Estamos ante dos saberes de tono casi melancólico que insinúan frágiles esperanzas que nunca podrán fundamentar plenamente. Desde sus diferencias, ambos buscan, con similar tenacidad, el sentido de la vida
Manuel Fraijó, en El País
Con más frecuencia de la deseada tuvo que escuchar el filósofo y matemático Bertrand Russell la siguiente pregunta: “¿Qué le parece más importante, la ética o la religión?”. Con su habitual desparpajo y contundencia, dejó caer la siguiente respuesta: “He recorrido bastantes países pertenecientes a diversas culturas; en ninguno de ellos me preguntaron por mi religión, pero en ninguno de esos lugares me permitieron robar, matar, mentir o cometer actos deshonestos”.
De esta forma tan gráfica defendía Russell una tesis a la que dedicó no pocas energías: sin religión se puede vivir; sin ética, no. No será difícil estar de acuerdo con él. Pero probablemente él era consciente de que los mínimos éticos que señala —no matar, no robar, no mentir, no cometer actos deshonestos— nos llegan, también, como legado de grandes espíritus religiosos como Buda, Confucio, Moisés, Jesús o Mahoma. Es decir: la ética y la religión han tendido a darse la mano, a caminar juntas, a aunar esfuerzos. De hecho, el 83% de los seres humanos vincula su quehacer ético con su pertenencia a alguna de las 10.000 religiones existentes en nuestro planeta.
Esta decidida voluntad de cooperación no ha evitado roces y trifulcas entre ética y religión. Hace casi un siglo, en 1915, el filósofo neokantiano Hermann Cohen se propuso zanjar la secular contienda entre ética y religión. Su propuesta fue nítida: la religión tiene que disolverse en la ética. Sería, afirmaba, el mayor timbre de gloria de la religión. Es más: una religión será tanto más verdadera cuanto más capaz sea de inmolarse y desaparecer en la ética. Desembocamos así en la ética como criterio de verdad de la religión, la tesis que ya había anticipado Feuerbach, el crítico más severo de la religión: “La verdadera religión es la ética”.
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ECONOMÍA Y ÉTICA
Etiquetas: economia, ética | author: jose luis ochoa
Juan Torres López, en ganas de escribir
Es cada vez más frecuente que los problemas económicos se presenten como cuestiones técnicas cuya solución solo requiere la decisión de expertos, de “tecnócratas” o personas muy especializadas. Se evita que sea la gente normal y corriente la que decida sobre ellos porque se considera que no está preparada y que, por tanto, si decidiera podría ocasionar perturbaciones graves, un mal funcionamiento de la maquinaria económica, más o menos como sucedería si cualquiera de nosotros que no tuviese los conocimientos adecuados se empeñase en arreglar su reloj o cualquier aparato más o menos complicado.
Eso es lo que sucede, sobre todo, cuando se habla de cuestiones monetarias. De hecho, los bancos centrales (como en Europa el Banco Central Europeo) que son las máximas autoridades en esa materia y que disfrutan de un poder casi omnímodo, son desde hace tiempo independientes de los gobiernos o parlamentos y sus directivos se nombran haciendo creer a la gente que se trata de técnicos que no toman decisiones “políticas”. Equiparando, además, lo “político” a lo caprichoso de la gente o los gobiernos.
Pues bien, esta es una de las mentiras más grandes que acompaña al discurso y a la política económica de nuestro tiempo.
Es cada vez más frecuente que los problemas económicos se presenten como cuestiones técnicas cuya solución solo requiere la decisión de expertos, de “tecnócratas” o personas muy especializadas. Se evita que sea la gente normal y corriente la que decida sobre ellos porque se considera que no está preparada y que, por tanto, si decidiera podría ocasionar perturbaciones graves, un mal funcionamiento de la maquinaria económica, más o menos como sucedería si cualquiera de nosotros que no tuviese los conocimientos adecuados se empeñase en arreglar su reloj o cualquier aparato más o menos complicado.
Eso es lo que sucede, sobre todo, cuando se habla de cuestiones monetarias. De hecho, los bancos centrales (como en Europa el Banco Central Europeo) que son las máximas autoridades en esa materia y que disfrutan de un poder casi omnímodo, son desde hace tiempo independientes de los gobiernos o parlamentos y sus directivos se nombran haciendo creer a la gente que se trata de técnicos que no toman decisiones “políticas”. Equiparando, además, lo “político” a lo caprichoso de la gente o los gobiernos.
Pues bien, esta es una de las mentiras más grandes que acompaña al discurso y a la política económica de nuestro tiempo.
UN SINDIOS
Etiquetas: ética, transparencia | author: jose luis ochoa
Juan José Millás, en 'El País'
Desde que los ministros de Rajoy, en especial Montoro y Ana Mato, decidieron explicar didácticamente los porqués de la demolición del Estado, entendemos las cosas mucho mejor. He aquí un resumen, claro como el agua, de sus argumentos: Se pone precio a la sanidad para que continúe siendo gratuita y se expulsa de ella a determinados colectivos para que siga siendo universal. Se liquidan las leyes laborales para salvaguardar los derechos de los trabajadores y se penaliza al jubilado y al enfermo para proteger a los colectivos más vulnerables. En cuanto a la educación, ponemos las tasas universitarias por las nubes para defender la igualdad de oportunidades y estimulamos su privatización para que continúe siendo pública. No es todo, ya que al objeto de mantener el orden público amnistiamos a los delincuentes grandes, ofrecemos salidas fiscales a los defraudadores ambiciosos y metemos cuatro años en la cárcel al que rompa una farola. Todo este programa reformador de gran calado no puede ponerse en marcha sin mentir, de modo que mentimos, sí, pero al modo de los novelistas: para que la verdad resplandezca. Dentro de esta lógica implacable, huimos de los periodistas para dar la cara y convocamos ruedas de prensa sin turno de preguntas para responder a todo. Nadie que tenga un poco de buena voluntad pondrá en duda por tanto que hemos autorizado la subida del gas y de la luz a fin de que resulten más baratos y que obedecemos sin rechistar a Merkel para no perder soberanía. A no tardar mucho, quizá dispongamos que los aviones salgan con más retraso para que lleguen puntuales. Convencidos de que el derecho a la información es sagrado en toda democracia que se precie, vamos a tomar RTVE al asalto para mantener la pluralidad informativa. A nadie extrañe que para garantizar la libertad, tengamos que suprimir las libertades.
Desde que los ministros de Rajoy, en especial Montoro y Ana Mato, decidieron explicar didácticamente los porqués de la demolición del Estado, entendemos las cosas mucho mejor. He aquí un resumen, claro como el agua, de sus argumentos: Se pone precio a la sanidad para que continúe siendo gratuita y se expulsa de ella a determinados colectivos para que siga siendo universal. Se liquidan las leyes laborales para salvaguardar los derechos de los trabajadores y se penaliza al jubilado y al enfermo para proteger a los colectivos más vulnerables. En cuanto a la educación, ponemos las tasas universitarias por las nubes para defender la igualdad de oportunidades y estimulamos su privatización para que continúe siendo pública. No es todo, ya que al objeto de mantener el orden público amnistiamos a los delincuentes grandes, ofrecemos salidas fiscales a los defraudadores ambiciosos y metemos cuatro años en la cárcel al que rompa una farola. Todo este programa reformador de gran calado no puede ponerse en marcha sin mentir, de modo que mentimos, sí, pero al modo de los novelistas: para que la verdad resplandezca. Dentro de esta lógica implacable, huimos de los periodistas para dar la cara y convocamos ruedas de prensa sin turno de preguntas para responder a todo. Nadie que tenga un poco de buena voluntad pondrá en duda por tanto que hemos autorizado la subida del gas y de la luz a fin de que resulten más baratos y que obedecemos sin rechistar a Merkel para no perder soberanía. A no tardar mucho, quizá dispongamos que los aviones salgan con más retraso para que lleguen puntuales. Convencidos de que el derecho a la información es sagrado en toda democracia que se precie, vamos a tomar RTVE al asalto para mantener la pluralidad informativa. A nadie extrañe que para garantizar la libertad, tengamos que suprimir las libertades.
EL BCE MANTENDRÁ SU LÍNEA... NEOLIBERAL
Etiquetas: bancos, ética, neoliberalismo | author: jose luis ochoa
Alberto Garzón Espinosa
El próximo presidente del Banco Central Europeo (BCE) será Mario Draghi, italiano. Que sea de uno de los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España) podría hacer pensar erróneamente que estamos ante un cambio de rumbo en la institución que gestiona la política monetaria de la Unión Europea. En realidad Draghi es más de lo mismo, o incluso peor.
En unas declaraciones de hoy ha dejado claro que el principal objetivo del BCE deberá seguir siendo el control de la inflación y la vuelta a la normalidad, entendiendo esta como la ausencia de políticas “no estandar” como las que ahora siguen vigentes y escapan de la ortodoxia económica. Y nos estamos refiriendo a los déficits públicos especialmente. Draghi tampoco está de acuerdo con la reestructuración de la deuda griega, algo que Alemania e incluso el actual presidente del BCE habían sugerido. Además, cree firmemente en las privatizaciones masivas.
Pero quizás lo más llame la atención de Draghi sea su currículum. Fue vicepresidente de Goldman Sachs, el banco de inversión estadounidense, precisamente en los tiempos en los que éste participó activamente en la ocultación de las trampas contables del gobierno griego. Como recordaremos, la manipulación de dichas cuentas se encuentra en la base del comienzo del drama griego con su deuda pública. Y Goldman no sólo colaboró eficazmente sino que además aprovechó esa información para especular contra el propio gobierno al que ayudaba con intención de sacar aún más beneficios. Y en vez de haber sido perseguidos y juzgados los directivos de Goldman salieron impunes y, como en este caso, directamente hacia la cúpula del Banco Central Europeo. Para que luego digan que las élites financieras no saben lo que hacen.
El próximo presidente del Banco Central Europeo (BCE) será Mario Draghi, italiano. Que sea de uno de los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España) podría hacer pensar erróneamente que estamos ante un cambio de rumbo en la institución que gestiona la política monetaria de la Unión Europea. En realidad Draghi es más de lo mismo, o incluso peor.
En unas declaraciones de hoy ha dejado claro que el principal objetivo del BCE deberá seguir siendo el control de la inflación y la vuelta a la normalidad, entendiendo esta como la ausencia de políticas “no estandar” como las que ahora siguen vigentes y escapan de la ortodoxia económica. Y nos estamos refiriendo a los déficits públicos especialmente. Draghi tampoco está de acuerdo con la reestructuración de la deuda griega, algo que Alemania e incluso el actual presidente del BCE habían sugerido. Además, cree firmemente en las privatizaciones masivas.
Pero quizás lo más llame la atención de Draghi sea su currículum. Fue vicepresidente de Goldman Sachs, el banco de inversión estadounidense, precisamente en los tiempos en los que éste participó activamente en la ocultación de las trampas contables del gobierno griego. Como recordaremos, la manipulación de dichas cuentas se encuentra en la base del comienzo del drama griego con su deuda pública. Y Goldman no sólo colaboró eficazmente sino que además aprovechó esa información para especular contra el propio gobierno al que ayudaba con intención de sacar aún más beneficios. Y en vez de haber sido perseguidos y juzgados los directivos de Goldman salieron impunes y, como en este caso, directamente hacia la cúpula del Banco Central Europeo. Para que luego digan que las élites financieras no saben lo que hacen.
RODRIGO RATO Y SUS DOS COMPADRES DE BANKIA SE REPARTIRÁN MÁS DE DIEZ MILLONES DE EUROS
Etiquetas: bancos, ética | author: jose luis ochoaCarlos Carnicero
Acabamos de saber que Bankia, un banco que nace para recaudar los fondos de la casi quiebra de Caja Madrid, gestionada por Miguel Blesa, compañero de pupitre de José María Aznar, y por Rodrigo Rato, el hombre que salio huyendo de dirigir el Fondo Monetario Internacional porque tenía morriña, ha hecho públicas las retribuciones de sus directivos.
Rodrigo Rato y sus dos principales compadres José Luis Olivas y Francisco Verdú tendrán un sueldo de hasta 10,15 millones, a los que hay que añadir 196.000. Euros anuales más en el caso de Rodrigo Rato. Menos mal que Caja Madrid es una entidad con fines benéficos. Pero además pueden cobrar bonus.
La desvergüenza de la clase dirigente de la Banca española es proporcional a la hipocresía de un Gobierno que dice que va a cohesionar socialmente a los ciudadanos.
Piden sacrificios para todos, pero este gobierno socialista no es siquiera capaz de hacer una recomendación de austeridad a estos ejecutivos que ni siquiera son propietarios de los medios en los que trabajan. Ellos, los elegidos, son de una casta superior con la que no se atreve ni el gobierno, ni el PSOE ni los sindicatos.
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