Mostrando entradas con la etiqueta alimentos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alimentos. Mostrar todas las entradas

EL AUTOCONSUMO SE CONTAGIA DE BARRIO A BARRIO EN VALENCIA

|

Noticias Ambientales

En Benimaclet cultivan huertos urbanos, en El Carmen extienden los pulmones verdes a las terrazas, en Patraix difunden alimentos ecológicos cultivados en terrenos valencianos, en Velluters aprovechan solares para crear vida y así lo persiguen los vecinos de Marítimo-Ayora... Y ahora vecinos de La Malvarrosa se suman a esta corriente solidaria, respetuosa con el medio ambiente y crítica con el contexto histórico y económico por el que los ciudadanos pasamos: nace una nueva fórmula bautizada grupo de Consumo Responsable.

"Somos un grupo de vecinos de la Malvarrosa interesados en poner en marcha un sistema de consumo alternativo, respetuoso con el medio ambiente, ecológico, sostenible, social, que fomente relaciones directas entre productores y consumidores, elimine intermediario, impulse el desarrollo rural de nuestro ámbito geográfico y consolide circuitos cortos de comercialización", reza su carta de presentación. Trabajarán al "amparo" de la asociación de vecinos Amics de la Malva, sirviéndose de su local para el desarrollo logístico.

Comienza el recorrido sondeando el interés vecinal para participar de esta innovación con la difusión de un formulario. Se pregunta a propósito del tipo de producto en el que los ciudadanos estarían interesados en producir, compartir, difundir y/o consumir (locales, ecológicos, de temporada, certificados..).

LOS QUE ALIMENTAN EL HAMBRE

|


- Martín Caparrós edita en España su último y demoledor libro -titulado 'El Hambre'-, en el que desentraña por qué 805 millones de personas no tienen qué comer.
- La especulación es una de las causas, como desvela este extracto de unos de los capítulos


MARTÍN CAPARRÓS, en El País

La transformación de la comida en un medio de especulación financiera ya lleva más de veinte años. Pero nadie pareció notarlo demasiado hasta 2008. Ese año, la gran banca sufrió lo que muchos llamaron "la tormenta perfecta": una crisis que afectó al mismo tiempo a las acciones, las hipotecas, el comercio internacional. Todo se caía: el dinero estaba a la intemperie, no encontraba refugio. Tras unos días de desconcierto muchos de esos capitales se guarecieron en la cueva que les pareció más amigable: la Bolsa de Chicago y sus materias primas. En 2003, las inversiones en commodities [materias primas] alimentarias importaban unos 13.000 millones de dólares; en 2008 llegaron a 317.000 millones. Y los precios, por supuesto, se dispararon.

Analistas nada sospechosos de izquierdismo calculaban que esa cantidad de dinero era quince veces mayor que el tamaño del mercado agrícola mundial: especulación pura y dura. El Gobierno norteamericano desviaba cientos de miles de millones de dólares hacia los bancos "para salvar el sistema financiero" y buena parte de ese dinero no encontraba mejor inversión que la comida de los otros.

PLANETA EN VENTA

|

La crisis financiera de 2008 ha despertado al mundo de las finanzas que ha visto en la agricultura un nuevo mercado, mucho más seguro que la especulación bursátil. El repentino interés de los inversores por las tierras, se debe a que se han dado cuenta de que con este tipo de inversión no corren riesgo de quiebra. Este documental difundido el año 2011 por la cadena de televisión francoalemana Arte tv , es el resultado de un año y medio de investigación de su director Alexis Marant en tres continentes. Rodado entre Arabia Saudí, Argentina, Uruguay, Nueva York y Roma, la estructura del documental se apoya en tres personajes reales que ilustran tres diferentes perfiles de inversores: un funcionario público cuyo estado le envía en busca de soluciones para garantizar el abastecimiento de su país; un empresario de la industria agroalimentaria proveniente de un país emergente; y un representante del mundo de los negocios. Tres continentes y tres casos emblemáticos para contar la misma historia: el Gran Monopolio en marcha, y las consecuencias dramáticas que podría tener si no se hace nada para proteger los intereses de los pequeños agricultores y los países en desarrollo. (Visto en 'Actuar y cambiar el mundo')

¿ES EL EMPLEO UN SISTEMA OBSOLETO EN LA ACTUALIDAD?

|

 Lucio Montlune, @paradoxeparadis 

El empleo es un concepto que, afortunadamente, podría volverse pronto obsoleto; el trabajo y la creación de un valor para la sociedad poco tienen que ver con la esclavización de las personas ante un empleador.

“La emancipación siempre llega puntual, llegar tarde a esa cita sería un pecado”

Con la consolidación de las tecnologías digitales como un pulso omnipresente en nuestra cotidianidad, las estructuras sociales, los patrones culturales y los conceptos rectores de la psique colectiva han experimentado una transformación tan radical y acelerada que quizá seamos parte de la mayor revolución sociocultural de la historia humana.

Y al igual que toda transformación, este proceso ha cobrado múltiples “víctimas”, es decir, aquellas instituciones, sistemas y organismos que no son capaces, por su propia naturaleza o por simple abstinencia, de sintonizarse con las pautas del actual escenario. Y entre estas “víctimas” podemos considerar la pérdida de miles de negocios y millones de empleos que han dejado de ser relevantes para las tendencias socioeconómicas que rigen esta nueva realidad.

Un caso interesante es el de las oficinas de correo, que año con año, desde hace una década, han visto cómo el número de usuarios que recurren a sus servicios va desplomándose. En el caso de la oficina estadounidense de correos, el U.S. Postal Service, ha perdido tantos usuarios que incluso se maneja la posibilidad de su cierre en el corto plazo, lo cual dejaría sin empleo a cerca de 600,000 personas (tan solo en los últimos 4 años los envíos disminuyeron un 22% ante la masiva popularización y tajante practicidad de herramientas como el correo electrónico).

BIORTU: HUERTOS URBANOS

|

Visto en 'eutokia.org'

Este proyecto está impulsado por varios promotores de un sector de actividad “convencional”, en el sentido de que nos centramos en la reparación de tejados y fachadas en edificios de todo tipo, principalmente bloques de viviendas y edificios públicos.

Siguiendo una corriente creciente que está surgiendo en diversas ciudades de todo el mundo, proponemos la conversión de las azoteas de los edificios que lo permitan, en espacios de uso público para la comunidad de propietarios,…

De esta forma, aplicando nuestros conocimientos en el campo del aislamiento y la albañilería, deseamos incorporar cubiertas vegetales, huertos o espacios con equipamiento para realizar ejercicio,…

Adicionalmente, planteamos dinamizar tales espacios, y en particular aquellos convertidos en huertos urbanos, a través de talleres formativos sobre plantación de especies, alimentación sana, etc.

Es un nuevo espacio de oportunidad que puede dar nuevas salidas a un sector muy castigado por la crisis económica.

Nustra vocación emprendedora nos ha llevado a poner en marcha una nueva empresa en colaboración con otros agentes.

EL HAMBRE COTIZA EN BOLSA

|

La sequía en los mercados financieros ha volcado a ciertos inversores en las materias primas. Fondos de alto riesgo y bancos influyen ahora en lo que vale el pan en Túnez, la harina en Kenia o el maíz en México. El Banco Mundial hace sonar la alarma por la explosión de los precios alimentarios

H. Knaup, M. Schiessl y A. Seith

La sala en la que se reparte la comida del mundo parece cualquier cosa menos apetitosa. En la Bolsa de Chicago hay trozos de papel y vasos de cartón por todas partes, hombres sudorosos con chaquetas de colores chillones van de un lado a otro, gesticulan, gritan y se enzarzan en peleas por los contratos de semillas de soja, carne de cerdo o cereales.

Aquí, en la sala de negociación de la mayor Bolsa de materias primas del mundo se decide sobre los precios de los alimentos, y con ellos sobre el destino de millones de personas. El hambre del planeta se organiza aquí, además de la riqueza de unos pocos.

Para Alan Knuckman no hay mejor lugar en el mundo: "Esto es el capitalismo en estado puro", comenta este experto en materias primas, con una cara que se ilumina como la de un chiquillo; quizá porque nunca ha dejado de jugar. Hace 27 años que trabaja aquí. Al principio por cuenta de agencias intermediarias, pero pronto fundó la suya y ahora es analista en Agora Financials, una consultoría de inversiones en materias primas. "Estoy aquí para hacer dinero", comenta.

PEPINOS: RIESGOS PARA MUCHOS, BENEFICIOS PARA POCOS

|

Gustavo Duch Guillot

La ‘crisis de los pepinos’ o mejor dicho el brote de E. Coli que afecta al norte de Europa, es una buena ensalada donde se mezclan alarmas, angustias y mensajes de confianza. A la espera de respuestas definitivas sobre sus orígenes, y ahora que tenemos a los pepinos absueltos, me parece imprescindible abrir algunas reflexiones sobre el sistema alimentario global por el que hemos optado en los países desarrollados (y que se ha impuesto a los países del Sur empobrecido).

El sistema en cuestión ha sido diseñado para producir algo parecido a alimentos, a costes muy bajos, tanto económicos, sociales como ecológicos; pero que puedan producir altos beneficios a quienes se dedican a su comercialización. Los alimentos, lejos de considerarlos como una necesidad y un derecho, se entienden como una mercancía sin más. El caso de los pepinos es un buen ejemplo: los esfuerzos para cultivar, regar y cosechar un pepino, representarán para el agricultor o agricultora 0’17 euros por kilo vendido. La población consumidora pagará 1’63 euros por kilo. Es decir, un incremento superior al 800%.

Mercancías con este margen son verdaderos diamantes que recorren el mundo siempre en una misma dirección, la dirección centrípeta: desde las regiones productoras a las poblaciones con más poder adquisitivo. Y pepinos, piñas o panga hacen entonces viajes muy largos, en temporada alta y con muchas ciudades que visitar. Las administraciones ante este mercado, no se plantean revisar el modelo, sino que optan por asegurar y aumentar los controles alimentarios. Pero por muchas medidas que se puedan tomar, y como hemos visto también con las dioxinas, gripe porcina o vacas locas, las crisis alimentarias son insalvables, y las acabamos pagando la población consumidora (que puede enfermar) y la productora (que puede perderlo todo).

Las dimensiones del problema también las hemos de tener en cuenta. Una partida de alimentos industrializados afectada de algún problema de salubridad son miles y miles de unidades contaminantes, aumentando mucho la dispersión y alcance del brote o epidemia.

Por último en Alemania, donde se ha podido percibir cierta descoordinación entre sus autoridades, han obrado tajantemente bajo el principio de precaución, impidiendo el consumo del pepino y otras hortalizas… por lo que pudiera ocurrir. El mismo principio que en cambio siempre queda relegado en otros riesgos alimentarios no agudos pero si a largo plazo, como por ejemplo el consumo de alimentos transgénicos o las nuevas prácticas de nanotecnología. Pareciera que las multinacionales que controlan el sistema alimentario tienen lazos muy estrechos con las autoridades sanitarias que a ellas sí les permiten campar, acampar y cultivar a sus anchas.

A partir de estas reflexiones y otras que se podrían añadir, parece lógico proponer que las medidas políticas en agricultura y alimentación se dirigieran más a revisar el modelo en sí mismo. No podemos resolver estas crisis con más puntos de control, con más tecnología; es un camino equivocado y sin salida. Sin embargo, como dice la Dra. Marta Rivera «la Soberanía Alimentaria, que apuesta por la relocalización de los sistemas agroalimentarios y por modelos de producción campesinos, podría (además de alimentar a toda la población) incrementar también la seguridad alimentaria. Por un lado, los alimentos serían adecuados al contexto cultural, por otro lado, la agricultura campesina, desde el enfoque de la agroecología, favorecería la producción de alimentos sin tóxicos, disminuyendo el riesgo de consumir alimentos contaminados y socialmente justos. Así mismo, el acortamiento de la cadena alimentaria y la reducción del número de intermediarios y transformaciones sufridas por los alimentos disminuyen los puntos críticos en los que los alimentos pudieran ser contaminados».

Y los beneficios quedarían en manos campesinas. Las alarmas sólo servirían para despertarles por la mañana, si el gallo se olvidara de cantar.

 

©2009 ECONOMÍA PARA LAS PERSONAS | Template Blue by TNB