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LA EUROPA MOHOSA

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Deberíamos recordar siempre el campo de concentración de Argelès-sur-Mer donde sufrieron y murieron miles de españoles ahora que este continente es capaz de tratar tan cruel e inhumanamente al inmigrante

Jordi Soler, en El País

Hace exactamente 75 años, en febrero de 1939, había 100.000 ciudadanos españoles prisioneros en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer, en el sur de Francia. Estaban encerrados en un enorme cuadrángulo, demarcado por una alambrada, que ocupaba una hectárea de arena en la playa. Aquellos 100.000 desgraciados eran personas como usted y como yo, con un oficio, una casa y una familia que los esperaba en España. Cien mil personas son más de las que hay en una ciudad de las dimensiones de Girona o de Cáceres. Para tener la perspectiva completa de aquel episodio habría que sumar, a los prisioneros del campo de Argelès-sur-Mer, el resto de españoles que estaban encerrados en otros campos de concentración como Bram, Gurs o Saint Cyprien, y que constituían un gran total de 550.000 personas.

Aquella multitud había cruzado la frontera huyendo de la represión del Ejército franquista que, además de haber ganado la guerra, buscaba erradicar de España cualquier brote republicano o rojo, judío o masón, es decir, a cualquier persona que no se ajustara a los estrechos lineamientos del nacionalcatolicismo.

LAS VERGÜENZAS DE ESPAÑA

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Lola Hierro, en El País

Las políticas del Gobierno español relacionadas con la población migrante han ocupado lugares destacados en los medios de comunicación durante las últimas dos semanas. Y nunca para bien. La última noticia se producía este mismo jueves, cuando al menosnueve africanos de un grupo de unos 400 morían en la costa de Ceuta en un nuevo intento por alcanzar el territorio español desde Marruecos. Unos días antes, el ministro del Interior, Jorge Fernández, reconocía que "puntualmente" se han podido realizar expulsiones ilegales de inmigrantes hacia Marruecos cuando ya estaban en España. La semana anterior, el Comité Europeo por los Derechos Sociales sacaba los colores a España por excluir de la sanidad a los inmigrantes en situación administrativa irregular. Y al mismo tiempo, un juez ha reabierto la investigación de la sospechosa muerte de la congoleña Samba Martine en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Madrid.

No hace mucho, se celebraba en todo el mundo el Día de la Población Migrante. Este evento tiene lugar cada 18 de diciembre para llamar la atención sobre el creciente número de migrantes que existe y para poner de relieve la preocupación internacional por asegurar su protección y el respeto de sus derechos y libertades fundamentales. Ese día, numerosas organizaciones sin ánimo de lucro y asociaciones a favor de los derechos de este grupo de población publicaron diversos comunicados que revisaban los puntos débiles de la administración española y cuáles eran los aspectos más urgentes que debe mejorar. Las muertes de ayer en Ceuta son un ejemplo más de que España tiene muchos deberes pendientes y muchas vergüenzas que esconder. Como estas:

ESPAÑA, PAÍS DE EMIGRANTES

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Aurelio Jiménez, en 'El Blog Salmon'

Lo fuimos antaño y volvemos a serlo ahora. La delicada situación económica que atraviesa nuestro país y las perspectivas de futuro tan negras que tenemos delante de nosotros están siendo el detonante de un nuevo movimiento migratorio de españoles hacia otros países en busca de una oportunidad laboral que se les niega en su país de origen.

Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en lo que va de año 54.912 españoles han emigrado a otros países buscando una salida profesional. De mantenerse este ritmo, para finales de año serán más de 75.000 los españoles que han hecho las maletas, cifra muy por encima de los 61.000 del año pasado o de los 32.000 de hace sólo tres años.

En total, desde 2009 han emigrado alrededor de 200.000 españoles de todos los perfiles profesionales, destacando el colectivo de jóvenes con cualificación. ¿Fuga de talento? Pues posiblemente, ya que la formación de estos jóvenes es costeada por España, mientras que los beneficios derivados de su cualificación serán disfrutados por otros países.

El panorama es desolador y lo más grave de todo es que las perspectivas son aún peores. Lo único claro es que la emigración en España no hará sino aumentar en los próximos años ya que esta es la única alternativa para miles de personas que de permanecer en España se enfrentarían a un futuro muy duro.

En mi opinión, cada día que pasa la gente le va perdiendo el miedo a hacer las maletas y salir al extranjero en busca de una nueva vida. La cultura de la emigración está volviendo a echar raíces en nuestro país. El otro día, sin ir más lejos, varios alumnos de bachillerato interesados en estudiar ingeniería me comentaban que ya habían empezado a estudiar alemán con el objetivo de emigrar en cuanto terminasen sus estudios. “No tenemos alternativa”, decían. No tuve argumentos para debatirles.

 

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