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"LA GENTE TENDRÍA QUE TRABAJAR EN AQUELLO QUE LE GUSTA Y RECIBIR UNA RENTA CIUDADANA"

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Juan Martínez Alier, en El Triangle

El decrecimiento sostenible es una teoría que liga economía y medio ambiente y surge de una necesidad. Cada vez somos más humanos en el planeta y cada vez hay menos recursos naturales. Hablamos de ello con Juan Martínez Alier.

¿Cómo evoluciona esta teoría? ¿Arraiga?
La teoría del decrecimiento está creciendo. En septiembre se hará un congreso a Leipzig y se esperan unas 3.000 personas. En el año 1972, André Gorz ya hablaba de ello en Francia. Incluso, un presidente holandés de la Comisión Europea, Sicco Mansholt, lo hizo después de leer un informe del Club de Roma que hablaba del decrecimiento y se sumó a él. No duró ni seis meses. En el año 1979 se publicó en Francia un libro que se titulaba Mañana el decrecimiento, de un economista que vivía en Estados Unidos, Nicholas Georgescu-Roegen.
Esto sería la prehistoria del movimiento. Socialmente, se empezó a hablar de él hacia 2002. Había gente como el antropólogo y economista Serge Latouche que se posicionaba contra la idea del desarrollo como seguimiento obligado delamerican way of life. Les parecía que había una pérdida de cultura, que el mercado lo absorbía todo y se que perdían los sistemas económicos basados en la reciprocidad. Hubo una coincidencia entre economistas ecológicos y otros que vienen de la antropología. Y confluyeron en la idea del crecimiento social sostenible. Ahora hay una crisis brutal, en la cual se reparten muy mal sus costes. El decrecimiento tiene que ser planificado e igualitario, y se tiene que hacer en los países ricos, no en los países pobres.

ANTE EL 1º DE MAYO: SIN UN CAMBIO DE MODELO PRODUCTIVO NO HAY RECUPERACIÓN POSIBLE

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José Manuel Morales, en Malestar Ciudadano

Hoy más que nunca es necesaria la unidad de acción de todos los trabajadores y trabajadoras, estén o no afiliados a los sindicatos de clase, en este 1º de Mayo, Día Internacional del Trabajo. Las políticas de austeridad impuestas de forma imperativa por la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) y llevadas a la práctica por el Gobierno de España presidido por Mariano Rajoy están haciendo estragos entre la población trabajadora. El paro, la desigualdad social y la pobreza se han instalado en España de forma permanente por más que nos quieran hacer ver lo contrario. Nos dicen que hemos salido de la recesión económica, que los datos macroeconómicos así lo indican, pero la realidad es bien distinta, como así lo indica la última Encuesta de población activa (EPA). Estamos tocados y hundidos, como en el juego de barcos, y no saldremos a flote mientras no se cambie el modelo productivo, se aumenten los salarios, se invierta más en educación e investigación y desarrollo (I+D+i), se persiga el fraude fiscal y se erradique la corrupción.

LA OPERACIÓN BIKINI DE LA CLASE TRABAJADORA: NI DONUTS NI COCA-COLA

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Isaac Rosa, en eldiario.es

Olvídate de la fastidiosa "operación bikini": la mejor forma de conseguir un cuerpazo para el próximo verano es dejar de comer donuts y de beber coca-cola. Unas cuantas semanas sin probarlos, y ya verás cómo esa tripita desaparece.

¿Suena convincente? No demasiado, lo sé. Pero como estos días sigo viendo a muchos merendando donuts y bebiendo coca-colas sin parar, pienso que a lo mejor el argumento dietético tiene más éxito que la llamada a la solidaridad de la clase trabajadora.

Lo sé, cada vez hay más muestras de apoyo a los trabajadores en huelga, tanto los de Panrico en Barcelona como los de las embotelladoras de Coca-cola. Y también sé que muchos ciudadanos se han tomado en serio el boicot solidario de los productos o contribuyen a la caja de resistencia. Pero aun así me parece poco, sigo viendo muy solos a los trabajadores.

EL FUTURO LABORAL EN UN PAÍS EXTRAÑO

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Oscar Mateos, en su blog

Mi generación es hija del relato del “ascensor social”, aquel que nos contaba que yendo a la Universidad el futuro estaba garantizado, un futuro en el que viviríamos, salarial y socialmente, mejor que nuestros padres. Si lo pensamos hoy fríamente, ese discurso era algo ingenuo:proyectaba un futuro de progreso social lineal, casi carente de conflictos sociales, negando así el motor de la historia.

Si bien los sectores más críticos -amplificados para mi generación con el altavoz del Foro Social Mundial- advertían del presente y futuro que el neoliberalismo estaba configurando, creo que nunca imaginamos trozos de una realidad tan distópica como la actual, tan crudamente dramática, y a la vez surrealista, para tantas y tantas personas.

Me refiero a la cuestión del trabajo, y como éste ha ido mutando no sólo hacia un escenario de escasez, sino de cada vez mayor precariedad y hacia condiciones de auténtica miseria salarial y humana. Para muestra cuatro botones:

EL AJUSTE LABORAL ACABA EN EL SECTOR PÚBLICO PERO SIGUE EN INDUSTRIA Y LADRILLO

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Manuel V. Gómez, en El País

Una diferencia básica en el mercado laboral entre 2012 y 2013 ha sido lo sucedido con el empleo en el sector público. Hace dos años, la austeridad fiscal y el apoyo de la reforma laboral, se llevaron por delante bastante más de 100.000 afiliados a la Seguridad Social entre quienes trabajaban en la Administración. En cambio, en 2013, en las tres ramas de afiliación en las que domina el empleo público (educación, sanidad y Administración Pública y defensa) el incremento fue de 50.819 cotizantes. Sin embargo, no hubo cambio alguno en la industria y en la construcción. En ambas ramas se destruyeron puestos de trabajo en los dos ejercicios, si bien lo hicieron con mucha menos fuerza en el año que ha acabado hace apenas cuatro días.

La construcción es el sector que más ha sufrido los rigores de la crisis. Desde que el empleo en el sector tocó techo en el ladrillo a mitad de 2007, con unos 2,5 millones de afilados, hasta el mes pasado, cuando la caída continuaba, ha perdido más de 1,5 millones de cotizantes. Apuntan los analistas que en los últimos meses el deterioro en el sector ya apuntaba hacia su final. Angel Laborda, de Funcas, apunta que parte de ese freno puede estar relacionado con el menor empeño de los gobernantes por contener el gasto y la obra pública.

NO HAY QUE FIJARSE EN EL PARO, SINO EN LOS PUESTOS DE TRABAJO

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Ignacio Escolar, en 'eldiario.es'




Fuente: Seguridad Social. Elaboración propia.
Un gráfico bastante claro: la evolución del número de afiliados a la Seguridad Social de los últimos diez años en términos desestacionalizados. En román paladino: el número de personas que trabajan y cotizan en España, sean asalariados o autónomos. Es probablemente el indicador más acertado para medir la dureza de la crisis, mucho más que el propio paro. En los índices de desempleo no aparece todo el mundo: solo los que buscan trabajo y, en un momento como el actual, muchos están resignados a que no podrán encontrarlo o directamente han emigrado. Si hoy mantuviésemos la misma población activa que teníamos en 2008, el paro rondaría el 29%, no el 26% en el que estamos. Desde el pico máximo en 2008 de 19,4 millones de cotizantes hemos pasado a solo 16,2 millones.

LAS FORMAS DE LA DESIGUALDAD

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La riqueza actual no conecta con la propiedad, sino con la burocracia. En el otro extremo están los trabajadores que carecen de una retribución digna porque las sociedades no los necesitan para crecer

José María Ruiz Soroa, en 'El País'

Escribía el sociólogo Barrington Moore que la desigualdad ha sido un hecho universal en las sociedades humanas dotadas de escritura. Por ello, lo más interesante de este fenómeno no es tanto su pura constatación, ni siquiera la medición del grado cuantitativo que alcanza, sino el estudio de las formas concretas que adopta la desigualdad en cada sociedad y época concretas, así como los principios que cada cultura utiliza para legitimarlas a los ojos de sus miembros.

Dado que la desigualdad económica ha vuelto a ser un tema de actualidad, resulta conveniente analizar las formas más llamativas que adopta esa desigualdad hoy en día en una sociedad europea como la española. Porque si la desigualdad es una constante, las desigualdades son distintas: si hablamos solo de la primera de una manera genérica corremos el riesgo de recaer en clichés manidos que poco aportan a la comprensión de la realidad, por muy cargados de emoción que estén. Así sucedía hace poco en este diario con un autor que celebraba el redescubrimiento de que en la sociedad existen las clases que Marx estudió en su momento. Un hallazgo de más que dudoso valor.

¿COBRAR SOLO POR EXISTIR?

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Una iniciativa legislativa popular (ILP) reclama una renta mínima garantizada
Navarra y País Vasco son las únicas comunidades que podrían financiarlo
Suiza tiene recursos suficientes para pagarla, pero sus ciudadanos se opondrían


Miguel Ángel García Vega, en 'El País'

Justo cuando el Banco de España se descuelga con la idea de que haya trabajadores que cobren por debajo del salario mínimo profesional (645,3 euros), otras voces reivindican la introducción de una renta básica garantizada de carácter universal. O sea, unos ingresos mínimos para garantizar una vida digna que recibirían todas las personas por el simple hecho de existir.

La idea, que empezó a analizarse con detalle en círculos académicos a mediados de los años ochenta, dio un gran paso en 1986, cuando se creó la red mundial Basic Income Earth Network, que agrupa a economistas, políticos y activistas de decenas de países. En España está viva desde 2001 y trabaja con el nombre de Red Renta Básica (RRB). Y en Europa diversas organizaciones se han propuesto recoger un millón de firmas para pedir a la Comisión Europea que elabore un estudio de viabilidad. Sus defensores sostienen que es factible y que sería la mejor manera de desterrar la pobreza. En el otro extremo, los detractores de la medida cuestionan no solo que sea posible financiarla sino, además, que resulte deseable desde el punto de vista económico, social e, incluso, moral.

La RRB define esta renta básica como un ingreso que paga el Estado a cada ciudadano de pleno derecho. Se abonaría con carácter universal, independientemente de los ingresos, ahorros o propiedades del ciudadano. Y no supondría la supresión de otras prestaciones públicas. Un modelo que, a priori, solo podrían implementar las sociedades más ricas.

LO QUE ESCONDE EL CAPITALISMO

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David García Aristegui, en La Marea

En los X-Men es el Profesor Charles Xabier quien reúne al grupo de mutantes para alguna misión importante, por ejemplo, salvar el mundo. En el libro Qué hacemos con el trabajo fue Juan José Castillo quien reunió un colectivo heterogéneo y heterodoxo de personas para una tarea muy concreta: plasmar una mirada distinta sobre el mundo del trabajo. En ella participamos, además de J.J. Ruth Caravantes, Chus González García, Rocio Lleó Fernández y quien suscribe estas líneas.

Qué hacemos con el trabajo es el libro más feminista en el que he participado, el que menos notas a pie de página contiene a los que ha contribuido J.J. y seguramente en el que más veces aparece la palabra “sindicato” de los que hayan escrito Ruth, Chus o Rocío. Quien busque en él términos como beneficios, déficit o productividad se va a llevar una ingrata sorpresa. Simplemente, no aparecen.

En cambio, al transitar por las páginas de Qué hacemos, descubriremos al hombre champiñón -que “sale de su casa comido, planchado, sano, emocionalmente equilibrado y dispuesto para la vida pública y la empresa”- o el hegemónico patrón BBVA -“Burgués, Blanco, Varón y Adulto”. En definitiva, iniciaremos un viaje donde se trata de reflexionar sobre todas las formas de trabajo que producen y reproducen una sociedad, nuestras sociedades, insertas en el conjunto del mundo en el que vivimos. Un viaje donde se intenta visibilizar todo lo que esconde el capitalismo, vaya.

LA METAMORFOSIS DEL TRABAJO

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Luis Moliner Prada, en Público

Artículo 35.1
Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.
(CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA Aprobada por las Cortes el 31 de octubre de 1978)

El sistema económico, social, político y cultural sobre el que se basan la experiencia del trabajo y las relaciones laborales de la era moderna capitalista e industrial arranca con fuerza en el s. XVIII, se consolida y expande a lo largo del XIX, llega a su apogeo en el segundo tercio del XX y entra en un periodo de profundas transformaciones en la transición entre milenios.

Buena parte de lo que sabemos actualmente sobre trabajo y relaciones laborales – fruto de una importante tarea interdisciplinar – es un conocimiento retrospectivo, que va incrementando su valor arqueológico en la misma medida en que disminuye su potencial explicativo del presente y predictivo del futuro que se nos viene encima. A veces tenemos la impresión de estar avanzando a gran velocidad hacia un porvenir inexplorado, con un vehículo todoterreno, equipado con un magnífico retrovisor (que nos ofrece una nítida imagen panorámica del camino recorrido), pero con un parabrisas embarrado, a través del cual vislumbramos sólo una imagen borrosa del horizonte hacia el que nos dirigimos, echando mano de la brújula y aferrados a un rumbo que hemos definido mediante un sistema de coordenadas obsoleto.

CURROLAND. REVOLUCIONAR LAS POLÍTICAS DE EMPLEO (III)

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raulolivan.com

Este es el tercer post de la serie Revolucionar las políticas de empleo.

En el primero quise poner cifras a la magnitud del problema que tenemos encima: Creando 200.000 empleos al año tardaríamos 30 en absorber la bolsa de parados en España.

En el segundo post quise presentar el análisis que casi nadie hace del mercado laboral, que es mirarlo desde la óptica del Mercado de No Trabajo de 6 millones de personas paradas o lo que es lo mismo, 10.800 millones de horas que prácticamente no producen.

En este tercer post quiero plantear de forma introductoria lo que considero que supone revolucionar las políticas de empleo y lo hago de forma más visual porque sé que los rollos largos no tienen muchos adeptos.

Mi idea central es la siguiente: Hay que poner toda la fuerza de trabajo de los 6 millones de parados a producir. Se trata de recuperar la esencia de la economía de guerra para precipitar un círculo virtuoso de crecimiento económico y generación de empleo, sin perder de vista otros vectores que están estrechamente ligados a lo anterior como calidad de vida, justicia social, igualdad y redistribución. (Sí efectivamente, la economía es también ideología)

TRABAJAR MENOS PARA VIVIR MEJOR ¿21 HORAS?

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Entrevista a Florent Marcellesi, en Opcions nº41, otoño 2012, realizada por Álvaro Porro.


Opcions: ¿21 horas es una provocación más que una receta, pero por qué no provocar con 30 en vez de 21 por ejemplo, no es demasiado poco?

Florent Marcellesi: 21 horas es una cifra simbólica que se aproxima a la media que, en 2011, todas las personas en edad de trabajar en España dedicaban a la semana al trabajo remunerado. Para ser exacto, dedicaban unas 19 horas al trabajo remunerado y unas 23 horas al trabajo no remunerado. Por supuesto, detrás de estas medias, se esconden grandes diferencias en el reparto de los trabajos remunerados y no remunerados entre hombres y mujeres, entre ingresos bajos y altos, entre jóvenes y otras franjas de edad, o entre personas desempleadas, precarias y trabajando a tiempo completo.

Opcions: Por ahora, ¿qué respuesta encontráis? ¿Estáis consiguiendo provocar?

FM: Desde luego, la acogida ha sido hasta el momento muy buena. Hemos presentado el informe a colectivos sociales, sindicatos, ONG, incluso pequeños empresarios, y la propuesta ha salido en numerosas publicaciones y periódicos de tirada local y estatal. En aquellos momentos de callejón sin salida para las economías del crecimiento que oscilan entre recesión social y colapso ecológico, la provocación acertó de lleno. Es una respuesta a la vez al paro y a la crisis ecológica; es una nueva vía para iniciar la transición hacia sociedades más justas y sostenibles.

LA ESPAÑA DEL 'TUPER'

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Joaquín Estefanía, en 'El País'

Termina un mes de agosto en el que los mercados han dado un respiro a la economía española, que previamente sospechaban pocos. Afortunadamente. Pero los problemas cotidianos de los ciudadanos siguen todos en carne viva. Cualquier joven que haya terminado su carrera universitaria en junio se pondrá estos días a buscar trabajo en medio de una coyuntura deprimida, conociendo que uno de cada dos no lo encontrará. El que tenga suerte y logre empleo sabe que, a pesar de ser afortunado, su sueldo será probablemente decepcionante, a menudo tan bajo que tendrá que continuar viviendo en casa de sus padres. Ni rastro de la posibilidad de emancipación.

Esos mismos padres, que tanto se inquietan por el futuro de sus descendientes, tienen sus propios problemas y están angustiados por su futuro: ¿acabarán perdiendo sus viviendas al no poder pagar la hipoteca?, ¿se les forzará a jubilarse anticipadamente?, ¿serán despedidos?, ¿serán víctima de uno de esos expedientes de regulación de empleo con las condiciones que aparecen en la reforma laboral por la que Fátima Báñez pasará a la historia?, ¿encontrarán un puesto de trabajo de nuevo, en lo suyo o en otra cosa, con 40, 50 o 60 años de edad?, ¿conseguirán salir del paso con un seguro de desempleo demediado y con sus ahorros de toda la vida (la mayor parte apostados en la vivienda), enormemente depreciados tras cinco años de Gran Recesión?

CRECIMIENTO PARA CREAR EMPLEO: LA GRAN FALACIA

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Jose Luis Manchón – El Faro Crítico

Todos los días lo escuchamos. “Crecer para crear empleo” es una afirmación que suena a rezo y es repetido como un mantra por casi la totalidad de los sindicatos, un amplio espectro de la izquierda y la derecha europea en pleno. Coinciden en su fe y depositan sus esperanzas en un método de salida a la actual crisis que no es más que la versión neoliberal del milagro del pan y los peces donde al final, a la depresión actual le sucederá necesariamente un periodo de recuperación en el que asistiremos a la alegre vuelta de las economías nacionales a la senda salvadora del crecimiento y como consecuencia directa, a la creación automática y masiva de puestos de trabajo. Esta argumentación muestra una lógica aplastante en las distancias cortas, pero en estos momentos es una farsa. Es necesario realizar un análisis más en profundidad y con algo de perspectiva para dar cuenta de su imposibilidad en el contexto histórico actual. Su alta carga ideológica pasa desapercibida, pero es el eslogan de una lógica económica muy concreta, que está instrumentalizando los tiempos de crisis para acelerar en el cumplimiento del guión neoliberal hacia un totalitarismo económico global. Mientras tanto, el miope debate político entre conservadores y socialdemócratas se centra exclusivamente en que tipo de medidas son las adecuadas para reproducir, lo antes posible, las condiciones objetivas para que el milagro se produzca.

Lejos de responder a cualquier estímulo, la realidad económica y social se dibuja como un callejón sin salida. El cerco a la actual crisis, que no tiene un carácter cíclico y que podríamos categorizar como sistémica y civilizatoria, está anclado en cuatro puntos para los que el Capitalismo no tiene respuestas aceptables desde presupuestos de equidad, cohesión y paz social; tampoco para la propia viabilidad del sistema. Deuda, Técnica, Explotación y Finitud aparecen como puntos tensionales al propio Capitalismo derivados de su hipertrofia y despliegue sin límite. Las implicaciones que tienen estos términos en la asfixiante situación actual son determinantes.

MANIFIESTO DE 55 CATEDRÁTICOS DE DERECHO DEL TRABAJO Y LA SEGURIDAD SOCIAL

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3 abril 2012

Los abajo firmantes, catedráticas y catedráticos de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, consideramos un deber cívico hacer pública nuestra opinión de expertos sobre la reciente reforma laboral aprobada por el Gobierno del PP, la cual introduce un cambio radical en el modelo constitucional de relaciones laborales, basado en dos pilares esenciales: un delicado equilibrio entre poderes empresariales y derechos sociales y un estímulo a las expresiones de diálogo social, articuladas de manera señalada a través de la negociación colectiva

La norma de urgencia ha procedido a convulsionar la práctica totalidad de los elementos esenciales de ese modelo constitucional. Por lo pronto, ha desplazado el centro de gravedad normativo de las relaciones laborales desde el trabajo a la producción y al empleo, desde el trabajador y sus condiciones de trabajo a su “empleabilidad”, mercantilizando sin miramiento alguno el trabajo y descontextualizando el marco en el que, desde sus orígenes y sin solución de continuidad, ha venido aplicándose, y ha de seguir haciéndolo, la norma laboral. Este texto legislativo, en segundo lugar, implanta un verdadero sistema de excepción en las relaciones laborales, otorgando poderes exorbitantes al empresario a la vez que destruye las bases fundamentales del poder contractual colectivo autónomo en la regulación de las condiciones de trabajo. La constante reducción de los derechos de los trabajadores se acompaña de una progresiva afirmación de la unilateralidad empresarial sin control ni contrapeso. En suma, la flexibilidad unilateral conferida al empresario, además de despreciar las reglas consensuadas por los propios interlocutores sociales apenas dos semanas antes, aleja nuestro sistema jurídico del modelo social europeo, aproximándolo a antañones modelos autoritarios, de manera oportunista recuperados ahora en nombre de la libertad de empresa. En tercer lugar, la negociación colectiva deja de entenderse como un instrumento de corrección de las desigualdades contractuales, habiendo sido objeto, ella misma, de una flexibilización que altera su posición en el sistema de fuentes. La prioridad aplicativa concedida sin restricción alguna a los convenios de empresa y la supresión del régimen hasta ahora vigente de ultraactividad, además de poder generar un no deseable incremento de la conflictividad social, concibe al convenio colectivo como un simple utensilio al servicio de los intereses subjetivos empresariales, sustituible o modificable a su sola voluntad. La inaplicación de todas las condiciones de trabajo, incluso las salariales, del convenio sectorial expresa una concepción legal decididamente contraria al sistema vigente de negociación colectiva y a su estructura autónoma. En un contexto semejante, en fin, la garantía constitucional de la fuerza vinculante del convenio colectivo queda por completo desarbolada.

¿ES EL EMPLEO UN SISTEMA OBSOLETO EN LA ACTUALIDAD?

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 Lucio Montlune, @paradoxeparadis 

El empleo es un concepto que, afortunadamente, podría volverse pronto obsoleto; el trabajo y la creación de un valor para la sociedad poco tienen que ver con la esclavización de las personas ante un empleador.

“La emancipación siempre llega puntual, llegar tarde a esa cita sería un pecado”

Con la consolidación de las tecnologías digitales como un pulso omnipresente en nuestra cotidianidad, las estructuras sociales, los patrones culturales y los conceptos rectores de la psique colectiva han experimentado una transformación tan radical y acelerada que quizá seamos parte de la mayor revolución sociocultural de la historia humana.

Y al igual que toda transformación, este proceso ha cobrado múltiples “víctimas”, es decir, aquellas instituciones, sistemas y organismos que no son capaces, por su propia naturaleza o por simple abstinencia, de sintonizarse con las pautas del actual escenario. Y entre estas “víctimas” podemos considerar la pérdida de miles de negocios y millones de empleos que han dejado de ser relevantes para las tendencias socioeconómicas que rigen esta nueva realidad.

Un caso interesante es el de las oficinas de correo, que año con año, desde hace una década, han visto cómo el número de usuarios que recurren a sus servicios va desplomándose. En el caso de la oficina estadounidense de correos, el U.S. Postal Service, ha perdido tantos usuarios que incluso se maneja la posibilidad de su cierre en el corto plazo, lo cual dejaría sin empleo a cerca de 600,000 personas (tan solo en los últimos 4 años los envíos disminuyeron un 22% ante la masiva popularización y tajante practicidad de herramientas como el correo electrónico).

¿POR QUÉ ESPAÑA TIENE UN DESEMPLEO TAN ELEVADO?

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Vicenç Navarro, en el diario digital EL PLURAL

Este artículo critica el argumento ampliamente promovido en los mayores fórums económicos y financieros españoles de que el elevado desempleo en España se debe a las rigideces del mercado de trabajo. El artículo documenta que el elevado desempleo en España se debe a la escasa producción de empleo, resultado, a su vez, del escaso desarrollo del sector público y muy en particular de los servicios públicos del Estado del Bienestar.

Una característica de la economía española ha sido la existencia de un elevado desempleo. Tanto en momentos de bonanza, con elevadas tasas de crecimiento económico, como en momentos de recesión, el desempleo en España es mayor, y en ocasiones mucho mayor, que el promedio de los países de la Unión Europea (UE-15), el grupo de países de la UE más próximos a nosotros por su nivel de desarrollo económico.

La interpretación que la sabiduría convencional da para explicar este hecho es que el mercado de trabajo español es demasiado rígido. Se repite constantemente en los medios de mayor difusión de sensibilidad neoliberal que los sindicatos han estado protegiendo los contratos fijos, que incluyen a los trabajadores que ya tienen trabajo –los famosos insiders- a costa de los que no tienen trabajo –los también famosos outsiders- que no pueden encontrar trabajo. Estos últimos, principalmente jóvenes y mujeres, tienen enormes dificultades para entrar en el mercado de trabajo, debido a que los puestos de trabajo existentes están ya ocupados por los que tienen contratos fijos. De ahí que la solución que proponen es que se anulen los contratos fijos (para conseguirlo hay que debilitar a los sindicatos) y, con ello, los jóvenes y las mujeres puedan también entrar en el mercado de trabajo.

OJO CON LOS QUE TIENEN TRABAJO

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Santiago Niño Becerra, en 'La carta de la bolsa'

Está a empezando a desarrollarse un fenómeno extraño, preocupante por lo que supone, inquietante por el lugar al que conduce. Comenzó con los empleados públicos –‘esos gorrones que se quejan de todo porque saben que no les pueden echar’-, pero se está extendiendo a toda aquella persona que cuenta con un empleo. Hace unos días una lectora me remitió un mail; me contaba sobre la situación que estaba viviendo una amiga suya, trabajadora de una empresa que había suspendido su actividad no de demasiadas buenas maneras.

“Sí, es como si no tuvieran a nadie a quien acudir: empresa, administración, sindicatos, abogados ... aún se han puesto de acuerdo unos cuantos para que les asesore un bufete ... pero la mayoría están perdidos, sin cobrar hasta dentro de unos meses el paro y con deudas (hipotecas, alquileres, hijos, etc.) y buscando recolocarse en alguna empresa del sector pero que ha de ser con base en (nombre de diversas ciudades europeas). Muchos no han trabajado nunca en nada más que en (nombre de la compañía en que trabajaba su amiga): acabaron el bachillerato, se fueron Inglaterra a aprender inglés y volvieron por allá el 2000 para entrar a trabajar ahí. Aún mi amiga había trabajado en otros ámbitos de turismo: hoteles, agencias de viajes, aprendió más idiomas y ahora estudió en (nombre de una universidad española) la licenciatura de (nombre de una titulación en temas comerciales) ...”

¿QUIÉN PUEDE HACER HUELGA HOY?

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Visto en 'madrilonia.org'

Los trabajadores abandonaban sus puestos de trabajo y, por tanto, paralizaban la producción, ha sido uno de los instrumentos más importantes para la conquista de derechos sociales y políticos que han beneficiado a toda la sociedad. A lo largo de dos siglos, los trabajadores han conseguido actuar como contrapeso al poder de los sectores más pudientes de la sociedad. Pero la huelga, para ser una herramienta eficaz, siempre dependió de la composición, la trayectoria compartida y la organización de los trabajadores. Por expresarlo claramente, no hay fuerza obrera sin experiencia compartida en la fábrica, en el barrio, en el sindicato, incluso en la parroquia. La organización sindical no ha sido posible sin cierta relación con el trabajo que permitía ser muchos y tener fuerza.

La propuesta de una huelga social no niega las diferentes realidades sindicales actuales, sólo trata de señalar la situación, por una parte, de los muchos trabajadores y trabajadoras que no pueden alcanzar una posición de fuerza, o que tienen un tipo de empleo alejado de los parámetros sindicales Y, por otra, de las distintas formas de producción que no pasan necesariamente por un puesto de trabajo o de una remuneración directa. Hasta la crisis de 1973 (en España posteriormente) el pacto social entre los sindicatos mayoritarios y la patronal, establecía compromisos en los que ambos reconocían ciertos intereses compartidos. Hoy, tras años de reformas laborales, desregulación económica y preponderancia de la economía financiera, este pacto social se ha roto y el equilibrio de fuerzas se ha inclinado hacia un lado. Los trabajadores ya no son un sujeto homogéneo, los grandes empresarios están más interesados en los beneficios financieros y el Estado es incapaz de actuar como garante de una redistribución de las cargas y beneficios de la actividad económica.

FINLANDIA LANZA "SU" REFORMA LABORAL: MÁS PROTECCIÓN A LOS TRABAJADORES

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Faris Sanhaji, en 'Vozpopuli'

La reforma laboral finlandesa es el reverso del espejo español: Helsinki ha tomado medidas para proteger más a los trabajadores y los parados. Continua con el famoso "modelo escandinavo" mientras el sur de Europa liberaliza su mercado laboral.

En Finlandia, el Estado del bienestar sigue siendo una realidad concreta, e incluso más que antes. Cuando España anuncia el abaratamiento del despido, Finlandia toma medidas para proteger mejor a sus trabajadores. Con un crecimiento del 2,9% y el paro al 7,6% en 2011, pero sobre todo, un rating 'AAA' de parte de todas las agencias de calificación, Finlandia tiene toda la amplitud para proteger a su población activa de la mejor manera, y existir en Europa como un modelo económico alternativo.

A pesar de sus buenos datos macroeconómicos, las perspectivas en Finlandia seguían negativas en 2011 por el contexto general de la Unión europea y la fuerte inflación. El Gobierno conservador, presidido por Jyrki Katainen, decidió apostar por su mercado interior sin la menor intención de mejorar la competitividad.

Proteger los trabajadores y los parados

La primera legislación que ha puesto en marcha se aplica a los trabajadores temporales, que podrán beneficiarse de condiciones mínimas y términos de protección en cualquier trabajo, si no son iguales a las de los empleados de la empresa a la que han sido incorporados. La Ley de contratos de empleo, modificada de común acuerdo por los sindicatos, los empresarios y la administración, incluye medidas de mayor protección sanitaria y de seguridad, con el objetivo de ayudar a los empleados quedarse el tiempo más largo posible como población activa.

 

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