Manuel Tabernas, en El Diagonal

¿Por qué tiene tan buena fama la violencia para solucionar conflictos?
La violencia es una forma de acción, política o social, que aparentemente tiene una gran efectividad en los niveles de acción instrumental, comunicativo o de negociación, que se puede ejercer con poca capacidad organizacional y sin plantear cuestiones incómodas sobre la propia naturaleza del conflicto. La efectividad instrumental de la violencia es sólo aparente porque una lucha de resistencia debe enfrentarse asimétricamente a la violencia del oponente, que dispondrá de infinidad de medios violentos con mayor capacidad de destrucción.
La acción violenta atrae a los que buscan una respuesta rápida y enérgica contra la injusticia, pero cualquier respuesta, para que sea realmente duradera, tiene que ser meditada y consensuada por la sociedad. No hay otra forma, pues de otra manera necesitará de más violencia para perpetuarse.
Dicen los clásicos que una revolución violenta engendrará una sociedad violenta. ¿Pero es realmente posible una revolución noviolenta?
No sólo es posible una revolución noviolenta, sino que históricamente han tenido mayores porcentajes de éxito. Según las estadísticas de las investigadoras Maria Stephan y Erika Chenoweth, durante el siglo XX las revoluciones noviolentas han triunfado en un 60% y las revoluciones violentas tan sólo en un 30%.
No sólo es posible una revolución noviolenta, sino que históricamente han tenido mayores porcentajes de éxito. Según las estadísticas de las investigadoras Maria Stephan y Erika Chenoweth, durante el siglo XX las revoluciones noviolentas han triunfado en un 60% y las revoluciones violentas tan sólo en un 30%.




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