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EL ÓRDAGO DE LOS MILLENNIALS

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- No les gustan los bancos ni las hipotecas ni los coches y pocos se casan
- La generación de 18 a 33 años impone una nueva forma de consumir a la que las marcas no acaban de adaptarse


Miguel Ángel García Vega, en El País

“Eso es lo que eres tú. Eso es lo que sois todos... toda la gente joven que ha luchado en la guerra. ¡Sois una generación perdida!”. La escritora Gertrude Stein le contó a Ernest Hemingway que ese reproche se lo había espetado el dueño de un taller de coches a uno de sus empleados que tardaba en una reparación. Era París, a principios de los años veinte del siglo pasado. Desde entonces, periodistas, sociólogos y narradores han intentado etiquetar —con la perseverancia taxonómica de un botánico— a las sucesivas generaciones, como si de esta manera fuera más fácil entenderlas. Baby Boom, generación X, Y, Silenciosa o Ni-Ni.

Sin embargo, nunca los analistas se habían enfrentado a una generación tan difícil de leer como la de los millennials (los que ahora tienen entre 18 y 33 años). Un grupo de 80 millones de personas en EE UU y algo más de ocho millones en España, y que en 2025 supondrá, vaticina la consultora Deloitte, el 75% de la fuerza laboral del mundo. Una generación que, según Boston Consulting Group (BCG), tiene un poder de compra, solo en el país de las barras y estrellas, de 1,3 billones de dólares (933.530 millones de euros). Pero que, sin embargo, está comprando muchos menos coches o pisos que sus antecesores. Un grupo que alarga la adolescencia hasta los 40 años, que viaja a través de los smartphones, que afronta un paro sin precedentes, que desconfía de los bancos, que prefiere ganar menos pero trabajar en empresas que no suenen a codicia y que, desde luego, no pretende hipotecarse la vida para comprar una casa.

LAS MANOS QUE MUEVEN LAS BOLSAS

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El patrimonio en poder de los fondos de inversión y de pensiones alcanza su récord y ya equivale al 75% del PIB mundial

David Fernández, en El País

Hay expresiones que quedan marcadas a fuego en el imaginario colectivo. La crisis ha parido un nuevo concepto: “los mercados”. Esta idea un tanto difusa tiene diferentes acepciones, según convenga al político de turno. Los mercados especulan cuando rechazan nuestros activos, y son oráculos en posesión de la verdad si nos confían su dinero. Pero, ¿quién conforma los mercados? Los flujos de capitales que fijan los precios de los activos pertenecen a una amalgama de inversores de perfiles y objetivos muy heterogéneos, pero que no son anónimos.

La primera obra en la que se describen las operaciones en Bolsa se denomina Confusión de confusiones y fue escrita en Ámsterdam en 1668 por un judío de origen cordobés, José de la Vega. El libro es un diálogo entre un filósofo, un mercader y un accionista en el que se describe el negocio de las acciones, “su origen, su etimología, su realidad, su juego y su enredo”. Cuatro siglos después, estos son los jugadores que dominan el tapete bursátil:

Fondos de inversión y fondos de pensiones. “Si las sociedades de inversión colectiva invirtieran solo en renta variable, podrían comprarse todas las compañías cotizadas del mundo”. Mariano Rabadán, presidente de Inverco, ilustra de esta forma tan gráfica la potencia de tiro de los principales protagonistas de los mercados. A finales de 2013, el patrimonio bajo gestión de los fondos de inversión en todo el mundo se situó en 22,1 billones de euros, y el de los fondos de pensiones, en 18,1 billones. Entre ambos manejan un patrimonio de 40,2 billones, equivalente al 75,5% del PIB mundial. Se trata de un 31% más del dinero que acumulaban antes del estallido de la crisis en 2007, según la Asociación Internacional de Fondos de Inversión (IIFA, por sus siglas en inglés).

WALL STREET EN MÁXIMOS HISTÓRICOS. CIERRA LOS OJOS Y NO PREGUNTES

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Guru Huky, en Gurus Blog


Hay días que en los mercados en que parece que las noticias malas no se han publicado. Hoy El selectivo Dow Jones de Industriales de la Bolsa de Nueva York escalaba al cumplirse la primera hora de negociación en Wall Street por encima del umbral de los 15.000 puntos impulsado, mientras que el S&P 500 superaba por primera vez en la historia los 1.600 puntos.

De récord en récord y tiro porque me toca. ¿Que noticias hemos tenido hoy?

Bueno, la noticias a priori positiva ha sido el buen dato de empleo del mes de abril en los EEUU. La economía estadounidense generó 165.000 nuevos puestos de trabajo, frente a los 140.000 previstos por el consenso del mercado. En principio debería ser una buena noticia, una señal de que la economía en EEUU se está recuperando. Y he dicho en principio, porque el buen dato del empleo, también podría tener para los inversores otra lectura no tan positiva ya que si el empleo sigue mejorando el fin de los estímulos monetarios termonucleares de la FED podrían estar un poco más cerca. Si los mercados hoy hubieran bajado, nos habrían vendido que ha sido por esta segunda derivada, pero como suben pues se vende pues nos quedamos sólo con la primera derivada, más empleo en EEUU, mejora de la economía, alegría.

Otros datos en EEUU no eran tan positivos: Los pedidos de fábrica estadounidenses han caído más de lo esperado en marzo (-4%) y el ISM no manufacturero caía por encima de las previsiones hasta 53,1. Pero hoy parece que no importaba.

EL HAMBRE COTIZA EN BOLSA

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La sequía en los mercados financieros ha volcado a ciertos inversores en las materias primas. Fondos de alto riesgo y bancos influyen ahora en lo que vale el pan en Túnez, la harina en Kenia o el maíz en México. El Banco Mundial hace sonar la alarma por la explosión de los precios alimentarios

H. Knaup, M. Schiessl y A. Seith

La sala en la que se reparte la comida del mundo parece cualquier cosa menos apetitosa. En la Bolsa de Chicago hay trozos de papel y vasos de cartón por todas partes, hombres sudorosos con chaquetas de colores chillones van de un lado a otro, gesticulan, gritan y se enzarzan en peleas por los contratos de semillas de soja, carne de cerdo o cereales.

Aquí, en la sala de negociación de la mayor Bolsa de materias primas del mundo se decide sobre los precios de los alimentos, y con ellos sobre el destino de millones de personas. El hambre del planeta se organiza aquí, además de la riqueza de unos pocos.

Para Alan Knuckman no hay mejor lugar en el mundo: "Esto es el capitalismo en estado puro", comenta este experto en materias primas, con una cara que se ilumina como la de un chiquillo; quizá porque nunca ha dejado de jugar. Hace 27 años que trabaja aquí. Al principio por cuenta de agencias intermediarias, pero pronto fundó la suya y ahora es analista en Agora Financials, una consultoría de inversiones en materias primas. "Estoy aquí para hacer dinero", comenta.

LO DE PORTUGAL NO ES UN RESCATE

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Alberto Garzón Espinosa

Pues eso, que no es a Portugal a quien se está rescatando. Se está rescatando a los inversores privados que además de tener títulos de deuda pública muy lucrativos tienen miedo a que finalmente éstos resulten incobrables. Cuando dicen Portugal, por lo tanto, no están queriendo decir “la ciudadanía de Portugal” porque resulta obvio que, precisamente, es esta ciudadanía la que va a rescatar con su pérdida de derechos a los otros, esto es, a esos ricos inversores que temen no poder ser más ricos en el futuro.

Ya sabemos que los Estados se endeudaron como consecuencia de la crisis, para revitalizar la economía y para salvar a los bancos. La deuda pública de Portugal antes de la crisis, en 2006, era del 63′9%, y ahora, tras la crisis, es del 93%. No excesivamente alta en cualquier caso, pues la deuda alemana es del 83′2%, la belga del 96′8%, la italiana del 119% y la española del 60′1%. Así pues, el endeudamiento es posterior a una crisis cuya responsabilidad reside fundamentalmente en la banca privada y otras instituciones financieras.

Y el endeudamiento no era ni azaroso ni gratuito. No era azaroso porque en realidad fue la lógica consecuencia de una disminución de los ingresos (la mayor parte provenientes de los impuestos a la actividad económica, por lo que en épocas de crisis disminuyen) y un crecimiento de los gastos (por lo ya comentado: rescate bancario y planes de estímulo). Y no fue gratuito porque alguien tenía que prestar ese dinero y lo iba a hacer como negocio, es decir, esperando una rentabilidad por dejarle dinero al Estado. Y esos agentes fueron las mismas entidades financieras rescatadas a lo largo de todo el mundo.

JUEGOS DE BOLSA

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Ignacio Escolar

Volvamos a Keynes: “Los mercados pueden mantener su irracionalidad más tiempo del que tú puedes mantener tu solvencia”. La cita tiene más de medio siglo pero la racionalidad de la bolsa no ha mejorado; al revés. ¿Qué son hoy los mercados? Piensa en el Skynet, de Terminator; en el Hal 9000, de Una odisea en el espacio; en el Deep Blue que derrotó a Kasparov. Más de la mitad de todo el dinero que cada día mueve la bolsa de Nueva York lo gestionan máquinas según algoritmos automatizados. El resto lo completan brokers puestos de cafeína persiguiendo su bonus; la versión ciborg de los viejos Mad Men. El mercado gira entre la cafeína y el algoritmo, al ritmo de los impulsos ultrarrápidos y caóticos que imponen estos programas de ordenador.

 

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