
¿Era compatible el patrón oro con la democracia? La respuesta es no. Claramente, no. Y la prueba es que desapareció en el instante mismo en que el sufragio universal se fue generalizando por todos los países occidentales. ¿Pueden coexistir las elecciones libres con una zona monetaria obligada a practicar políticas de austeridad fiscal de forma crónica, algo que en la práctica viene a significar lo mismo que el patrón oro, pero sin oro? La respuesta es tampoco. Claramente, tampoco. Y la razón última estriba en que, descartada la solución keynesiana, solo se conocen cuatro vías para lograr superar una crisis financiera como la que asola Europa desde 2008. Cuatro y solo cuatro. Pero de esas cuatro, tres no se pueden practicar bajo ningún concepto si el país en cuestión pertenece a la Zona Euro. Y la cuarta, la única en realidad viable, la austeridad, es rechazada por la gente cuando se le permite votar libremente. En consecuencia, el problema carece de solución a largo plazo.
Habrá que optar: o suprimir la democracia o suprimir la austeridad.Y hacerlo rápido. Porque ese largo plazo ya ha llegado: eran seis años. El tiempo justo que han aguantado en pie los sistemas políticos de los países del sur de Europa antes de comenzar a desmoronarse uno tras otro. Helos ahí, ya en la antesala misma del poder merced a la voluntad mayoritaria de las urnas, el Frente Nacional, Podemos, el Movimiento Cinco Estrellas y Syriza. Que son cuatro las recetas conocidas, decía, a fin de desprenderse de la deuda nacional cuando alcanza dimensiones estratosféricas. La primera consiste en no pagar. No se paga y punto. Si se dispone de un ejército disciplinado, numeroso y bien armado, es, sin duda, la mejor solución. Plantea no obstante un inconveniente menor de orden técnico: se requiere disponer de una moneda propia para poder hacerlo. No tan óptima como la anterior, la segunda invita a devaluar la divisa, esto es, justo lo que se apresuraron a hacer Estados Unidos, Japón e Inglaterra al comenzar la gran crisis del sistema financiero que luego se trasladaría a las cuentas estatales.














