Los bancos centrales mienten.
Eso es lo que hacen por costumbre y acabamos de vivir un ejemplo claro y evidente de ello.
Hace pocos días, el Banco Nacional de Suiza prometió que mantendría el tipo de cambio fijo euro / franco con la “máxima determinación”.
Pero este jueves 15 de enero, el banco central suizo sorprendió al mundo financiero abandonándolo abruptamente.
Hace más de tres años, el Banco Nacional de Suiza anunció que no permitiría que el franco suizo cayera por debajo de 1,20 por euro y ha gastado un montón de dinero defendiendo esa política.
Pero ahora que parece que la Unión Europea va a lanzar un programa de flexibilización cuantitativa muy robusto, el Banco Nacional de Suiza ha tirado la toalla y eso ha provocado una oleada de pánico en toda Europa.
El jueves 15 de enero, el franco suizo subió un asombroso 30% frente al euro y el mercado de valores suizo cayó un 10%. Y en todo el mundo, los inversores, los fondos de cobertura y los bancos centrales han ganado o han perdido, según el caso, enormes cantidades de dinero a medida que las tasas de cambio se desplazaban a un ritmo sin precedentes.
Eso es lo que hacen por costumbre y acabamos de vivir un ejemplo claro y evidente de ello.
Hace pocos días, el Banco Nacional de Suiza prometió que mantendría el tipo de cambio fijo euro / franco con la “máxima determinación”.
Pero este jueves 15 de enero, el banco central suizo sorprendió al mundo financiero abandonándolo abruptamente.
Hace más de tres años, el Banco Nacional de Suiza anunció que no permitiría que el franco suizo cayera por debajo de 1,20 por euro y ha gastado un montón de dinero defendiendo esa política.
Pero ahora que parece que la Unión Europea va a lanzar un programa de flexibilización cuantitativa muy robusto, el Banco Nacional de Suiza ha tirado la toalla y eso ha provocado una oleada de pánico en toda Europa.
El jueves 15 de enero, el franco suizo subió un asombroso 30% frente al euro y el mercado de valores suizo cayó un 10%. Y en todo el mundo, los inversores, los fondos de cobertura y los bancos centrales han ganado o han perdido, según el caso, enormes cantidades de dinero a medida que las tasas de cambio se desplazaban a un ritmo sin precedentes.



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