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YO TERRORISTA

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- El nuevo Código Penal que hoy inicia su aprobación ataca la libertad de expresión, penaliza la manifestación, castiga la huelga, criminaliza las nuevas formas de protesta y abre la puerta a considerar la resistencia como terrorismo
- Con la nueva ley antiterrorista que prepara el Gobierno, el ciudadano es terrorista mientras no se demuestre lo contrario


Javier Gallego, en eldiario.es

Queríais más libertad, pues tomad dos tazas de restricción de derechos con el nuevo Código Penal del Gobierno que hoy ha iniciado su aprobación en el Congreso. Medio mundo clama en defensa de la libertad de expresión y el PP responde sacando adelante un proyecto de 2013 que penaliza la manifestación, castiga la huelga, criminaliza las nuevas formas de protesta y abre la puerta a considerar la resistencia como terrorismo, como explica Amnistía Internacional. Lo van a aprobar sin apoyo de nadie, como es su costumbre, ni conformidad de los órganos judiciales pertinentes. Por la vía de la chulería y del “aquí mando yo”, o sea, porque soy tu padre, Luke, y porque yo lo valgo. Cómo son de dialogantes estos demócratas, oye.

El atentado contra Charlie Hebdo les ha obligado a cambiar mínimamente los planes. A última hora, el PP ha sacado del nuevo Código las doce enmiendas que tenía previstas sobre terrorismo para adaptarlas a la amenaza yihadista en una ley aparte que pactará con el PSOE. Tardarán unas semanitas más en terminarlo, pero lo que quieren aprobar es una definición del “terrorismo” tan ambigua que permite llamar terrorista a algunas formas de desobediencia y resistencia a la autoridad o a la difusión de mensajes que inciten a otros al terror aunque no lo promuevan directamente. A los de Charlie se les podría acusar de haber ido provocando. Ahora eres tú el que tienes que demostrar que no era tu intención. El ciudadano es terrorista mientras no se demuestre lo contrario.

BOSTON Y VENEZUELA: EL TERRORISMO DE AQUÍ Y EL DE ALLÍ

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James Petras , en Rebelión


Introducción

Recientemente se han producido dos importantes ataques terroristas casi simultáneos. En Boston, dos chechenos hicieron estallar bombas durante el maratón anual de la ciudad, matando a 3 personas e hiriendo a 170. En Venezuela, partidarios del candidato presidencial derrotado, Henrique Capriles, asesinaron a 8 y causaron heridas a 70 seguidores del candidato victorioso del Partido Socialista, Nicolás Maduro, durante el lanzamiento de bombas incendiarias a 8 establecimientos sanitarios y a varias oficinas y residencias del partido. En el caso de Boston, la orgía terrorista provocó otra muerte posterior, la de uno de los autores; en Venezuela, algunos de los terroristas están detenidos pero sus mentores políticos siguen activos en la calle (y ahora los medios de comunicación estadounidenses les presentan como "víctimas de la represión").

Si examinamos el contexto, las políticas, las respuestas gubernamentales y el tratamiento que reciben en los medios estos actos podemos llegar a un mayor conocimiento del significado general del terrorismo y de cómo refleja no solo la hipocresía del gobierno y los medios estadounidenses, sino las políticas implícitas que lo estimulan.

El contexto del terrorismo: un juego peligroso de Chechenia a Boston

Chechenia ha sido durante más de veinte años un campo de batalla entre el Estado ruso laico y los separatistas musulmanes fundamentalistas. Cuando Washington acababa de armar y financiar a los yihadistas musulmanes en su guerra triunfante contra el régimen laico afgano apoyado por los soviéticos en la década de los ochenta, amplió su programa de apoyo a las regiones musulmanas del Cáucaso y Asia Central de la antigua URSS. Probablemente, el ejército ruso derrotó a los señores de la guerra chechenos, pero muchos de sus seguidores armados huyeron a otros países para unirse a grupos extremistas de combate en Iraq, Pakistán, Afganistán , posteriormente en Egipto, Libia y ahora en Siria. A pesar de que aceptaran las armas occidentales, especialmente estadounidenses, para luchar contra adversarios laicos del imperio norteamericano, el objetivo final de los yihadistas siempre ha sido implantar un régimen clerical (islámico). Washington y los europeos han practicado un juego peligroso al utilizar a los fundamentalistas islámicos como tropas de asalto contra nacionalistas laicos, mientras pretendían posteriormente apoyar a neoliberales "moderados" o regímenes clientelares.

¿ES INOCUO ALEGRARSE DE UNA EJECUCIÓN?

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Rosa María Artal

“La sociedad que está amaneciendo al siglo XXI esconde en sus entrañas profundas brechas. Lo insólito de los ataques suicidas de aquel 11 de Septiembre es que quizás son el trágico final de una etapa y el comienzo de otra no menos trágica. Lloro por los casi tres mil muertos -sin sangre ni cuerpo- que esconden los escombros de Manhattan , pero también lloro por los otros más de cuatro mil civiles inocentes que se llevan las bombas americanas en Afganistán. Seres extraídos de la Edad media que -carentes de televisión y periódicos- nunca vieron el rostro del oscuro ser que origina su muerte, ni del lejano poder que les bombardea”. Esto lo escribí en 2002 en una novela (romántica). Respecto al último párrafo, acababa de ver una inadvertida noticia donde mostraban a ciudadanos afganos diarios con la foto de Bin Laden y no sabían quién era.

El 11S fue la excusa perfecta para que el neoliberalismo triunfante diera una nueva vuelta a la tuerca. En mi libro anterior al actual, un ensayo de 2008, también apunté:

“Los atentados del 11 de Septiembre “justifican” acciones bélicas y conservadoras. Desde entonces se ha extendido en el mundo la involución. Se abandonan valores imprescindibles. El recorte de los derechos civiles se acepta y no mueve revoluciones. Se borran periodos históricos intermedios. Se cuestiona la ciencia y se sustituye por la creencia. Los conservadores ya no tienen complejo de mostrarse. Incluso se denominan con un -maquillado, paradójico y contradictorio en sus términos- nombre: “neocons”. Conservadores, sí, pero “nuevos”.

 

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