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EL OTRO DESPILFARRO

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Después de cada proceso electoral, los nuevos mandarines nombran a gente de su partido y quitan a funcionarios valiosos, condenados a quedarse sin trabajo pero con sueldo. Un destrozo económico y humano

Francisco J. Laporta, en El País

Hay un modo de despilfarro del que no se habla casi en España y que, sin embargo, es tan dañino económica como moralmente. Yo diría que es aún más perverso que ese absurdo tirar el dinero en las ocurrencias públicas y privadas que tanto se denuncian y discuten. Por supuesto que hacer obras estúpidas y caras utilizando dinero público es una notoria indecencia. Espero que lo hayamos aprendido. Pero el despilfarro que quiero aquí señalar horada también la estima personal y la riqueza más profunda de la comunidad, y por eso seguramente es una perversión más honda y lesiva que enterrar recursos en construcciones, eventos y mordidas. Cuando en estas cosas se acaba el dinero, aparece ante el público toda la osadía y la desvergüenza de los responsables como un panorama de ruinas y causas criminales. Pero el otro despilfarro es peor, porque no depende solo del dinero, sino de la ausencia de pautas de cooperación y del triunfo del sectarismo político y la intolerancia; entre sus pliegues vuelve a adivinarse el viejo cainismo hispano. Y aunque sus consecuencias no son tan espectaculares como aquellas, minan, sin embargo, en silencio la moral de nuestra sociedad, y desbaratan los hilos de la cooperación colectiva en asuntos de demasiada importancia.

EUROPA Y ESPAÑA, CON EL PASO CAMBIADO

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Juan Torres López , en Público

La Oficina de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) acaba de publicar su último informe anual ( Informe sobre el comercio y el desarrollo 2013 ) en el que muestra con datos muy claros y abundantes evidencias empíricas que las mejores estrategias para promocionar la actividad económica, el comercio, el empleo y el desarrollo integral no son precisamente las que llevan a cabo los gobiernos europeos inspirados en el fundamentalismo neoliberal.

En primer lugar, el informe pone de relieve lo que cuesta tanto trabajo que reconozcan los defensores de estas políticas dominantes, su fracaso a la hora de hacer frente a la crisis y de poner en marcha nuevas vías de desarrollo. LA UNCTAD señala que se está produciendo una paralización del comercio internacional que en gran parte se debe al impacto de estas políticas, que no dan respuesta efectiva a los problemas que provocaron la crisis y que además la agudizan: la continua disminución de la presencia del Estado que debilita a las economías, el aumento constante de la desigualdad como consecuencia de las políticas de reformas neoliberales, la desregulación del sector financiero que ha provocado carencia de crédito a la actividad productiva y un incremento nefasto de las prácticas irregulares ilegales y de la especulación, y la persistencia de un modelo de crecimiento que hace a las naciones excesivamente dependientes de las exportaciones, todo lo cual produce el desequilibrio permanente de la economía mundial en el que es imposible que el comercio y el desarrollo sean viables y mucho menos sostenibles .

LA TRAMPA DE LA AUSTERIDAD

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INFORME DE OXFAM - INTERMÓN  Ver informe completo aquí
 
RESUMEN
 
Europa suele considerarse a sí misma como un lugar donde el contrato social conjuga crecimiento y desarrollo. Un lugar donde los servicios públicos tienen el objetivo de garantizar que todas las personas tengan acceso a una educación de calidad y que nadie tema ponerse enfermo. Donde se respetan y apoyan los derechos de los trabajadores, especialmente de las mujeres. Donde la sociedad protege a sus miembros más débiles y pobres, y los mercados están al servicio de la sociedad, y no al revés.
 
Sin embargo, este modelo social idílico lleva tiempo en peligro; de hecho, la desigualdad de ingresos ya iba en aumento en muchos países antes del comienzo de la crisis financiera. Actualmente, el modelo europeo se ve amenazado por unas políticas de austeridad mal planteadas, que se presentan ante la ciudadanía como el precio que todos debemos pagar por recuperar un crecimiento económico estable.
A menos que se revisen, estas políticas debilitarán las conquistas sociales de Europa, creando divisiones dentro de los países y del continente, y perpetuando la pobreza durante una generación.
 
Es posible que el rescate sin precedentes de las instituciones financieras de la Unión Europea haya salvado su sistema bancario, pero también ha aumentado significativamente la deuda pública de los Estados miembros.
 
Los gobiernos europeos han dado por sentado que las políticas de austeridad, dirigidas sobre todo a equilibrar los presupuestos y reducir el déficit, servirían para recuperar la confianza de los mercados y, en último término, para crear empleo y renovar la economía. En la mayoría de los países no ha sido así. Después de casi tres años, las políticas de austeridad no sólo no han cumplido con sus objetivos, sino que continúan cobrándose un elevado coste social. La experiencia del Reino Unido, España, Portugal y Grecia muestra que, a mayor austeridad, mayor nivel de endeudamiento.
 

EL 'BANCO' DE TU CALLE

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Tess Riley, John Limpus y Toby Richardson, usuarios de Streetbank, en 'elmundo.es'

Imaginemos una calle en la que todos estuvieran dispuestos a dar, prestar y compartir. Imaginemos que los vecinos pudieran recurrir a un 'banco' de recursos y de tiempo cuando necesitaran algo que no tuvieran. Imaginemos que el intercambio de favores generara un renovado espíritu de comunidad y ayuda mutua…

Esa calle «virtual» existe y se llama Streetbank. Más de 23.000 vecinos de los lugares más dispares (entre ellos, España) han decidido derribar las barreras y crear auténticas redes sociales con raíces en lo local. No estamos ante un "banco" propiamente dicho, sino ante un sistema que permite compartir e intercambiar todo lo imaginable con quienes compartan nuestro código postal. El criterio básico es la proximidad, aunque la «moneda» global de cuño es la generosidad.

En Chiswick, al oeste de Londres, son ya 540 miembros los que han abonado al 'banco' de calle, que cubre un radio aproximado de un kilómetro. Tess Riley, 28 años, es una de las más activas. Hasta la fecha ha realizado unos 30 intercambios: ha prestado su bicicleta, ha pedido prestadas unas sillas, ha regalado muebles, cojines y un martillo, le han dado plantas, ha regalado clases de francés e inglés, le han enseñado guitarra…

NO ES AUSTERIDAD EXPANSIVA, ES DESPILFARRO CONTRACTIVO

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Economistas Frente a la Crisis, en zona crítica, 'eldiario.es'

El 9 de mayo de 2010, el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció un giro de 180 grados en la orientación de la política económica. Entonces, la mayoría conservadora representada en la reunión del Ecofin impuso una política fiscal procíclica y contractiva que vendría a inaugurar, en el mejor de los casos, un crecimiento débil durante los siguientes años, la progresiva destrucción de las conquistas sociales que han moldeado el Estado del bienestar y una nueva etapa de desintegración europea.

Entonces se escucharon afirmaciones que todavía hoy producen espanto: la generación que hoy se enfrenta por primera vez al mercado laboral será la primera generación que tendrá un nivel de vida inferior al que disfrutó la generación de sus padres.

Han pasado 1.000 días desde entonces. 1.000 días de austeridad. El fruto de las medidas que entonces se iniciaron no puede ser calificado más que como un rotundo fracaso. Si su objetivo era calmar a los mercados, el coste de financiación del Tesoro español se empeña en refutarlas; si era garantizar el flujo de crédito hacia las unidades productivas, las restricciones financieras, el rescate a la banca y la sequía de crédito a las empresas evidencian lo contrario; si era reducir el déficit y la deuda pública, las cifras nos dicen que el mayor gasto asociado al ciclo y al mayor volumen y coste de la deuda impiden la consolidación.

FRENTE A LA COMPLEJIDAD DEL MUNDO: LA SIMPLICIDAD VOLUNTARIA

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Andrés Schuschny, en 'Humanismo y Conectividad'

Vivimos, no es novedad, en un mundo de enorme complejidad. Son crecientes y cada vez más intrincadas, las complementariedades que día a día se generan entre actores sociales, sectores, organizaciones y países. Se trata de la globalización, sinónimo de (inter)dependencia. Estamos cerca del fin de una época. Las amenazas no sobran. El cambio climático y la continua degradación ambiental, la tremenda desigualdad que día a día se incrementa, la crisis de seguridad alimentaria producto del incremento de los precios de los alimentos, la crisis del agua, la incesante inestabilidad socio-polítco-económica registrada a escala global, la pobreza y, tal vez la peor de las penurias que se viene: la crisis energética en ciernes que tendrá consecuencias aun impensadas desde el actual paradigma de conocimiento y gestión.

Cuando el mundo alcance el “peak del petróleo“, otro mundo será. Durante los últimos 150 años, nos hemos estado moviendo en la parte ascendente de la curva de producción petrolera global. El peak del petróleo o peak de Hubert es el término empleado para el punto en que se alcance la máxima producción, el punto que separa nuestro mundo de otro. Una vez que pasemos esa cresta, bajaremos por una empinada cuesta abajo con el consecuente incremento de los precios del crudo y de su primo cercano, el gas. A menos que encontremos un producto que sustituya tecnológicamente a los hidrocarburos, estaremos condenados a vivir en un mundo muy distinto al actual. Quienes deseen conocer más sobre este tema puede husmear los documentales que puse enHumanismo TV.

LAS CAUSAS REALES DE LAS POLÍTICAS DE AUSTERIDAD

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Vicenç Navarro, en Público.es

En un artículo reciente indiqué que las medidas que se están tomando para racionalizar el sistema financiero en la Unión Europea no están teniendo un impacto en la resolución de la Gran Recesi ón que la Unión Europea está experimentando (“¿Qué está ocurriendo en la Eurozona?, Sistema 30.11.12). Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía española descenderá un 1,5% del PIB, la italiana un 2,3%, la portuguesa un 3%, la griega un 5,2%, la británica un 0,6%, la alemana un 0,9% y la francesa un 0,1%. Para el promedio de la Unión Europea, las predicciones de crecimiento económico son nulas, como señala la Comisión Europea. En realidad, se calcula que el descenso de la economía europea será de un 0,4% de su PIB. Un mal presente y un futuro peor. Las reformas financieras parecen no estar mejorando la situación. Antes al contrario, muchas de las medidas que se están tomando para mejorar el sistema financiero, están empeorando, en lugar de mejorando, la situación económica. El énfasis del Banco Central Europeo (BCE) y de la Comisión Europea en continuar las políticas de austeridad es un claro ejemplo de ello. Se argumenta que la disciplina fiscal (reducir el déficit público de los Estados) es clave para recuperar la confianza de los mercados financieros. De ahí que, como consecuencia, se están realizando más y más recortes en las transferencias y en los servicios públicos del Estado del Bienestar.

CINCO POSTALES DESDE 'SANDY'

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Angel Luis Lara, desde Brooklyn, en 'madrilonia.org'

1.
El huracán Sandy ha sido considerado mayoritariamente como síntoma y resultado del cambio climático. Lejos de constituir un fenómeno natural, dicho cambio es una cuestión social, política y cultural: remite a la cualidad de las relaciones sociales en las que vivimos, al tipo de políticas con las que somos gobernados y a las formas de vida en las que nos socializamos. Cuando lo económico constituye la clave explicativa de lo social, de lo político y de lo cultural, todo deriva irremediablemente en la economía: el cambio climático también. Aunque el famoso Informe Stern reveló en 2006 que dicho cambio provocará una caída del PIB mundial que puede llegar hasta el 20% en las proximas décadas, la actual imposición de la austerity y el secuestro dictatorial de la moneda imposibilitan el desarrollo de las inversiones necesarias para impedir el desastre. El capitalismo se parece cada vez más a una pescadilla que se muerde la cola. Al Gore, paladín de la concienciación sobre el cambio climático, es una buena prueba de ello. El tipo es dueño de tres mansiones y vive en una casa con dos decenas de habitaciones y una piscina privada: se calcula que la forma de vida de su familia consume veinte veces más energía eléctrica que un hogar medio de su país. Aunque los estadounidenses constituyen menos del 5% de la población del planeta, gastan el 26% de la energía mundial. Además, generan ellos solos el 24% del total de emisiones de dióxido de carbono que se producen en el mundo. El Informe Stern apuntaba hace seis años que ese tipo de emisiones estaba generando un incremento en la velocidad del viento que amenazaba con desatar violentos huracanes e inundaciones en Estados Unidos. Definitivamente, una pescadilla que se muerde la cola.

LA ESENCIA CLASISTA DE LA AUSTERIDAD

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Antoni Puig Solé, en apuigsole.blogspot.com.es/2012/11/la-esencia-clasista-de-la-austeridad.html

La palabra "austeridad" se ha convertido en la consigna del año. Según la Wikipedia, la austeridad es " un régimen económico de recorte de gastos en épocas de crisis". Pero el lenguaje popular lo equipara a " estrechar el cinturón ". Ahora, por ejemplo, se nos dice que " del mismo modo que las pequeñas empresas y las familias se estrechan el cinturón, el gobierno también debe hacerlo ".

De esta forma, la austeridad se está presentando como una respuesta legítima a una crisis y como una solución adecuada a un problema presupuestario de las familias, las empresas y los estados. La justificación de fondo es que "hemos gastando demasiado y no estamos trabajando lo suficiente cómo para poder mantener los derechos sociales que de una manera exagerada e irresponsable nos otorgaron antaño".

Pero, ¿estamos consumiendo demasiado? Parece que este no es el caso. Detrás de la fachada de la crisis financiera se esconde una crisis capitalista de sobreproducción, sobre todo de sobreproducción de viviendas y otros productos que a pesar de ser necesarios, ahora la gente ya no está en condiciones de comprar.

LA CEGUERA DE NUESTRAS ÉLITES

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El euro está dejando de ser esperanza en un mundo mejor para la mayoría de los europeos

Antón Costas, en 'El País'

A estas alturas de la película de la crisis que estamos padeciendo, dos cosas son evidentes, al menos para aquellas personas pragmáticas que, para formar su juicio sobre la realidad, miran los datos sin dejarse llevar por prejuicios ideológicos.

La primera es que las políticas de austeridad no funcionan como vía para salir de la crisis, ni tampoco para el objetivo de reducción del déficit público. Al contrario, empeoran ambas cosas. Todos los países del euro que se han visto obligados a tomar dosis fuertes de austeridad están peor que al principio. Y aquellos otros que han tomado dosis más suaves tampoco están mejor. Este resultado es coherente con lo que nos dice el mejor conocimiento económico existente sobre los efectos de la austeridad practicada a lo largo del siglo pasado.

La segunda es que la austeridad empeora la salud social y política de los pacientes, generando fracturas de la cohesión social y quebrantos políticos. Portugal es un buen espejo. Su experiencia con la austeridad muestra que da lo mismo ser mal que buen alumno: los resultados son siempre malos. Después de año y medio de soportar estoicamente una austeridad salvaje para no caer en el estigma griego y con la esperanza de que valdría de algo, ese hilo de esperanza se rompió cuando, el 7 de septiembre, el Gobierno anunció una nueva vuelta de tuerca, con una reducción lineal de siete puntos de los salarios para transferirlos a las empresas. La medida fue vista por todos como socialmente injusta y económicamente ineficaz. Los ciudadanos rompieron su estoicismo y salieron masivamente a la calle. El Gobierno, aunque en pie, ha quedado noqueado y forzado a volver sobre sus pasos.

LOS DICTADORES BENEVOLENTES

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Antón Costas, en 'El País'

Para cualquier persona que no esté cegada por su ideología o sus intereses particulares, debería saltar a la vista que la política de austeridad compulsiva y caídas de salarios no funciona. Dos recesiones económicas en tres años y la existencia de una depresión rampante es algo que nunca habíamos visto desde los años treinta del siglo pasado.

La recesión de 2008 fue provocada por la crisis financiera de 2008. Pero la recaída en la recesión, después de que las economías hubiesen comenzado a recuperarse en 2010, ha sido provocada por la política de austeridad y reducciones salariales. La terquedad con la que se impone esa estrategia desde las instituciones europeas y se práctica por nuestros gobiernos pone al descubierto una sorprendente indiferencia a sus severos costes humanos. Y manifiesta también una llamativa ceguera frente a los estropicios democráticos que ocasiona: el recurso a gobiernos tecnocráticos y el aumento de apoyo político a opciones populistas y radicales.

¿Cómo explicar esta tozudez y ceguera política? Podemos hacer dos hipótesis. La primera es que crean en la idea de la "austeridad expansiva". Pero es difícil sostenerla. La investigación económica no encuentra efectos expansivos en este tipo de políticas y, por el contrario, alerta de sus costes. Aunque sean tozudos, hay que suponer que están informados. La segunda es que los gobiernos y las autoridades europeas se comportan como dictadores benevolentes y practican contrabando de reformas. Vale la pena explorar esta hipótesis.

¿PREFIERE LA PLAYA O EL HOSPITAL? - El insólito pulso entre austeridad o crecimiento es el gran debare del siglo XXI

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Moisés Naím, en 'El País'

¿Crecimiento o austeridad? Este es el gran debate de estos tiempos. Sorprendentemente, se plantea como un menú en el cual los países tienen la libertad de escoger el plato que más se les antoja. ¿A quién le apetece la austeridad? ¿Pagar más impuestos, tener menos y peores servicios públicos, perder subsidios y reducir la protección social? A los alemanes. Pero siempre y cuando se les sirva a sus vecinos europeos. Y a la banca internacional, que quiere que esos fondos se canalicen al pago de lo que los gobiernos le deben. Por otro lado: levanten la mano quienes prefieran el crecimiento, más empleos, más ingresos y más prosperidad para todos. Así es: todos a favor del crecimiento; nadie opta por la austeridad si la puede evitar. El problema está en que lo que es inevitable no es opcional. Y si no hay opción no hay debate. Pero resulta que no solo lo hay sino que, además, se ha convertido en el debate definitorio de estos tiempos. El hecho de que algunas políticas de austeridad no producirán la estabilización económica que prometen, o que las políticas de crecimiento no necesariamente generarán más empleos, son posibilidades enterradas bajo los eslóganes y la demagogia. ¡Viva el crecimiento! ¡Muera la austeridad!

Las confrontaciones de la humanidad solían estar motivadas por pugnas religiosas, la conquista de territorios y riquezas, o por la ideología. Las cruzadas, las expansiones de los imperios o las guerras de independencia son algunos ejemplos. En el siglo pasado tuvimos a los nazis contra los aliados, la Unión Soviética y sus satélites contra EE UU y sus aliados, capitalismo contra comunismo, democracias contra regímenes autoritarios…

El siglo XXI nos trae, en cambio, esta insólita confrontación entre crecimiento y austeridad. De un lado están quienes propugnan la idea de estimular las economías y crear puestos de trabajo para millones de desempleados. El nuevo presidente francés, François Hollande, es una de las figuras icónicas en este bando. Del otro lado están quienes batallan por el retorno a la estabilidad económica que, según ellos, requiere reducir la brecha entre ingresos y gastos del gobierno y el endeudamiento del sector público. Estos son los defensores de la austeridad fiscal, comandados, como sabemos, por la canciller alemana, Ángela Merkel. Mitt Romney y el Partido Republicano de EE UU también están en este campo.

 

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