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¿EL OCASO DE LA CLASE MEDIA?

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Juan Sobejano, en sintetia.com

No soy el primero ni seré el último que escriba sobre el tema. Y si se escribe es porque algo hay, algo se mueve en esa clase media a la que todos pertenecemos pero que parece que nunca volverá a ser igual. No voy a hacer historia ni sociología ni mucho menos economía, simplemente voy a dar mi visión personal de un fenómeno que creo que sí se está produciendo, el fin de la clase media tal y como la hemos conocido y su división en varios grupos desconectados socialmente entre sí.

La desaparición (o redefinición, como se prefiera) de esa clase media no es un hecho propio de la crisis que vivimos. Ya antes se veían signos claros de esos cambios sociales. En un libro de 2006 Massimo Gaggi y Edoardo Narduzzi hablan de El Fin de la Clase Media y el Nacimiento de la Sociedad de Bajo Coste. En su caso lo relacionan con un modelo económico en el que el bajo coste prima sobre otros criterios. En efecto, el factor precio incide de manera evidente en muchos sectores de nuestra economía, con todo lo que ello lleva aparejado. La reducción o mantenimiento de precios hace necesaria una mejor gestión de la empresa, más eficaz. Lamentablemente esa supuesta eficiencia siempre recae en la masa laboral, que o pierden empleo o pierden poder adquisitivo, potenciando la búsqueda de productos de bajo coste, lo que hace necesario potenciar ese sector, con lo que la rueda se alimenta a sí misma.

Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee, de la MIT Sloan School of Management, dicen, según publicó El Mundo hace unos meses, que hasta el año 2000 la evolución de las líneas de productividad y empleo iban paralelas, pero que a partir de entonces empiezan a separarse hasta que en el 2011 se produce el mayor desacople, y es en el momento actual cuando nos encontramos con un entorno de máxima productividad e innovación y pérdida de ingresos de la clase media y un desempleo creciente. Para David Autor, también profesor del MIT, una de las claves es que la tecnología está destruyendo empleos típicos de las clases medias, como los administrativos y muchos servicios profesionales, potenciando la creación en aquellos empleos que se ocupan de gestionar la tecnología, en muchos casos muy bien remunerados, o en aquellos enfocados a las relaciones humanas donde la tecnología no puede actuar, que suelen ser los que sufren una mayor presión en sus sueldos por la amenaza de esa tecnología.

ESPAÑA ESTÁ SECUESTRADA

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Juan Torres López, en 'ganas de escribir'

Supongo que la mejor expresión de la libertad de un país es la que efectivamente tienen sus ciudadanos. Y, desde ese punto de vista, creo que se puede decir que España no es libre. Al menos, desde mayo de 2010, cuando José Luis Rodríguez Zapatero cambió de política y puso a España a la orden de los capitales financieros y de sus representantes políticos mundiales.

 Desde entonces, los españoles no disfrutamos de libertad. Hemos podido votar sin coacciones, bien es cierto (aunque sin entrar en la naturaleza de la ley electoral, del desigual acceso a los medios o a la financiación, o en los privilegios de los distintos partidos en contienda por el voto), pero también lo es que no podemos evitar que nuestros representantes elegidos tomen decisiones manifiesta y materialmente contrarias a los programas que votamos, o que hagan lo que se comprometieron a no hacer cuando nos pidieron el voto. Cambiaron la Constitución sin consultarnos y aplican políticas opuestas a las que constan en sus programas electorales sin que tengamos manera de impedirlo.

El propio presidente Rajoy reconoció en el Parlamento que ni él ni los españoles somos libres, y la práctica totalidad de los demás diputados y diputadas lo asumió sin rechistar, sin reaccionar y sin que se les cayera la cara de vergüenza por aceptar en silencio una auténtica condición de simples mariachis.

CONCIENCIA SOCIAL Y COMPROMISO ECONÓMICO

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Andrés Esteban

Comienzo esta reflexión, realizando algunas constataciones sobre la situación actual: Si algo estamos aprendiendo en esta crisis sistémica y global (no hay que olvidar que una mayoría de la humanidad está en crisis desde hace tiempo) es que el poder financiero, siempre en la sombra, se ha hecho más visible, los focos mediáticos y sociales le han iluminado, pero su poder no ha mermado; al contrario, ha aumentado, se ha concentrado y se ha impuesto al poder político.

Otras de las evidencias es cómo ha calado la máxima capitalista de“ganar el máximo dinero en el menor tiempo posible” en el conjunto de la sociedad, llevándose por delante, cual tsunami, valores esenciales para la construcción de la sociedad.

También experimentamos cómo el dinero ha pasado de ser un instrumento al servicio de las personas y la comunidad a ser un fin en sí mismo; ayudado en gran medida, por otra condición que a veces olvidamos: a los bancos se les ha concedido el poder de crear dinero, dinero bancario, que ha sido el que se ha insuflado al sistema en los últimos años a gran escala, montando un auténtico casino de especulación financiera; desligando el dinero de la economía productiva.

Desde mi punto de vista, una de las máximas expresiones, en España, del poder financiero sobre el poder político la tenemos en la reforma de la constitución española, en 2011 con la modificación del artículo 135, estableciendo el concepto de "estabilidad presupuestaria" y la imposición de garantizar el déficit cero, con nefastas consecuencias.

 

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