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EL 'MILAGRO' DE RAJOY

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Juan Torres en 'El País', Andalucía Domingo

Critican a Rajoy por falta de carisma pero hay quien asegura que tiene mano de santo y hace cosas fuera de lo común.

Es normal creerlo. Parece fruto de una intervención paranormal que él y sus compañeros no hayan sido condenados después de existir tantas pruebas de que todos ellos y su partido se han financiado de modo irregular durante años. O que el político que es capaz de decir que en Fukushima no hay por qué preocuparse porque no hay problemas de radiación nuclear no haya provocado todavía un desastre nacional.

Y también parece milagrosa la recuperación de la economía española que Rajoy afirma que empieza a producirse.

Tengamos en cuenta que estamos donde estamos porque miles de empresas han cerrado despidiendo a millones de trabajadores al no disponer ni de financiación ni de demanda suficiente y que lo que nos dice Rajoy es que estamos sanando sin que se haya recuperado el crédito, ni la demanda, ni el empleo, cuando la inversión y el gasto público productivo se vienen abajo, cuando en 2014 cerrarán un 25% más de empresas que este año, cuando ya hay 3 millones de personas viviendo con menos de 307 euros mensuales y el doble de pobres que en 2007.

EL FMI CONFIESA QUE HAN MATADO AL PACIENTE

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Andy Robinson, en La Vanguardia

Puede que no se den cuenta los periodistas que deambulan como zombis , presos del jet lag, por el Tokyo International Forum donde se celebra la asamblea del FMI y el Banco Mundial esta semana en la capital japonesa . Pero el FMI acaba de derrumbar definitivamente el mito de lacontracción fiscal expansiva cuya lógica perversa sedujo a los electores en Londres y Madrid cuando los tories y el PP ofrecieron la solución salomónica a la crisis, una solución que Mariano Rajoy resumió con la frase “austeridad sí; crecimiento también”.

La idea de que los recortes del gasto público crearían espacio para la inversión privada e impulsarían el crecimiento económico que defendían los economistas de oferta en Madrid, Londres y Berlín, se fundamentaba en la tesis de que no existían multiplicadores fiscales. Lossupply siders de la Moncloa y Downing Street sostenían que, al restar dinero del presupuesto público, no se provocaría un efecto dominó bajista: desde el funcionario despedido que ya no tomaría su café con bollo mientras leyese el periódico, hasta el dueño del bar y , a su vez, el fabricante del cruasan, aniquilando la actividad económica en cada eslabón de la cadena de demanda. Para los tories del barrio de Salamanca, el efecto multiplicador que transmitía el golpe del ajuste en una cascada depresiva era una simpleza keynesiana. Según su tesis, la austeridad generaría incentivos en el sector privado .De ese modo, expandiríamos alegremente en la contracción fiscal. . “No son recortes; son reformas”, insistían en Madrid y Frankfurt.

"ME VOY. ME AVERGÜENZA EL FMI"

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Peter Doyle, en 'Sin permiso'

Reproducimos a continuación la carta de dimisión del economista Peter Doyle, hasta la fecha responsable de Suecia, Dinamarca e Israel en el Departamento Europa del Fondo Monetario Internacional. Como señala en su carta al Comité Ejecutivo, desde la dimisión en 2004 del alemán Horst Koehler, se han sucedido al frente del Fondo: Rodrigo Rato, que abandonó a mitad de su mandato en 2007 para ponerse al frente de la ahora quebrada Bankia; Dominique Strauss-Kahn, que tuvo que dimitir tras ser detenido por violación; y el año pasado, la ex-ministra de economía francesa Christine Lagarde –imputada en un escándalo de corrupción con el empresario francés Bernard Tapie. Todo eso, en medio de las protestas de los países emergentes por la sucesión ininterrumpida al frente del Fondo de candidatos de la UE. 

Doyle señala que el control político del Fondo por EE UU y la UE contamina toda la labor profesional del mismo, hasta el punto de bloquear el cumplimiento de sus objetivos básicos. Como ha señalado el Premio Nobel de economía Stiglitz -que en su día dimitió de la vicepresidencia del Banco Mundial por razones similares-, las instituciones financieras internacionales, inicialmente creadas bajo un esquema keynesiano de impulso de la economía mundial mediante transferencias norte-sur, han sido secuestradas desde los años 80 por la élite neoliberal como instrumento central de aplicación de unas demenciales políticas de ajuste que priorizan el pago de la deuda externa a los acredores del norte.

La carta de Doyle tiene el interés de ser un documento interno de gran valor que pone una vez más de manifiesto todas estas contradicciones de las instituciones internacionales del catastrófico capitalismo contrarreformado de nuestro tiempo. Redacción de SinPermiso.

EFECTOS DE LA CONSOLIDACIÓN FISCAL (los recortes)

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Alberto Garzón Espinosa

La consolidación fiscal es el concepto de moda, y probablemente el que más veces aparece en los nuevos Presupuestos Generales del Estado de 2012 elaborados por el gobierno del Partido Popular. Se trata de una forma literaria para referirse a los ajustes que tienen como objetivo reducir el déficit de una economía.

En la teoría económica hay división sobre los efectos que provocan estos ajustes. Los economistas más influídos por el keynesianismo consideran que hacer ajustes conlleva la contracción del crecimiento económico, lo que empeora la situación. El ya conocido círculo vicioso de recortes-recesión-recortes. Sin embargo, los economistas más convencionales entienden que en realidad esos ajustes consiguen impulsar la economía, es decir, exactamente lo contrario. Esto último es, como resulta obvio, lo que subyace a las medidas impulsadas desde la Unión Europea y el Partido Popular.

Nada nuevo he dicho hasta ahora, pues ya sabemos cómo los economistas discrepamos entre nosotros por el uso de diferentes modelos económicos (véase aquí la explicación). Sin embargo, la sorpresa llega en este reciente estudio del Fondo Monetario Internacional que lleva por título “Expansionary Austerity: New International Evidence“. En él los autores critican la metodología de los trabajos más ortodoxos, los cuales habitualmente llegan a la conclusión política de que hay que realizar necesariamente procesos de consolidación fiscal. Según estos autores el método usado por los economistas ortodoxos conlleva un sesgo que hace que los resultados finales sean erróneos, por lo que la conclusión de que “la realización de estos ajustes estimula la economía” es falsa.

¿NACE "NUEVO ORDEN FINANCIERO GLOBAL" EN NUEVA DELHI?

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Alfredo Jalife-Rahme, en 'El Mundo Hexapolar' 

En comparación con las 3 anteriores cumbres de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) se antoja que la cuarta a celebrarse en Nueva Delhi será la más temeraria de todas, ya que aborda el punto más resistente todavía del caduco orden mundial unipolar: la globalización financierista dominada por la dupla “anglosajona”, a su vez controlada obscenamente por el sionismo jázaro.

El portal DNA de India (11.3.12) expone que “los expertos de los BRICS exhortan un nuevo orden financiero global” —a reminiscencia de aquel “nuevo orden económico (sic) internacional” que pregonó la sexta asamblea especial de la ONU en 1974, cuando el mundo entonces bipolar/nuclear (EU/URSS) se manejaba en forma economicista y todavía no aparecía el avasallador predominio financierista que asentó sus reales con la caída de la URSS y el advenimiento de la unipolaridad de EU.
Han pasado 38 años y, por la “naturaleza de las cosas” —como expresarían los clásicos griegos—se propició aquel “nuevo orden económico internacional” con el ascenso pasmoso de los BRICS que se mueven en el incipiente nuevo orden multipolar: economicista en su quintaesencia.
Hoy el problema no es “económico” sino fundamentalmente financierista cuando las finanzas en manos del sionismo jázaro manejan en papel chatarra/virtual hasta 20 veces el PIB global.
La cuarta cumbre será financieramente (r)evolucionaria o no lo será,cuando los BRICS han detectado el momento óptimo para imprimir su punto de inflexión en las finanzas globales.

LA HISTORIA DEL ÉXITO ECONÓMICO ARGENTINO Y SUS IMPLICACIONES

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Mark Weisbrot, Rebecca Ray, Juan A. Montecino y Sara Kozameh, en 'Cepr'

La economía Argentina creció un 94 por ciento entre los años 2002 y 2011, de acuerdo a proyecciones de fin de año del Fondo Monetario Internacional (FMI). Este es el crecimiento más rápido durante este período para el hemisferio occidental, y una de las mayores tasas de crecimiento del mundo. Su crecimiento se compara favorablemente a otras economías prósperas de la región, como Brasil, que alcanzó menos de la mitad del crecimiento que sostuvo Argentina durante el mismo periodo.

Durante este periodo, Argentina ha disfrutado de un progreso importante en los indicadores sociales. La pobreza ha disminuido por más de dos tercios, de casi la mitad de la población en 2001 a aproximadamente un séptimo de la población a comienzos del 2010. El desempleo se disminuyó por más de la mitad desde su auge, a 8,0 por ciento. Y, a comienzos del 2010, el nivel de empleo había alcanzado un nuevo récord de 55,7 por ciento de la población en edad de trabajar, mientras que el gasto social casi se triplicó términos reales. La desigualdad de ingreso también ha caído de manera drástica.

¿ACTUARÁ EL FMI RESPECTO A EUROPA?

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Kenneth Rogoff, en 'El País'

A medida que la crisis en la zona euro continúa profundizándose, es posible que finalmente el Fondo Monetario Internacional (FMI) reconozca la necesidad de reexaminar su enfoque. El reciente pedido de la nueva directora gerente, Christine Lagarde, de una recapitalización obligada del quebrado sistema bancario europeo, es un buen punto de partida. La indignada reacción de los funcionarios -los bancos están bien, insisten, solo necesitan ayuda en términos de liquidez- debería servir para reforzar la decisión del FMI de actuar sensatamente respecto de Europa.

Hasta ahora el FMI ha apoyado complacientemente todas las nuevas iniciativas europeas para rescatar a la periferia sobreendeudada de la zona euro, asignando hasta el momento más de 100.000 millones a Grecia, Portugal e Irlanda. Desafortunadamente, el FMI no solo arriesga el dinero de sus miembros sino también, en última instancia, su credibilidad institucional.

Hace solamente un año, en la reunión anual del FMI en Washington, el personal jerárquico comentaba a quien estuviese dispuesto a escucharlo que el pánico de la deuda soberana europea era una tormenta en un vaso de agua. Con ingeniosas presentaciones en PowerPoint, con títulos como La cesación de pagos en las economías avanzadas actuales: innecesaria, indeseable e improbable, el FMI intentaba convencer a los inversores de que la deuda de la zona euro era sólida como una roca.

EL FMI INSTA A ESPAÑA A SUBIR EL IVA Y BAJAR LOS SUELDOS PÚBLICOS

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EP / WASHINGTON.  España necesitará medidas adicionales de consolidación fiscal para cumplir con los objetivos de reducción de déficit comprometidos por el Gobierno, que, en opinión del Fondo Monetario Internacional (FMI), se basan en proyecciones macroeconómicas "relativamente optimistas" y se encuentran amenazados por el riesgo de incumplimientos por parte de algunas comunidades autónomas.

"Cumplir los objetivos será complicado", advierte la institución internacional en las conclusiones de su 'Artículo IV' sobre España, donde señala que, pese a que la senda para alcanzar el objetivo de déficit es "apropiada", los ajustes previstos se basan en "proyecciones macroeconómicas relativamente optimistas y en que los gobiernos regionales cumplan sus objetivos de déficit".

De hecho, la agencia apunta que los datos preliminares sugieren que las comunidades autónomas podrían incumplir sus objetivos en una magnitud similar a la de 2010.

Asimismo, el informe indica que algunas de las medidas para contener el gasto a medio plazo no han sido totalmente identificadas y subraya que "implementar los recortes del gasto previstos requiere una decisiva ruptura con el pasado".

EL FRACASO DEL NEOLIBERALISMO EN EL MUNDO Y EN LA UNIÓN EUROPEA

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Vicenç Navarro

Desde los años ochenta del siglo XX hemos visto la aplicación de políticas neoliberales en muchas parte del mundo (impulsadas por organismos internacionales tales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), políticas que han sido también impulsadas por la Unión Europea (por el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo).
Este artículo analiza el impacto de estas políticas, a nivel mundial y a nivel de la UE.

El impacto del neoliberalismo en el mundo
Uno de los centros de investigación económica de EEUU, el Center for Economic and Policy Research (CEPR), ubicado en Washington, acaba de publicar el estudio más detallado que haya existido sobre la evolución de los indicadores económicos y sociales de los países de las Naciones Unidas desde 1960 a 2000, dividiéndolo en dos periodos, 1960-1980 y 1980-2000. Esta división se basa en el cambio de paradigma económico que ha dominado el Fondo Monetario Internacional, pasando de keynesianismo en la época 1960-1980 al neoliberalismo en el periodo 1980-2000. De esta manera el estudio hace también una evaluación de las políticas seguidas en el primer periodo (que se caracterizaron por un intervencionismo público en la economía, acompañado de una regulación de los mercados, incluyendo los mercados financieros) con las seguidas en el segundo periodo (una priorización de las fuerzas del mercado con inhibición del papel del estado y desregulación de los mercados, incluyendo los mercados financieros).

LOS MATASANOS INEPTOS PROMETEN CURARNOS

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Isaac Rosa

Tu eres médico, y cometes una grave negligencia estando al frente de un organismo de supervisión del sistema sanitario, y no vuelves a ponerte una bata ni en el consultorio de tu pueblo. Eres ingeniero y se te caen todos los puentes y presas que construyes, y no te dejan hacer ya ni una plaza de toros con palillos.

En cambio si eres economista, ay, amigo, eso es otra cosa, los economistas son alegremente irresponsables, pueden fallar y de sus errores nadie les pedirá cuentas por mucha devastación que causen. Ahí está Rodrigo Rato, superministro de Economía en los años de la burbuja española, y director del FMI cuando el organismo no quería ver la crisis que se calentaba. No sólo no paga precio alguno, sino que acaba presidiendo una de las entidades financieras más importantes de España.

Hoy leemos la auditoría del FMI –ése que en 2007 decía que “las perspectivas son las mejores en años”-, y nos confirma que, por mucho que presuma de científica, la economía neoliberal se parece más bien a una estafa esotérica, como esas pitonisas que hacen vaticinios a bulto y fallan una y otra vez pero no pasa nada. Agravado porque en el caso del FMI la bola de cristal está trucada para que diga lo que interesa.

La pregunta que todos nos hacemos -salvo los responsables del FMI y los gobiernos que siguen sus directrices- es obvia: si el FMI fue incompetente, negligente y malintencionado para no ver la que se nos venía encima, ¿por qué deberíamos esperar que actúe de otra manera hoy? Si no vio la crisis, y cuando vio algo se lo calló, ¿por qué iba a ser más fiable a la hora de proponer medidas contra esa misma crisis?

Porque todos los recortes y ajustes que está viviendo Europa vienen del FMI, avalados por el organismo o directamente elaborados por el mismo. No parece muy descabellado pensar que, a la hora de dictar recortes y ajustes, sigan pesando “las ideas dominantes”, “la minimización de riesgos”, “una cultura interna en la que impera el pensamiento único y que desalienta las críticas”, “un elevado nivel de pensamiento uniforme”, y otras vendas que impidieron ver venir la crisis.

EGIPTO, TÚNEZ Y LOS MERCADOS

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En un informe sobre Túnez de septiembre de 2010, el Fondo Monetario Internacional destabaca el “nuevo ímpetu para las reformas estructurales” que exhibía el Gobierno. Tres meses después, un joven desempleado con estudios universitarios se inmoló porque la policía le había quitado su venta ambulante de verduras y estalló una revuelta popular de dimensiones desconocidas en el mundo árabe. En la web del FMI, al pie del informe elogioso sobre los avances macroeconómicos de Túnez, un tal Rob Prince escribió hace unos días el siguiente comentario: “Muy bien, pero cómo explican ustedes la actual revuelta en el país? Algo falta en su análisis”.

REFUNDAR EL CAPITALISMO, AQUELLA BROMA MACABRA

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José Luis de Zárraga, en 'Público'

Cuando estalló la actual crisis económica y se hicieron evidentes sus causas y la rapacidad de quienes se habían beneficiado de ella, cualquier analista con dos dedos de frente, incluso los que habían participado en la orgía especulativa en la que se gestó, comprendió que no era en los errores o los delitos de agentes económicos donde radicaba la responsabilidad principal sobre lo que estaba pasando, sino en el propio sistema.

La mayoría de los dirigentes políticos aunque no todos tenían esos dos dedos de frente, y lo comprendieron también. Los menos atrevidos lo dijeron en voz baja; pero algunos de los más poderosos como Obama y Sarkozy no tuvieron inconveniente en decirlo en voz alta, y al calor de la indignación que les producía el espectáculo se olvidaron de reprimir la lengua. "Hay que refundar el sistema", fue la consigna que transmitieron. Eso quería decir y lo dijeron también: hay que terminar con la desregulación de los mercados; hay que controlar la proliferación de un capitalismo financiero basado en la especulación con activos ficticios que multiplican exponencialmente la economía real, se adueñan de ella, la pervierten y la arruinan; hay que imponer tasas a las transacciones financieras y a los beneficios especulativos; hay que acabar con los paraísos fiscales; hay que poner coto a la codicia de los administradores y evitar que persigan su propio beneficio como único criterio de gestión; hay que recuperar la intervención pública en la economía, tanto para los estados como para los organismos internacionales; hay que imponer códigos de conducta ética a los agentes económicos Etcétera, etcétera.

¿QUIÉNES SON LOS CERDOS (pigs)?

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Vicenç Navarro

Existe una percepción generalizada en el Establishment Europeo (es decir, en las élites políticas, financieras y mediáticas que configuran la sabiduría convencional en la Unión Europea) de que la crisis del euro (y, por lo tanto, de la UE) fue causada por la falta de disciplina presupuestaria de los países del sur de Europa (Grecia, España y Portugal), países llamados (junto con Irlanda), en tono insultante, los PIGS (que en inglés quiere decir cerdos), pues su comportamiento supuestamente irresponsable ha llevado a la UE a la crisis.

Una característica de estos países es el haber estado gobernados por las derechas en la mayoría de la segunda parte del siglo XX. En realidad, son los países de Europa donde las fuerzas conservadoras han tenido mayor poder, controlando sus estados, bien a través de dictaduras totalitarias de carácter fascista o fascistoide, bien a través de gobiernos democráticos basados, frecuentemente, en sistemas electorales que discriminan a las izquierdas, favoreciendo a las derechas. El bipartidismo existente en la práctica en España es el caso más extremo y claro, habiendo sido tales sistemas diseñados (con la excepción de Portugal) para disminuir la influencia de las izquierdas más radicales. Esta fortaleza de las derechas fue acompañada con la debilidad de las izquierdas que, en todos estos países, están divididas en distintas sensibilidades, de las cuales las más importantes están arraigadas en las tradiciones socialistas y comunistas. Estas divisiones aparecen tanto en la esfera política como en la sindical.

Consecuencia de este contexto político, existe una acentuada polarización por clase social, siendo estos países los que tienen mayores desigualdades entre sus clases sociales (tanto en su renta como en su propiedad). De ahí que, aun cuando estos países sean los países menos ricos de la UE-15 (su PIB per cápita está por debajo del promedio de la UE-15, el grupo de países más desarrollados económicamente de la UE) existen entre las clases más pudientes algunas de las fortunas más elevadas en la UE-15. Y debido a la enorme distancia existente entre el nivel de riqueza de tales fortunas y la mayoría de la población (cuyo nivel de vida es muy bajo comparado con el promedio de la UE-15, como demuestra el hecho de que en España el 62% de la fuerza laboral ingrese menos de 1.200 euros brutos al mes), la capacidad adquisitiva de la población rica es enorme, mucho más acentuada que en el resto de la UE-15. Los ricos en aquellos países son y se sienten más ricos que (en términos absolutos y en términos proporcionales) en los otros países de la UE-15.

Una consecuencia de la polarización social de estos países y la gran influencia política y mediática de los sectores de mayores rentas (entre un 20% y un 30% de la población, que incluye burguesía, pequeña burguesía y clases medias de renta mediana alta), es la pobreza del estado, basado en una carga fiscal baja para tales grupos, y una enorme regresividad en las políticas impositivas. Los ingresos a sus estados son bajos (España sólo un 37% del PIB) y regresivos (los ricos y gente de renta superior pagan menos impuestos que sus homólogos en la mayoría de países de la UE-15). Y aunque, en general, todos los ciudadanos pagan menos impuestos que sus homólogos en la mayoría de países de la UE-15, estas diferencias no son tan acentuadas entre la mayoría de la población (un obrero metalúrgico en España paga en impuestos un 73% de lo que paga su homólogo en Suecia) como en las rentas superiores (un rico en España paga un 48% de lo que paga un sueco rico, siendo a la vez el primero más rico –subjetivamente y muchos incluso objetivamente- que el segundo), siendo el fraude fiscal ampliamente extendido en estos países.

De ahí que el sector público esté poco desarrollado en estos países y su estado del bienestar sea pobre (su gasto público social por habitante es el más bajo de la UE-15). La acusación que el establishment europeo hace de los PIGS como países que están despilfarrando recursos, es ridícula. Son, todos ellos, de una enorme austeridad social y pública. Sus estados del bienestar cubren casi exclusivamente a las clases populares, pues las rentas superiores utilizan los servicios privados (es decir, van a la sanidad privada y envían a sus hijos a las escuelas privadas).

Consecuencia de la falta de recursos al estado -para poder ofrecer sus servicios públicos- se ha endeudado, lo cual benefició (además de a los ricos que no pagaban al estado lo que debían) a los bancos, que conseguían notables beneficios de los elevados intereses de los bonos públicos (que los estados emitían para cubrir su deuda). Como dijo un dirigente de uno de estos bancos, el Deutsche Bank, tal situación “nos beneficiaba a nosotros y a los ricos de aquellos países”. Parecía como una complicidad entre los bancos y los ricos. Y los bancos alemanes y franceses, además de comprar deuda, prestaron mucho dinero a los bancos de los PIGS para sus especulaciones inmobiliarias, que fueron favorecidas por sus Bancos Centrales (dirigido en España por un ultraliberal, el Sr. Fernández Ordóñez, que es rico a base de apoyar a la banca y ahora predica austeridad a todos los demás).

Lo que debiera hacerse es revertir todas las políticas fiscales regresivas, haciendo que las rentas superiores y del capital financiero y empresarial pagaran al estado lo que hacen sus homólogos en la UE-15. Si así fueran, el estado español conseguiría 66.000 millones de euros con los cuales el estado podría alcanzar el nivel de servicios públicos que la población se merece.

¿QUIÉN GOBIERNA?

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Alberto Garzón

Desde el inicio de la crisis fueron muchos los que insistían en que no se trataba sólo de una crisis de naturaleza financiera. Teníamos que hablar, más en propiedad, de una crisis que lo era también de naturaleza ecológica, cultural y política. Y poco a poco estamos viendo cómo los hechos no hacen sino confirmar aquellas sugerentes ideas que invitaban a salir del economicismo dominante en los últimos años.

Efectivamente, una de las víctimas más graves de esta crisis está siendo la democracia, en todas sus formas, y pocos apuestan ya por su posible recuperación a corto plazo. La democracia está siendo duramente golpeada y violada, una y otra vez, al mismo paso que están avanzando las ideas neoliberales en todas partes del mundo occidental.

Sin embargo, esto no es nada nuevo. Por el contrario, la democracia siempre ha estado subyugada por la economía. Lo que ahora está variando es la claridad con la que eso se percibe. Decía José Saramago hace unos años que vivíamos en una burbuja democrática, fuera de la cual no había democracia. Habríamos estado viviendo en un mundo de democracia ficticia en el que en realidad todas las decisiones de importancia la tomaban organismos ajenos al control de la ciudadanía, como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o los Bancos Centrales. Todo podía funcionar mientras el ciclo económico a ello favoreciera. Sólo algunos radicales creíamos que esas palabras eran ciertas y reflejaban el estado real de las cosas. Hoy, en cambio, esas son ideas que uno puede leer todos los días en los principales periódicos de España.

Los instrumentos de política económica fueron regalados, hace ya mucho tiempo, a instancias supranacionales que, como la Unión Europea, están configuradas de una forma profundamente antidemocrática. Los bancos centrales se independizaron de las preferencias de la ciudadanía y se convirtieron en bastiones del poder financiero. Las preferencias de los bancos centrales y los organismos internacionales han sido desde entonces las preferencias de las entidades financieras y de las multinacionales, no de los ciudadanos que les dan soporte. Algunos políticos, como el ex primer ministro alemán Oskar Lafontaine y fundador del partido Die Linke, se negaron a aceptar ese estado de las cosas y cambiaron de trinchera. Algunos países enteros, como Suecia, se negaron en bloque a vender su soberanía al capital financiero y se mantuvieron al margen del engendro que se desarrollaba con la Unión Europea. La mayoría de gobiernos, sin embargo, continuó esa deriva antidemocrática junto con una ciudadanía dormida y drogada por el consumismo y la falta de educación política y económica.

Los años han pasado y este estado de las cosas ha evolucionado. Albert Einstein sostenía que la crisis agudiza el ingenio, y sin duda así es, pero las crisis también tienen otra propiedad: la de revelar la naturaleza profunda de los actores que en ella están involucrados. Saca a la luz todo aquello que no podía verse con facilidad antes. Y eso es precisamente lo que está ocurriendo hoy en día. Estamos viendo la verdadera naturaleza antidemocrática de los organismos internacionales y del capital financiero en su conjunto y, no nos olvidemos, de los economistas que bailan al son de aquellos.

Las preferencias de la gente les importan un bledo, por ser claros, tanto al capital financiero como a sus representantes en la tierra. Ellos saben que no importa que un partido político llegue al poder, porque en realidad ese no es el poder. El poder lo tienen ellos y lo utilizan como quieren. Los gobiernos quedan, de facto, convertidos en vulgares símbolos de algo que no existe pero en lo que es necesario creer para que nada se desmadre.

Y en este estado de las cosas la sociedad se convierte en una burla de gran simpleza. El capital financiero (instituciones financieras, organismos internacionales y grandes fortunas) ordenan y ponen las manos para recibir sus millonarias remuneraciones. Los economistas liberales asesoran y se sienten los verdaderos amos del mundo, desideologizados y estrictamente técnicos, al servicio de lo que es mejor para el pueblo pero sin el pueblo. Los gobiernos obedecen y tratan de disimular que esa subordinación nace de sus propias decisiones pasadas, cuando vendieron la democracia a precio de saldo. Los partidos políticos estafan a sus votantes y los militantes más honrados abandonan las filas. Los medios de comunicación, al servicio de sus accionistas, controlan que la información sea excesiva, sesgada y confusa para que, al fin y al cabo, todo continue sin grandes sobresaltos. Y la ciudadanía percibe todo esto, sin necesidad de estudiar Políticas o Economía, y con una mezcla de resignación y rabia abandona la Política, con mayúsculas, para dar paso al caos y al “que venga lo que Dios quiera”.

Lo que yo creo, sin embargo, es que no va a ser lo que Dios quiera sino lo que quieran unas personas de carne y hueso muy bien posicionadas, mientras que por otro lado dudo mucho de la capacidad de esas personas para construir una sociedad estable.

UN HURACÁN DE AUSTERIDAD SE CIERNE SOBRE EUROPA

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El FMI IMPONE SU POLÍTICA NEOLIBERAL

Jérôme Duval, Damien Millet y Sophie Perchellet, EN 'Diagonal'

Los autores, miembros del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM), explican cómo el Fondo Monetario Internacional, después de imponer durante años duras medidas de ajuste en los países del Sur, ahora impone sus recetas neoliberales en Europa recortando los derechos laborales en favor de las políticas liberales que perpetúan el sistema capitalista.

La crisis actual es el medio ideal para que el FMI aplique en Europa sus recetas ultraliberales adulteradas que ha estado imponiendo a los países en desarrollo desde comienzos de los años 80. Deslegitimado durante tres décadas de planes de ajuste estructural impuestos brutalmente a los pueblos del Sur, el FMI vuelve al centro del juego político desde el momento en que el G20 se hizo cargo de la gestión de la crisis en 2008.

El Sur fue el primer campo de batalla, Europa es ahora su prolongación. El FMI multiplica los préstamos a algunos países europeos que se encuentran en dificultades para pagar una deuda pública aumentada de golpe debido a la desaceleración económica y a los planes de salvamento para los bancos, cuya búsqueda desenfrenada de beneficios condujo precisamente a esta crisis. En 2007, Turquía era el único país de envergadura que todavía llamaba a las puertas del FMI. Muchos otros países como Brasil, Argentina, Uruguay, Filipinas, etc., habían cancelado de forma anticipada su deuda con el FMI para quitarse de encima su molesta tutela. El tiempo de las vacas flacas fue superado y el FMI ya abrió una línea de crédito para una decena de países europeos en menos de un año e interviene desde entonces en múltiples frentes.

Ahora, la institución ve que sus beneficios, sin considerar la venta de parte de sus reservas de oro, se han cuadruplicado durante el ejercicio 2009-2010 (cerrado a finales de abril), y es de 534 millones de dólares, frente a los 126 millones de dólares del ejercicio anterior. Confiar la gestión de la crisis a un organismo que saca provecho de ella hasta ese punto no debería dejar tranquila a la ciudadanía... Por otro lado, mientras que el Fondo impone la congelación, e incluso la rebaja, de los salarios un poco en todos lados, el correspondiente a su director general, el socialista francés Dominique Strauss-Kahn ‘sufrió’ un aumento superior al 7 % desde su llegada, para estabilizarse en medio millón de dólares al año.

El primer país tocado fue Hungría, antes de Ucrania, Islandia y Letonia. Después, en 2009, fueron Bielorrusia, Rumania, Serbia, Bosnia y más recientemente Moldavia y Grecia. La lista de países que solicitan un préstamo a la institución continúa alargándose y todos son obligados a aplicar los planes de austeridad dictados por los mercados financieros, el FMI y la Unión Europea.

El desastroso impacto social sobre las poblaciones nos recuerda los planes de ajuste estructural ,de siniestra memoria, implantados en el Sur después de la crisis de la deuda de 1982. Estos planes de austeridad tienen como objetivo una fuerte reducción de los gastos públicos, sin tocar a los grandes capitales, con el fin de encontrar los fondos necesarios para rembolsar prioritariamente a los acreedores.

Hungría abre el baile de los ajustes

En octubre de 2008 se decidió un plan para Hungría de 20.000 millones de euros: 12.300 millones prestados por el FMI, 6.500 millones por la Unión Europea y 1.000 millones de euros por el Banco Mundial. Además del crecimiento automático del stock de la deuda y de la pérdida neta por el pago de intereses, se implantaron una serie de severas condiciones para la población: el aumento de 5 puntos en el IVA, actualmente en el 25 %, el de la edad legal de jubilación a los 65 años, la congelación de salarios para los funcionarios durante dos años, la supresión del aguinaldo para los jubilados.

Hungría, gobernada por los socialdemócratas, había conseguido salvaguardar un sistema social bastante protector. El descontento de la población por la aplicación, bajo la conminación del FMI, de esas medidas de austeridad benefició a la derecha conservadora que acusó a los socialdemócratas en el poder de haber hecho del país “una colonia del FMI” (según publicó el diario conservador Magyar Nemzet). Sin embargo, la victoria del nuevo Primer Ministro conservador Viktor Orban fue bendecida por la agencia de calificación crediticia Fitch Ratings, que estima que el partido de Orban, el Fidesz, obtuvo la mayoría necesaria para modificar la constitución y por lo tanto “representa una oportunidad para introducir reformas estructurales”.

Los socialdemócratas sufrieron una derrota histórica en las elecciones legislativas de marzo de 2010 y abrieron la puerta grande a la extrema derecha, que entró en el Parlamento por primera vez con el 16’6 % de los votos.

Ucrania sancionada por el FMI

El FMI aprobó en noviembre de 2008 un programa salvaje de dos años para Ucrania que llegaba a los 16.400 millones de dólares. Hasta mayo de 2010, el país sólo había recibido 10.600 millones de dólares de la institución ¿Por qué? Porque desde el aumento del 20% en el salario mínimo a finales de octubre de 2009 otorgado por el anterior Gobierno de Viktor Yúshenko, el FMI suspendió la aportación de fondos. La visita de una delegación ucraniana a Washington en diciembre de 2009 no cambió nada y el pago de una nueva fracción del crédito permanece bloqueado.

El último pago se remonta a julio de 2009, a falta de acuerdo sobre las condiciones que debía reunir Kiev. El FMI fijó el déficit presupuestario previsto para 2010 en un 6% del PIB, mientras que el Gobierno propone un déficit del 10% para no tener que ajustarse tanto el cinturón. Golpeada fuertemente por la crisis, Ucrania sufrió una caída del 15,1% en su PIB en 2009 y alcanzar un déficit del 6% en 2010, como quiere el FMI, es una misión imposible.

En espera, Ucrania tuvo que aprobar el retraso en la edad de jubilación y el aumento del 20% en la tarifa del gas para los particulares a partir del 1 de septiembre de 2009. Se prevé una privatización y recapitalización de los bancos. La privatización de la fábrica química de fertilizantes de Odessa vuelve a estar sobre la mesa, a pesar de la importancia estratégica que representa para la región y para el Estado, y a pesar de las críticas que se le pueden formular respecto a sus prácticas ambientales. El nuevo Gobierno, establecido en marzo de 2010 por la elección presidencial de Viktor Yanukóvich, propone entre sus prioridades, continuar la demanda de ayuda al FMI. De esa manera espera obtener un plan de apoyo de 19.000 millones de dólares del FMI, después de hacer que el Parlamento adoptase un presupuesto para 2010 que prevé reducir el déficit hasta el 5,3% del PIB, más allá de las exigencias del Fondo. La misión del FMI, a finales de marzo de 2010, fue la ocasión para aproximarse al nuevo Gobierno en vista del relanzamiento del crédito acompañado de futuros tratamientos de austeridad.

Grecia: la cuna de la democracia

Mientras Grecia, agobiada por una deuda récord, llamó a las puertas de la Unión Europea y del FMI (en un principio un préstamo de urgencia de 45.000 millones de euros, de los que 15.000 millones correspondían al FMI), la agencia de calificación crediticia Standard & Poor’s rebajaba (en tres grados) la nota de su deuda el 27 de abril de 2010. Los mercados caen y los inversores especulan a la baja, acentuando la tendencia.

El Primer Ministro Papandreu declaraba el 11 de diciembre de 2009 que: “Los asalariados no pagarán por esta situación: no procederemos a la congelación o a una reducción de los salarios. No hemos llegado al poder para desmantelar el Estado social. No obstante, desde el 18 de marzo de 2010, se estaba elaborando minuciosamente un plan común UE – BCE – FMI [http://www.cadtm.org/Apoyemos-al-pueblo-griego-en-su], con el acuerdo del PASOK, el partido de Papandreu en el poder, cuya contrapartida será una cura de austeridad sin precedentes con el fin de economizar, a costa del pueblo griego, 4.800 millones de euros en marzo de 2010, y luego 30.000 millones más en mayo, de acuerdo a un nuevo plan, con el objetivo de pagar a los acreedores.

En el menú, la congelación de contratación y reducción de los salarios de los funcionarios (una fuerte rebaja en las pagas extras, disminución de las primas, a pesar de una anterior reducción de los salarios decidida en enero de 2010); congelación de las pensiones; aumento del IVA del 19% al 23% —a pesar de que se trata de un impuesto injusto que afecta en mayor medida a los más desfavorecidos—; aumento de los impuestos sobre el alcohol y el tabaco; reducción drástica de los gastos sociales, como el de la Seguridad Social, etc. Los derechos sociales se sacrifican en el altar de los intereses de la “élite tradicional local” y de los gastos militares, el presupuesto más importante de la UE, respecto a su PIB. La población reaccionó con fuerza y organizó huelgas generales (los días 10 de febrero, 11 de marzo, 5 de mayo y 20 de mayo de 2010) que ya han paralizado el país muchas veces.

Los rumanos también salen a la calle

Junto a Bulgaria, Rumanía es uno de los países más pobres de la Unión. En marzo de 2009, Rumanía obtuvo un préstamo de cerca de 20.000 millones de euros: 12.900 millones corresponden al FMI, 5.000 millones a la UE, de 1.000 a 1.500 millones al Banco Mundial y el resto a varias instituciones, entre las que está el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD). A cambio, Bucarest se comprometió a reducir su déficit público del 7,9% del PIB en 2009 al 5,9%, pero al considerar este objetivo no realista, se fija finalmente en el 6,8% en 2010. En el menú, más de lo mismo: congelación de pensiones y de salarios con el mantenimiento del salario mensual mínimo de 600 lei bruto (145 euros), supresión de 100.000 puestos de funcionarios en 2010, o sea, el 7,5% de los efectivos de la función pública. Allí también la población se moviliza contra las medidas de austeridad. El 19 de mayo, más de 60.000 manifestantes se reunieron ante la sede del gobierno en el momento en que éste reforzaba su programa de ajuste, al anunciar una reducción del 25% en el salario de los funcionarios y del 15% en los subsidios por desempleo y en las pensiones, cuyo mínimo ya es de 85 euros.

Además, el Gobierno prevé la reducción por decreto de los subsidios a la familia así como de las ayudas a los discapacitados, a partir del 1 de junio de 2010. De nuevo es a costa de los más pobres que se quiere pagar la crisis, mientras que se evita cuidadosamente gravar al capital: el tipo del impuesto de sociedades ha caído 9 puntos, pasando del 25% en el año 2000 al 16% en 2009.

Los islandeses rechazan pagar

Antes de la famosa nube de cenizas volcánicas que paralizó el cielo europeo durante varios días en 2010, Islandia ya había sido noticia de plena actualidad por una grave crisis en 2008. El desempleo había pasado del 2% en octubre de 2008 a 8,2% en diciembre de 2009. El Estado salvó de la quiebra a los tres principales bancos del país endeudándose enormemente y luego no pudo asegurar el reembolso a los tenedores británicos y holandeses de sus títulos. Al pueblo isladés se le exigió pagar esa deuda mediante la ley Icesave, adoptada con nocturnidad y alevosía el último día del año 2009 y apoyada por el FMI, una deuda que había servido para reflotar a los banqueros culpables.

Después de una gran movilización popular, la ley fue rechazada por más del 73% de la población en el referéndum de marzo de 2010. Un informe de la SIC (Special Investigative Commission) presentado en abril ante el Parlamento cuestionó la responsabilidad de algunos dirigentes de los grandes bancos y de miembros del anterior gobierno, y en particular la del ex Primer Ministro en la crisis bancaria de 2008. David Oddsson, que dirigía el Banco Central en 2008, huyó justo antes de la publicación de ese informe y escapó así de la justicia de su país.

Cuatro antiguos dirigentes del banco Kaupthing, entre ellos el ex Presidente-Director General Hreider Mar Sigurdsson, fueron arrestados a su llegada a Luxemburgo donde residían. Sigurdur Einarsson, presidente del Consejo de Administración refugiado en Londres, también tiene una orden de arresto de Interpol. De acuerdo con el FMI, la Unión Europea dicta sus voluntades a los gobiernos e impone medidas muy impopulares. En noviembre de 2009, el Parlamento Europeo prestó a Serbia (200 millones de euros), a Bosnia-Herzegovina (100 millones de euros) a Armenia (65 millones de euros de préstamo y 35 millones de euros de subvención) y a Georgia ( una subvención de 46 millones de euros).

Abrumados por la especulación sobre la deuda, antes incluso de que intervenga el FMI, los Estados toman la iniciativa y se prevén reformas antisociales en España, en Portugal, en Irlanda, en Italia... En todos lados estos tratamientos de austeridad estrujan los salarios y preservan al gran capital responsable de este callejón sin salida capitalista. En todos lados los pueblos se movilizan y la única esperanza está precisamente allí, en esa movilización. Es urgente para todos y todas los y las que quieren resistir eficazmente a la lógica capitalista trabajar por la unificación de estas luchas.

LAS PROPUESTAS MISERABLES DEL FMI

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Juan Torres López, en Sistema Digital

El Fondo Monetario Internacional tomó de nuevo las riendas hace meses y se dispone a seguir imponiendo doctrina, ahora con la excusa de que las medidas que propone son las imprescindibles para salir de la crisis y del problema de deuda que ésta ha provocado.

Los economistas del Fondo que han venido a dictar sentencia a España, como hacen en tantos otros países, son los que predican austeridad a quienes ganan unos cientos de euros mientras ellos se fijan a sí mismos sueldos multimillonarios, los que exigen recortes de gasto a los gobiernos desde hoteles de cinco estrellas y limusinas que pagamos los contribuyentes. Los que se declaran políticamente neutrales pero tratan con favor a los dictadores y alteran sin rubor las decisiones democráticas que toman los poderes representativos.El Fondo es la institución que reclama buen gobierno a los Estados pero que actúa con una opacidad absoluta y sin control alguno, la que dice defender la libertad pero tiene internamente un funcionamiento completamente antidemocrático. La que reclama rigor y acierto a los gobiernos pero que nunca ha realizado una autocrítica efectiva ni evaluado seriamente sus múltiples y fatales equivocaciones.

El Fondo Monetario que ahora dice a España lo que tiene que hacer es una institución doctrinaria que aplica siempre un mismo credo sea cual sea la circunstancia o el país que analiza: recorte de gastos públicos, privatizaciones, liberalización de servicios, desregulación financiera, libertad de movimiento para los capitales, apertura de puertas al capital extranjero... siempre lo mismo, siempre el viejo credo liberal, sea cual sea la gravedad de los problemas que origina su aplicación.

Pero el problema más grave del Fondo no es ni siquiera que sea doctrinaria sino que es una institución incompetente. Sus economistas fallan constantemente y de forma estrepitosa. Sus prejuicios ideológicos no les permiten contemplar y analizar correctamente la realidad, se equivocan en los diagnósticos, no saben hacer predicciones adecuadas y, lógicamente, nunca logran conseguir los objetivos que se proponen cuando actúan (salvo, eso sí, el de dar vía libre a los poderosos).

Podrían traerse a colación docenas de ejemplos de errores y fallos garrafales en sus informes y de previsiones completamente equivocadas, más propias de aficionados que de auténticos profesionales.

Valga como una simple muestra el despiste colosal que manifestaban tener los economistas del FMI sobre la situación de la economía mundial en abril de 2007, cuando ya otros muchos, más inteligentes y mejor preparados, o simplemente más honestos, habían advertido lo que estaba pasando. Decía entonces el Fondo en "Perspectivas de la Economía Mundial" (página XII): "los riesgos para la economía mundial disminuyeron desde la edición de septiembre de 2006 (...) lo que nos parece más probable es que el vigoroso crecimiento mundial perdure (...) comparando los datos actuales con los de septiembre, (2006) no hay tantas razones para preocuparse por la economía mundial (...) la economía estadounidense se mantiene firme en general". O también el error de diagnóstico sobre lo que podría ocurrir en nuestro país cuando en marzo de 2009 decía que el déficit público español sería del 6% en 2009 y 2010, justo la mitad del efectivamente registrado.

Con semejante carencia de ojo clínico, es normal que el Fondo Monetario Internacional no logre nunca conseguir lo que se propone, ni siquiera en términos de tasas de crecimiento y mucho menos de estabilidad macroeconómica y financiera. La evidencia empírica indiscutible es que en la época en que se vienen aplicando las políticas que recomienda el Fondo Monetario Internacional, desde los primeros años ochenta, el crecimiento de las economías (mucho más si no se considera el de China y otras naciones que no siguen sus políticas) ha sido mucho más bajo que en las etapas (o en los países) en que no se han aplicado. Y un trabajo reciente ha demostrado que ha habido más crisis cuando han predominado las políticas liberales que propugna el FMI, en los años treinta y a partir de los ochenta del siglo XX, y que hay una gran correlación entre la mayor movilidad del capital (otros de los principios políticos del Fondo) y las crisis bancarias. (Carmen M. Reinhart y Kenneth S. Rogoff, “Banking Crises: An EqualOpportunity Menace”, National Bureau of Economic Research, Working Paper 14587, 2008).

Los poderes financieros internacionales se benefician de las políticas del Fondo no porque sean eficaces para lo que dicen buscar (crecimiento, empleo, estabilidad...) sino porque son las que les proporcionan las mejores condiciones para aumentar sus beneficios. Y eso lo pueden conseguir porque el Fondo nunca evalúa el impacto social o sobre la desigualdad y la pobreza que tienen sus políticas, como él mismo ha reconocido (IMF, “Poverty and Social Impact Analysis in PRGF- Supported Programmes”, Washington, 2002), porque es completamente ajeno y ciego respecto a cualquier asunto relativo al bienestar social o al cuidado del medio ambiente.

Y es esta institución de economistas bastante incompetentes la que ahora viene a España a decir qué debe hacer un gobierno legítimo elegido por los ciudadanos para hacer frente a una crisis que ha provocado la banca internacional.

Sus tres propuestas principales son exactamente las mismas que hacen la patronal, la banca, el Banco de España y los economistas que están a su servicio.

La primera es la privatización progresiva de las cajas de ahorro.

El FMI no dice nada de la banca española, se calla para ocultar que su situación es exactamente igual que la de las cajas. No reclama transparencia, no hace ni dice nada para obligar a que la banca sea lo que debiera ser: la fuente de financiación de la actividad económica. Nada propone para que las empresas y las familias vuelvan a tener el crédito que se necesita para recuperar la actividad. 

La banca es quien ha quebrado y la que ha provocado la crisis y lo que el FMI propone es que como premio se les entreguen las cajas de ahorro. 

Es difícil imaginar una bellaquería más grande. Con mucha palabrería pero sin destapar la situación de la banca, lo único que busca el FMI es poner las cajas de ahorros en la bandeja del capital privado para que así se recupere una banca quebrada, aprovechando el mercado que dejarían las cajas y adquiriendo sus activos, como en tantas otras ocasiones, a precio de saldo. 

La segunda propuesta del Fondo es ya conocida, la reducción del gasto público. He explicado en otros textos que en una coyuntura recesiva eso solo puede conducir a la depresión y a hundir aún más a nuestra economía. Es lo que ha ocurrido en muchísimas otras ocasiones y en otros países cuando se ha actuado así.
Como acaba de señalar el Premio Nobel Joseph Stiglitz, "la austeridad lleva al desastre" (Le Monde, 22.05.2010), y ahí es donde nos quiere llevar el FMI para que los bancos y las grandes empresas ganen más dinero todavía.

La tercera propuesta es la reforma laboral "radical y urgente" en la línea que solicita la patronal y que principalmente se basa en reducir la capacidad de negociación de los trabajadores mediante la descentralización de la negociación colectiva y el establecimiento de nuevos tipos de contrato.
Decir que se puede resolver el problema del empleo flexibilizando el mercado laboral al mismo tiempo que, como acabo de señalar, se deprime la actividad debilitando la demanda efectiva es sencillamente una mentira gigante y grotesca. De esa manera es imposible que las empresas (sobre todo medianas y pequeñas) creen puestos de trabajo. Solo se consigue que ganen más las muy grandes que tienen demanda cautiva gracias a su poder sobre el mercado, que es lo que se trata de salvar.

En definitiva, el Fondo Monetario miente cuando presenta sus propuestas para la economía española porque no dice lo que de verdad pretende; oculta los efectos reales que tendrán las políticas que propone; y, para colmo, no permite el debate social sobre ellas sino que se limita a imponerlas porque su incompetencia le impide argumentarlas científica y rigurosamente.

¿QUÉ MERCADOS FINANCIEROS?

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Vicenç Navarro, en 'Público'

Este artículo señala que los mal llamados mercados financieros no responden a las características que definen a los mercados pues sus agentes –los bancos- gozan de un gran proteccionismo proveído por los estados, así como por instituciones internacionales –como el Fondo Monetario Internacional- que garantizan sus exuberantes beneficios a costa de enormes reducciones del gasto público y de la protección social de las clases populares. El artículo muestra ejemplos de este proteccionismo en el caso de EEUU y en la mal llamada “ayuda” del FMI-Euro a los países con elevados déficits y deuda pública, como Grecia, que es en realidad ayuda primordialmente para los bancos europeos.

El lenguaje que se utiliza para explicar la crisis es un lenguaje que aparenta ser neutro, meramente técnico, cuando, en realidad, es profundamente político. Así, se nos dice que los “mercados financieros” están forzando a los países de la Unión Europea y, muy en especial, a los países mediterráneos –Grecia, Portugal y España– e Irlanda, a seguir políticas de gran austeridad, reduciendo sus déficits y deudas públicas, con el fin de recuperar la confianza de los mercados, condición necesaria para alcanzar la recuperación económica. Como dijo hace unos días Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo (BCE): “La condición para la recuperación económica es la disciplina fiscal, sin la cual los mercados financieros no certifican la credibilidad de los estados” (Financial Times, 15-05-10).

La realidad, sin embargo, es muy distinta. Estas medidas de austeridad, promovidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y por la Unión Europea (UE), están creando un gran deterioro de la calidad de vida de las clases populares, pues están afectando negativamente su protección social y están destruyendo empleo, dificultando su recuperación económica. Así ha ocurrido en Lituania, donde su PIB ha disminuido un 17% y su desempleo ha alcanzado el 22% de la población activa (véase mi artículo ¿Quién paga los costes del euro? en www.vnavarro.org). Una situación semejante ocurrirá en los países citados anteriormente.

Parecería, pues, que son los mercados financieros los que están imponiendo estas políticas a los gobiernos. Ahora bien, ¿qué quiere decir “los mercados financieros”? En teoría, en la dogmática liberal que domina los establishments europeos (el Consejo Europeo, el BCE y la Comisión Europea, así como en los gobiernos de la mayoría de los países de la UE), los mercados son procesos de libre comercio entre agentes financieros –los bancos– que obtienen beneficios para compensar sus riesgos, pues se asume que existen riesgos en tales mercados. Pero tal retórica no define la realidad, pues tales entidades –los bancos– operan dentro de ámbitos e instituciones enormemente proteccionistas de sus intereses, en los que el riesgo, en general, brilla por su ausencia. En realidad, los mal llamados mercados tienen muy poco de mercado. Son bancos con mucho beneficio y poco riesgo. Y lo que está ocurriendo muestra la certeza de este diagnóstico.

En EEUU, donde existe amplio consenso sobre el hecho de que la crisis financiera fue iniciada por los comportamientos de Wall Street, la crisis bancaria fue resuelta con la aportación a los bancos de casi un billón de dólares pagados por el Estado, que benefició enormemente a los banqueros y a sus accionistas, consiguiendo incluso más beneficios de los que tenían antes de la crisis. La obscenidad de tales beneficios y las prácticas deshonestas y criminales de los banqueros (causantes de la crisis) explica su enorme impopularidad y la de tales medidas, que no repercutieron favorablemente sobre la población que vio cómo sus estándares de vida disminuyeron debido a la crisis provocada por los bancos. No fueron los mercados, sino los bancos y sus políticos en el Congreso (con nombres y apellidos conocidos) y en las administraciones Clinton, Bush y Obama (también con nombres y apellidos conocidos), los que crearon la crisis, salvaron a los bancos y ahora llaman a la austeridad
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Una situación casi idéntica está ocurriendo en la UE. Los comportamientos especulativos de la banca europea fueron consecuencia de decisiones políticas que desregularon la banca, decisiones que se tomaron especialmente, no sólo en Wall Street, sino también en los centros financieros, principalmente la City de Londres y en Fráncfort, consecuencia de la enorme influencia de la banca sobre los gobiernos británico y alemán. La mal llamada “ayuda” del FMI-EU (de 750.000 millones de euros) a los países con dificultades no es una ayuda a las poblaciones de aquellos países, sino a los bancos (y muy en especial a los alemanes y franceses) para asegurarles que los estados les pagarán las deudas con los intereses confiscatorios que han exigido. En realidad, si los mercados financieros fueran mercados de verdad (y, por lo tanto, hubiera competitividad y riesgo en su comportamiento), los bancos tendrían que absorber sus pérdidas en inversiones financieras fallidas. Si el Gobierno de Grecia, por ejemplo, fuera a la bancarrota, la banca alemana tendría que absorber las pérdidas de haber tomado la decisión de comprar bonos del Estado griego.

Ahora bien, esto no ocurre en los mal llamados mercados financieros debido a que hay toda una serie de instituciones que protegen a los bancos. Y la más importante es el FMI, que presta dinero a los estados para que los pague a los bancos. De ahí que, como en EEUU, los bancos nunca pierden. Las que pierden son las clases populares, pues el FMI exige a los gobiernos que extraigan el dinero para pagar a los bancos de los servicios públicos de tales clases populares. Lo que el FMI hace es la transferencia de fondos de las clases populares a los bancos. Esto es lo que se llama “conseguir la credibilidad de los estados frente a los mercados”.

Estas transferencias, sin embargo, además de ser profundamente injustas, son enormemente ineficientes. El fracaso de las políticas de austeridad propuestas por el FMI en los países en crisis es bien conocido, lo que explica el descrédito de tal institución. El FMI, desde la época Reagan, es la organización financiera que ha impuesto más sacrificios a las clases populares de los países que han recibido “su ayuda”, con resultados económicos altamente negativos, tal como ha denunciado correctamente Joseph Stiglitz. No son los mercados, sino los intereses bancarios y sus aliados –entre los que destacan el FMI y el BCE– los que están imponiendo estos sacrificios. Al menos, llamemos a los culpables por su nombre.

RECUPERACIÓN ECONÓMICA EN EL MUNDO. ¿YA ESTÁ AQUÍ?

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http://www.ninja.es/

Después de llevar casi dos años oyendo hablar de la crisis, algunas voces empiezan a comentar (aunque muy bajito), que parece que se va saliendo poco a poco del túnel.

No quiere decir que volvamos a la situación pre-crisis en un par de meses (ni años), pero parece que hemos llegado al fondo de la situación y la situación sólo puede ir a mejor…¿todos vamos a mejor?: no, todos no; al igual que en Asterix, algunos pequeños países se resisten a dejar pasar la crisis así como así…y España es uno de ellos.


El Fondo Monetario Internacional ha sacado sus previsiones para este año y el siguiente, y la verdad es que ha puesto a casi todo el mundo muy contento: algunos países asiáticos crecen a más del 5%; otras potencias mundiales como EEUU, Francia o Alemania están entre el 1% y el 3%, que después de lo pasado les parecerá un milagro; el resto de países se reparten entre volver a crecer al ritmo de antes o que incluso ‘ni se han enterado’ de la crisis y han seguido una progresión parecida ahora y hace un par de años.

Pero no todos salimos bien parados: España este año sigue sin crecer (cae un 0,4%) y el año que viene crecerá un poquito (un 0,9%); de todas maneras y aunque mal de muchos es consuelo de todos, Islandia tampoco crece (con el volcán menos), ni Portugal ni Irlanda tampoco. Entre unos pocos lastramos lo poco que crece Europa y frenamos el continente.

Como el chiste: la buena noticia es que saldremos de este agujero; la mala noticia es que saldremos los últimos y con retraso sobre el resto.

¿EL SUR LE DEBE AL NORTE?

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Esther Vivas

El pago de la deuda externa de los países del Sur es uno de los principales instrumentos de sometimiento de éstos a la globalización neoliberal en manos de las elites políticas y económicas globales y nacionales. Se trata de un lastre que condena a la pobreza a centenares de miles de personas que ven como los bienes y los recursos naturales de sus países son expoliados, privatizados, exportados... en aras de pagar una deuda que para nada repercute en el bienestar de la población.

Un monto que aumenta día a día. Si sumamos el dinero transferido por parte de estos países desde los años 80 hasta la actualidad, observamos como la suma inicial de la deuda ha sido pagada con creces, diez veces más, pero, paradójicamente, estos países están cinco veces más endeudados. Es lo que el movimiento contra la deuda externa ha llamado “la espiral de la deuda”, una lógica de dependencia Sur-Norte que reporta importantes beneficios tanto a instituciones internacionales como nacionales. En el año 2005, por ejemplo, los países del Sur transfirieron al Norte en concepto del pago de la deuda casi 551 mil millones de dólares, cinco veces lo que los países del Norte les prestaron como Ayuda Oficial al Desarrollo, unos cien mil millones de dólares.

El aniversario, estos días, de los diez años de la organización de la Consulta Social por la Abolición de la Deuda Externa, que tuvo lugar el 12 de marzo del 2000, y que movilizó a miles de personas en el Estado español recogiendo un millón de votos contra el pago de la deuda, nos recuerda que hoy, como antes, es necesario seguir exigiendo la anulación incondicional de esta deuda ilegítima. Así como reivindicar el fin de las condicionalidades impuestas por las Instituciones Financieras Internacionales y plantear el pago de una deuda ecológica, social e histórica que los países del Norte deben al Sur fruto de siglos de expolio y explotación de sus recursos naturales.

El movimiento contra la deuda externa lleva más de diez años denunciando el impacto del pago de esta deuda en las poblaciones más desfavorecidas de los países del Sur y desde sus orígenes hasta hoy ha conseguido mucho y muy poco a la vez. En el terreno de lo simbólico se han hecho avances importantes: deslegitimar a las instituciones internacionales e identificarlas, junto con los países miembros del G8, como los máximos responsables de la situación de endeudamiento actual; situar la cuestión de la deuda en la agenda política; y sensibilizar a amplias capas de la población sobre su impacto en los pueblos del Sur.

En lo que se refiere a logros concretos, el balance es mucho más exiguo. A pesar de las declaraciones de buenas intenciones realizadas en distintas cumbres internacionales, los países del G8 prácticamente no han realizado acciones concretas de condonación. En la cumbre de Colonia, en junio de 1999, los jefes de estado de los países más ricos del planeta se comprometieron a anular el 90% de la deuda bilateral y multilateral de los 42 países más endeudados. Pero, a pesar de estas afirmaciones, las cifras del comunicado del G7, setenta mil millones de dólares, equivaldrían tan solo a un 3% de la deuda total de los países del Sur. En reuniones anteriores, los líderes del G8 ya habían realizado promesas en la misma dirección: en la cumbre de Nápoles, en 1994, prometieron la anulación del 67% de la deuda; en la cumbre de Lyon, en 1996, del 80%; y, posteriormente, en la cumbre de Gleneagles (Escocia), en 2005, llegaron a prometer la cancelación del 100% de la misma. Pero las cifras hablan por sí solas: desde 1999 la deuda global de los 42 Países Pobres Altamente Endeudados lejos de reducirse ha seguido aumentando.

Esta contradicción, entre promesas y realidad, pone de relieve el interés de los países del G8 para seguir siendo acreedores de esta deuda y mantener un mecanismo permanente de transferencia de riqueza del Sur a los capitalistas del Norte. Los países que ocupen una posición geoestratégica relevante o que se muestren más dóciles seguirán recibiendo medidas de reducción de la deuda, pero que no les servirán de nada para liberarse del yugo neoliberal. La deuda es un claro ejemplo de la dominación Norte-Sur y las elites políticas y económicas no renunciarán fácilmente a ella.

Pero se han abierto oportunidades políticas para el movimiento contra la deuda. En América Latina, gobiernos como el de Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador han llevado a cabo unas políticas de ruptura parcial con el imperialismo y el neoliberalismo, devolviendo al Estado un mayor papel de regulador social y con un aumento del control público sobre los recursos naturales, recuperando el concepto de soberanía nacional. En concreto, los pasos dados por gobiernos como Correa en Ecuador son ejemplos de que es posible decir “no” al pago de la deuda, como hizo en su momento Argentina después de la crisis del 2001. La denuncia de las deudas odiosas e ilegítimas y la suspensión del pago de las mismas es un acto legítimo que todo gobierno soberano debería estar dispuesto a realizar en favor de sus pueblos.

Esther Vivas, autora de En pie contra la deuda externa (El Viejo topo, 2008).



En El Triangle, traducido al castellano en Anticapitalistas.org

LA TASA SOBRE LAS TRANSACCIONES FINANCIERAS GOBERNANDO SOBRE EL MERCADO GLOBAL

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 Ramón Jáuregui

Después de que Lord Turner, Presidente de la Financial Services Authority, la mayor autoridad financiera del Reino Unido, comentara en Agosto de 2009 sobre el carácter "socialmente inútil" que habían adquirido los mercados financieros internacionales en su explosión de la última década y propusiera la creación de una tasa tipo Tobin sobre las trasacciones de capital, el debate sobre la posible aplicación de una tasa sobre las transacciones financieras internacionales de capital (FTT) ha vuelto a la primera línea del debate.

A nivel Europeo, tras la invitación que le hiciera el Consejo Europeo de octubre de 2009, la Comisión Europea está estudiando "formas de financiación innovadoras" que puedan implantarse a nivel global. Ese estudio, que se publicará en las próximas semanas, ofrecerá una visión de los principales beneficios y riesgos de los diversos instrumentos que sean posibles, incluida la tasa sobre transacciones financieras.

En las próximas semanas el FMI, a petición del G-20 en la cumbre de Pittsburgh, también publicará un estudio sobre la posible aplicación de una pequeña tasa temporal sobre todos los movimientos de capital para que el sector financiero haga una contribución justa y sustancial al pago de las cargas que se han derivado de las intervenciones públicas destinadas a la recuperación del sistema bancario. El Parlamento Europeo esta semana en Estrasburgo se ha sumado al creciente consenso internacional aprobando una resolución en favor de la aplicación de una tasa de este tipo. Si finalmente la iniciativa saliera adelante, la FTT contribuíria a devolverle racionalidad a los mercados, repartiendo al mismo tiempo la carga de la crisis de una forma más justa entre los contribuyentes y el mundo de Wall Street.

 

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