hacer perder ni la proximidad, ni el dinamismo.



¿Como han notado la crisis?

La hemos notado en diferentes fases. Una primera que en los últimos meses se ha acelerado muchísimo es que recogemos mucho más ahorro. La gente está descontenta con la banca tradicional y cada vez busca alternativas. Un segundo efecto es que en el primer momento de la crisis, como la banca convencional no daba créditos, muchas entidades vinieron a Coop57. Las antiguas pedían más dinero. Por tanto, en un primer momento crece mucho la concesión y el saldo de préstamos que teníamos. En la fase actual notamos que esto se ha estancado. También notamos que las entidades lo pasan muy mal, lo que hace que se atrevan poco para hacer inversiones y, cuando las hacen, son de volúmenes más pequeños: algo que habíamos hecho mucho era financiar tesorería de entidades que trabajaban para el administración, pero como ahora esto se ha recortado, los volúmenes son inferiores.

No es, en definitiva, que tengamos menos demanda, sino que la demanda no crece al ritmo que crece el ahorro. Y finalmente notamos ahora que hay entidades que lo pasan muy mal. Han comenzado a aparecer quiebras de entidades, no al nivel de la economía convencional pero más de lo que habíamos notado antes.

¿Cuál es el saldo de morosidad que sufre?

Ahora estamos en un saldo que podría llegar al 1,5%. Muy por debajo de la banca convencional, que ya alcanza el 12%, ¡pero claro, hace un tiempo era cero!

¿Y como respond en a estas nuevas situaciones que dibujan?

Por un lado, seguimos queriendo crecer en personas colaboradoras, pero sí que hemos bajado la cantidad máxima que puede aportar cada uno, para no desequilibrar nuestro balance. En segundo lugar, promover la colocación del dinero que tenemos en exceso, pero a partir de mecanismos de control del riesgo. Por ejemplo, ahora potenciamos préstamos de puesta en marcha de nuevas cooperativas. Y lo hacemos reforzando los fondos propios, compartiendo riesgos con sociedades de garantía recíproca, habilitando un sistema de avales muy capilar que permite que el tejido social se responsabilice en caso de fracaso de devolver el préstamo. En definitiva, somos arriesgados, pero no temerarios.

¿Como garantiza la solvencia? La banca convencional tiene el Banco de España que vigila y garantiza...

Cuando una persona viene a hacerse socia-colaboradora, le decimos que no somos un banco, no estamos regulados por el banco central, no estamos cubiertos por el fondo de garantía de depósitos... Debe ser consciente. A continuación detallamos las medidas que adoptamos como Coop57 para garantizar los ahorros. Nosotros podemos quebrar como puede hacerlo Bankia, por ejemplo. ¿Como garantizamos la seguridad? Una, con los fondos propios de Coop57. Estos fondos provienen del capital social que tienen las entidades y de las reservas generadas por los beneficios. A las entidades socias las obligamos cada vez que les damos un préstamo a hacer una aportación adicional al capital social, un porcentaje entre el 0,5% y el 1,5% del importe del crédito, dinero que va a un fondo de garantía de préstamos para cubrir posibles morosidades.

Concretando, respecto a los préstamos ¿qué porcentaje de fondos tiene?

Estaríamos sobre un 9% respecto al saldo de los préstamos vivos, sobre un ratio de morosidad del 1,5%.
Otra cosa que hacemos para garantizar los fondos es diversificar mucho el préstamo. Movemos unos recursos de casi 20 millones de euros, pero a un solo proyecto queda limitado el crédito a 300.000 euros. El saldo medio es más bajo, pero lo hacemos también para distribuir al máximo los recursos en muchos proyectos.

Antes has mencionado el sistema de garantías...

Aplicamos un tipo de garantías diferente al de la banca convencional, que reclama garantías patrimoniales y solidarias. El primero significa que aporta patrimonio. Nosotros no nos queremos quedar con el patrimonio de nadie y si un proyecto es bueno le concedemos el crédito tanto si los que lo piden tienen dinero como si no. Nosotros tenemos un sistema de garantías personales y mancomunadas. Quiere decir esto que si una cooperativa con 10 socios pide un préstamo, ellos avalan los 10.000 euros que se piden a razón de mil euros por cabeza, pero no pedimos que aporten más que su compromiso firmado en un documento. Nosotros buscamos que las entidades aporten el máximo de avales posibles de miembros o de su entorno. Además, si aportan muchos avales, la cantidad que asumen se baja. Pero es que también nos sirven como muestra de apoyo social. Un proyecto capaz de atraer a muchas personas que lo avalen es un proyecto sólido y nos genera confianza. Este es nuestro sistema y nos funciona bastante bien. Y también compartimos riesgos, con préstamos avalados por sociedades de garantía recíproca o otros modelos similares. Además, este mecanismo nos sirve para que haya otros ojos que estudien el préstamo.

¿Qué pensáis de las monedas sociales o alternativas?

Este debate lo tenemos. Para nosotros lo importante es desarrollar la economía social y solidaria y la moneda es un medio. En las monedas sociales no hemos entrado. Porque estas monedas deberían ser una herramienta útil. Para que lo sean las personas que las utilicen deberían poder satisfacer buena parte de sus necesidades de compra. Para que funcionen deberían tener una masa crítica detrás. Si la tienen, la gestión de la moneda será complicada, se deberá hacer política monetaria (cuánta moneda emites, con qué condiciones, qué sistema de cambio utilizas respecto a euros u otras monedas convencionales... todo esto no es sencillo). Por ello, hay que estudiar muy bien antes de dar pasos, pero lo estamos debatiendo.

Volvamos a las garantías: ¿tiene Coop57 un nivel de liquidez suficientemente firme?

Nuestra norma es que de todo lo que tenemos, un 15% debe ser realizable, pero ahora lo superamos, porque tenemos más ahorro que demanda de préstamos. No tenemos, pues, problema de liquidez, si alguien tiene depositado dinero y nos pide que se lo devolvamos, de un día para otro lo hacemos, no hay problema. Nuestro mensaje es claro, tenemos recursos y nuestra misión es financiar la economía social y solidaria.

¿Coop57 tiene beneficios, pero ¿cuál sería la ganancia en los últimos años?

Tenemos beneficios reducidos respecto al volumen de recursos que movemos. El año pasado, hablo de memoria, fueron 24.000 euros. Tenemos tendencia a que los excedentes crezcan cada año entre un 15 y un 20%. Pero hay que entender que nosotros, cuando cerramos el año hacemos una dotación muy importante a provisiones, que son una reserva de dinero por si tienes un posible impago. Y eso lo cuidamos mucho. Los beneficios, pues, los destinamos al máximo a previsiones y el resto a reservas. De esta manera fortalecemos la solvencia de Coop57.

¿Y la retribución para los depósitos que hacen los socios cooperadores, como la valoran?

Nosotros retribuimos de acuerdo con lo que se decide en asamblea. Actualmente es el 1,8% anual, lo que nos sitúa un poco por encima del mercado. Pero nosotros no nos hemos movido, han sido los otros. Nuestra idea es retribuir de forma correcta los ahorros de la gente, pero mirando que ello no suponga encarecer los préstamos. Llegar a un equilibrio entre las dos variables es la clave. En este momento los préstamos los damos a un 6,5% anual de media, y ese es el coste total, no tenemos comisiones ni nada por el estilo. Y si hay alguna dificultad y hay que alargar el plazo, lo negociamos y lo hacemos. Lo que tenemos que asegurar es la capacidad de retorno y no hacer negocio con ello.

¿El nivel de las aportaciones de socios colaboradores cuál es?

Los dos últimos años nos puede haber estado aumentando del orden del 40% el volumen de ahorro y el volumen de incremento del saldo de préstamos alrededor del 20, 25%, pero prevemos que podemos tener problemas para mantenerlo.

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