Las ayudas del Estado al sistema financiero, en forma de avales, créditos o subvenciones, superan ya los 200.000 millones y se estima que al menos un tercio se perderán, pagándolos la ciudadanía. Los desahucios sin embargo no se frenan y alcanzan ya a 400.000 familias en estos cinco años de crisis.
José Luis Gordillo, en Público
La burbuja inmobiliaria de la década 1998-2008 ha provocado en el sistema financiero español un agujero de unos 250.000 millones de euros, prácticamente impagable para los bancos, casi todos, que asumieron el riesgo de financiar la construcción de casas, urbanización de suelos y compra de terrenos para una demanda ficticia. El Estado español ha ido en su auxilio otorgándoles ayudas, en forma de avales, créditos, subvenciones o participaciones de capital, por un valor superior a los 200.000 millones de euros, según diversas estimaciones. Eso significa que cada ciudadano mayor de 18 años residente en España ha prestado ya a los bancos 5.500 euros para tapar su pufo inmobiliario, lo que paradójicamente no ha conseguido frenar la sangría de 400.000 desahucios de familias desalojadas de esas mismas viviendas.
Existe bastante confusión y opacidad en los datos oficiales sobre ayudas directas o indirectas a los bancos. Sin embargo, algunas estimaciones realizadas por expertos coinciden en su diagnóstico. Un estudio publicado por ATTAC Madrid revela que las ayudas públicas a la banca ascenderían actualmente a 219.397 millones de euros. De esta cantidad, 59.130 millones son inyecciones directas de capital a Bankia (22.425), Catalunya Caixa (12.052), NovaCaixaGalicia (9.052), Banco de Valencia (5.500), CAM (5.249), CCM (1.650), Mare Nostrum (1.645), Unnim (953) y Caja España (604).
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CADA ESPAÑOL HA PRESTADO 5.500 EUROS A LOS BANCOS PARA TAPAR SU PUFO INMOBILIARIO
Etiquetas: bancos, burbuja financiera, burbuja inmobiliaria | author: jose luis ochoaEL BANCO MALO PAGARÁ A LAS ENTIDADES RESCATADAS POR SEGUIR GESTIONANDO SUS ACTIVOS BASURA
Etiquetas: bancos, burbuja financiera, desahucios | author: jose luis ochoa
Belén Carreño, en 'eldiario.es'
Presentación Sareb por Belén Romana
El banco malo hizo hoy su particular puesta de largo con la presentación en sociedad de su presidenta, Belén Romana. Romana, que tendrá a su cargo la gestión de hasta 55.000 millones de euros en activos tóxicos, esto es, los ligados al sector inmobiliario en los bancos con problemas, intentó desvincular a la sociedad (conocida por el acrónimo de Sareb) de sus principales estigmas.
Así, durante su presentación Romana reiteró de forma insistente que Sareb ni es "un banco", ni es "malo", ni es "público" ni recibe "beneficios fiscales", ni va a hundir el mercado inmobiliario inundando el sector de pisos a precios baratísimos y que además ha recibido un "enorme interés" por parte de los inversores extranjeros que quieren participar (por ahora solo dos bancos extranjeros han entrado formalmente en la entidad).
La mayor parte de estas negaciones son cuestionables, o relativas, salvo la de que el banco malo no es un banco por que, efectivamente, la sociedad no tiene ficha bancaria. En cualquier caso, la ejecutiva trató de adelantar algunos pormenores a la prensa con mayor o menor éxito. Así, pese a hacer un alegato sobre la transparencia en la gestión de la entidad, se negó a facilitar datos como las restricciones que tiene impuestas al reparto de dividendos de la sociedad o la comisión que va a abonar a las entidades financieras por seguir gestionando estos activos tóxicos.
Presentación Sareb por Belén Romana
El banco malo hizo hoy su particular puesta de largo con la presentación en sociedad de su presidenta, Belén Romana. Romana, que tendrá a su cargo la gestión de hasta 55.000 millones de euros en activos tóxicos, esto es, los ligados al sector inmobiliario en los bancos con problemas, intentó desvincular a la sociedad (conocida por el acrónimo de Sareb) de sus principales estigmas.
Así, durante su presentación Romana reiteró de forma insistente que Sareb ni es "un banco", ni es "malo", ni es "público" ni recibe "beneficios fiscales", ni va a hundir el mercado inmobiliario inundando el sector de pisos a precios baratísimos y que además ha recibido un "enorme interés" por parte de los inversores extranjeros que quieren participar (por ahora solo dos bancos extranjeros han entrado formalmente en la entidad).
La mayor parte de estas negaciones son cuestionables, o relativas, salvo la de que el banco malo no es un banco por que, efectivamente, la sociedad no tiene ficha bancaria. En cualquier caso, la ejecutiva trató de adelantar algunos pormenores a la prensa con mayor o menor éxito. Así, pese a hacer un alegato sobre la transparencia en la gestión de la entidad, se negó a facilitar datos como las restricciones que tiene impuestas al reparto de dividendos de la sociedad o la comisión que va a abonar a las entidades financieras por seguir gestionando estos activos tóxicos.
LOS DICTADORES BENEVOLENTES
Etiquetas: austeridad, burbuja financiera, crisis, democracia | author: jose luis ochoa
Antón Costas, en 'El País'
Para cualquier persona que no esté cegada por su ideología o sus intereses particulares, debería saltar a la vista que la política de austeridad compulsiva y caídas de salarios no funciona. Dos recesiones económicas en tres años y la existencia de una depresión rampante es algo que nunca habíamos visto desde los años treinta del siglo pasado.
La recesión de 2008 fue provocada por la crisis financiera de 2008. Pero la recaída en la recesión, después de que las economías hubiesen comenzado a recuperarse en 2010, ha sido provocada por la política de austeridad y reducciones salariales. La terquedad con la que se impone esa estrategia desde las instituciones europeas y se práctica por nuestros gobiernos pone al descubierto una sorprendente indiferencia a sus severos costes humanos. Y manifiesta también una llamativa ceguera frente a los estropicios democráticos que ocasiona: el recurso a gobiernos tecnocráticos y el aumento de apoyo político a opciones populistas y radicales.
¿Cómo explicar esta tozudez y ceguera política? Podemos hacer dos hipótesis. La primera es que crean en la idea de la "austeridad expansiva". Pero es difícil sostenerla. La investigación económica no encuentra efectos expansivos en este tipo de políticas y, por el contrario, alerta de sus costes. Aunque sean tozudos, hay que suponer que están informados. La segunda es que los gobiernos y las autoridades europeas se comportan como dictadores benevolentes y practican contrabando de reformas. Vale la pena explorar esta hipótesis.
Para cualquier persona que no esté cegada por su ideología o sus intereses particulares, debería saltar a la vista que la política de austeridad compulsiva y caídas de salarios no funciona. Dos recesiones económicas en tres años y la existencia de una depresión rampante es algo que nunca habíamos visto desde los años treinta del siglo pasado.
La recesión de 2008 fue provocada por la crisis financiera de 2008. Pero la recaída en la recesión, después de que las economías hubiesen comenzado a recuperarse en 2010, ha sido provocada por la política de austeridad y reducciones salariales. La terquedad con la que se impone esa estrategia desde las instituciones europeas y se práctica por nuestros gobiernos pone al descubierto una sorprendente indiferencia a sus severos costes humanos. Y manifiesta también una llamativa ceguera frente a los estropicios democráticos que ocasiona: el recurso a gobiernos tecnocráticos y el aumento de apoyo político a opciones populistas y radicales.
¿Cómo explicar esta tozudez y ceguera política? Podemos hacer dos hipótesis. La primera es que crean en la idea de la "austeridad expansiva". Pero es difícil sostenerla. La investigación económica no encuentra efectos expansivos en este tipo de políticas y, por el contrario, alerta de sus costes. Aunque sean tozudos, hay que suponer que están informados. La segunda es que los gobiernos y las autoridades europeas se comportan como dictadores benevolentes y practican contrabando de reformas. Vale la pena explorar esta hipótesis.
BANKIA, RESCATE EUROPEO Y EL CISNE NEGRO DE LA BANCA ESPAÑOLA
Etiquetas: bancos, burbuja financiera, corrupción, democracia | author: jose luis ochoa
Andrés Alonso, en 'Sintetia'
Nos encontramos en uno de esos momentos en los que uno sabe que va a ocurrir algo, pero no tiene muy claro exactamente qué. Me refiero, por supuesto, a la intervención del Banco Central Europeo (BCE). El mercado no puede sostener mucho más la situación actual, por lo que se espera algún tipo de medida por parte de Europa. Los inversores han aprendido que apostar de manera bajista a una rentabilidad de España a 10 años del 9% no es sensato. Siempre puede venir una medida extraordinaria de Europa o un FMI antes. Esto lo hemos aprendido con Grecia, Irlanda y Portugal. Sin embargo, el sentimiento de agotamiento de la capacidad de maniobra de España y sus finanzas es evidente, lo que lleva a los inversores a apostar de manera constante a una rentabilidad de, digamos, el 7% a diez años. No hay ventas forzosas, el mercado cae por su propio peso. Podríamos decir que el mercado ha claudicado a la espera de que llegue “algo” de Europa … sin que nos pille de sorpresa.
Bankia necesita unos 19.000 millones de deuda que serán “potencialmente” inyectadas a través de deuda del propio Estado (o, todavía por concretar, del FROB). Este mecanismo consiste en lo siguiente:
El Estado quiere comprar acciones de BFA-Bankia, por valor de 19.000 millones. Si no dispone de liquidez o efectivo, puede optar por pagarle a BFA-Bankia con deuda propia. Esto es, el Tesoro emite deuda (compromiso de que va a pagar) a, por ejemplo, 3 años, deuda que vende a BFA-Bankia, que esta última, al ser un derecho de crédito, lo puede descontar en el Banco Central Europeo. Es decir, el Estado vende deuda a Bankia-BFA y ésta puede acudir al BCE a cambiarla por fondos, si acaso los necesita para atender pagos (que es lo más probable que haga).
Nos encontramos en uno de esos momentos en los que uno sabe que va a ocurrir algo, pero no tiene muy claro exactamente qué. Me refiero, por supuesto, a la intervención del Banco Central Europeo (BCE). El mercado no puede sostener mucho más la situación actual, por lo que se espera algún tipo de medida por parte de Europa. Los inversores han aprendido que apostar de manera bajista a una rentabilidad de España a 10 años del 9% no es sensato. Siempre puede venir una medida extraordinaria de Europa o un FMI antes. Esto lo hemos aprendido con Grecia, Irlanda y Portugal. Sin embargo, el sentimiento de agotamiento de la capacidad de maniobra de España y sus finanzas es evidente, lo que lleva a los inversores a apostar de manera constante a una rentabilidad de, digamos, el 7% a diez años. No hay ventas forzosas, el mercado cae por su propio peso. Podríamos decir que el mercado ha claudicado a la espera de que llegue “algo” de Europa … sin que nos pille de sorpresa.
Bankia necesita unos 19.000 millones de deuda que serán “potencialmente” inyectadas a través de deuda del propio Estado (o, todavía por concretar, del FROB). Este mecanismo consiste en lo siguiente:
El Estado quiere comprar acciones de BFA-Bankia, por valor de 19.000 millones. Si no dispone de liquidez o efectivo, puede optar por pagarle a BFA-Bankia con deuda propia. Esto es, el Tesoro emite deuda (compromiso de que va a pagar) a, por ejemplo, 3 años, deuda que vende a BFA-Bankia, que esta última, al ser un derecho de crédito, lo puede descontar en el Banco Central Europeo. Es decir, el Estado vende deuda a Bankia-BFA y ésta puede acudir al BCE a cambiarla por fondos, si acaso los necesita para atender pagos (que es lo más probable que haga).
ESPAÑA ATRAPADA POR LAS MENTIRAS DE LA BANCA
Etiquetas: bancos, burbuja financiera, crisis, deuda | author: jose luis ochoa
Juan Torres López , en 'nuevatribuna.es'
Desde los primeros momentos de la crisis sorprendió que nuestras autoridades afirmaran que los bancos españoles eran los más solventes del mundo, que estaban, decía Zapatero, en Liga de Campeones. Era chocante que los nuestros tuviesen tan buena salud cuando la inmensa mayoría de la banca mundial estaba literalmente quebrada. Se decía que era debido al magnífico papel de supervisión desempeñado por el Banco de España, pero eso tampoco casaba con las denuncias de pasividad que habían hecho pocos años atrás sus inspectores ante el gobernador Caruana y el Ministro Solbes. Y, desde luego, con el hecho evidente que cualquiera conocía, por muy poco experto que fuese en temas financieros: la salvaje financiación que nuestra banca había realizado a una de las mayores burbujas inmobiliarias de la historia.
¿Cómo era posible que no les hubiera dejado créditos sin cobrar cuando todo se vino abajo? ¿Cómo se explicaba que no tuviese problemas un sistema bancario que en 2007 solo recibía 0,76 euros en depósitos por cada euro de crédito que concedía (casi la mitad de lo que recibía en 2000, 1,43 euros)? ¿Cómo podía creerse que estaba, o que podría mantenerse en Liga de Campeones un sistema bancario que en ese mismo periodo había multiplicado por nueve el crédito a una actividad inmobiliaria que se estaba volatilizando, y que había pasado de recibir 78.000 millones de euros de financiación interbancaria europea a 428.000 millones, también entre 2000 y 2007? ¿Cómo se podía creer que no tenía problemas o que no los tendría pronto un conjunto de bancos que había financiado miles de préstamos hipotecarios a más del 100% del valor de la vivienda (en época de subida artificial de precios) o de préstamos a empresas también a más del 100% del valor de la inversión?
Y, sobre todo, ¿cómo podía creerse que estaban en buena situación si a la hora de la verdad habían dejado de dar créditos a las empresas y consumidores, dejando así que se hundiera nuestra economía?
La respuesta a estas paradojas es esencial para comprender lo que ha ocurrido en España y lo que nos va a suceder muy pronto.
Desde los primeros momentos de la crisis sorprendió que nuestras autoridades afirmaran que los bancos españoles eran los más solventes del mundo, que estaban, decía Zapatero, en Liga de Campeones. Era chocante que los nuestros tuviesen tan buena salud cuando la inmensa mayoría de la banca mundial estaba literalmente quebrada. Se decía que era debido al magnífico papel de supervisión desempeñado por el Banco de España, pero eso tampoco casaba con las denuncias de pasividad que habían hecho pocos años atrás sus inspectores ante el gobernador Caruana y el Ministro Solbes. Y, desde luego, con el hecho evidente que cualquiera conocía, por muy poco experto que fuese en temas financieros: la salvaje financiación que nuestra banca había realizado a una de las mayores burbujas inmobiliarias de la historia.
¿Cómo era posible que no les hubiera dejado créditos sin cobrar cuando todo se vino abajo? ¿Cómo se explicaba que no tuviese problemas un sistema bancario que en 2007 solo recibía 0,76 euros en depósitos por cada euro de crédito que concedía (casi la mitad de lo que recibía en 2000, 1,43 euros)? ¿Cómo podía creerse que estaba, o que podría mantenerse en Liga de Campeones un sistema bancario que en ese mismo periodo había multiplicado por nueve el crédito a una actividad inmobiliaria que se estaba volatilizando, y que había pasado de recibir 78.000 millones de euros de financiación interbancaria europea a 428.000 millones, también entre 2000 y 2007? ¿Cómo se podía creer que no tenía problemas o que no los tendría pronto un conjunto de bancos que había financiado miles de préstamos hipotecarios a más del 100% del valor de la vivienda (en época de subida artificial de precios) o de préstamos a empresas también a más del 100% del valor de la inversión?
Y, sobre todo, ¿cómo podía creerse que estaban en buena situación si a la hora de la verdad habían dejado de dar créditos a las empresas y consumidores, dejando así que se hundiera nuestra economía?
La respuesta a estas paradojas es esencial para comprender lo que ha ocurrido en España y lo que nos va a suceder muy pronto.
LA DERROTA DEL CAPITAL FINANCIERO POR EL PUEBLO ISLANDÉS
Etiquetas: burbuja financiera, islandia | author: jose luis ochoa
Vicenç Navarro
Islandia es un país de poco más de 300.000 habitantes. No tiene Ejército. Y, sin embargo, derrotó a los centros financieros más importantes del mundo a base de su firmeza y voluntad popular. En las ligas de riqueza que periódicamente se publican, Islandia aparecía como uno de los países más ricos del mundo, ya que su PIB per cápita era de los más elevados. Y todo ello se atribuía a la enorme desregulación de la banca, permitiéndole a ésta lo que quisiera, sin ningún tipo de regulaciones, frenos o inhibiciones. Islandia era el paraíso del neoliberalismo. Las políticas del gobierno islandés estaban orientadas a facilitar y dar la bienvenida al capital financiero de otros países, como Gran Bretaña y Holanda. Ello condujo a una situación en que todo el mundo se endeudó, incluyendo el Estado. La deuda pública pasó de ser 200 veces el PIB del país en 2003 a 900 veces en 2008. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que estalló la crisis financiera europea. Entonces, la economía islandesa colapsó. Los tres bancos más importantes de Islandia, Landbanski, Kaupthing y Glitnir fueron nacionalizados. Y su moneda se desmoronó. Su valor descendió un 85% respecto al euro.
Este desastre financiero fue el origen de una revolución popular que cambió el rumbo del país, hasta entonces gobernadas por elites familiares que habían controlado el poder financiero y político del país. Tal revolución popular recuperó su soberanía perdida. El gobierno, respondiendo al colapso, había negociado un préstamo de 3.500 millones de euros de varias fuentes y países. Pero como condición, tanto el FMI como la Unión Europea quisieron imponer unas condiciones draconianas a la población islandesa, tal como está ocurriendo en Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia. Entre estas condiciones estaba una que exigía que cada ciudadano en Islandia pagara el equivalente a 100 euros al mes durante los próximos quince años a fin de pagar la deuda debida a tales bancos. Esta demanda fue la que sacó a la población a la calle, y así se comenzó la revolución islandesa. La idea de que la ciudadanía tenía que pagar el desastre creado como consecuencia del comportamiento irresponsable de la banca, que contó con la complicidad del Estado, fue más de lo que la gente podía tolerar. La presión de la calle –elemento clave en la revolución popular- hizo que el jefe del Estado, Ólafur Ragnar Grímsson, rehusara firmar la ley que exigía que la ciudadanía pagara las deudas privadas y públicas y que aceptara la petición popular de que se convocara un referéndum en el que la población expresara su opinión sobre la citada ley.
Islandia es un país de poco más de 300.000 habitantes. No tiene Ejército. Y, sin embargo, derrotó a los centros financieros más importantes del mundo a base de su firmeza y voluntad popular. En las ligas de riqueza que periódicamente se publican, Islandia aparecía como uno de los países más ricos del mundo, ya que su PIB per cápita era de los más elevados. Y todo ello se atribuía a la enorme desregulación de la banca, permitiéndole a ésta lo que quisiera, sin ningún tipo de regulaciones, frenos o inhibiciones. Islandia era el paraíso del neoliberalismo. Las políticas del gobierno islandés estaban orientadas a facilitar y dar la bienvenida al capital financiero de otros países, como Gran Bretaña y Holanda. Ello condujo a una situación en que todo el mundo se endeudó, incluyendo el Estado. La deuda pública pasó de ser 200 veces el PIB del país en 2003 a 900 veces en 2008. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que estalló la crisis financiera europea. Entonces, la economía islandesa colapsó. Los tres bancos más importantes de Islandia, Landbanski, Kaupthing y Glitnir fueron nacionalizados. Y su moneda se desmoronó. Su valor descendió un 85% respecto al euro.
Este desastre financiero fue el origen de una revolución popular que cambió el rumbo del país, hasta entonces gobernadas por elites familiares que habían controlado el poder financiero y político del país. Tal revolución popular recuperó su soberanía perdida. El gobierno, respondiendo al colapso, había negociado un préstamo de 3.500 millones de euros de varias fuentes y países. Pero como condición, tanto el FMI como la Unión Europea quisieron imponer unas condiciones draconianas a la población islandesa, tal como está ocurriendo en Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia. Entre estas condiciones estaba una que exigía que cada ciudadano en Islandia pagara el equivalente a 100 euros al mes durante los próximos quince años a fin de pagar la deuda debida a tales bancos. Esta demanda fue la que sacó a la población a la calle, y así se comenzó la revolución islandesa. La idea de que la ciudadanía tenía que pagar el desastre creado como consecuencia del comportamiento irresponsable de la banca, que contó con la complicidad del Estado, fue más de lo que la gente podía tolerar. La presión de la calle –elemento clave en la revolución popular- hizo que el jefe del Estado, Ólafur Ragnar Grímsson, rehusara firmar la ley que exigía que la ciudadanía pagara las deudas privadas y públicas y que aceptara la petición popular de que se convocara un referéndum en el que la población expresara su opinión sobre la citada ley.
LA BURBUJA DE LOS 600 BILLONES DE DÓLARES QUE ESTÁ A PUNTO DE EXPLOTAR
Etiquetas: burbuja financiera, capitalismo, crisis | author: jose luis ochoaMarco Antonio Moreno, en 'El Blog Salmón'
Si Usted es de los lectores que aún no detecta el origen de las actuales tensiones financieras, lo invito a leer este post de mayo del año pasado cuando comenzaron los sendos ataques a la moneda europea. Los 600 billones de dólares en derivados financieros señalados en aquel post (millones de millones), son los que tienen a la economía en proceso de estrangulamiento y con una creciente presión a los países de la periferia (entiéndase Grecia, Irlanda y Portugal) y con amenazas cada vez mayores hacia España e Italia.
Para que se tome una dimensión del problema, esos 600 billones de dólares equivalen a una decena de veces el total del PIB mundial, o a más de 40 veces el PIB de Estados Unidos. ¿Entiende ahora el nerviosismo del presidente Obama y de Tim Geithner, para que Europa agilice las inyecciones al sistema financiero y recapitalice la banca europea? Es porque Estados Unidos es el país más expuesto a la reacción en cadena que generaría el impago griego dado que se propagaría como un reguero de pólvora por la banca francesa y alemana reventando al otro lado del Atlántico en los principales bancos de Estados Unidos.
Hasta el año 2009, cinco bancos estadounidenses acaparaban el 80% de los derivados financieros. La magia de la concentración financiera hace que hoy sean sólo cuatro bancos los que concentran el 95,9% de los derivados, de acuerdo a este informe de la oficina del Contralor de divisas. Los cuatro bancos son: JPMorgan Chase, Citigroup, Bank of America y Goldman Sachs.
Para que se tome una dimensión del problema, esos 600 billones de dólares equivalen a una decena de veces el total del PIB mundial, o a más de 40 veces el PIB de Estados Unidos. ¿Entiende ahora el nerviosismo del presidente Obama y de Tim Geithner, para que Europa agilice las inyecciones al sistema financiero y recapitalice la banca europea? Es porque Estados Unidos es el país más expuesto a la reacción en cadena que generaría el impago griego dado que se propagaría como un reguero de pólvora por la banca francesa y alemana reventando al otro lado del Atlántico en los principales bancos de Estados Unidos.
Hasta el año 2009, cinco bancos estadounidenses acaparaban el 80% de los derivados financieros. La magia de la concentración financiera hace que hoy sean sólo cuatro bancos los que concentran el 95,9% de los derivados, de acuerdo a este informe de la oficina del Contralor de divisas. Los cuatro bancos son: JPMorgan Chase, Citigroup, Bank of America y Goldman Sachs.
EL AGUJERO EN EL CUBO DE EUROPA
Etiquetas: burbuja financiera, crisis, deuda, finanzas, Unión Europea | author: jose luis ochoa
La amarga verdad es que, cada vez más, parece que el sistema del euro está condenado
Paul Krugman, en 'El País'
Si no fuese tan trágica, la actual crisis europea tendría gracia, vista con un sentido del humor negro. Porque a medida que los planes de rescate fracasan estrepitosamente uno tras otro, las Personas Muy Serias de Europa -que son, si ello es posible, aún más pomposas y engreídas que sus homólogas estadounidenses- no dejan de parecer cada vez más ridículas.
Me referiré a la tragedia en un minuto. Primero, hablemos de los batacazos, que últimamente me han hecho tararear aquella vieja canción infantil de "Hay un agujero en mi cubo".
Para los que no conozcan la canción, trata de un granjero perezoso que se queja del mencionado agujero y a quien su mujer le dice que lo arregle. Pero resulta que cada acción que ella propone, requiere una acción previa y, al final, ella le dice que saque un poco de agua del pozo. "Pero mi cubo tiene un agujero, querida Liza, querida Liza".
¿Qué tiene esto que ver con Europa? Bueno, a estas alturas, Grecia, donde se inició la crisis, no es más que un triste asunto secundario. El peligro claro y actual proviene más bien de una especie de pánico bancario respecto a Italia, la tercera economía más grande de la zona euro. Los inversores, temiendo una posible suspensión de pagos, están exigiendo tipos de interés altos en la deuda italiana. Y estos tipos de interés elevados, al aumentar la carga del pago de la deuda, hacen que el impago sea más probable.
Paul Krugman, en 'El País'
Si no fuese tan trágica, la actual crisis europea tendría gracia, vista con un sentido del humor negro. Porque a medida que los planes de rescate fracasan estrepitosamente uno tras otro, las Personas Muy Serias de Europa -que son, si ello es posible, aún más pomposas y engreídas que sus homólogas estadounidenses- no dejan de parecer cada vez más ridículas.
Me referiré a la tragedia en un minuto. Primero, hablemos de los batacazos, que últimamente me han hecho tararear aquella vieja canción infantil de "Hay un agujero en mi cubo".
Para los que no conozcan la canción, trata de un granjero perezoso que se queja del mencionado agujero y a quien su mujer le dice que lo arregle. Pero resulta que cada acción que ella propone, requiere una acción previa y, al final, ella le dice que saque un poco de agua del pozo. "Pero mi cubo tiene un agujero, querida Liza, querida Liza".
¿Qué tiene esto que ver con Europa? Bueno, a estas alturas, Grecia, donde se inició la crisis, no es más que un triste asunto secundario. El peligro claro y actual proviene más bien de una especie de pánico bancario respecto a Italia, la tercera economía más grande de la zona euro. Los inversores, temiendo una posible suspensión de pagos, están exigiendo tipos de interés altos en la deuda italiana. Y estos tipos de interés elevados, al aumentar la carga del pago de la deuda, hacen que el impago sea más probable.
¡QUE NO QUIEBRE EUROPA!
Etiquetas: burbuja financiera, economia, Unión Europea | author: jose luis ochoaAndrés Villena
Los medios de comunicación nos muestran una Eurozona que, día sí, día no, se salva de un colapso que terminaría siendo mundial. El Estado griego, en una especie de bancarrota virtual sostenida desde hace muchos meses, recibe inyecciones de dinero a cambio de un rápido empobrecimiento de su población; Irlanda y Portugal contemplan el Acropolis now!(The Economist, 29-04-2010) sabiendo que mucho de lo que está sucediendo allí les ocurrirá a ellos después. Y las apuestas, no contentas con la amenaza de quiebra en España e Italia -dos bombas de relojería-, han pasado ya por la invertebrada Bélgica para amenazar, por fin, a las finanzas francesas.
Llegados a este punto, podemos deducir que no serán rescates más generosos, ni impuestos a las transacciones financieras, ni siquiera una mayor transparencia en los mercados las medidas capaces de evitar la caída en desgracia de la zona euro. La principal razón parece clara: uno de los valores que más venían cotizando al alza a lo largo de las últimas décadas, el capital social y humano que suponían la cohesión y el bienestar social de la Unión Europea, ha demostrado ser un activo sin soporte real ninguno. Europa, aquel adelantado civil, democrático y social del mundo entero, no es más que una burbuja política. Detrás de su explosión solo queda un mercado lleno de tiburones y aves carroñeras.
Lejos de ser un camino hacia una unión política, la Eurozona ha existido como un mercado sin gobierno ni políticas sociales coherentes: los alemanes acumularon durante los años ochenta y noventa un excedente de capital -a costa de mantener los salarios bajos- que se destinó a las economías periféricas (PIGS); de esta forma, los grandes bancos españoles contaron con muchísimo dinero para prestar y hacer negocio, por lo que el complejo bancario-político y legal generó una enorme burbuja inmobiliaria y transformó aquellos euros en cemento. Pero quienes financiaron ese crecimiento enfermizo no fueron sino los bancos alemanes y también franceses, que ahora necesitan todo aquel dinero de vuelta.
Hasta que no pongamos sobre la mesa esta situación, la de una Europa en la que hay países ricos que lo son, entre otras razones, por su condición de acreedores de los periféricos y crónicamente endeudados, no encontraremos una salida a la fase explosiva que vive la zona euro. Una situación de shocks financieros constantes que se materializan en militarizaciones de las constituciones nacionales y en horizontes vitales cada vez más oscuros. Más que bramar contra un capitalismo injusto -algo tan evidente como paralizante- debería ser el momento de hacer política de verdad, y generar a unos representantes que digan en las pocas instituciones democráticas de la UE lo que está pasando y lo que tiene que dejar de ocurrir. Una sincera explicación de todo esto al electorado -de la que nos han privado los principales partidos españoles- representaría el inicio de un camino de regeneración democrática. Quizá sean pocos los que quieren recorrerlo.
INMENSA DEMOSTRACIÓN DE PODER
Etiquetas: burbuja financiera, especulacion, europa | author: jose luis ochoaJuan Ignacio Bartolomé Gironella
Decano del Colegio de Economistas de Madrid (1984-1988)
Jorge Fabra Utray
Decano del Colegio de Economistas de Madrid (1981-1983)
Es la medida más suave que podía tomar”. La justificación del presidente del Gobierno al proponer, con el aplauso del PP, una reforma constitucional que condicionará durante décadas la política económica, nos deja perplejos. ¿Cuáles serían las alternativas menos suaves?
Desde la reunión del Consejo de Ministros de Finanzas de la UE, celebrada el 9 de mayo de 2010, el Gobierno ha ido tomando medidas a sabiendas de que incidirían negativamente en la crisis, que ralentizarían el crecimiento del PIB y aumentarían el paro, bajo el argumento de que se ve obligado a hacerlo. ¿Qué está pasando? La explicación, que parece contar con un consenso sorprendente, es que “los mercados”, orientados por las agencias de calificación de riesgo, castigan el déficit de las administraciones públicas con un aumento de las primas de riesgo e, incluso, con la amenaza de provocar la quiebra del Estado. Ante lo cual la UE exige reducciones drásticas del gasto público.
Lo asombroso es que se puede constatar sin dificultad que el origen del déficit no está en el incremento del gasto sino en la reducción de los ingresos públicos y que el volumen de la deuda pública española se mantiene en niveles muy aceptables. La parte esencial del gasto público va dirigida a la formación, a la sanidad, a la creación de infraestructuras, a la seguridad, a la cohesión social y territorial… son partidas necesarias para el funcionamiento eficiente de la economía y que, además, generan demanda efectiva en momentos en que la reducción de la demanda privada ostenta un protagonismo evidente en el origen y en la continuidad de la crisis.
SALVAN A LOS BANCOS PARA HUNDIR A LOS PUEBLOS
Etiquetas: bancos, burbuja financiera, capitalismo | author: jose luis ochoa
Juan Torres López
Cuando la banca provocó un desastre global los bancos centrales y las autoridades de todo el mundo se volcaron en su ayuda y no hubo problemas para proporcionarles casi gratuitamente billones de dólares para salvarlos. Además de las inyecciones de liquidez oficiales, se ha sabido que la Reserva Federal proporcionó en secreto 16 billones de dólares a grandes bancos de todo el mundo.
Cuando la crisis provocada por los bancos hizo un roto en las finanzas de los estados, las autoridades europeas y el Banco central Europeo los obligaron a financiarse en los mercados al interés que imponían los especuladores y la banca. En lugar de dedicar el dinero que recibían del Banco Central Europeo al 1% para financiar a empresas y consumidores, prestaron a los gobiernos a tipos mucho más altos, echando sobre las espaldas de sus pueblos una losa que terminó siendo insufrible. Solo España tiene previsto pagar, como poco, 27.000 millones de euros en 2011, si es que la factura no sube en los meses próximos.
Así hundieron a países como Irlanda, Portugal o Grecia y ahora, cuando esa deuda estatal se hace tan pesada que es posible que algunos bancos no puedan cobrarla porque ya están en peligro Italia o España, los banqueros reclaman de nuevo ayuda. Y allí están otra vez sus todopoderosos salvadores: el Banco Central Europeo, la Reserva Federal de EE UU, el Banco de Inglaterra, el Banco de Suiza y el Banco de Japón acaban de anunciar que volverán a dar a la banca europea todo el dinero que necesite. Para que siga extorsionando a los gobiernos y arruinando a los pueblos
Una muestra más de la infame y criminal discriminación de los poderosos que mueven los hilos del mundo a su antojo para favorecer siempre a los mismos.
Lo seguirán haciendo mientras las gentes de todo el planeta no salgan de una vez a las calles para poner fin a estas injusticias increíbles.
Cuando la banca provocó un desastre global los bancos centrales y las autoridades de todo el mundo se volcaron en su ayuda y no hubo problemas para proporcionarles casi gratuitamente billones de dólares para salvarlos. Además de las inyecciones de liquidez oficiales, se ha sabido que la Reserva Federal proporcionó en secreto 16 billones de dólares a grandes bancos de todo el mundo.
Cuando la crisis provocada por los bancos hizo un roto en las finanzas de los estados, las autoridades europeas y el Banco central Europeo los obligaron a financiarse en los mercados al interés que imponían los especuladores y la banca. En lugar de dedicar el dinero que recibían del Banco Central Europeo al 1% para financiar a empresas y consumidores, prestaron a los gobiernos a tipos mucho más altos, echando sobre las espaldas de sus pueblos una losa que terminó siendo insufrible. Solo España tiene previsto pagar, como poco, 27.000 millones de euros en 2011, si es que la factura no sube en los meses próximos.
Así hundieron a países como Irlanda, Portugal o Grecia y ahora, cuando esa deuda estatal se hace tan pesada que es posible que algunos bancos no puedan cobrarla porque ya están en peligro Italia o España, los banqueros reclaman de nuevo ayuda. Y allí están otra vez sus todopoderosos salvadores: el Banco Central Europeo, la Reserva Federal de EE UU, el Banco de Inglaterra, el Banco de Suiza y el Banco de Japón acaban de anunciar que volverán a dar a la banca europea todo el dinero que necesite. Para que siga extorsionando a los gobiernos y arruinando a los pueblos
Una muestra más de la infame y criminal discriminación de los poderosos que mueven los hilos del mundo a su antojo para favorecer siempre a los mismos.
Lo seguirán haciendo mientras las gentes de todo el planeta no salgan de una vez a las calles para poner fin a estas injusticias increíbles.
SOROS CIERRA SUS FONDOS Y SE RETIRA DEL MUNDO DE LA INVERSIÓN
Etiquetas: burbuja financiera, economia, pobreza | author: jose luis ochoa
J. Zuloaga
George Soros, el mítico inversor de los hedge fund, ha decidido cerrar sus fondos de inversión, que gestionaban 25.500 millones de dólares (17.740 millones de euros), y retirarse del mundo de la inversión.
Soros, que cumplirá 81 años la próxima semana, devolverá el dinero a sus clientes y gestionará tan sólo el suyo propio y el de su familia, según publica Bloomberg.
Keith Anderson, director de inversiones de Soros Fund Management, como se conoce a la gestora de Soros, ha anunciado que deja la firma de inversión como consecuencia de la decisión de su dueño.
Se rumorea que el anuncio hecho por Soros se debe a la llegada de nuevas regulaciones al sector de los hedge fund, que le iba a hacer estar mucho más controlado por la SEC, el supervisor de los mercados norteamericanos.
La nueva normativa, que entrará en vigor en marzo de 2012, obligará a todos los hedge fund con más de 150 millones de dólares gestionados a facilitar información de sus empleados, clientes, conflictos de interés y otras actividades, algo que está haciendo a muchos gestores alternativos a plantearse su estrategia.
Soros, que cumple 81 años la próxima semana, devolverá el dinero a sus clientes y gestionará el grupo suyo propio y el de su familia
"Queremos expresar nuestra gratitud a aquellos que han elegido invertir su capital con Soros Fund Management durante los últimos 40 años. Creemos que habrán sido recompensados durante este periodo de tiempo", señala la carta enviada por Soros a sus clientes.
En el puesto 46 de los más ricos del mundo
Este inversor, que figura como la 46º mayor fortuna a nivel mundial, se dio a conocer con su fondo Quantum (creado por el mismo en 1969) al provocar una devaluación de la libra esterlina en 1992, jugada con la que ganó 1.000 millones de dólares.
En la actualidad George Soros dedica su tiempo a la filantropía y a participar en foros de economía. De hecho, Soros fue uno de los cinco inversores que compareció en noviembre de 2008 ante el Congreso de Estados Unidos por las acusaciones de haber provocado la crisis, junto a Philip Falcone, Kenneth Griffin y Jim Simons.
Los hedge fund se encuentran en un momento óptimo después de haber captado la cifra récord de 62.000 millones de dólares durante la primera mitad de 2011, hasta situar su patrimonio por encima de los dos billones de dólares.
Y es que Soros se ha hecho de oro especulando y utilizando los resortes financieros que ofrece el sistema capitalista, pero al mismo tiempo detesta la actual configuración de la economía de libre mercado. Es más, es una especie de filósofo-financiero de izquierdas que postula la reforma del capitalismo, modelo que considera "poco ético".
George Soros, el mítico inversor de los hedge fund, ha decidido cerrar sus fondos de inversión, que gestionaban 25.500 millones de dólares (17.740 millones de euros), y retirarse del mundo de la inversión.
Soros, que cumplirá 81 años la próxima semana, devolverá el dinero a sus clientes y gestionará tan sólo el suyo propio y el de su familia, según publica Bloomberg.
Keith Anderson, director de inversiones de Soros Fund Management, como se conoce a la gestora de Soros, ha anunciado que deja la firma de inversión como consecuencia de la decisión de su dueño.
Se rumorea que el anuncio hecho por Soros se debe a la llegada de nuevas regulaciones al sector de los hedge fund, que le iba a hacer estar mucho más controlado por la SEC, el supervisor de los mercados norteamericanos.
La nueva normativa, que entrará en vigor en marzo de 2012, obligará a todos los hedge fund con más de 150 millones de dólares gestionados a facilitar información de sus empleados, clientes, conflictos de interés y otras actividades, algo que está haciendo a muchos gestores alternativos a plantearse su estrategia.
Soros, que cumple 81 años la próxima semana, devolverá el dinero a sus clientes y gestionará el grupo suyo propio y el de su familia
"Queremos expresar nuestra gratitud a aquellos que han elegido invertir su capital con Soros Fund Management durante los últimos 40 años. Creemos que habrán sido recompensados durante este periodo de tiempo", señala la carta enviada por Soros a sus clientes.
En el puesto 46 de los más ricos del mundo
Este inversor, que figura como la 46º mayor fortuna a nivel mundial, se dio a conocer con su fondo Quantum (creado por el mismo en 1969) al provocar una devaluación de la libra esterlina en 1992, jugada con la que ganó 1.000 millones de dólares.
En la actualidad George Soros dedica su tiempo a la filantropía y a participar en foros de economía. De hecho, Soros fue uno de los cinco inversores que compareció en noviembre de 2008 ante el Congreso de Estados Unidos por las acusaciones de haber provocado la crisis, junto a Philip Falcone, Kenneth Griffin y Jim Simons.
Los hedge fund se encuentran en un momento óptimo después de haber captado la cifra récord de 62.000 millones de dólares durante la primera mitad de 2011, hasta situar su patrimonio por encima de los dos billones de dólares.
Y es que Soros se ha hecho de oro especulando y utilizando los resortes financieros que ofrece el sistema capitalista, pero al mismo tiempo detesta la actual configuración de la economía de libre mercado. Es más, es una especie de filósofo-financiero de izquierdas que postula la reforma del capitalismo, modelo que considera "poco ético".
LAS AGENCIAS PRIVADAS DE CALIFICACIÓN DEL RIESGO, ANTE LOS TRIBUNALES
Etiquetas: burbuja financiera, crisis, economia, estafa, finanzas | author: jose luis ochoa
Gerardo Pisarello y Jaume Asens, en 'Sin Permiso'
Mientras más se agudiza la crisis en la periferia de la zona euro, mayor es la impresión de que sus principales causantes se han propuesto convertirse, sin práctica oposición, en sus grandes beneficiarios. La gran finanza no sólo no ha sido objeto de controles y sanciones efectivos, sino que ha visto reforzado su poder, convirtiéndose en una auténtica espada de Damocles que pende sobre el erario público, los ahorradores y las clases populares en general. En ese contexto, la admisión a trámite en la Audiencia Nacional de la querella penal contras las agencias de calificación de deuda impulsada por el Observatorio DESC, ATTAC y otras organizaciones sociales supone una pequeña grieta en este panorama sombrío. Por vez primera, Moody’s, Standard & Poors y Fitch deberán responder ante un tribunal español por la alteración del precio de la deuda pública y por la utilización ilegítima de información cualificada en beneficio propio (arts. 284 y 285 del Código Penal). Esta iniciativa debería verse, desde luego, como un intento de poner coto a la impunidad de los más fuertes, cuando la mayoría de instituciones públicas se ha rendido a la impotencia o ha optado por la complicidad. Pero también como la respuesta ante un modus operandi que, de no detenerse, acabará por arrasar no sólo con los endebles cimientos democráticos de nuestras sociedades sino también los derechos básicos de la mayoría de la población.
Para entender el papel de las grandes agencias en la crisis actual habría que distinguir dos momentos. El primero, notablemente retratado en documentales como Inside Job, de Richard Ferguson, tiene lugar hacia 2001 con el boom inmobiliario que tuvo especial intensidad en países como Estados Unidos, Irlanda o España. Entonces, el negocio de las agencias consistió en calificar al alza, previo pago por su asesoramiento, diferentes productos financieros de sus clientes. Muchos de esos productos eran hipotecas basuras y activos tóxicos sin respaldo real. Las agencias, sin embargo, les otorgaron la máxima calificación, facilitando así su difusión en los mercados secundarios. Si a mediados de 2006 sólo había nueve empresas en el mundo con la calificación máxima de triple A, en enero de 2008 el número de instrumentos financieros con esa nota pasaron a 64.000. Empresas como Enron o Lehman Brothers, e inversores como Bernard Madoff recibieron el visto bueno de las agencias hasta pocos días antes de declararse en quiebra. Estas operaciones permitieron a los ejecutivos de estas entidades y a las propias agencias enriquecerse de manera vertiginosa. Entre 2002 y 2006, por ejemplo, Moody’s duplicó sus ingresos y triplicó su cotización en bolsa. A cambio de ello, se fue generando una burbuja especulativa cuyo estallido aniquiló de un plumazo el derecho a la vivienda de miles de familias y condenó a muchas otras al desempleo.
Mientras más se agudiza la crisis en la periferia de la zona euro, mayor es la impresión de que sus principales causantes se han propuesto convertirse, sin práctica oposición, en sus grandes beneficiarios. La gran finanza no sólo no ha sido objeto de controles y sanciones efectivos, sino que ha visto reforzado su poder, convirtiéndose en una auténtica espada de Damocles que pende sobre el erario público, los ahorradores y las clases populares en general. En ese contexto, la admisión a trámite en la Audiencia Nacional de la querella penal contras las agencias de calificación de deuda impulsada por el Observatorio DESC, ATTAC y otras organizaciones sociales supone una pequeña grieta en este panorama sombrío. Por vez primera, Moody’s, Standard & Poors y Fitch deberán responder ante un tribunal español por la alteración del precio de la deuda pública y por la utilización ilegítima de información cualificada en beneficio propio (arts. 284 y 285 del Código Penal). Esta iniciativa debería verse, desde luego, como un intento de poner coto a la impunidad de los más fuertes, cuando la mayoría de instituciones públicas se ha rendido a la impotencia o ha optado por la complicidad. Pero también como la respuesta ante un modus operandi que, de no detenerse, acabará por arrasar no sólo con los endebles cimientos democráticos de nuestras sociedades sino también los derechos básicos de la mayoría de la población.
Para entender el papel de las grandes agencias en la crisis actual habría que distinguir dos momentos. El primero, notablemente retratado en documentales como Inside Job, de Richard Ferguson, tiene lugar hacia 2001 con el boom inmobiliario que tuvo especial intensidad en países como Estados Unidos, Irlanda o España. Entonces, el negocio de las agencias consistió en calificar al alza, previo pago por su asesoramiento, diferentes productos financieros de sus clientes. Muchos de esos productos eran hipotecas basuras y activos tóxicos sin respaldo real. Las agencias, sin embargo, les otorgaron la máxima calificación, facilitando así su difusión en los mercados secundarios. Si a mediados de 2006 sólo había nueve empresas en el mundo con la calificación máxima de triple A, en enero de 2008 el número de instrumentos financieros con esa nota pasaron a 64.000. Empresas como Enron o Lehman Brothers, e inversores como Bernard Madoff recibieron el visto bueno de las agencias hasta pocos días antes de declararse en quiebra. Estas operaciones permitieron a los ejecutivos de estas entidades y a las propias agencias enriquecerse de manera vertiginosa. Entre 2002 y 2006, por ejemplo, Moody’s duplicó sus ingresos y triplicó su cotización en bolsa. A cambio de ello, se fue generando una burbuja especulativa cuyo estallido aniquiló de un plumazo el derecho a la vivienda de miles de familias y condenó a muchas otras al desempleo.
LA QUERELLA CONTRA LAS AGENCIAS DE RATING SE INTERNACIONALIZA
Etiquetas: burbuja financiera, soluciones | author: jose luis ochoa
Pere Rusiñol, en 'Público'
El equipo de abogados que impulsa la querella criminal contra las grandes agencias de rating Standard & Poor's, Moody's y Fitch la registró formalmente ayer en la Audiencia Nacional. Es una iniciativa española, pero que nace ya internacionalizada: la querella presentada, de 55 folios, incorpora los aspectos básicos de las tres querellas impulsadas en EEUU con el apoyo de la Fiscalía y los abogados se coordinarán con el bufete alemán que dirige un caso análogo en Baja Sajonia.
Los querellantes sostienen que el "conflicto de intereses" de las tres calificadoras, denunciado por todos los grandes organismos internacionales (incluido el FMI), ha provocado decenas de millones de pérdidas al erario público y a los ahorradores. La querella reclama para los responsables de las tres grandes agencias, que copan el 90% del mercado mundial, penas de multa y de entre seis meses y cuatro años de cárcel por "alterar el precio de los mercados" en beneficio de sus clientes.
Aunque las sedes centrales de las tres agencias están fuera de España todas son aglosajonas, el caso no está sustentado sobre la jurisdicción universal, sino sobre los efectos directos en España: en el sobrecoste que ha tenido que pagar el Estado por la presión de "los mercados" y en las pérdidas sufridas por ahorradores que compraron productos basura que habían sido calificados con nota fantástica.
El equipo de abogados que impulsa la querella criminal contra las grandes agencias de rating Standard & Poor's, Moody's y Fitch la registró formalmente ayer en la Audiencia Nacional. Es una iniciativa española, pero que nace ya internacionalizada: la querella presentada, de 55 folios, incorpora los aspectos básicos de las tres querellas impulsadas en EEUU con el apoyo de la Fiscalía y los abogados se coordinarán con el bufete alemán que dirige un caso análogo en Baja Sajonia.
Los querellantes sostienen que el "conflicto de intereses" de las tres calificadoras, denunciado por todos los grandes organismos internacionales (incluido el FMI), ha provocado decenas de millones de pérdidas al erario público y a los ahorradores. La querella reclama para los responsables de las tres grandes agencias, que copan el 90% del mercado mundial, penas de multa y de entre seis meses y cuatro años de cárcel por "alterar el precio de los mercados" en beneficio de sus clientes.
Aunque las sedes centrales de las tres agencias están fuera de España todas son aglosajonas, el caso no está sustentado sobre la jurisdicción universal, sino sobre los efectos directos en España: en el sobrecoste que ha tenido que pagar el Estado por la presión de "los mercados" y en las pérdidas sufridas por ahorradores que compraron productos basura que habían sido calificados con nota fantástica.
EL TRABAJO 'PONZI' DE WALL STREET
Etiquetas: burbuja financiera, estafa | author: jose luis ochoa
José Blanco, en 'La Jornada'
Durante algunos días el rumor se extendió primero en los círculos financieros; más tarde en los medios: The New York Times tenía ya en su poder el informe de más de 600 páginas formulado por la FCIC (Financial Crisis Inquiry Commission), creada por el gobierno de Obama dentro de los primeros seis meses de su mandato, justamente para investigar y escribir sus conclusiones sobre el origen y el desarrollo de la crisis financiera en Estados Unidos, que rápidamente se extendió por el mundo, y que pronto también acabaría por convertirse en una crisis económica propiamente dicha.
El informe FCIC terminó saliendo a flote con un conjunto de conclusiones devastadoras. La estafa cometida por Bernard Lawrence Bernie Madoff, un delincuente encarcelado, antiguo corredor de bolsa, asesor de inversiones, non-executive chairman (especie de ejecutivo encargado de la visión de futuro) de la bolsa de valores NASDAQ, de quien se pensaba era el creador del mayor esquema Ponzi en la historia, se ha quedado chico.
Como se sabe un esquema Ponzi es un sistema de inversión que promete beneficios muy por encima de los que paga cualquier casa común de inversiones, sin una inversión real que la sustente, porque esos beneficios surgen de los últimos inversionistas, que al entrar en el negocio son quienes pagan a los que llegaron antes, formando una pirámide que en algún momento se derrumba; basta con que algunos de los primeros ahorradores retiren sus capitales, para que el castillo de naipes se derrumbe.
Durante algunos días el rumor se extendió primero en los círculos financieros; más tarde en los medios: The New York Times tenía ya en su poder el informe de más de 600 páginas formulado por la FCIC (Financial Crisis Inquiry Commission), creada por el gobierno de Obama dentro de los primeros seis meses de su mandato, justamente para investigar y escribir sus conclusiones sobre el origen y el desarrollo de la crisis financiera en Estados Unidos, que rápidamente se extendió por el mundo, y que pronto también acabaría por convertirse en una crisis económica propiamente dicha.
El informe FCIC terminó saliendo a flote con un conjunto de conclusiones devastadoras. La estafa cometida por Bernard Lawrence Bernie Madoff, un delincuente encarcelado, antiguo corredor de bolsa, asesor de inversiones, non-executive chairman (especie de ejecutivo encargado de la visión de futuro) de la bolsa de valores NASDAQ, de quien se pensaba era el creador del mayor esquema Ponzi en la historia, se ha quedado chico.
Como se sabe un esquema Ponzi es un sistema de inversión que promete beneficios muy por encima de los que paga cualquier casa común de inversiones, sin una inversión real que la sustente, porque esos beneficios surgen de los últimos inversionistas, que al entrar en el negocio son quienes pagan a los que llegaron antes, formando una pirámide que en algún momento se derrumba; basta con que algunos de los primeros ahorradores retiren sus capitales, para que el castillo de naipes se derrumbe.
¿HACIA DÓNDE VAMOS?
Etiquetas: bancos, burbuja financiera, globalizacion | author: jose luis ochoa
Santiago Carrillo
Estamos asistiendo a un espectáculo increíble, a una verdadera pesadilla: unos cuantos Gobiernos europeos elegidos democráticamente por sus pueblos que están mostrando una total impotencia, como acorralados por ese monstruo de cabeza y cuerpo opacos que denominamos enfáticamente los mercados y que en realidad no es otra cosa que el sistema financiero globalizado, precisamente el mismo que desencadenó la actual crisis mundial.
Después de Grecia, el sistema se está cebando en Irlanda. En este país, el Gobierno se resistió como gato panza arriba al plan de ajuste preparado por Bruselas. Pero en pocos días, acorralado, ha tenido que ceder "aceptando" el préstamo de 85.000 millones de euros que va a ir en su totalidad a las manos de los bancos irlandeses en quiebra y a través de estos va a llegar también a los bancos americanos, alemanes, ingleses, franceses y otros, asociados con aquellos. 85.000 millones dedicados a reforzar el sistema financiero global y que van a pagar con sangre y lágrimas los trabajadores y capas populares de Irlanda.
Estamos asistiendo a un espectáculo increíble, a una verdadera pesadilla: unos cuantos Gobiernos europeos elegidos democráticamente por sus pueblos que están mostrando una total impotencia, como acorralados por ese monstruo de cabeza y cuerpo opacos que denominamos enfáticamente los mercados y que en realidad no es otra cosa que el sistema financiero globalizado, precisamente el mismo que desencadenó la actual crisis mundial.
Después de Grecia, el sistema se está cebando en Irlanda. En este país, el Gobierno se resistió como gato panza arriba al plan de ajuste preparado por Bruselas. Pero en pocos días, acorralado, ha tenido que ceder "aceptando" el préstamo de 85.000 millones de euros que va a ir en su totalidad a las manos de los bancos irlandeses en quiebra y a través de estos va a llegar también a los bancos americanos, alemanes, ingleses, franceses y otros, asociados con aquellos. 85.000 millones dedicados a reforzar el sistema financiero global y que van a pagar con sangre y lágrimas los trabajadores y capas populares de Irlanda.
CÓMO EL SAQUEO DE WALL STREET SE CONVIRTIÓ EN POLÍTICA PÚBLICA
Etiquetas: burbuja financiera, causas, crisis | author: jose luis ochoaJoe Costello · · · · ·
“La operación rapaz perpetrada por la clase saqueadora se ha convertido en un asunto de política pública general. La clase saqueadora está utilizando la consumada transferencia de las pérdidas privadas (esto es: del fraude) a las cuentas públicas como mecanismo de extorsión sobre el conjunto de la economía para lograr que se le cancelen todas sus deudas.”
Gretchen Morgenson publicó un buen artículo a partir de la nueva documentación aparecida sobre el mayor crimen cometido en los últimos dos años por la clase saqueadora, el rescate de Wall Street mediante la inyección de ingentes cantidades de dinero público aportado por los contribuyentes para garantizar derivados financieros basura de AIG. Morgenson escribe:
Los documentos también indican que los reguladores hicieron caso omiso de las recomendaciones de sus propios asesores, que les animaban a forzar a los bancos a que aceptaran hacer constar como pérdidas sus transacciones con AIG, en vez de tener que cancelar la totalidad de las deudas de esos mismos bancos. Esta decisión ha costado miles de millones de dólares adicionales procedentes de los bolsillos de los contribuyentes. Además, se trata de una decisión incongruente con la dura posición precedente de la Casa Blanca, cuando en el año 2008 forzó a los acreedores de Chrysler a anotar pérdidas en sus balances cuando el sector público acudió al rescate del gigante automovilístico.
Pero lo mejor del texto no está sólo en lo que se refiere al rescate realizado de forma encubierta:
Cuando a finales de 2008 el sector público puso en marcha la operación de rescate del gigante hundido mediante un salvavidas de 182.000 millones de dólares, se requirió a AIG a que renunciara a sus derechos para presentar demandas contra diversos bancos –incluidos Goldman, Société Générale, Deutsche Bank y Merrill Lynch– en lo atinente a cualquier irregularidad acaecida con los seguros hipotecarios que estas entidades contrataran con anterioridad a explosión de la crisis.
Allí donde habla de irregularidades en realidad debería escribir la palabra fraude, algo que estaba –y sigue estando– enquistado en el sistema. El fraude es el principal mecanismo criminal en manos de la clase saqueadora. Yves Smith se zambulle a fondo en cómo se gestó el crimen y en sus autores. Es fundamental entender que la mayor parte de los actores del sector público no sólo fueron colaboradores necesarios de la clase saqueadora sino que estuvieron implicados hasta las trancas en esos tejemanejes. Chris Whalen, del Institutional Risk Analyst (IRA), ha contado cosas interesantes en un buen artículo sobre el “enemigo público nº 1”, Robert Rubin, del que escribe:
Cualquier persona razonable muy bien podría decir que Robert Rubin ha sido el arquitecto principal tanto de la crisis financiera, como de la magnífica estrategia seguida por Wall Street en punto a minimizar los daños políticos derivados de la crisis de las hipotecas basura. Desde su equivocada gestión de la política sobre el dólar del Tesoro de Estados Unidos a mediados de la década de 1990 y su rescate de México (ejecutado por Goldman Sachs y otros negociantes de Wall Street), así como el rescate de Citigroup y AIG en 2008, Rubin ha cumplido con creces las mayores expectativas que en el peor caso pudieran tenerse sobre hasta dónde puede llegar la doblez de nuestros servidores públicos.
Pasadas casi dos décadas desde su primera migración a Washington, parece que sigue llevando la batuta de la política financiera y económica de Estados Unidos con el pleno apoyo del Presidente Barack Obama. A través de sus marionetas preferidas –el secretario del Tesoro, Tim Geithner, y el zar de la política económica, Larry Summers–, Rubin ha pilotado la defensa de Wall Street tras la gran crisis.
La operación rapaz perpetrada por la clase saqueadora se ha convertido en un asunto de política pública general. La clase saqueadora está utilizando la consumada transferencia de las pérdidas privadas (esto es: del fraude) a las cuentas públicas como mecanismo de extorsión sobre el conjunto de la economía para lograr que se le cancelen todas sus deudas. En un artículo excelente, el profesor Hossein-Zadeh de la Drake University, escribe:
Nunca antes tan pocos operadores financieros de Wall Street (el mayor casino de la historia) y un puñado de jóvenes homólogos suyos diseminados por el mundo (y particularmente por Europa) habían hecho recaer una cantidad tan enorme de deuda sobre las espaldas de tantas personas.
No es completamente insólita la existencia de deuda exterior soberana y de impagos ocasionales de la misma. Lo que de veras resulta singular de la actual deuda soberana global es que mayoritariamente se trata de deuda privada convertida en deuda pública; es deuda acumulada por especuladores financieros que después se ha transferido al sector público para que la pagaran los contribuyentes en forma de deuda nacional. Una vez rescatados los banqueros salteadores [“banksters”] insolventes, han sido los sistemas públicos los que han incurrido, o casi, en situaciones de insolvencia, por lo que han exigido a sus ciudadanos que se estrechen el cinturón para saldar una deuda de la que no han sido responsables.
¡Tras transferir billones de dólares de deuda basura o activos tóxicos de los libros de contabilidad de los especuladores a los del sector público, los magnates financieros globales, así como sus representantes en el aparato estatal y en las grandes empresas de comunicación, ahora se encargan cumplidamente de responsabilizar al gasto social (esto es: a la ciudadanía) de la deuda y del déficit!
Esta deuda es ilegítima y debe rechazarse. Inyectar dinero en una economía que tiene un sistema financiero criminal no es la solución, y no importa cuánto dinero se le transfiera puesto que la economía seguirá en una situación moribunda. Los crímenes de mayor envergadura son los que se comenten a la vista de todo el mundo: su desmesura es su mejor blindaje. A la gente le resulta inconcebible que se produzca una actividad criminal a escala gigantesca. Pero éste ha sido el modo en el que durante el último cuarto de siglo ha perpetrado sus crímenes nuestra clase saqueadora, llegando al punto culminante con el colapso de la economía global y la transformación masiva de pérdidas privadas en deudas públicas. La clase saqueadora consiste en una sociedad que tiene sus sedes principales en Wall Street y el Tesoro de Estados Unidos, con muchas filiales repartidas por todo el sistema bancario y otras entreveradas en el sector público. Al final sólo se les podrá detener mediante un esfuerzo concertado de todo el pueblo estadounidense exigiendo la recuperación para sí propio del sector público y del control de su destino económico. Es indispensable llevar a la clase saqueadora ante los tribunales de justicia.
Joe Costello fue director de comunicación de la campaña presidencial de Jerry Brown en 1992; también fue consejero sénior de la campaña presidencial de Howard Dean en 2004
Visto en 'Sin Permiso'.
COTIZAR EN BOLSA
Etiquetas: burbuja financiera, finanzas | author: jose luis ochoaDe todos es conocida la voracidad de nuestro capitalismo financiero que, cual dios Cronos devorando a sus hijos, amenaza con seguir fagocitando y jibarizando todas y cada una de las realidades humanas. Se empezó con la economía (quiero decir, con la riqueza real) y la política, se siguió con la comunicación, el arte y el fútbol, y ahora se pasa al cine.
Las compañías de inversión Cantor Fitzgerald y Verania Networks van a comercializar productos bursátiles que permitirán especular con la taquilla de los estrenos o el tirón popular de un determinado actor.
Cantor Fitzgerald y Verania Networks afirman que los productores podrían usar este mercado para cubrir sus riesgos económicos en determinadas películas. Ante la polémica, el presidente de Cantor Exchange, Richard Jaycobs, afirmó que "si hay personas que compran acciones de Nike porque adoran sus zapatillas, por qué no van a poder invertir en las películas que les gustan".
¡Pues claro!
Según el directivo, cuando la bolsa de Nueva York inició la comercialización de futuros sobre los precios del crudo ninguna gran petrolera quería participar. Poco después se convirtieron en los principales actores del mercado. Jaycobs lo tiene claro: "Dentro de tres años, todos los grandes estudios de cine estarán participando".
Está claro: allí donde Manmona pueda extender su imperio, lo hará: Es algo así como la nueva reformulación de un imperativo metafísico que explique la realidad global: “todo lo que el capital pueda colonizar, debe hacerlo”. Y así, se empieza especulando con las divisas (aunque hundan la moneda de un país) y con el derecho humano a una vivienda, y se acaba llevando a los actores a la Bolsa.
Y yo sugiero: ¿por qué no proponer a nuestras parejas o a nuestros hijos, como productos financieros? Invirtamos en ellos (pero en Bolsa), por si fracasan. Por ejemplo: yo puedo capitalizar a mi mujer, vender acciones por su valor y que éstas vayan subiendo o bajando según la renta que me produzca (ella es muy apañada; sabe hacer trajes, coser perfectamente, bailar, entiende mucho de decoración, cocina de lujo, y un largo etcétera). ¿Y mis hijos? Pues anda que no son, ni nada, una buena inversión de futuro, con el inglés que saben.
¿Y por qué no cotizan en bolsa las religiones? ¡Pues anda que no da dinero eso ni ná! ¿Y los conciertos de música clásica? ¿Y las óperas? ¿Y las puestas de sol? Podemos vender entradas (o interesantes abonos) a la playa, para verlas, y ganaríamos mucho dinero. Lo único que hay que hacer es convencer al gobierno para que nos deje privatizar las playas con un decretazo, como decretó, por la cara, que se acabó la televisión analógica, y creo que la industria de la TV digital ha debido ganar algo de dinero con ello. Esto es la democracia, señora, la democracia.
¿Y la amistad? ¿Por qué no cotiza en bolsa? Al fin y al cabo, hay gente muy solitaria que pagaría por tener amigos. ¡Hay que ver lo que está perdiendo Dios Capital por culpa de las redes sociales en Internet, que proporcionan amigos gratis! ¡Qué lento y descuidado está el sistema (el mejor de los posibles, que dicen los liberales), que aún no ha hecho que coticen en bolsa el aire, la estrellas, la poesía, los orgasmos, las lágrimas de los bebés...!
En fin, voy a dejarlo, que creo que se me está yendo la pinza.
Visto en 'enfoca'
HEIDI Y LA CRISIS ECONÓMICA
Etiquetas: burbuja financiera, crisis | author: jose luis ochoaLa crisis financiera explicada de manera sencilla
Visto en 'Enfoca-enfócate'
Heidi es la propietaria de un bar en Berlín, que ha comprado con un préstamo bancario. Como es natural, quiere aumentar las ventas, y decide permitir que sus clientes, la mayoría de los cuales son alcohólicos en paro, beban hoy y paguen otro día. Va anotando en un cuaderno todo lo que consumen cada uno de sus clientes. Esta es una manera como otra cualquiera de concederles préstamos.
Nota: Pero en realidad, no le entra en caja ningún dinero físico.
Muy pronto, gracias al boca a boca, el bar de Heidi se empieza a llenar de más clientes.
Como sus clientes no tienen que pagar al instante, Heidi decide aumentar los beneficios subiendo el precio de la cerveza y del vino, que son las bebidas que sus clientes consumen en mayor cantidad. El margen de beneficios aumenta vertiginosamente.
Nota: Pero en realidad, es un margen de beneficios virtual, ficticio; la caja sigue estando vacía de ingresos contantes.
Un empleado del banco más cercano, muy emprendedor, y que trabaja de director en la sección de servicio al cliente, se da cuenta de que las deudas de los clientes del bar son activos de alto valor, y decide aumentar la cantidad del préstamo a Heidi. El empleado del banco no ve ninguna razón para preocuparse, ya que el préstamo bancario tiene como base para su devolución las deudas de los clientes del bar.
Nota: ¿Vais pillando la dimensión del castillo de naipes?
En las oficinas del banco los directivos convierten estos activos bancarios en "bebida-bonos", "alco-bonos" y "vomita-bonos" bancarios. Estos bonos pasan a comercializarse y a cambiar de manos en el mercado financiero internacional. Nadie comprende en realidad qué significan los nombres tan raros de esos bonos; tampoco entienden qué garantía tienen estos bonos, ni siquiera si tienen alguna garantía o no. Pero como los precios siguen subiendo constantemente, el valor de los bonos sube también constantemente.
Nota: El castillo de naipes crece y crece y no para de crecer, pero todo es camelancia; no hay detrás solidez monetaria que lo sustente. Todo son "bonos", es decir, papelitos que "representan" tener valor siempre y cuando el castillo de naipes se sostenga.
Sin embargo, aunque los precios siguen subiendo, un día un asesor de riesgos financieros que trabaja en el mismo banco (asesor al que, por cierto, despiden pronto a causa de su pesimismo) decide que ha llegado el momento de demandar a Heidi el pago de su préstamo bancario; y Heidi, a su vez, exige a sus clientes el pago de las deudas contraídas con el bar.
Pero, claro está, los clientes no pueden pagar las deudas.
Nota: ¡¡¡Porque siguen sin tener ni un céntimo!!! Han podido beber cada día en el bar porque "se comprometían" a pagar sus deudas, pero el dinero físico no existe.
Heidi no puede devolver sus préstamos bancarios y entra en bancarrota.
Nota: Y Heidi pierde el bar.
Los "bebida-bonos" y los "alco-bonos" sufren una caída de un 95% de su valor. Los "vomito-bonos" van ligeramente mejor, ya que sólo caen un 80%.
Las compañías que proveen al bar de Heidi, que le dieron largos plazos para los pagos y que también adquirieron bonos cuando su precio empezó a subir, se encuentran en una situación inédita. El proveedor de vinos entra en bancarrota, y el proveedor de cerveza tiene que vender el negocio a otra compañía de la competencia.
Nota: Porque los proveedores de vinos y cervezas también le fiaban a Heidi, creyendo que estaban seguros de que cobrarían con creces al cabo del tiempo. Como no han podido cobrar dado que el dinero no existe, la deuda de Heidi se los ha comido a ellos.
El gobierno interviene para salvar al banco, tras conversaciones entre el presidente del gobierno y los líderes de los otros partidos políticos.
Para poder financiar el rescate del banco, el gobierno introduce un nuevo impuesto muy elevado que pagarán los abstemios.
Nota: Que es lo que de verdad ha pasado. Con los impuestos de los ciudadanos inocentes, los gobiernos han tapado el agujero financiero creado por la estupidez de los bancos.
LOS ERRORES DE LAS POLÍTICAS LIBERALES
Etiquetas: burbuja financiera, crisis, gasto social | author: jose luis ochoaVicenc Navarro, en 'Público'
Cuando los economistas liberales hablan de la necesidad de hacer sacrificios con el objetivo de salir de la crisis, siempre proponen medidas que afectan predominantemente a las clases populares. En realidad, tal llamada al sacrificio es una constante en la construcción de Europa y del euro. Así, cuando se tomó la decisión por parte de las élites políticas y mediáticas del país, de que España entrara en la UE y en el euro, se tomaron una serie de medidas que afectaron significativamente al gasto público, incluyendo el gasto público social, un tipo de gasto, éste último, que es especialmente beneficioso para las clases populares. Sus pensiones, su sanidad, su educación, su vivienda social, sus servicios sociales y muchas otras transferencias y servicios públicos del estado del bienestar, son financiados con este gasto público. La reducción del déficit y de la deuda pública, exigida para que España entrara en el euro, se realizó no a base de aumentar los impuestos de los grupos más pudientes (que en realidad descendieron), sino a base de reducir el gasto público social, con lo cual el déficit de tal gasto por habitante entre España y el promedio de la UE-15 (el grupo de países con un nivel económico más próximo al nuestro) aumentó nada menos que un 24% durante el periodo 1995-2004.
El continuo retraso en el desarrollo del estado del bienestar de España (todavía hoy, a la cola de la UE-15) se agravó durante aquel periodo. La convergencia monetaria se realizó, pues, a costa de incrementar el déficit social de España con el promedio de la UE-15. Es también durante aquel periodo que las rentas del trabajo, como porcentaje de la renta nacional, disminuyeron considerablemente, mientras que las rentas del capital crecieron significativamente, y ello como consecuencia de la aplicación de políticas liberales que se convirtieron en las dominantes en la construcción de la Unión Europea y del euro. En realidad, la integración monetaria se utilizó para que las clases populares aceptaran hacer los sacrificios que aquellas élites liberales exigían. Como escribió recientemente el economista liberal Xavier Sala i Martín, “la excusa de que Europa lo requería fue muy útil para hacer las reformas” (La Vanguardia. 17.02.10), que naturalmente eran las reformas liberales.
Una situación idéntica se está dando ahora. Los mercados financieros especuladores están castigando a los países con elevados déficits (comenzando por Grecia, e incluyendo también a España), forzándoles a reducir sus gastos públicos. Y, como era de prever, los medios y economistas liberales están alabando y dando la bienvenida a estos mercados, pues así disciplinarán a los gobiernos que, con sus “exuberancias” de gasto público están poniendo al euro en peligro. Una vez más, se exige a las clases populares de estos países que hagan sacrificios, reduciendo su gasto público (incluyendo el social) para poder ahora salvar el euro y la UE, que están en peligro debido a los excesos de gasto de los países “periféricos”, como España. Como era de esperar, Sala i Martín recomienda que se use el mismo argumento, utilizando “la misma excusa”, para que las clases populares acepten apretarse el cinturón.
Hasta aquí la sabiduría convencional liberal. El mayor problema es que es errónea. Están proponiendo las mismas políticas de austeridad que el Presidente Hoover propuso para resolver la Gran Depresión, cuando lo que se necesita es precisamente lo contrario, tal como hizo el Presidente Roosevelt estableciendo el New Deal. El mayor problema que tienen España y Europa no es el déficit o la deuda pública, sino el desempleo y las enormes desigualdades de renta, consecuencia de las políticas liberales realizadas en los últimos treinta años, que han creado un enorme problema de falta de demanda interna (ver mi artículo “La ignorada causa de la crisis”, Público, 12.02.09). No es el déficit (y la deuda) del Estado el que está creando la recesión sino al contrario, es la recesión la que está creando el déficit. No es la exuberancia del gasto público lo que ha creado el déficit (en realidad, todos los países acusados de “exuberancia” en su gasto público social, incluyendo España, tienen el gasto público por habitante por debajo de la media de la UE-15). Es precisamente al revés. De ahí que la solución pase por estimular el crecimiento económico en España y en la Unión Europea mediante un crecimiento del gasto público orientado a crear empleo.
Esta situación es particularmente necesaria en España, donde históricamente el desempleo ha sido muy acentuado. Y una de las causas ha sido precisamente el escaso desarrollo del sector público. Si España hubiera tenido en 2006 (antes de que comenzara la crisis) el mismo porcentaje de la población adulta trabajando en el sector público que el promedio de los países de la UE-15 (España tenía un 13,35% y la UE-15 un 17,34% de población ocupada en el sector público sobre la población activa), hubiera tenido en aquel año una tasa de ocupación de la población en el mercado de trabajo mucho mayor y un desempleo mucho menor (4,52%). España tiene un enorme déficit de personal en los servicios públicos, y muy en especial en los servicios del estado del bienestar, de los cuales, las élites mediáticas y políticas no son conscientes, pues utilizan predominantemente los servicios privados.
La crisis en España ocurrió como consecuencia de la desregulación de los mercados financieros (favorecida por los economistas liberales) y su alianza con la altamente especulativa industria inmobiliaria, una alianza responsable de la burbuja inmobiliaria), que al estallar, determinó la crisis económica. Las clases populares y el mundo empresarial, que se habían endeudado hasta la médula, no pudieron conseguir crédito, y ello provocó la ralentización económica, el crecimiento del déficit y el aumento del desempleo. Decir que el déficit y la deuda provocaron la ralentización económica es una frivolidad, lo cual no es un obstáculo para que los medios continúen promoviéndola.
Una situación idéntica se está dando ahora. Los mercados financieros especuladores están castigando a los países con elevados déficits (comenzando por Grecia, e incluyendo también a España), forzándoles a reducir sus gastos públicos. Y, como era de prever, los medios y economistas liberales están alabando y dando la bienvenida a estos mercados, pues así disciplinarán a los gobiernos que, con sus “exuberancias” de gasto público están poniendo al euro en peligro. Una vez más, se exige a las clases populares de estos países que hagan sacrificios, reduciendo su gasto público (incluyendo el social) para poder ahora salvar el euro y la UE, que están en peligro debido a los excesos de gasto de los países “periféricos”, como España. Como era de esperar, Sala i Martín recomienda que se use el mismo argumento, utilizando “la misma excusa”, para que las clases populares acepten apretarse el cinturón.
Hasta aquí la sabiduría convencional liberal. El mayor problema es que es errónea. Están proponiendo las mismas políticas de austeridad que el Presidente Hoover propuso para resolver la Gran Depresión, cuando lo que se necesita es precisamente lo contrario, tal como hizo el Presidente Roosevelt estableciendo el New Deal. El mayor problema que tienen España y Europa no es el déficit o la deuda pública, sino el desempleo y las enormes desigualdades de renta, consecuencia de las políticas liberales realizadas en los últimos treinta años, que han creado un enorme problema de falta de demanda interna (ver mi artículo “La ignorada causa de la crisis”, Público, 12.02.09). No es el déficit (y la deuda) del Estado el que está creando la recesión sino al contrario, es la recesión la que está creando el déficit. No es la exuberancia del gasto público lo que ha creado el déficit (en realidad, todos los países acusados de “exuberancia” en su gasto público social, incluyendo España, tienen el gasto público por habitante por debajo de la media de la UE-15). Es precisamente al revés. De ahí que la solución pase por estimular el crecimiento económico en España y en la Unión Europea mediante un crecimiento del gasto público orientado a crear empleo.
Esta situación es particularmente necesaria en España, donde históricamente el desempleo ha sido muy acentuado. Y una de las causas ha sido precisamente el escaso desarrollo del sector público. Si España hubiera tenido en 2006 (antes de que comenzara la crisis) el mismo porcentaje de la población adulta trabajando en el sector público que el promedio de los países de la UE-15 (España tenía un 13,35% y la UE-15 un 17,34% de población ocupada en el sector público sobre la población activa), hubiera tenido en aquel año una tasa de ocupación de la población en el mercado de trabajo mucho mayor y un desempleo mucho menor (4,52%). España tiene un enorme déficit de personal en los servicios públicos, y muy en especial en los servicios del estado del bienestar, de los cuales, las élites mediáticas y políticas no son conscientes, pues utilizan predominantemente los servicios privados.
La crisis en España ocurrió como consecuencia de la desregulación de los mercados financieros (favorecida por los economistas liberales) y su alianza con la altamente especulativa industria inmobiliaria, una alianza responsable de la burbuja inmobiliaria), que al estallar, determinó la crisis económica. Las clases populares y el mundo empresarial, que se habían endeudado hasta la médula, no pudieron conseguir crédito, y ello provocó la ralentización económica, el crecimiento del déficit y el aumento del desempleo. Decir que el déficit y la deuda provocaron la ralentización económica es una frivolidad, lo cual no es un obstáculo para que los medios continúen promoviéndola.
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