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QUÉ DIFERENCIA HAY (o debería haber) ENTRE POLÍTICAS DE IZQUIERDA Y DE DERECHA

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Vicenç Navarro, en Publico

Existe una percepción generalizada en los mayores medios de información y en la cultura general del país, de que la división de las sensibilidades políticas se basa en las políticas que proponen en relación al Estado y al sector público. Se asume que las izquierdas están a favor de la intervención del Estado y la expansión del sector público, y que las derechas están a favor del mercado y del sector privado. Es característico de las fuerzas conservadoras y neoliberales (lo que se llaman las derechas en España, incluyendo Catalunya) acusar a las izquierdas de “estatalismo” y de depender excesivamente del Estado y del gasto público. Parecería, a primera vista, que los datos facilitan esta percepción. Una de las características de las izquierdas ha sido su mayor sensibilidad social, traducida en su mayor apoyo, por ejemplo, al gasto público social.

Pero si uno mira con mayor detalle la relación del Estado con, por ejemplo, la economía, ve rápidamente que esta percepción no está justificada. Una de las mayores intervenciones del Estado, que hemos visto en estos últimos años, ha sido precisamente la masiva ayuda financiera del Estado a la banca, a las compañías de seguros y al sector inmobiliario, lo que en la cultura anglosajona se llama FIRE, incendio en inglés, y que resulta de poner juntas las primeras letras de Finance (Finanzas), Insurance (Compañías de seguros) y Real Estate (Inmobiliaria). Nunca se había visto en la historia reciente tanto apoyo (o, utilizando una terminología que utilizan las derechas, beneficencia) público a un grupo social como al capital financiero, que incluye en un lugar prominente a la banca.

¿LA ULTRADERECHA EN EL GOBIERNO?

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La sociedad actual ha interiorizado como parte de su identidad la libertad individual; las mujeres ya no toleramos injerencias sobre nuestras decisiones y el miedo no atenaza nuestros sueños

Concha Caballero, en El País


Pensé que nunca más en la vida iba a escuchar afirmaciones como las que hizo el ministro Gallardón en el Congreso de los Diputados. Fueron tan extremas que ningún medio de comunicación, ni los más afines, las ha reproducido en su literalidad, pero venía a decir que quienes defienden el derecho de las mujeres a interrumpir el embarazo de un embrión con malformaciones, también podrían aprobar una ley para exterminar a estas personas en su vida adulta. Ni la ultraderecha europea más recalcitrante se hubiera atrevido a hacer estas insinuaciones tan delirantes; sin embargo no era la primera vez que el ministro tomaba esta vergonzosa línea argumental.

Dicen algunos especialistas que no existe ultraderecha como tal dentro del Partido Popular; que básicamente hay dos líneas de pensamiento: una corriente conservadora-liberal, defensora de sectores privados, aristocrática en su visión del ascenso social y racionalista en su forma de pensar y otra corriente tradicionalista, fuertemente apegada al pasado y aferrada a sus creencias religiosas. Claro que los especialistas consideran como principal marca de la ultraderecha europea su fuerte xenofobia, un rasgo que efectivamente no es el más definitorio de sus homólogos españoles, pero olvidan que en España el tradicionalismo no es la defensa de la vida tradicional sino del régimen anterior, es decir, el franquismo, y que su mentor ideológico es la jerarquía católica más integrista. Es decir, que la ultraderecha española es más anticatalanista que xenófoba, más clerical que religiosa, más discriminatoria con respecto a las mujeres que el resto de sus homólogos europeos.

YA NO SABEMOS A QUIEN ACUDIR

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Salvador Díaz, en 'Diario Progresista'

En España, los políticos viven muy pendientes de lo que piensan los organismos internacionales (in)dependientes sobre nuestra economía, y en este ambiente de incertidumbre por la opinión externa, las nuevas y falsas doctrinas económicas apoyadas en postulados dogmáticos y anacrónicos se venden a precio de rebajas mientras caminamos por una interminable travesía ausente de esperanza creíble de que podamos crear empleo a corto y medio plazo. Ya no sabemos a quién acudir.

Si el Gobierno, que debe actuar como garante de que el bienestar social perdure no es capaz de crear empleo mediante los mecanismos de que dispone, deberá fomentar la creación de empleo mediante el incentivo del gasto privado. Pero si las medidas adoptadas perjudican a los “peces gordos” (con un aumento de la carga impositiva o una regulación a la especulación financiera) esto puede impedir que el gasto privado aumente y que se hable de una disminución de la “confianza de los mercados” en España. Pero curiosamente si el Gobierno es capaz de crear empleo por sus propios medios, la confianza de los mercados ya no es decisiva. Claro, los peces gordos no son tontos y saben que si el propio Gobierno crea empleo (mediante políticas keynesianas por ejemplo) verían reducida su influencia política.

DICEN QUE SON DE IZQUIERDAS

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Cándido Marquesán, en 'El periódico de Aragón'

Se dice en el Reino de España con demasiada ligereza y contundencia: soy de izquierdas o soy de derechas. Abundan personas que alardean de ser de izquierdas, aunque luego sus actuaciones contradicen de pleno a sus palabras. Hay mucha gente que además de decir que son de izquierdas, están convencidos de serlo, y sin embargo son medularmente de derechas. Lo dicen probablemente para sentirse mejor, porque decir que se es de derechas después del franquismo, no queda bien y no está muy bien visto en determinados ambientes. La realidad es que numerosas encuestas confirman que mayoritariamente la población española aparece escorada hacia la izquierda. No obstante la autoafirmación ideológica tan al uso, hay que cuestionarla y matizarla.

LA FALTA DE VERGÜENZA

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Ignacio Escolar , en eldiario.es

La falta de varón no es un problema médico”, dice Ana Mato mientras demuestra que la falta de vergüenza tampoco es un problema para gobernar. La ministra del confeti, de Eurodisney y de la Sanidad no piensa dar marcha atrás: dejará a las parejas lesbianas y a las mujeres solteras sin acceso a las técnicas de reproducción asistida en la Seguridad Social. Lo presenta como un recorte de gasto cuando es un recorte de derechos. No es un problema presupuestario sino un ajuste ideológico: un tijeretazo discriminatorio que pretende castigar a aquellos modelos de familia que no encajan en su católico patrón moral.

En el Ministerio han intentado borrar pruebas para al menos disimular. Han eliminado de la redacción inicial de la ley la frase donde reservaban estos tratamientos para “parejas integradas por mujer y hombre”. En la práctica, con una nueva excusa, llegan a la misma conclusión: que solo las familias como manda Rouco Varela tendrán derecho a que la Seguridad Social les pague un tratamiento de inseminación artificial.

“La financiación pública debe ser para la curación”, asegura la ministra, que plantea una falacia monumental. Es discutible si la Seguridad Social debe financiar las técnicas de reproducción asistida –yo estoy a favor, pero ese debate es otro–. Pero si asumimos que el dinero público debe cubrir esta prestación, no se puede discriminar a las parejas homosexuales sin romper con el principio de igualdad. Una pareja de lesbianas puede hoy, gracias a la ciencia, ser madres aunque falte el varón. Quienes argumentan que esto va contra la naturaleza olvidan que no hay nada más natural que morir antes de cumplir los treinta o parir con dolor.

Una última pregunta para Ana Mato: ¿La falta de papeles es un problema médico o es que cuando son inmigrantes aplicamos otro código moral?

POR UNA POLÍTICA BISEXUAL

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Víctor Lapuente Giné, en 'El País'

Mi receta para que España salga de la crisis es muy sencilla: debemos adoptar políticas de liberalización de nuestra economía más a la derecha que las medidas del gobierno Rajoy y políticas de bienestar social más a la izquierda que las propuestas de Rubalcaba. Puedes pensar que soy políticamente incoherente (o políticamente bisexual), pues la liberalización económica va de la mano del desmantelamiento del estado de bienestar y la regularización de los mercados va de la mano de un gobierno más protector. Así nos lo han dicho siempre. Palabra de todos los políticos.

Y así es cómo, de hecho, se está desarrollando el debate político durante esta crisis económica. Por el flanco derecho, las propuestas Merkozy: austeridad en el gasto (menos estado de bienestar) y reformas estructurales (más liberalización de los factores de producción). Por el flanco izquierdo, oposición a la austeridad (intentando mantener el estado de bienestar) y a las reformas liberalizadoras (sobre todo, la reforma laboral).

Pues bien, creo que esta dicotomía es falsa. No es que piense que la política no importa y que no podemos utilizar categorías que nos permitan agregar políticas públicas que tienden a ir juntas. O que los problemas ciudadanos tienen soluciones simplemente tecnocráticas. Todo lo contrario. Precisamente porque las políticas importan mucho, debemos ser más cautelosos a la hora de clasificarlas. Y la disyuntiva izquierda-derecha, aunque sigue sirviendo para la lucha entre políticos, ha envejecido para afrontar los retos de una economía globalizada.

LA DERECHA SE RADICALIZA

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Josep Ramoneda, en 'El País'

El Gobierno ha consumado una iniciativa miserable: el 31 de agosto caducarán las tarjetas sanitarias de los inmigrantes ilegales. Era un motivo de orgullo para este país: nadie se quedaba sin atención sanitaria. La salud por delante de las pertenencias nacionales y de las fronteras administrativas. Se acabó. A los parias, que los cure Dios. Es una medida injusta, porque nada tiene derecho a condenar a una persona a no ser atendida sanitariamente. Es una medida oportunista, para dar carnaza a la peor xenofobia. Es una medida peligrosa, porque puede tener consecuencias sociales y sanitarias muy negativas. Y es una medida que da la dimensión de la talla moral del Ejecutivo. Porque las decisiones políticas como las decisiones económicas también son opciones morales por más que se haya pretendido que la política y la empresa fueran territorios de excepción, ajenos a las exigencias morales de la vida civil.

Después de esta fechoría, otra: el Gobierno decide que los jóvenes con más de 26 años que no hayan cotizado deberán probar que no tienen ingresos para acceder a la sanidad pública. Con el argumento de que no hay dinero, todo está permitido. De golpe y porrazo se rompe la universalidad de las prestaciones del Estado de bienestar y, como se ha dicho estos días, el derecho a la salud se convierte en un seguro sanitario. Solo el que paga existe. Lo que fue una conquista de toda la sociedad española lo ha evaporado una idea nada inocente de la austeridad. El poder recubre todas estas decisiones con un discurso de choque que solo pretende anestesiar a la ciudadanía. Pero la estrategia está clara: liquidar las bases ideológicas y el consenso sobre el Estado de bienestar y consolidar un sistema político que divida a la sociedad entre los que pueden pagar y los que no pueden pagar.

VENCERÉIS PERO NO CONVENCERÉIS

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Javier Gallego, 'Carne cruda', RNE

Señor presidente y señores ministros, les escribo como trabajador de esta emisora pública ante lo que considero un grave error democrático. Lo siento mucho, se han equivocado, lo han vuelto a hacer. Se han equivocado ustedes cambiando por decretazo el Estatuto de la radiotelevisión pública que regía esta casa desde 2006 y que garantizaba una mayor independencia de la información pública respecto al poder gubernamental de turno. Desde 2006, la dirección de la corporación debía elegirse por consenso entre las fuerzas políticas parlamentarias y los sindicatosmayoritarios, un consenso que contase con el apoyo de dos tercios de la cámara. No era suficiente tener mayoría absoluta, una mayoría política, había que contar con la mayoría de la cámara, es decir, con la mayoría de la mayoría. Ahora serán ustedes los únicos en tomar esa decisión. Por decreto. O sea, porque lo digo yo, porque soy tu padre y porque puedo. Sí, pueden pero no deben. Tienen ustedes mayoría absoluta pero no la absoluta mayoría. Ustedes no deben hacer lo que quieran, aunque puedan, deben hacer lo que quieran los españoles, todos ellos y ellas, incluidos los millones que no les votan.

No gobiernan ustedes sólo para sus votantes, tampoco esta casa informa sólo a quienes les votaron. No informamos para los ganadores sino también para los perdedores, para las minorías y para los que no tienen ni tanta voz ni tanto altavoz. Por eso ustedes están obligados a buscar el consenso de todos y si algún grupo político lo bloquea, como dicen ustedes que hacen los socialistas, tienen la obligación de desbloquearlo entre todas las fuerzas políticas. Eso es democracia. Lo otro, golpes en la mesa. Y ante los golpes en la mesa, les recuerdo las sabias palabras de Unamuno: Venceréis pero no convenceréis.

DOS NOTICIAS: UNA BUENA Y UNA MALA

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Madrilonia.org

Desde Madrilonia News tenemos dos grandes noticias que ofreceros; como siempre, hay una buena y otra mala.

Empecemos por la mala: La crisis no tiene solución. Ni el déficit, ni el paro, ni la corrupción. Si todavía confías en algún remedio para esta injusta situación, no mires ni implores al cielo, porque si echas un vistazo hacia los de arriba te llevarás un buen disgusto. El año que viene aumentará la recesión, un millón de nuevos desempleados, mayores recortes en educación, sanidad y pensiones. La precariedad será un lujo y seguirá su curso la ya iniciada intervención de la nada democrática Unión Europea en el reino de España.

Los sueños de una vuelta a un sistema de garantías, con derechos y libertades asociados a una retribución colectiva, son poco realistas. Las bases materiales del pacto social que sostenía el Estado del bienestar tocan a su fin, así como la forma de acceder a los bienes y los servicios que el sistema proporcionaba. La leyenda de aquel Pacto establecía que gran parte de las ganancias empresariales fueran reinvertidas en la producción, lo cual a su vez aseguraba el empleo y el acceso al consumo de los trabajadores siempre que renunciaran a aumentos salariales y sus aspiraciones nada tuvieran que ver con huir de la agotadora jornada laboral. Los impuestos sobre las rentas del trabajo y sobre las ganancias del capital serían destinados al fomento de la industria nacional y a las prestaciones sociales para las clases trabajadoras. Hoy, los que ganan mucho dinero especulando no sienten ninguna responsabilidad con el resto de los mortales. Y ese círculo que vinculaba los derechos sociales al empleo y a la nacionalidad, dejando fuera los cuidados y excluyendo a quienes vienen de otros lugares, está terminando de desmoronarse. Tranquilidad, tampoco es para ponerse a llorar por las esquinas.

¿EL FIN DE 'MERKOZY'?

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Es en la política francesa y alemana donde se juega la gestión de la crisis europea; malas noticias para los 'merkozianos' a este respecto

Manuel Castells, en 'La Vanguardia'

La Unión Europea vive desde hace tiempo bajo la supervisión de ese maridaje de conveniencia llamado Merkozy. So pena de ser arrojados a las tinieblas exteriores, los países de la zona euro han tenido que enfundarse el uniforme alemán de austeridad fiscal, aderezado con un toque parisino de xenofobia nacionalista. Resultado: las economías europeas en recesión, desanimando a los inversores. Y como las cuentas de la vieja ("no gasto lo que no tengo") no funcionan como forma de gestión de economías complejas y globalizadas, la deuda pública y privada siguen aumentando en una espiral destructiva. Puesto que los gobiernos ingresan menos porque la economía no crece y sus necesidades de gasto apenas se reducen a corto plazo tienen que seguir endeudándose en unos mercados financieros cada vez más sospechosos de la solvencia de entidades públicas y privadas en casi toda Europa. De ahí el incremento acelerado de la prima de riesgo, el aumento del interés que tienen que pagar los gobiernos por los bonos-salvamento que emiten, las crecientes dificultades de Italia y Francia en el pago de su deuda pública y, sobre todo, la amenaza de intervención de la economía española por los panzer-contables de Merkozy. En términos estrictamente económicos, este proceso conduce a la catástrofe, a la desintegración del euro, a una crisis financiera mundial y a una recesión prolongada. Es más, la cohesión europea está en cuestión, con los países culpándose los unos a los otros (véase Monti contra Rajoy, Finlandia contra Grecia, Reino Unido contra el tratado europeo) mientras que el intento de federalismo con acento alemán suscita reacciones nacionalistas de defensa de la soberanía.

LA TRAICIÓN

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Juan Torres López, en 'Ganas de escribir'

Imaginemos que por cualquiera de nuestras fronteras penetran unos cuantos batallones de tanques destruyendo a su paso fábricas y locales de empresas, hospitales, escuelas… y todo tipo de instalaciones e incluso produciendo daños personales a miles de individuos.

¿Qué pensaríamos si el Gobierno, en lugar de tratar de frenarlos disponiendo frente a ellos a los militares que juraron defender siempre la integridad de la Patria, se sometiera a sus dictados y permitiera que siguieran destruyendo nuestra riqueza?

Sin duda, creo yo, lo condenaríamos por felón y el pueblo tendría entonces todo el derecho a levantarse contra él y a imponer otro fiel y no traidor a la Nación y a los intereses de sus ciudadanos.

Salvando las distancias, eso es lo que viene pasando desde hace meses, no solo desde que Rajoy es Presidente del Gobierno.

No nos engañemos. Todo el mundo sabe que son intereses extranjeros y algunos nacionales espurios quienes están imponiendo medidas que destruyen nuestra riqueza. Solo una ingenuidad infinita puede hacer creer que esas medidas son el resultado del ejercicio libre de nuestro poder soberano como Nación. Por mucho que se disimule, como hace el Ministro de Guindos, cuando dice que se toman “por convicción”, es muy evidente que responden a una extorsión continuada de especuladores que ha llegado a ser calificada, con toda la razón, como “terrorismo financiero” por el Presidente de la Junta de Andalucía. Ex presidentes europeos nada sospechosos como Delors, Schmidt, Santer… han reconocido que son los mercados financieros quienes nos gobiernan. Y el propio Rajoy declaraba hace unos días que ni a él ni a sus ministros les gustaban los Presupuestos que han presentado.

EL MONOPOLIO IDEOLÓGICO DE LA DERECHA

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Cándido Marquesán Millán, en 'El Periódico de Aragón'

Que estamos inmersos en unos momentos de hegemonía ideológica según la concepción de Gramcsi, de la derecha neoliberal en Europa y en España, no es decir nada nuevo. Esa derecha domina y controla el contenido y la forma de los mensajes políticos. En cuanto al primer aspecto, ahí están ya asumidos conceptos como: control del déficit público, predominio de la privatización y sacralización del mercado frente a la ineficacia del sector público, desregulación de las relaciones laborales, inutilidad de los sindicatos, renuncia al progreso humano. En cuanto a la forma, es muy hábil en el uso de las palabras, plenamente consciente de que para controlar las mentes ajenas, una de las mejores herramientas es el lenguaje. Según Maeder, H. "Todo el que pretenda imponer su dominio, incluido el político, al hombre, ha de apoderarse de su lenguaje". Alguien señaló con muy buen criterio, "ya que no podemos cambiar el mundo, cambiemos al menos de conversación o de lenguaje".

Por ello, el capitalismo es un vocablo que ha desaparecido casi por completo, sustituido por economía de mercado. Si se habla de socialismo es casi siempre para mal: obsoleto, caduco, cuando no negador de la libertad. A los empresarios de siempre se les denomina hoy emprendedores. A los recortes brutales en servicios básicos fundamentales en educación, sanidad y asistencia social en Castilla la Mancha, su pluriempleada y muy preocupada por el paro Presidenta los llama "Plan de Garantía de los Servicios Sociales Básicos". Al copago sanitario se le llama ticket moderador. La Reforma Laboral contribuirá a la creación de empleo cuando la economía se recupere, aumentará la flexibilidad interna para evitar despidos, y actuará contra la precariedad laboral. Ir a la huelga es de antiespañoles. Todos estos mensajes edulcorados en el envoltorio acaramelado de Súmate al cambio. En los actos conmemorativos de la Constitución de Cádiz, el Presidente del Gobierno nos obsequió con estas palabras "Los constitucionalistas gaditanos nos enseñaron que en tiempos de crisis no hay que tener miedo a hacer reformas, sino que hay que tener la decisión y la valentía de hacerlas. Fue así como el espíritu reformista se alzó frente al inmovilismo y a la resignación en estas tierras andaluzas. Gracias a su decisión e iniciativa, la reforma trajo el cambio. Y hoy, como entonces, el cambio es la reforma." ¡Qué manera de tergiversar y retorcer la historia con fines espurios! ¡Qué cinismo! Quienes no nos sumamos al cambio corremos el riesgo de ser equiparables al Fernando VII que dinamitó todas las reformas de los diputados gaditanos.

 

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