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JAQUE MATE A LAS CAJAS

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Ninguna economía puede desarrollarse si no dispone de entidades dispuestas y capaces de financiar a sus empresas y familias

Juan Torres, en El Pais Andalucía

Es tremendo que el proceso que más daño hace y va a hacer en el futuro a nuestra economía se acepte como si nada, que casi nadie pida cuentas sobre él ni responsabilidades a sus causantes.

Me refiero a la desvinculación de las cajas de ahorros hasta ahora andaluzas de los intereses de nuestra tierra y que culminará muy pronto con la práctica desaparición de estas instituciones, al menos tal y como las hemos conocido hasta ahora.

A mí me parece que es algo de consecuencias demoledoras porque ninguna economía puede desarrollarse si no dispone de entidades dispuestas y capaces de financiar a sus empresas y familias con criterios de interés público y que no atiendan solo a su rentabilidad privada a la hora de dar crédito. Es más, la experiencia demuestra que las economías se condenan al atraso y a sufrir inestabilidad permanente cuando solo dependen de la financiación que proporciona la banca privada, porque, como dicen los premio Nobel de Economía Maurice Allais y Joseph Stiglitz, el capitalismo actual se ha convertido en una economía de casino o de amiguetes, y los bancos destinan el ahorro a la especulación antes que a la actividad productiva que crea riqueza y empleo.

EL ARTÍCULO DE JUAN TORRES CENSURADO

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El artículo de Juan Torres censurado:

"Es muy significativo que habitualmente se hable de “castigo” para referirse a las medidas que Merkel y sus ministros imponen a los países más afectados por la crisis.

Dicen a sus compatriotas que tienen que castigar nuestra irresponsabilidad para que nuestro despilfarro y nuestras deudas no los paguen ahora los alemanes. Pero el razonamiento es falso pues los irresponsables no han sido los pueblos a los que Merkel se empeña en castigar sino los bancos alemanes a quienes protege y los de otros países a los que prestaron, ellos sí con irresponsabilidad, para obtener ganancias multimillonarias.

Los grandes grupos económicos europeos consiguieron establecer un modelo de unión monetaria muy imperfecto y asimétrico que enseguida reprodujo y agrandó las desigualdades originales entre las economías que la integraban. Además, gracias a su enorme capacidad inversora y al gran poder de sus gobiernos las grandes compañías del norte lograron quedarse con gran cantidad de empresas e incluso sectores enteros de los países de la periferia, como España. Eso provocó grandes déficit comerciales en éstos últimos y superávit sobre todo en Alemania y en menor medida en otros países.

UNIDAD CIUDADANA

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Juan Torres López, en Público.es 

Hace ya cinco años que la crisis empezó a mostrarse con todo su vigor y que los economistas más críticos comenzamos a advertir de lo que se venía encima. Desde entonces hemos venido analizándola, haciendo propuestas constantes y señalando sus peligros y las circunstancias más favorables que había que tratar de crear para poder hacerle frente mejorando en la mayor medida de lo posible el bienestar de las personas. En un artículo que publiqué el 10 de septiembre de 2007 exponía la que me parecía que la verdadera naturaleza de la crisis y decía que había alternativas pero que no podrían llevarse a cabo “si los ciudadanos no son capaces de negar el estado de cosas actual, de imponer su voluntad sobre la de los mercados en donde gobiernan los poderosos y para ello es preciso no solo que sean conscientes de la naturaleza real de estos problemas económicos sino que tengan el poder suficiente para convertir sus intereses en voluntades sociales y éstas en decisiones políticas” (Diez ideas para entender la crisis financiera, sus causas, sus responsables y sus posibles soluciones). Mensajes parecidos, si no idénticos, divulgaron otros economistas, asociaciones, sindicatos y organizaciones de todo tipo.

Pero a pesar de saber desde el principio lo que iba a suceder y de disponer de suficiente información y de conocer las alternativas, lo cierto es que no se ha conseguido articular la fuerza social y política suficiente para frenar los recortes sociales y el desmantelamiento de la democracia.

A LA PATRONAL SE LE VE EL PLUMERO

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Juan Torres López, en 'publico.es'

La detención del anterior presidente de la patronal española, acusado ahora de blanqueo de dinero, alzamiento de bienes e insolvencia punible y tras una larga serie de escándalos empresariales protagonizados incluso bajo su mandato, es un buen motivo para reflexionar sobre el papel que los empresarios y sus dirigentes patronales desempeñan en nuestra sociedad.

En cualquiera que sea el sistema económico con el que uno se identifique (capitalismo, socialismo, comunismo…) la empresa tiene una función esencial. Entendida como la organización que se dedica a la producción de bienes y servicios no tiene sustituto posible en la inmensa mayor parte de los casos que conocemos, bien sea poniéndolos a disposición del mercado, del estado, de la colectividad por cualquier otro medio, o de alguna autoridad central. Es verdad que no es la única forma de obtenerlos pero sí que resulta prácticamente insustituible a poco que los procesos de producción se hagan algo complejos.

Sin embargo, la ignorancia y el papanatismo ideológico que tanto abundan han generado una confusión muy habitual que ha hecho que la empresa, y por ende la figura del empresario (o empresaria, porque creo que cuando se habla de empresas es cada vez más necesario subrayar el papel de las mujeres) sea muy mal comprendida y mucho peor apreciada. Tantos los izquierdistas de salón como los defensores fundamentalistas del capitalismo suelen identificar erróneamente a los empresarios con los capitalistas y más concretamente con el tipo de capitalismo que impera en cada época o en cada economía. Un error manifiesto porque es obvio que puede haber empresas en donde la propiedad no sea la privada o incluso empresas puramente capitalistas en donde los valores o la forma de gestión de los recursos predominantes no esté guiada exclusivamente por la avaricia o el afán de lucro. Una confusión aciaga y que tiene mucha más trascendencia de la que pudiera parecer cuando la difunden personas de gran influencia pública.

LA DEUDA EUROPEA ES IMPOSIBLE DE PAGAR

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¿Quién manda en el mundo? Juan Torres, economista crítico y uno de los dos autores -junto a Vicenç Navarro- de 'Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero' (Espasa) lo tiene claro: los grandes grupos financieros, los lobbys, los grandes inversores, las grandes fortunas y, en los últimos tiempos, "los acreedores, que son los que han impuesto sobre los demás una esclavitud en forma de deuda".

Ana Requena Aguilar, en 'eldiario.es'

ENTREVISTA AL ECONOMISTA JUAN TORRES

La idea principal del libro es que la democracia ha claudicado ante los poderes financieros o, al menos, que estos le han ganado la batalla a la política...

El mundo financiero ha ido consolidando unos privilegios tan grandes que hoy ya tiene un poder que le permite actuar como si fueran los amos del mundo y de esa manera se sobreponen a cualquier otro tipo de poder. Se están desmantelando las democracias en un sitio como Europa, que siempre habíamos considerado la cuna de la democracia. Lo que tratamos de explicar es que es el resultado, sobre todo, de un privilegio principal que es el que tienen los bancos de crear dinero fabricando deuda. Ese privilegio es responsable de todas las cosas que están pasando.

LOS AMOS DEL MUNDO Las armas del terrorismo financiero

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Nuevo libro de Vicenç Navarro y Juan Torres López

Juan Torres López, en 'Ganas de escribir'

Vicenç Navarro y yo acabamos de publicar un nuevo libro, ahora titulado Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero (Editorial Espasa). En el libro se explica de forma muy clara, para que puedan entenderlo incluso personas sin formación económica alguna, cómo a través de la posesión de dinero se ha ido gestando el poder de quienes se sienten ya como los amos del mundo. Explicamos la naturaleza del dinero, de la deuda, el origen, la función y el poder de los bancos, las responsabilidades de los gobiernos… y mostramos las consecuencias terribles que tiene la concentración tan elevada de la riqueza y del poder financiero en pocas manos que se da en nuestros días. Analizamos cómo se ha podido llegar a la situación en la que estamos y la forma en que los ricos se juegan el dinero de los demás en los casinos financieros, así como la forma en que practican un verdadero terrorismo financiero contra los pueblos. El libro termina con propuestas en positivo y con una recomendación muy clara que me gustaría reproducir aquí:

“Sabemos (…) cuáles son las alternativas que permitirían que las economías funcionasen mejor, a costa, claro está, del beneficio y de los privilegios de los de arriba. Conseguirlo, a estas alturas, no es cuestión solo de sabiduría económica sino, sobre todo, de disponer de suficiente decisión y poder. Y para alcanzarlo quizá lo fundamental sea aprender la lección de aquellas personas y grupos sociales que en circunstancias parecidas sufrieron el dominio de otros, aparentemente más poderosos que los trataban como si fueran sus amos. Ese fue el caso de la mencionada Rosa Park, y por eso cerramos este libro recordando una frase de sus memorias que nos parece que debería enseñarse a todas las mujeres y hombres desde pequeños: «Mientras más obedecíamos, peor nos trataban».

SE RIE DE ESPAÑA Y DE LOS ESPAÑOLES

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Juan Torres López, en Publico.es 

Leer las páginas económicas, o incluso solo las portadas, de los medios se está convirtiendo en un ejercicio de puro masoquismo: no hay manera de disimular el ridículo que está haciendo España.

Hace un mes que se aprobó el rescate de la banca española que según Rajoy resolvía el problema de nuestra economía y que mereció una surrealista felicitación del Rey Juan Carlos. En este tiempo ha habido cumbres y varias reuniones de los ministros de Economía pero hasta el momento no se han fijado ni las condiciones concretas, ni qué cantidad exacta se precisa, ni cuándo comenzará a ser efectivo. Se hacen declaraciones contradictorias diciendo un día blanco y otro negro pero siempre se insiste en lo mismo: hay que seguir rebajando gastos y derechos y reduciendo los ingresos de los trabajadores. Lo que era la solución resulta que lo ha empeorado todo y nadie, sin embargo da cuentas de ello.

Se han reído de nosotros. El objetivo es salvar a la banca alemana, que es lo que de verdad les interesa, pero quieren hacerlo con las máximas garantías y eso obliga a que el rescate sea uno definitivo, directamente sobre la economía española y con la garantía directa del Estado. El de los 100.000 millones para los bancos no era sino una salva porque resulta infumable: nadie puede entender que si es a los bancos a quien hay que rescatar se haga responsable de ello a los ciudadanos en su conjunto. Por eso, para provocar el grande, están dejando que nos precipitemos al abismo, no porque la cuantía de nuestra deuda pública sea excesiva, como dicen, sino porque nos atan de pies y manos y nos empujan ante los inversores. Simplemente haciendo lo que está haciendo el Banco Central Europeo, nada de lo que haría un banco central auténtico, bastará para que seamos intervenidos en poco tiempo y para que nuestra economía sea puesta bajo control directo y permanente de los acreedores alemanes. Queda muy poco tiempo para que las comunidades autónomas se declaren sin liquidez y para que el propio Estado, con tipos en los mercados superiores al 7% u 8% se reconozca incapaz de hacer frente a sus compromisos de pago. Esa es la secuencia inevitable que producen las medidas que se están tomando.

¿QUÉ HACEMOS EN EL EURO?

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Juan Torres López, en Sistema Digital

El PP y el PSOE han instaurado en España desde hace años la política de los actos de fe. Consiste en aceptar cuestiones muy importante para la vida económica y social porque sí, sin abrir ningún tipo de debate social y sin presentar a la ciudadanía el balance de sus ventajas e inconvenientes para que pueda decidir libremente en función de sus preferencias.

Uno de esos temas es la entrada y, sobre todo, la permanencia en el euro cuando nos está produciendo un daño tan inmenso.

Las ventajas de formar parte de una unión monetaria son indudables y máxime cuando está unida a un proyecto en principio tan atractivo y deseado como el de la unión de las naciones europeas. Pero es evidente que dejan de existir, o de dar un balance claramente positivo, si resulta que el marco institucional y normativo que regula el funcionamiento de la moneda única está mal definido, si sus objetivos no se fijan en beneficio del conjunto sino de una gran potencia que la domina o si sus efectos comienzan a producir un deterioro continuado del nivel de vida de la población.

A mi juicio eso es lo que ha venido ocurriendo pero sin que se haya debatido abiertamente y, por tanto, sin que haya visos de que se le vaya a poner remedio.

Técnicamente, el euro es un proyecto inmaduro y bastante imperfecto por lo que está condenado a producir grandes perturbaciones y quebrantos a la mayor parte de los países que lo conforman, o para ser más exactos, a los grupos más desprotegidos de la población de todos sus países.

RESCATE: SE CONSUMA EL ENGAÑO

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Juan Torres López, en 'publico.es'

Primero los gobiernos les crearon las condiciones para que financiaran una burbuja de crédito sin precedentes y con la que han ganado docenas de miles de millones de euros. Dictaron leyes de suelo para que los promotores les pidieran préstamos que financiaran construcciones en todas las esquinas de España, que irían quedándose vacías y sin vender cada vez en mayor número. Aumentaron las facilidades fiscales para promover las ventas y desincentivaron el alquiler y el consumo colectivo de servicios de ocio o residencia.

Solo de 2000 a 2007, los bancos multiplicaron el crédito total destinado a la actividad productiva por 3,1, el dirigido a la industria por 1,8, el de la construcción por 3,6 y por 9 el dirigido a la actividad inmobiliaria. Y eso que cada vez disponían de menos depósitos para generarlo: en 2000 la banca española recibía 1,43 euros en depósitos por cada euro que concedía a crédito, mientras que en 2007 solo 0,76 euros.

No contentos con los beneficios que les daba el negocio inmobiliario que condenaba al monocultivo a la economía nacional, impusieron políticas de bajos ingresos y recortes salariales para que las familias y pequeños empresarios vivieran en el filo de la navaja y tuvieran que endeudarse hasta las cejas.

HAY FINANZAS QUE MATAN EMPRESAS

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Juan Torres López, en 'Sistema Digital' 

El último número fuera de serie de la revista francesa Alternatives Economiques (nº 93, tercer trimestre de 2012) está dedicado a un tema que debería ser central en nuestras economías: ¿cómo salvar la industria?

Entre los artículos que contiene me gustaría destacar y comentar el del profesor Gabriel Colletis (La finance est-elle en train de tuer l’industrie?), quien así mismo ha publicado recientemente un libro de gran interés,L’urgence industrielle (Le bord de l’eau, 2012) en el que desarrolla, entre otras, las ideas que expone en este artículo.

Colletis señala con razón que la industria francesa, aunque yo creo que su juicio es perfectamente extrapolable a la española, incluso existiendo aquí hay problemas añadidos que no se dan en Francia, padece una enfermedad grave como consecuencia de las lógicas que imponen las nuevas formas de financiación de las empresas.

Lo que en su opinión ha ocurrido en los últimos años es que las empresas industriales (y creo que esto podría decirse igualmente de las de servicios) han debido recurrir a una financiación que responde a una lógica muy diferente a la tradicional. En lugar de que los capitales las financien buscando competitividad, mayor crecimiento y en función de las inversiones que debieran realizar para optimizar sus resultados y su posición en los mercados, lo están haciendo para aumentar su valor accionarial y así remunerar en mayor medida a los accionistas (razón por la cual retribuyen en gran parte a los directivos con acciones de la empresa).

HAY QUE SALVAR A ESPAÑA, PERO DE QUIÉN Y CÓMO

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Juan Torres López, en 'publico.es'

Desde que empezó la crisis, sus verdaderos causantes han conseguido evadir sus responsabilidades y hacer que quienes la sufren incluso se sientan como los culpables y que paguen sin rechistar los platos que otros han roto.

Los bancos españoles fueron los primeros responsables de lo que ha ocurrido en nuestra economía al haber financiado una burbuja inmobiliaria irracional y a una clase empresarial (si es que se la puede llamar así) que no ha hecho más que dar un pelotazo detrás de otro a base de endeudamiento, de favores administrativos, de empleo precario y de fraude fiscal.

Los bancos han sido el mecanismo utilizado para evadir impuestos y para sacar hacia paraísos fiscales miles de millones de euros, y han obtenido los beneficios más altos del planeta a base de engaños y mil modos de estafas que han arruinado a miles de familias, que ahora se desgañitan para tratar de paliar su quebranto en los juzgados sin que los gobiernos hagan nada por apoyarles.

Los bancos españoles endeudaron artificialmente a familias y empresas para hacer negocio fácil y se endeudaron ellos al mismo tiempo, dando lugar así al auténtico problema de deuda privada que tiene España en estos momentos.

Los bancos españoles utilizaron su dominio sobre los medios de comunicación para hacer creer que su situación era saludable y que no tenían problemas patrimoniales. Y gracias al poder político que vienen acumulando desde el franquismo, y que ahora se traduce en partidos políticos esclavos de los préstamos multimillonarios que les conceden sin obligarles a devolverles, consiguieron que se aprobaran las medidas necesarias para salir del hoyo en el que han dejado al sistema financiero por la vía de quedarse con el mercado que ocupaban las cajas de ahorros. Pero a costa de seguir sin financiar a empresas y consumidores y de sumir a la economía española en una verdadera depresión.

LA CRISIS EN EUROPA, O EUROPA COMO EL PROBLEMA

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Como en otros lugares del mundo, la crisis de 2007-2008 estalló en Europa con extraordinaria fuerza. El sistema financiero saltaba por los aires, docenas de bancos hasta entonces tenidos como baluartes de las finanzas más solventes quebraban dejando mostrar la fragilidad de unas estructuras patrimoniales forjadas en los últimos años a base de inversiones especulativas y operaciones arriesgadas, y con ellos cayeron como naipes las economías de sus diferentes países. Y como en tantos otros sitios, enseguida dejó ver también en Europa que no se trataba de una simple perturbación financiera sino que tras de ella se encontraban fracturas estructurales muy profundas: medioambientales, productivas, sociales, institucionales, ideológicas, políticas… De manera que era todo el sistema lo que en realidad estaba haciendo agua por distintas partes, aunque nadie hubiera querido darse por enterado.

La magnitud de los primeros impactos y del daño producido, como igualmente en tantos otros sitios, fue impresionante en términos de empresas y puestos de trabajo destruidos, activos y ahorros volatilizados, economía enteras desplomadas y sociedades que quedaban estupefactas ante el poder destructor de un tsunami que se llevaba todo por delante.

Pero enseguida la crisis comenzó a mostrar justamente en la Unión Europea un efecto devastador especial y mayor que en cualquier otro lugar del mundo. Cuando se había hecho creer que la operación de ingeniería socioeconómica más reciente y vanguardista de la historia, la unión monetaria europea, iba a ser la defensa más firme frente a las marejadas que asolaran el planeta, resultó que toda su arquitectura se resquebrajaba sin ser capaz de proporcionar cobijo seguro a los países que habían confiado en el euro o el entramado institucional de la Unión Europea como el mejor recaudo para hacer frente a las desventuras.

LAS CUENTAS CLARAS Y ALLÁ USTEDES

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Juan Torres López

El Gobierno español se propone realizar un ajuste presupuestario de 27.300 millones de euros en 2012 para reducir el déficit público y muchas personas se preguntan continuamente si eso es estrictamente necesario. Si, como dice el gobierno y la Unión Europa, eso es lo único que se puede hacer o si, en lugar de seguir ese camino y sufrir sus consecuencias tan lesivas para el bienestar, hay otras alternativas.

La respuesta es muy clara si se sabe que en ese mismo Presupuesto se contempla pagar una cifra aún más alta, exactamente 28.848 millones de euros, en concepto de intereses a los financiadores privados de la deuda.

Si en la Unión Europea hubiese un auténtico banco central, éste hubiera financiado al 0% al estado español (aunque no hubiera sido a cambio de nada sino imponiendo cualquier condición que se hubiera estimado conveniente para evitar esa deuda en el futuro), de modo que no habría que pagar esos intereses ni, por tanto, realizar el recorte de gasto.

Fíjense, entonces, la gran mentira que cuentan a la gente: le dicen que hay que recortar gastos sociales porque vivimos por encima de nuestra posibilidades, porque no hay recursos… y resulta que se recortan porque hay que pagar los intereses que cobran los bancos privados por llevar a cabo una financiación que podría realizar mucho más livianamente el Banco Central Europeo.

Se preguntarán entonces que por qué no hace eso el Banco Central Europeo y la respuesta es igualmente fácil. En los Tratados europeos y en sus estatutos se estableció que le está prohibido que financie a los gobiernos, con el único propósito de facilitar así el negocio de los bancos privados. A estos les da todo el dinero que le piden al 1% y con esa liquidez compran la deuda de los estados al 6%, al 7%, al 10% o a mucho más como ha ocurrido con Grecia en algún momento. Negocio redondo. Y, además, doble negocio redondo porque al recortar gastos públicos en educación, sanidad, pensiones, atención a la dependencia, etc. los servicios se deterioran y se fomenta su provisión mediante negocios privados. Beneficios para los de arriba, menos ingresos y peores condiciones de vida para los de abajo.

Así que la próxima vez vuelvan a votar a quienes defienden eso y a favor de los tratados europeos que lo imponen y no se les vaya a ocurrir ir a las manifestaciones o sumarse a las protestas y a la indignación que algunos tenemos por todo eso. Allá ustedes.

REPSOL NO ES ESPAÑA

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Juan Torres López, en 'Publico.es'

La única manera de entender las razones que provocan el furor con que el gobierno español, los medios de comunicación y tantos tertulianos de toda laya defienden a Repsol no puede ser otra que comprobar el amplio listado de ex autoridades del Estado, incluyendo actuales ministros, que han estado en su nómina, las miles de páginas y horas de su publicidad que financian a los medios y quién sabe qué otro tipo de influencias más inconfensables e inconfesadas.

Defender la españolidad de Repsol es algo demasiado forzado y olvidar que los que ahora lo hacen con tanto ímpetu fueron, en su gran mayoría, los que promovieron y llevaron a cabo la privatización de empresas que entonces sí que eran efectivamente españolas, no solo porque la totalidad o la inmensa mayoría de su capital era español, lo que quizá incluso sea lo de menos, sino porque la estrategia empresarial que perseguían respondía a intereses nacionales y no globales que apenas si repercuten en el progreso de España y en el bienestar de sus ciudadanos.

Desde que fue privatizada, Repsol tiene su cerebro y su alma puestos en otros lugares e intereses y no se puede decir que haya sido España en su conjunto quien se haya beneficiado de su actividad empresarial. Utiliza paraísos fiscales para tratar de tener aquí la menor carga fiscal posible, ha destruido empleo y a docenas de pequeñas y medianas empresas española al someterlas a condiciones de pagos draconianas a pesar de que cuenta con abundantes recursos financieros y liquidez suficientes.

LA TRAICIÓN

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Juan Torres López, en 'Ganas de escribir'

Imaginemos que por cualquiera de nuestras fronteras penetran unos cuantos batallones de tanques destruyendo a su paso fábricas y locales de empresas, hospitales, escuelas… y todo tipo de instalaciones e incluso produciendo daños personales a miles de individuos.

¿Qué pensaríamos si el Gobierno, en lugar de tratar de frenarlos disponiendo frente a ellos a los militares que juraron defender siempre la integridad de la Patria, se sometiera a sus dictados y permitiera que siguieran destruyendo nuestra riqueza?

Sin duda, creo yo, lo condenaríamos por felón y el pueblo tendría entonces todo el derecho a levantarse contra él y a imponer otro fiel y no traidor a la Nación y a los intereses de sus ciudadanos.

Salvando las distancias, eso es lo que viene pasando desde hace meses, no solo desde que Rajoy es Presidente del Gobierno.

No nos engañemos. Todo el mundo sabe que son intereses extranjeros y algunos nacionales espurios quienes están imponiendo medidas que destruyen nuestra riqueza. Solo una ingenuidad infinita puede hacer creer que esas medidas son el resultado del ejercicio libre de nuestro poder soberano como Nación. Por mucho que se disimule, como hace el Ministro de Guindos, cuando dice que se toman “por convicción”, es muy evidente que responden a una extorsión continuada de especuladores que ha llegado a ser calificada, con toda la razón, como “terrorismo financiero” por el Presidente de la Junta de Andalucía. Ex presidentes europeos nada sospechosos como Delors, Schmidt, Santer… han reconocido que son los mercados financieros quienes nos gobiernan. Y el propio Rajoy declaraba hace unos días que ni a él ni a sus ministros les gustaban los Presupuestos que han presentado.

AL CAPITALISMO NO LE SIENTA BIEN LA DEMOCRACIA

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Juan Torres López | en 'nuevatribuna.es'

El filósofo alemán Jürgen Habermas ha escrito en su último libro y repite en varias declaraciones públicas que en Europa se está desmantelando la democracia (Ver Georg Diez, A Philosopher's Mission to Save the EU). Un juicio muy fuerte del que se hacía eco compartiéndolo alguien nada sospechoso de radicalismo y que conoce bien el continente como el ex canciller alemán Helmut Schmidt (L'Allemagne dans et avec l'Europe, L'Economie politique n° 053 - janvier 2012).

No creo que se trate de palabras vacías sino de un proceso real, ya innegable aunque desearía que no llegue a ser imparable a corto y medio plazo.

Bastó con que el ex presidente Papandreu amagara con la convocatoria de un referéndum para que se le hiciese dimitir, o que Berlusconi sacara la cabeza frente a Bruselas para que igualmente saliera por la puerta chica de donde le habían puesto, para mayor o menor fortuna, los electores italianos.

Han sido dos auténticos golpes de estado de los que nadie quiere hablar y que se ha conseguido hacer pasar como si nada en los medios de comunicación y en los debates políticos. Y el reciente acuerdo con Grecia (si es que se le puede llamar así) es el punto final al régimen democrático en aquel país, toda vez que autoridades extranjeras se han hecho ya definitivamente con el poder de facto para decidir lo que les conviene a ellas y a los poderes financieros y económicos a los que representan, sean cuales sean la opinión o las preferencias de los ciudadanos griegos. ¿Quién puede decir hay democracia en aquel país?

No es la primera vez que hemos podido comprobar que la democracia, por limitada que sea, es un escollo a veces insalvable para poner en marcha las medidas que aseguren beneficios al capital. Las políticas neoliberales que ahora sufrimos en todo su esplendor fueron puestas por primera vez gracias a golpes de estado militares que sirvieron de experiencias para ir validando el tempo de las medidas de represión social y económica que iban a ser necesarias para consolidar el nuevo régimen de competencia y beneficio en las economías capitalistas. Y eso se hizo para frenar el poder creciente que el pleno empleo y el Estado de Bienestar habían dado a los trabajadores del mundo occidental.

LA CRUEL AGONÍA GRIEGA

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Juan Torres López, en 'Ganas de Escribir'

"Todo esfuerzo mío es una condena escrita"
Constantino Cavafis.
La ciudad. POEMAS CANÓNICOS (1895-1915).


Asistimos a un auténtico sacrificio en Europa. La lenta agonía a la que se está sometiendo cruelmente a los ciudadanos griegos no tiene otra razón que salvar los balances de la banca europea para iniciar después una nueva fase de conquista del capital privado en toda Europa.

Como es lógico y era de esperar, el sacrificio se disfraza de buenas palabras y argumentos para hacer creer que lo que en realidad se lleva a cabo es el "rescate" de Grecia para evitar su hundimiento inevitable. Pero no hay nada más lejos de la realidad.

Por si no había estado claro antes, el llamado segundo rescate griego ha puesto de relieve una vez más la verdadera intención de las autoridades europeas. Las mentiras se difunden con objeto de confundir, pero los datos contradicen la propaganda oficial. Ninguna de las medidas de ajuste puestas en marcha hace ya más de dos años por el gobierno griego a instancias de las autoridades europeas e internacionales ha funcionado. Como era predecible, porque en realidad no buscaban su recuperación ni podían conseguirla de ningún modo, la economía griega se ha seguido viniendo abajo, aunque ahora incluso más estrepitosamente: la actividad ha decrecido un 14% en lo que llevamos de crisis, lo que ha demostrado que los ajustes no son un remedio ante una recesión económica.

Y es lógico. Es verdad que Grecia traía de antes un mayor problema de deuda pública (entre otras razones por la corrupción de la dictadura de los coroneles, de las empresas que se lucraron con las Olimpiadas y por las trampas de Goldman Sachs liderado entonces en Europa por el actual gobernador del Banco Central Europeo), que hizo que la incidencia extraordinaria de la crisis financiera causada por la banca internacional fuese aún más grave en aquel país. Como ocurrió en otros países, el gobierno griego tuvo que afrontar una gran cantidad de gasto público suplementario a la vez que disminuían sus ingresos públicos como efecto del parón de la actividad económica, lo que originó la reciente espiral de endeudamiento.

LAS MENTIRAS DE BOTÍN

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Juan Torres López en 'Ganas de Escribir'

El título de este artículo puede parecer demasiado fuerte y yo mismo reconozco que lo es. Pero es que me resulta muy difícil creer que el dueño de uno de los bancos más grandes del mundo esté tan mal informado de lo que viene ocurriendo en la economía y las finanzas mundiales como para decir lo que acaba de decir sobre los culpables de la crisis. Puede ser que le suceda lo que el Premio Nobel Stiglitz dice que le pasa a los banqueros centrales, que no ven la realidad porque están muy ideologizados y solo leen aquello que corrobora sus ideas. Pero incluso así, suponiendo que las declaraciones públicas de Botín fueran simplemente el resultado de su ignorancia, lo cierto es que con ellas engaña a la gente. Y es por eso que me parece justo calificarlas como mentiras o patrañas.

Los culpables de la crisis son los bancos

Acaba de declarar Botín anunciando los resultados de su banco que los responsables de la crisis son los políticos porque "no han sabido manejar la situación" (Público, 31-01-2012, "Botín culpa a los políticos de la crisis mundial".

Es mentira. Incluso alguien tan poco sospechoso de izquierdismo como Warren Buffet, uno de las tres o cuatro inversores más ricos del mundo, lo dijo claramente: "Los bancos se han expuesto demasiado, han asumido demasiados riesgos. Así que el problema es evidentemente de los bancos. Son quienes tienen la culpa. No hay por qué echársela a nadie más" (El País, 25-05-2008,"Los bancos tienen la culpa".

Y esa es la verdad. Hoy día sabemos a ciencia cierta que los responsables últimos y directos de haber causado todo lo que ha pasado en la economía mundial han sido los bancos.

NO ES LA CRISIS, ES LA RESPUESTA QUE SE LE HA DADO

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Juan Torres López, en 'Sistema Digital'

Se comienza a extender en el entorno del Partido Socialista, en gran parte porque así lo afirman algunos de sus principales dirigentes, que la causa de la estrepitosa y desgraciada derrota del 22-M se debe a “la crisis“ y que lo necesario para superar la situación es que el partido retome de nuevo el ideario y la política socialdemócrata.

En mi modesta opinión ni el diagnóstico es certero, ni va a ser fácil que esa pueda ser la medicina adecuada.

La profunda desafección del electorado, e incluso de buena parte de la militancia socialista, hacia el gobierno no la ha provocado la crisis por sí misma sino, por un lado, la forma en que ésta se ha encarado y las respuestas que le ha ido dando y, por otro, la relación que el gobierno y el partido socialista han tenido con los ciudadanos en estos últimos tres años.

A pesar de que muchos altos responsables del partido sabían lo que estaba pasando, el partido socialista se presentó a las elecciones de 2008 como si nada estuviese ocurriendo y el propio presidente se dedicó durante meses a negar la existencia de una crisis que, sin embargo, aparecía como indisimulable para el resto de la ciudadanía, lo que le hizo perder de modo vertiginoso una credibilidad sin la que es muy difícil gobernar con éxito.

15-M: NO HAY DEMOCRACIA REAL SIN DEMOCRACIA ECONÓMICA

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Juan Torres López

“Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general” (Artículo 128 de la Constitución española)

El movimiento del 15-M ha puesto sobre la mesa un debate que se ha querido hurtar a la ciudadanía española durante los últimos treinta años: el de la imperfecta democracia existente en nuestro país.

Miles de personas claman en nuestras calles para exigir democracia real porque entienden, con razón, que no se sienten representados por el régimen bipartidista de hecho que la ley electoral vigente instituyó, principalmente, con el objetivo de excluir a la izquierda menos colaboracionista del escenario político. Porque entienden que la democracia es incompatible con la presentación de docenas de imputados en las listas electorales, con la opacidad en la financiación de los partidos, con la falta de control del patrimonio de quienes dicen servir a los intereses públicos, empezando por el del Jefe del Estado, o con las vergonzosas imágenes de parlamentarios ausentes de sus escaños mientras otros hablan cansinamente al aire. Y también, porque creen, porque creemos, que tampoco se puede hablar de democracia cuando la propiedad de los medios de comunicación se concentra cada vez más en manos de grandes grupos financieros o incluso de fondos especulativos para evitar que se conviertan en espacios para el debate público y a la información objetiva.

 

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