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ALGUNAS IDEAS PARA PASARTE A LA OTRA ECONOMÍA

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Tiramos de tópicos aprovechando el inicio del año nuevo y os dejamos un listado de buenas intenciones a través de las que puedes apostar por otra economía. La que nos gusta. La que tiene a las personas en el centro. Esa.

El Salmón Contracorriente

Pásate a la Banca Ética

Salva Solano preguntaba a principios de diciembre: ’¿Todavía tienes tu dinero en uno de "esos" bancos?’. Si deseas que tus ahorros se ajusten a una economía real y evitar que las entidades tradicionales especulen con ellos, entonces pásate a la banca ética. En España puedes elegir entre dos modelos: las que están supervisadas por el Banco de España y cuentan con un organigrama tradicional, como Triodos Bank o Colonya Caixa Pollença, o por bancas cooperativas o ciudadanas. La organización en las últimas es asamblearia y el voto de cada usuario vale igual, con independencia del capital invertido. Como ejemplos, Fiare (que recientemente ha obtenido la ficha bancaria), Coop-57 y Oikocredit.

Cambia tu concepción del consumo

El mantra de una supuesta necesidad de crecimiento económico basado en el consumo se cuela a diario en nuestras vidas a través de los medios de comunicación. Al final, casi terminan por convencernos de que, para salir de la crisis, es necesario que consumamos. No nos muestran, sin embargo, la otra parte de la historia: las consecuencias que para el medio ambiente, pero también para el bolsillo de la ciudadanía, tiene esta supuesta y más que dudable "solución".

María Atienza nos mostró el poder que el consumidor tiene como grupo y proponía una democratización a través de los grupos de consumo. Según Atienza, "la acción de consumir es un acto de decisión (y elección) que lleva implícita una connotación social, económica y medioambiental".

ENTREVISTA A FRANCISCO MALLÉN (Fiare Aragón)

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en Zaragoza Activa

Francisco Mallén es voluntario y, elegido por la asamblea de socios, es el responsable del grupo territorial de Aragón de la Banca Ética Fiare. El próximo jueves vendrá a Zaragoza Activa para hablarnos de formas de financiación alternativa, pero antes queríamos entrevistarle porque él es #inteligenciasocial.

¿Qué es Fiare?

Fiare es un proyecto de participación ciudadana que quiere promover un modelo bancario alternativo, intermediando entre ahorradores que quieren dar buen usa a su dinero y proyectos de impacto social positivo que necesitan crédito. Para hacer eso, hemos fundado un banco cooperativo, que cumple todos los requisitos del Banco de España.

En Fiare os definís como la banca que busca “formas de hacer economía al servicio de las personas”…

Se refiere sobre todo al impacto positivo de los proyectos que financiamos, a la forma participativa de tomar las decisiones y al conjunto de propuestas económicas que defendemos. Todo ello contribuye a una mayor conciencia del hecho económico en cada persona y a retomar el valor de nuestras decisiones como ciudadanos y ciudadanas.

EN SEPTIEMBRE DE 2014 ESTARÁ OPERATIVA LA BANCA ÉTICA EN BILBAO

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ENTREVISTA A PERU SASIA - CONSEJERO DE BANCA ÉTICA EN FIAREARAGÓN

Diez años de recorrido han abierto las puertas para que la Banca Ética Fiare, integrada en la Banca Ética Popolare de Italia, empiece en 2014 a operar en el Estado español como una cooperativa de crédito más. En Bilbao, abrirá en setiembre de 2014 y «llegaremos hasta donde quiera la ciudadanía».

«Empezamos a trabajar en este proyecto en 2000, 2001 y 2002 en plena expansión económica. Nadie ponía en duda el modelo de cajas ni nadie veía fragilidad en el modelo cooperativo. Pero rascabas un poco y eso no era verdad, como se ha demostrado»

¿Qué balance realiza de este año que finaliza para Banca Ética Fiare?

2013 es una fase de cierre para Fiare. En nuestra historia hablaremos de un antes y un después de 2013, sin duda. Este año ha supuesto la culminación de la fase de articulación sociopolítica del proyecto. Le dimos prioridad para crear una red ciudadana comprometida con otro modelo de hacer banca. Y ese proceso venía de una operativa incipiente de lo que queremos ser: una entidad de crédito.

"LA BANCA CREÓ LA CRISIS Y NOS IMPIDE SALIR DE ELLA"

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ENTREVISTA A JOAN RAMÓN SANCHÍS

Visto en 'lejosdeltiempo.wordpress.com'

Joan Ramón Sanchis Palacio, Catedrático de Organización de Empresas de la Universitat de València, denuncia la avaricia patológica de la banca actual para pedir un giro radical hacia un modelo financiero próximo, transparente y ético

Joan Ramon Sanchis Palacio acaba de publicar “ La banca que necesitamos“, todo un alegato en forma de libro - y con vídeo promocional- contra la rapacidad del sistema financiero actual y a favor de una banca ética y cívica. En la entrevista, este experto en economía explica su modelo de banca socialmente responsable.


“La banca ha creado la crisis y nos está impidiendo salir de ella”. ¿No hay más responsables? El endeudamiento de las administraciones, familias y empresas también es colosal.

La responsabilidad de la crisis no es solamente de la banca, pues la mala gestión del riesgo crediticio llevada a cabo por esta, ha contado con el beneplácito de los políticos que las han administrado y con la dejadez de las autoridades monetarias españolas que han mirado hacia otro lado. Es verdad que las familias y las empresas han contribuido también a generar la burbuja inmobiliaria con su endeudamiento, pero tanto los ciudadanos como los pequeños y medianos empresarios están sufriendo las graves consecuencias de la crisis. Sin embargo, a los banqueros no se les están exigiendo responsabilidades y muchos de ellos incluso se han jubilado con indemnizaciones millonarias después de estar cobrando sueldos astronómicos incluso durante los años de la crisis.

EL ECOSISTEMA DE LAS FINANZAS ÉTICAS

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Cada vez más entidades y personas buscan herramientas financieras alternativas para ahorrar, pedir préstamos o donar, desde los micromecenazgos a una banca ética participada universal. El ecosistema de las finanzas éticas y alternativas avanza, muta y se contagia de la lógica de la red, canalizando el hartazgo social de forma creativa y responsable.

Soraya González Guerrero, en 'diagonalweb'

Poner la vida en el centro es el objeto de esta campaña de visibilización contra la banca tradicional./ Alvaro Minguito

La crisis de legitimidad de la banca convencional, con el agujero financiero de Bankia y el rescate por goteo, nos instala en un escenario donde las finanzas éticas y solidarias, desde las cooperativas de crédito, pasando por los micromecenazgos por internet, los grupos de ahorro y préstamo local, y la banca ética y solidaria tienen una baza que jugar muy importante.

Canalizar el hartazgo social con la banca tradicional de forma creativa y responsable no es fácil. La rapidez con la que ha funcionado la acción ciudadana de microfinanciación colectiva a través de la red para costear una querella contra Rodrigo Rato, que ha pulverizando los tiempos y pronósticos de recaudación de donaciones, nos habla de que nuevas formas de financiación se están articulando y que éstas funcionan. Aunque las velocidades de la red no siempre sean trasladables a todos los procesos de construcción de finanzas alternativas desde abajo.

“Necesitamos crear un sistema financiero nuevo integralmente. El enemigo no es el banco, sino nuestra supina ignorancia de cómo funcionan las finanzas. Si más gente se hubiese puesto las pilas con lo que suponen las finanzas, no viviríamos tan engañados. Hasta que no ha llegado la crisis y después el 15M, la ciudadanía en general no ha entendido lo importante que era haber llegado a este punto con una banca cooperativa”, observa Nuria del Río, del consejo asesor de la cooperativa financiera Coop57.Y precisa: “Bancos cooperativos ya hay en España, no están mal, han conseguido atribuciones de la banca tradicional en cuanto a servicios. Pero no se trataba tanto de eso como de contar con un banco de la gente y para la gente, de crear una banca de la que formas parte, donde puedes votar en una asamblea”.

EL PRIMER BANCO DE LOS INDIGNADOS ABRIRÁ TRES OFICINAS EN 2013

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Aníbal Malvar, en 'El Confidencial'

En 2013 se consolidará oficialmente en España la primera banca indignada. Una banca que ya existe como cooperativa de crédito bajo la marca Fiare y que, con 2.879 socios, maneja un capital social de 3,2 millones de euros. Casi nada comparado con el sueldo de un solo directivo de la banca noble. Pero la velocidad de la glaciación amenaza a los dinosaurios: hace solo cuatro meses, al cierre de 2011, el capital social de Fiare era de 2.766.678. Y al terminar 2009, de 1.194.204 euros. En resumen, que se ha multiplicado por tres en menos de dos años y medio.

La historia es larga. Existían indignados antes de que, oficialmente, se popularizara el concepto de indignado. La banca indignada española tiene su germen en 1986, cuando se disuelve la editorial Bruguera y sus trabajadores crean un fondo, con parte de las indemnizaciones que recibieron por su despido, para promover proyectos económicos que persiguiesen la creación de lugares de trabajo de calidad bajo un espíritu esencialmente cooperativista.

El proceso culmina en 1996 con la creación de la cooperativa de servicios financieros COOP57, que en la actualidad conforman 407 entidades asociadas, 1.707 socios colaboradores, financian 170 proyectos por valor de 6.978.098 euros, manejan depósitos por valor de 10.818.759,19 y gestionan 1.147.000 euros en títulos participativos.

La clave del funcionamiento de COOP57 es antitética a la de cualquier banco:“Para nosotros el dinero es una herramienta, no un objetivo”, la resume el socio fundador Adrián Battaglia.

Cómo participar

No cualquier empresa puede adscribirse. Para entrar a formar parte como socio de pleno derecho hay que ingresar 1.000 euros al capital social de la cooperativa. Pero, antes, la empresa o entidad ha de pasar el examen de una comisión social que evalúe la ética de la marca aspirante. Los tres principales requisitos que se exigen a las empresas candidatas son su respeto al medio ambiente y a la dignidad en las condiciones laborales de sus trabajadores, y que el afán de lucro no sea su único objetivo.

EN 2013 SE IMPLANTARÁ LA PRIMERA BANCA ÉTICA COOPERATIVA INTERNACIONAL

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Más de 300 personas de todo el estado español han refrendado este fin de semana en Rivas Vaciamadrid la decisión de integrar en 2013 las bases sociales y operativas de Fiare con Banca Popolare Etica (BpE).

“Momento histórico” ha sido la expresión que más se ha repetido en esta asamblea ya que se va a hacer realidad una aspiración demandada por la sociedad civil y que venían impulsando muchas entidades desde hace años.

En la asamblea se ha expuesto el diagnóstico y la viabilidad positiva a la integración entre BpE y Fiare, así como el proceso necesario que va a culminar en 2013 con la implantación de una banca ética cooperativa común entre Italia y el estado español, uniendo capital social y bases sociales y respetando la singularidad organizativa de su movimiento social. Los datos a 31 de marzo de 2012 eran 36.898 socios y 37,6 millones de euros de capital social en BpE por 2.879 socios y 3,2 millones de euros de capital social en Fiare.

Este paso va a suponer para Fiare dejar de ser agente de BpE con legislación y productos italianos, a implantar la quinta área de BpE con tres oficinas operativas conforme a la legislación española (Bilbao, Barcelona y Madrid) y poder operar en todo el territorio a través de la figura del banquero ambulante y la banca por internet, ofreciendo productos habituales como libretas, cuentas corrientes, tarjetas, domiciliaciones, concesión de créditos más ágiles, etc.

“En economía y finanzas está muy bien hablar de ética, pero no basta, hay que hacer ética”. Estas palabras de Sergio Morelli (Vicepresidente de BpE) introducían la asamblea criticando la incoherencia del sistema financiero, asamblea en la que ha participado también de BpE Ugo Biggeri (Presidente), Pascual Spani (Vicedirector), y Sabina Siniscalchi y Anna Fasano representantes del Fórum de Area.

El 19 de mayo se celebrará también la Asamblea de BpE en Roma, en la que se modificarán los estatutos para hacer posible el carácter internacional de la entidad y permitir la integración con Fiare.

La asamblea en Rivas ha permitido también momentos de trabajo por grupos donde todas las personas socias han podido compartir, debatir, y avanzar en los temas estratégicos de la entidad como son: la evaluación ético social, los grupos locales, la financiación de los proyectos, y el modelo de gobernanza y participación interna, modelo que no está cerrado y que se trabajará en las redes territoriales y sectoriales los próximos meses.

En el encuentro también se pudo asistir a un concierto del cantautor Luis Pastor, a un mercado agroecológico, y a la conferencia de Carlos Taibo con el título “Alternativas económicas desde la acción colectiva”

Esta asamblea va a suponer un impulso muy importante para la agregación de muchas más personas y entidades a este proyecto cooperativo de banca ética, por ello, y para reforzarlo, se ha lanzado una nueva campaña “Pasa a la acción: Asóciate” que persigue que la ciudadanía se apropie de un modelo de banca ética cooperativa como alternativa a este mercado financiero y al servicio de una economía más social y solidaria.

"LA CRISIS HA AUMENTADO EL CAPITAL DE LA BANCA ÉTICA"

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Karol Sachs Presidente Febea

NACIONALIDAD FRANCESA Y POLACA. TRAYECTORIA EMPEZO EN EL BANCO COOPERATIVO CREDIT COOPERATIF Y AHORA ES PRESIDENTE DE LA FEDERACION EUROPEA DE BANCOS ETICOS Y ALTERNATIVOS.

- Dígame en pocas palabras en qué se diferencia un banco normal de un banco ético.

- Hay tres diferencias fundamentales. Si tú depositas tus ahorros en banca ética, puedes estar seguro de que no van a parar a negocios turbios. Además, la transparencia es absoluta, por lo que siempre podrás saber dónde se está invirtiendo tu dinero. Por último, se potencia la financiación de negocios sociales y respetuosos con el medio ambiente con créditos de bajo interés.

- ¿De qué manera ha influido la crisis en la evolución de este tipo de banca?

- La crisis ha hecho que su crecimiento se dispare con una media de un 20% más cada año. La gente cada vez confía menos en la banca tradicional.

- ¿Los banqueros éticos también tienen sueldos desorbitantes?

- No. El objetivo de un banquero tradicional es aumentar el beneficio y así ganar más. En la banca ética nadie tiene salarios de locura ni existen bonos para los que más venden. La diferencia entre el salario más bajo y el más alto es de 1 a 11 mientras en la tradicional es de 1 a 1.120.

- ¿Cómo se controla en este ámbito la corrupción?

- No tenemos casos de corrupción. Quizás por selección natural. Los banqueros que quieren ganar mucho dinero no vienen a pedir trabajo a la banca ética.

- ¿Qué opciones tienen los ahorradores españoles?

- Existen algunos bancos éticos con origen en otros países que se han instalado en España, pero todavía no existe una banca ética española como tal, que los ciudadanos deberían demandar. Lo más parecido eran las cajas de ahorros, que han acabado por desaparecer porque el concepto estaba equivocado. La banca no tiene que dar dinero a fondo perdido a iniciativas sociales, sino invertir en ellas.

- El movimiento 15-M rechaza a los bancos, que no dejan de recibir dinero de los contribuyentes. ¿Entiende la indignación general?

- Por supuesto que lo entiendo, aunque lo primero que hay que corregir es que Europa esté dando dinero a los bancos. Lo que se está haciendo es salvar los ahorros de todos concediendo capital que, al final, los bancos tendrán que devolver con intereses. En cualquier caso, comprendo la indignación, pero lo que hay que hacer es moverse y pedir que se creen bancos solidarios, sociales, alternativos como los de la federación para la que trabajo y meter los ahorros ahí.

BANCA ÉTICA mesa redonda en Badajoz

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¡QUÉ BELLO ERA EL BANCO!

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"Tras la crisis, la gente está buscando una alternativa ética a los bancos comerciales"

Andy Robinson

Durante el primer año de la crisis bancaria en EE.UU., cuando ya nadie cuestionaba el grado extremo de riesgo y avaricia de la banca en los años de la burbuja, varios comentaristas recordaban con nostalgia la película de Frank Capra '¡Qué bello es vivir!' (1946). Interpretada por James Stewart, el propietario de un pequeño banco hipotecario, heroicamente comprometido con el pueblo de Bedford Falls, contrastaba radicalmente con el vacío moral de Wall Street y de las hipotecas basura globalizadas, banqueros como Angelo Mozilo, presidente de Countrywide, que se marchó con decenas de millones de dólares tras la quiebra de su banco. “Capra homenajeó al banquero de pueblo sencillo, el que te conoce y gestiona tu hipoteca con cariño”, dijo Richard Thaler, autor del libro' Nudge', en una conversación con 'La Vanguardia'. A raíz de la crisis, “descubrimos que los banqueros estaban metidos en negocios tan complejos que ni ellos los entendían”. La complejidad acompañaba la lejanía. “La sustitución de bancos locales por multinacionales lejanas significa el declive del compromiso cívico de los ejecutivos”, se lamenta Robert Puttnam en su libro 'Bowling alone'. Y, tras la crisis, la pérdida se notó más que nunca.

Pasó lo mismo en el Reino Unido. Tras la quiebra de grandes bancos posmodernos como Northern Rock y la caída en desgracia del modelo anglosajón de finanzas especulativas, 140.000 británicos abrieron nuevas cuentas en Britannia, la mas grande de las viejas building societies, sociedades mutuas sin afán de lucro, creadas por trabajadores en el siglo XIX para potenciar la comunidad local. Hasta sus nombres anticuados, firmemente arraigados en el suelo nacional –Alliance & Leicester, Britannia, Halifax, Abbey National, Bradford & Bingley– recordaban los tiempos más estables antes de la globalización financiera.

AHORRAR CONSCIENTEMENTE PARA OBRAR SOCIALMENTE

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Publicado por 'Journaliste'

La alternativa a la Banca convencional es la Banca Ética, que promueve proyectos sociales y ambientales

Durante la segunda guerra del Golfo pasó una cosa curiosa. Hubo gente en España que retiró su dinero de los bancos. No querían que sus ahorros financiasen una guerra en contra de la cual se manifestaban en las calles.
“La Banca de hoy no es ni ética ni cívica”, dice Nita Macia, del Departamento de Comunicación de Intermón Oxfam Aragón.

Asociaciones como Finanzas Éticas u ONG como Intermón Oxfam, Amnistía Internacional o Greenpeace denuncian que parte del dinero que se deposita en los bancos como el BBVA sirve para financiar proyectos y empresas que no respetan los Derechos Humanos y el Medio Ambiente. La Campaña “BBVA sin armas” es un ejemplo de ello.

¿FONDOS ÉTICOS O MERO LAVADO DE IMAGEN?

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Enviado por Kjaled


¿Te creias que los fondos éticos era la honrosa alternativa a los tradicionales fondos de inversión? pues lee el siguiente artículo de Javier Rodríguez ¿Cómo podemos las personas influir en las grandes decisiones? ¿Podemos influir en la economía del mundo?. Están surgiendo dos áreas, esenciales para el sistema capitalista, que presentan un fuerte potencial como elementos de transformación social. Me refiero a nuestro poder como consumidores y como ahorradores. Como consumidores nuestra política de compras puede ser una importante palanca de fuerza en la toma de decisiones de las empresas (véase si no, la renuncia a comercializar alimentos modificados genéticamente por parte de gigantes como Carrefour, Nestlé, o Unilever tras las protestas de los consumidores).

El potencial es grande, pero está poco trabajado y organizado. Como ahorradores, si cabe el potencial es aún mayor, pero aquí el vacío es casi total. Es en este campo, el del ahorro, en el que me voy a detener. Si las cifras no me engañan, puedo afirmar que los españoles ahorramos unos 100 billones de pesetas. Esta ingente cantidad de dinero es gestionada por entidades bancarias y financieras con una regla: la maximización del beneficio. Se da entonces la paradoja de que el ahorrador puede tener fuertes convicciones éticas o ecologistas y su dinero esté trabajando al mismo tiempo en un sentido nada ético ni ecológico. 
Así desde hace algunos años han surgido, aunque aún con escasa envergadura, iniciativas, llamadas "alternativas", que tratan de poner la transparencia y lo que se hace con nuestros ahorros en lugar bien visible. Entre estas iniciativas podríamos destacar el accionariado crítico, los boicots bancarios, la banca alternativa (Triodos Bank en Bélgica) o los fondos éticos (éticos, solidarios y ecológicos). 

BANCA...¿ÉTICA? ¿CÓMO DICE?

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Josep Lozano

Algo por el estilo debieron pensar muchas personas al saber que el pasado fin de semana se celebró en Barcelona el primer Congreso Internacional de Banca Ética en Cataluña. ¿Banca ética? ¿No será una contradicción en los términos como, por ejemplo, viento sólido o plomo flotante? El dinero es algo demasiado sagrado (o demasiado desalmado) como para mezclarlo con la ética.
Quizá sonará raro. Pero se trata de unos planteamientos sólidamente arraigados en los países anglosajones y en otros países europeos. Cuando hablamos de banca ética nos referimos a una constelación de iniciativas que, básicamente, responden a dos tipos de planteamientos. Por una parte lo que también podemos denominar banca social y, por otra, los fondos de inversión socialmente responsables (formulaciones que prefiero, para evitar el riesgo de apropiación excluyente del término “ético”).

Al hablar de banca social nos referimos a una orientación global de la actividad bancaria, que opta por financiar proyectos sociales y comunitarios que a menudo son vistos con recelo por las entidades financieras convencionales. También se incluyen las diversas experiencias de microcréditos, que permiten apoyar proyectos de personas en situación de exclusión social, que les facilitan su reincorporación al mercado de trabajo. Cabe resaltar una vez más que estamos hablando de una actividad financiera, no de donativos. Simplemente, en estos casos la decisión para la concesión de créditos integra el criterio de viabilidad económica del proyecto con el de su contenido social. Normalmente esta actividad bancaria contribuye también a la generación de capital social, en la medida que los proyectos se insertan en redes sociales de apoyo que posibilitan su realización. Se trata, como comentó el director general de una caja, de conseguir una “eficiencia solidaria”. 

En cambio, cuando nos referimos a inversiones socialmente responsables, estamos hablando de inversiones cuya selección se realiza, a la vez, con criterios de rentabilidad y de responsabilidad social. No estamos hablando de una orientación de una entidad o de una actividad bancarias sino de un conjunto de productos financieros. Estos productos aparecen en el momento en que los inversores se preguntan a dónde va a parar su dinero o cuando manifiestan su deseo de que no se invierta en determinado tipo de empresas. Estos inversores no renuncian a la rentabilidad, sino a la rentabilidad a cualquier precio. Es necesario añadir que, por término medio, estos fondos éticos o socialmente responsables suelen tener rentabilidades iguales o por encima de los fondos convencionales, y en algunos países han experimentado un gran crecimiento los últimos años. El mensaje de fondo es claro: si es verdad que no “todo vale”, esto también se puede traducir en términos económico-financieros. Lo que caracteriza a estos fondos de inversión es que realizan una preselección de su cartera, según los criterios que cada fondo se da a sí mismo en sintonía con las preferencias de sus partícipes. Así se suele hablar de criterios negativos o excluyentes y de criterios valorativos. Los primeros suponen la exclusión de aquellas empresas que los incumplen, sea por el sector al que pertenecen, por su falta de respeto a los derechos humanos, por el impacto medioambiental perjudicial de sus actividades, etc. Los criterios valorativos suponen dar preferencia a aquellas empresas que han tenido en cuenta el impacto social o medioambiental de su actividad. Una vez hecha la preselección a través de una evaluación independiente, el gestor se guía por criterios de rentabilidad y de acuerdo con la ortodoxia financiera. 

Más allá del debate terminológico o de la valoración de la diversidad de iniciativas que cobija, cuando hablamos de banca ética lo que hacemos es poner de manifiesto una tendencia que no ha dejado de crecer en los últimos años, y que se puede resumir en dos preguntas. Una de ellas nos afecta como consumidores: ¿a qué tipo de empresas –en este caso: a qué tipo de entidades financieras- estamos dispuestos dar nuestro apoyo y nuestro reconocimiento como clientes? No se trata de renunciar a la exigencia de calidad en el servicio sino de integrar otros criterios: si no todas las empresas actúan de la misma manera, el consumidor puede discriminar entre empresas cuando toma sus decisiones en el mercado. La otra pregunta afecta a la opinión pública: ¿a qué calificamos como una “buena” empresa? ¿Únicamente a la que exhibe unos resultados económicos o a la que los vincula a un determinado modelo de gestión y de actuación? Lo reflejó muy gráficamente el responsable de una entidad financiera europea: “lo que tengo muy claro es que, en un futuro no muy lejano, para valorar una empresa necesitaré algo más que analistas financieros”. Lo que, por cierto, plantea un reto para la gestión del conocimiento y de la información, en el que se está trabajando intensamente: ¿cómo sabemos si estamos ante una buena empresa?; ¿qué necesitamos saber para saberlo?; ¿cómo transformamos este saber en instrumentos de gestión?

Joseph Lozano
ESADE
Centro de Estudios Persona, Empresa y Sociedad 

BANCA ÉTICA Y CIUDADANA

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PERU SASIA - Entrevista al Presidente de FIARE, Banca Ética y Ciudadana from AttacTV on Vimeo.

¿CÓMO PODEMOS LAS PERSONAS INFLUIR EN LAS GRANDES DECISIONES?

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Javier Rodríguez

¿Podemos influir en la economía del mundo?.Están surgiendo dos áreas, esenciales para el sistema capitalista, que presentan un fuerte potencial como elementos de transformación social. Me refiero a nuestro poder como consumidores y como ahorradores. 

Como consumidores nuestra política de compras puede ser una importante palanca de fuerza en la toma de decisiones de las empresas (véase si no, la renuncia a comercializar alimentos modificados genéticamente por parte de gigantes como Carrefour, Nestlé, o Unilever tras las protestas de los consumidores). El potencial es grande, pero está poco trabajado y organizado. 
Como ahorradores, si cabe el potencial es aún mayor, pero aquí el vacío es casi total. Es en este campo, el del ahorro, en el que me voy a detener. Si las cifras no me engañan, puedo afirmar que los españoles ahorramos unos 100 billones de pesetas. Esta ingente cantidad de dinero es gestionada por entidades bancarias y financieras con una regla: la maximización del beneficio. Se da entonces la paradoja de que el ahorrador puede tener fuertes convicciones éticas o ecologistas y su dinero esté trabajando al mismo tiempo en un sentido nada ético ni ecológico. 

Así desde hace algunos años han surgido, aunque aún con escasa envergadura, iniciativas, llamadas "alternativas", que tratan de poner la transparencia y lo que se hace con nuestros ahorros en lugar bien visible. Entre estas iniciativas podríamos destacar el accionariado crítico, los boicots bancarios, la banca alternativa (Triodos Bank en Bélgica) o los fondos éticos (éticos, solidarios y ecológicos). 

A estos últimos quisiera referirme. Estos fondos nacen a finales de los 60 en USA de la mano de cuáqueros y metodistas como una manera de oponerse a la guerra de Vietnam, pero es a mediados de los 80 cuando alcanza su mayoría de edad en el mundo anglosajón. Es a partir de entonces cuando se rompen un par de tópicos que gravitaban poderosamente sobre este tipo de inversiones y que se han demostrado falsas. El primer tópico es que si eran inversiones éticas no eran rentables. El otro que eran marginales. 

Los fondos éticos son tan rentables como los fondos convencionales o si cabe aún más. En USA en 1998 de los 5 fondos más rentables, 4 eran éticos. Hoy en día funcionan unos 170 fondos de inversión éticos a nivel mundial que mueven la no pequeña cifra de 80 billones de pesetas. ¿A qué se debe el buen comportamiento de este tipo de fondos frente a los convencionales?.Básicamente a 3 factores:
- Los fondos éticos tienden a invertir en empresas de menor tamaño que tienen más posibilidades de crecimiento y que se adaptan más fácilmente a un entorno de mercados cambiantes.
- Las empresas que actúan de acuerdo a criterios éticos suelen ser empresas más eficientes, mejor gestionadas y que por lo tanto se mueven mejor en los mercados.
- Los gestores de fondos de inversión éticos necesitan saber más que los gestores de los fondos convencionales acerca de las empresas en que invierten y por lo tanto sus decisiones se basan en informaciones más completas.No es de extrañar su rentabilidad y el crecimiento de los recursos monetarios que manejan.

¿Y en España, que pasa con este tipo de inversiones?. Pues habría que empezar diciendo, que como en otras cosas, hemos llegado con retraso, a última hora, pero que en un par de años (del 98 para acá) han proliferado como setas, por lo que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha tenido que intervenir ante el desbarajuste creado.¿Y eso por qué?. "Ponga un toque solidario o ecológico en sus inversiones" podría ser el lema acuñado para el marketing de estos productos. 

A diferencia de otros países, donde iglesias, ONG´S o banca alternativa han jugado un papel más que importante en su puesta en marcha, en España han sido las entidades financieras tradicionales las que lo han impulsado, con el lastre que ello conlleva. Las entidades financieras españolas han entrado al mundo de los fondos éticos de la mano de algunas ONG´s: a cambio de permitir que aparezca el nombre de la ONG ligado al fondo de inversión, ésta recibe algún dinerillo. 

La necesidad de obtener recursos ha hecho que las ONG´s descuiden el componente ético del fondo.Si una ONG quiere ser exigente tiene dos caminos: obligar a la gestora del fondo a ser realmente seria y que lo ético no sea solo marketing arriesgándose a no ser aceptada; o bien mirar para otro lado limitándose a coger el dinero. 

Desgraciadamente en nuestro país está sucediendo esto último. Se monta un fondo convencional con el aval de alguna o algunas ONGs importantes, se le pone el título de "fondo ético" y a funcionar. Eso en mi pueblo es un lavado de imagen en toda regla. La entidad financiera gana dinero y prestigio social, las ONGs se embolsan unos duros que nunca están de más y el cliente-inversor se va a la cama satisfecho por la buena labor realizada. 

Como dice un clásico: "no es esto, no es esto". Los fondos éticos nacieron en primer lugar para no apoyar aberraciones con nuestro dinero (sostener dictaduras, industrias de armamento, etc.); pero también para cambiar las actitudes de las empresas en una serie de cuestiones como el reconocimiento de los derechos fundamentales de los trabajadores, el sexismo, el respeto al medio ambiente, etc. o para apoyar a aquellas compañías que ofrecen bienes y servicios alternativos, como el desarrollo y uso de energías renovables, de tecnologías limpias, la agricultura biológica, etc. Es lo que se conoce como utilización de criterios negativos y positivos y que las empresas que vayan a formar parte de las carteras de estos fondos éticos deben cumplir. 

El funcionamiento de este tipo de fondos en España es perverso y para nada responde a la idea transformadora que subyace bajo este tipo de inversión. Por la información de que dispongo alguno de ellos ni siquiera recurre a la utilización de los criterios negativos y positivos; simplemente da unas migajas de las comisiones que cobra la gestora a una ONG y ya está. En otras o bien los criterios que se utilizan son para cubrir el expediente o bien el Comité asesor de "sabios independientes" o no existe o actúa con mucha manga ancha. Como si no explicar que alguno de ellos como el Fondo Ético de AB Asesores (hoy Morgan Stanley Dean Witter) e Intermón invierta en empresas como ENDESA (que les pregunten a los Mapuches del Bio-Bio como se las gasta la eléctrica), Acerinox (que va dejando chatarra nuclear por ahí), TotalFina (¿y el Erika?), Shell (los Ogonis nigerianos tendrían mucho que contar), BP (que anda conchabada con los paramilitares colombianos para proteger sus pozos, primero el petróleo, luego los derechos humanos), Nestlé (¿ya no nos acordamos de las prácticas de Nestlé en el Tercer Mundo que han dado lugar a boicots?) o industrias de biotecnología como Novartis, Aventis, Glaxo Wellcome, Smithkline Beecham o del sector de defensa como Marconi. Lo curioso es que en el tríptico de este "fondo ético" se pueden leer cosas como las siguientes: "Estos criterios excluyen prácticas que vulneren los derechos fundamentales, sean contrarios al medio ambiente, a la salud pública o promuevan el armamento. Se primaran a aquellas compañías que apoyen el medio ambiente, la salud o los derechos humanos y actúen con responsabilidad social". ENDESA ¿defensora del medio ambiente?, Shell ¿adalid de los derechos humanos?, Novartis ¿promotora de responsabilidad social, cuando si de algo adolecen las tecnologías de ingeniería genética es de transparencia?. Es como sí se considerase al paquete de tabaco Fortuna un producto de comercio justo simplemente por dedicar una parte de sus beneficios a un grupo de ONGs.

Triste y patético el papel de unas ONGs entregadas en cuerpo y alma a los departamentos de relaciones públicas de las multinacionales.Desanima pues constatar que la eclosión de estos fondos éticos obedezcan más a una estrategia de marketing, pero esto no debe significar el dar la espalda a los fondos éticos (tirar el agua sucia no al niño con ella). 

Creo modestamente, que estos productos financieros tienen un gran potencial transformador, pero es necesario exigir como clientes seriedad a las ONGs que participen, que apuesten por productos verdaderamente éticos y no por chiringuitos para mamar del bote. Parafraseando a nuestro querido René Dumont nuestros fondos han empezado mal pero debemos apostar por la idea como tal. En ello nos van muchas cosas incluido nuestro dinero.

POR QUÉ NECESITAMOS BANCA PÚBLICA

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Alberto Garzón Espinosa

La crisis financiera internacional ha recuperado el debate sobre la propiedad privada o pública de la banca. Los millonarios rescates bancarios acometidos por diferentes gobiernos (con Estados Unidos y Reino Unido a la cabeza), los extraordinarios beneficios que han tenido los directivos antes, durante y después de la crisis, la distorsión generalizada que han provocado con sus actividades especulativas... y la sin duda sangrante consecuencia final de la crisis: el pago de la misma por las clases populares que nada han tenido que ver en la gestación de la misma. Todo ello está ahora mismo encima de la mesa.

El debate no es sólo moral, como podría parecer en primera instancia, sino que va mucho más allá. Se trata, también, de una cuestión económica de cuya resolución dependerá el futuro de la actividad económica mundial. No en vano, hablamos del funcionamiento de un sector crucial para el capitalismo.

 Costas Lapavitsas, profesor de la School of Oriental and African Studies (SOAS) de laUniversity of London, y miembro del Research on Money and Finance (RMF), escribió el año pasado un paper en el que argumentaba las razones por las que, según él, era necesario abogar por una Banca Pública. Recupero aquí las principales aportaciones de aquel documento, que en todo caso recomiendo leer al completo, de cara a fortalecer nuestros propios argumentos.



Para Lapavitsas la actual es una crisis sistémica, y no accidental. Estaríamos ante los efectos más drásticos de la transformación que el capitalismo contemporáneo acometió en torno a la década de los setenta y ochenta. Dicha transformación, resultado de las reformas políticas de los gobiernos de inspiración neoliberal, habría llevado a la banca a perder la cuota de mercado que tenía con las grandes empresas productivas. Éstas, aprovechando el nuevo contexto financiero (bautizado por muchos autores con el término de "financiarización") habrían reducido su dependencia de los bancos gracias a una mayor facilidad para financiarse a través de operaciones de mercado abierto (fundamentalmente a través de la emisión de acciones y títulos). Los bancos, en respuesta a ello y para mantener los niveles de rentabilidad previos, habrían desplazado su actividad en dos sentidos: involucrándose de forma creciente en operaciones de mercado abierto e intensificando sus relaciones con los trabajadores individuales.

La crisis habría puesto de manifiesto la debilitad de dicho esquema. Las operaciones de mercado abierto habrían sido fundamentalmente especulativas, derivando en una fuerte inestabilidad financiera, y la intensificación de la actividad sobre los trabajadores individuales habría llevado a lo que se define como "expropiación financiera" de los bancos sobre los trabajadores, agudizando la desigualdad y la transferencia de rentas desde las clases sociales más desfavorecidas hacia los directivos bancarios y los accionistas de los bancos. El estallido final de la crisis habría supuesto, también, una fuerte transferencia desde el sector público hacia el sector privado; las inyecciones de capital y la compra de activos tóxicos habrían sido, además, ineficaces al no conseguir recuperar los flujos de crédito hacia las empresas.

La necesidad de una Banca Pública tendría dos pilares fundamentales. El primero, superar la crisis actual de forma justa y verdaderamente eficiente. El segundo, recuperar el sentido del sistema financiero y promover que el mismo sea un canal efectivo de transferencia de capital hacia la inversión productiva. Además, se plantea, serviría también como parte de una estrategia más amplia de recuperación del poder económico y democrático de la ciudadanía.

Efectivamente, las inyecciones de liquidez, los tipos de interés cero, la compra por parte del Estado de activos tóxicos (títulos financieros que ya no valen nada y que permanecen a precios ficticios en los balances bancarios disimulando así las pérdidas reales), y otras medidas del mismo sentido, no han tenido el éxito esperado. Han servido para recuperar la rentabilidad de los bancos, y de ahí que publiciten tantos beneficios en años de crisis, pero no se ha reactivado el flujo crediticio. ¿Cómo es posible? Fundamentalmente porque todas esas inyecciones de dinero público se han destinado a nuevos procesos de inversión financiera especulativa y no de financiación de la inversión productiva. Es decir, los bancos que recibían dinero barato de los bancos centrales lo destinaban a prestárselo a otras unidades económicas a precios mucho más caros (incluyendo al propio Estado a través de la deuda pública).

Los bancos no se atreven a reconocer las pérdidas porque tendrían que enfrentar una posible quiebra y una caída espectacular en la cotización de sus acciones. Por eso los estados están ayudando en todo el mundo a los bancos de una forma muy poco transparente. Y, como salvaguarda de los principios del sacrosanto mercado, tampoco pueden controlar a qué destinan los bancos el dinero. De ahí que durante la crisis escucháramos a presidentes como Zapatero casi pedir por favor a los bancos que movieran el dinero a la economía.

La Banca Pública sería una alternativa mucho mejor para enfrentar todos estos problemas. En primer lugar, restauraría al completo la confianza en los mercados. Al estar su actividad respaldada por el Estado, no habría razones para dudar de sus solvencias, y reduciría las tensiones en los mercados interbancarios (reduciendo los tipos LIBOR y EURIBOR). En segundo lugar, se solucionarían también los problemas de falta de transparencia, falta de democracia y, claro está, de solvencia. No habría razones para ocultar pérdidas, y la liquidez se recuperaría. En tercer lugar, se podría establecer un criterio justo y solidario para pagar el coste de dichas pérdidas, diversificando el mismo entre clases sociales.

En lo que respecta al comportamiento de largo plazo, los bancos privados se han comportado -como es lógico- como empresas capitalistas maximizadoras de rentabilidad y, como es propio del contexto actual, basando su actividad en un cortoplacismo que ha obviado las estrategias a medio y largo plazo. En su labor original los bancos privados se han mostrado muy poco eficientes. Así, han destinado los recursos a actividades especulativas, dejando de lado la financiación de la economía real y llevando a menores tasas de crecimiento económico en todo el mundo desarrollado. El sistema financiero, en definitva, se ha distorsionado y no está cumpliendo su función.

La banca pública sí puede cumplir esas exigencias de forma satisfactoria. Las grandes empresas no se financian a través de los bancos, pero sí las medianas y pequeñas empresas así como también los hogares. Un sistema financiero eficiente propulsa la demanda agregada a través del incremento de la inversión y del consumo, llevando a mayores tasas de crecimiento económico. Además, el funcionamiento "ético" de la Banca Pública tendría prohibidas las actividades especulativas y las prácticas depredatorias (altos tipos de interés, estafas, etc.) con los trabajadores individuales. La Banca Pública se convertiría así en el instrumento más eficaz para hacer política económica, pudiendo dirigir las decisiones de inversión de las empresas y, por ejemplo, ayudar en la configuración de un nuevo modelo productivo (fomentando a través de líneas de crédito barato, por ejemplo, la inversión en sectores estratégicos como las energías renovables).

Lapavitsas precisa algunas puntualizaciones finales. No se trataría de una simple sustitución de gestores privados por burócratas estatales, sino de un cambio profundo y radical en la naturaleza de la misma institución. Una banca pública que estuviera organizada democráticamente, con unos criterios sociales bien diferenciados y con total transparencia y representación social. Y dentro de un marco de cambio económico en el que se revertiera la tendencia regresiva de las políticas económicas, llevando fundamentalmente a una recuperación en la provisión de servicios públicos por parte del Estado.

Para llevar a cabo todo esto y poder reiniciar un ciclo económico expansivo, Lapavitsas insiste en que no hacen falta técnicos cualificados (que los hay, y muchos en paro) sino simple voluntad política. He ahí la cuestión.

EL EXTRAÑO MUNDO DE 'JAK'

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A lo largo de sus cuatro décadas de actividad, el Banco Ético Cooperativo JAK ha demostrado ser una realidad sostenible para más de 35.000 suecos que han decidido apostar por un modelo financiero alternativo, desde la convicción de que es necesario restablecer una economía equitativa y sostenible.

Miguel Ganzo
Una de las más exitosas películas del director Tim Burton, titulada en España “Pesadilla antes de Navidad”, es conocida en América Latina como “El extraño mundo de Jack” y narra la historia del esqueleto Jack, el rey de Halloweenland. Cansado de celebrar cada año la misma fiesta de Halloween, Jack descubre por casualidad la magia de la Navidad y decide apropiarse de esta fiesta para regalar su alegría a todos los niños del mundo. Pero, a pesar de sus buenas intenciones, el sueño de Jack se convierte en una gran pesadilla navideña para los humanos y finalmente el rey tiene que abandonar su quimera.

Aparte de ser el título de una divertida película de animación, “El extraño mundo de Jack” podría representar el eslogan publicitario de otra historia, esta vez real (aunque para muchos se trata de pura utopía), en la que el protagonista se llama JAK (sin una “c”), es un Banco y, como el rey de Halloweenlandia, tiene un sueño: crear una economía libre de intereses. Pero, a diferencia de lo que ocurre en la película, el sueño de este banco no solo no se convierte en una pesadilla sino que llega a ser una realidad concreta para muchas personas y un caso de estudio para otras.

El principio subyacente que mueve a este Banco, consiste en considerar el uso del interés como poco ético, innecesario y sobre todo dañino para la economía. Según la lógica del JAK Bank, inspirada a la teoría económica de Margrit Kennedy, la tasa de interés contribuye, en el largo plazo, a la instabilidad económica, aumenta el desempleo y transfiere una cantidad cada vez mayor de dinero de los pobres a los ricos. Para el JAK, el dinero tiene utilidad como facilitador del intercambio de mercancías comerciales, y no como instrumento de especulación financiera. El reto de este banco es, por lo tanto, concienciar a la gente acerca de los efectos negativos de los intereses con el objetivo de contribuir a la creación de riqueza real, de obtener una economía más igualitaria y sostenible.

JAK nació como asociación cooperativa en 1965, en un pequeño pueblo llamado Skovde al Oeste de Estocolmo. La iniciativa surgió inicialmente con la idea de contrarrestar los flujos de capitales que los bancos suecos drenaban desde las áreas rurales hacia las ciudades. En 1997, la cooperativa obtuvo la licencia bancaria y desde entonces sus asociados crecieron exponencialmente. Actualmente JAK, cuyo acrónimo significa Jord, Arbete, Capital (Tierra, Trabajo y Capital, los tres pilares de la economía), cuenta con más de 35.000 socios distribuidos por todo el territorio Sueco.

¿Que es lo que hace tan llamativo a este pequeño banco cooperativo Sueco?

Como en otros bancos cooperativos, los socios de la cooperativa son los dueños del banco. La peculiaridad del JAK consiste en haber creado un sistema de préstamo y ahorro totalmente libre de intereses. El banco no cobra intereses por prestar dinero ni paga interés a los titulares de los ahorros depositados en él. Para acceder al banco se paga una cuota de ingreso de 200 Coronas Suecas y una cantidad anualmente. Al entrar en la cooperativa, los socios depositan sus ahorros en un fondo común que representa la reserva de liquidez del banco. Este fondo servirá para financiar los préstamos solicitados por otros socios. La ventaja de abrir una cuenta de ahorro infructífera consiste únicamente en poder acceder en un futuro a un préstamo sin tener que pagar el coste del dinero recibido. Para cubrir los gastos operativos, el JAK cobra anualmente un porcentaje del préstamo que varía en función de la duración del mismo (lo que para el Banco de Suecia equivale a un interés implícito que denomina “tasa efectiva de interés”). Este porcentaje es mayor para préstamos de corta duración y menor para préstamos de larga duración.

La concesión de préstamo por parte del JAK depende de tres factores: la reserva de liquidez del banco en el momento de solicitar el dinero, la capacidad del socio de restituir la cantidad adeudada, y los depósitos realizados antes de realizar la solicitud.

Para garantizar el préstamo, el JAK Bank pide a los prestatarios un aval personal o inmobiliario. Al mismo tiempo, el banco obliga al deudor a depositar una cuota equivalente al 6% de la cantidad financiada que le será restituida una vez devuelto el préstamo.

El sistema financiero creado por el JAK se basa en un mecanismo sencillo: los Puntos de Ahorro (Saving Points). Por cada euro depositado en la cuenta, el socio recibe un punto de ahorro y por cada euro prestado gasta uno. Los Puntos de Ahorro pueden ser acumulados previamente a la solicitud del préstamo (pre-saving period) y durante la devolución del mismo (after saving period). Cada socio tiene que acumular tantos puntos como haya gastado. Al obtener un préstamo, el socio se compromete a restituir la cantidad recibida en base a un plan de amortización.

El socio puede solicitar la financiación sin haber acumulado previamente puntos de ahorro pero está obligado a depositar mensualmente y durante toda la duración del préstamo una cuota idéntica a la cantidad recibida en la cuenta de los post-ahorros. La función de la cuota de ahorro es la de reintegrar rápidamente la liquidez del banco y garantizar fondos suficientes para otros prestatarios. Si antes de solicitar un préstamo, el socio ha acumulado puntos de ahorro (pre-saving points), éstos serán descontados de los depósitos obligatorios durante el periodo de devolución del préstamo.

Con todo, el socio puede elegir si utilizar los puntos ahorrados para reducir la entidad de los depósitos obligatorios o si transferir sus derechos de acceder al préstamo a personas individuales o causas específicas hacia las que se sientan atraídos..

Para que el sistema JAK funcione es indispensable mantener constante el balance entre la suma total de los depósitos y de los préstamos. El mecanismo ideado permite a los directivos del banco realizar un seguimiento constante de los fondos acumulados y recibidos en préstamo por cada socio y, por lo tanto, controlar la reserva de liquidez total. Por otro lado, para garantizar su sistema de ahorro cooperativo, el JAK Bank invierte el 20% de todos sus depósitos en Bonos del Tesoro Sueco.

En sus más de cuarenta años de historia el banco JAK ha mantenido su nivel de liquidez estable y ha sufrido un porcentaje muy limitado de morosidad. Este resultado se debe en parte a la propia naturaleza del JAK (Banco Ético Cooperativo) y al hecho de que sus clientes son al mismo tiempo propietarios de la entidad. Por otro lado, el JAK Bank está muy presente en pequeñas comunidades locales (especialmente en entornos rurales), donde las relaciones interpersonales son muy fuertes y contribuyen a disuadir comportamientos oportunistas.

¿Quién y qué financia el JAK Bank?

La mayoría de los prestatarios que acuden al sistema de financiación del JAK son familias o personas (especialmente jóvenes) que tendrían dificultades a obtener un préstamo concedido por un banco tradicional, o que simplemente prefieren poner su ahorros a disposición de otros confiando en que un día podrán acceder a un crédito con un coste mínimo. En muchos casos los socios utilizan el dinero obtenido del JAK para pagar una parte de la deuda que han contraído con otros bancos. No obstante, en la mayoría de los casos los socios solicitan un préstamo para comprar una casa o bienes de consumo, sobre todo coches.

Tan solo un porcentaje minoritario de los fondos prestados por el JAK van a financiar iniciativas empresariales. Esta circunstancia se debe al hecho de que la filosofía crediticia del JAK se adecua mejor a las exigencias de las personas que a las de las empresas. De hecho este mecanismo incentiva particularmente los ahorros (cuanto mayor son los depósitos realizados antes de solicitar el préstamo (pre-saving), menores serán los depósitos obligatorios durante la devolución del préstamo. Las empresas normalmente no tienen una gran propensión al ahorro, dado que no pueden inmovilizar considerables cantidades de dinero en una cuenta infructífera durante mucho tiempo (post-saving obligatorios). Al mismo tiempo su necesidad de liquidez inmediata no puede ser subordinada a la disponibilidad momentánea de liquidez del banco.

Por otro lado, pese a que los proyectos empresariales que utilizan el JAK Bank son cuantitativamente pocos, existen otros tipos de proyectos que se benefician del sistema financiero sin intereses. De hecho, la intensa relación con el entorno y las comunidades locales a la que se aludía anteriormente hace que se incentiven las inversiones en proyectos de desarrollo local. El “Local Enterprise Bank Account” permite a los socios que así lo deseen apoyar proyectos específicos en dicho ámbito. Normalmente se trata de inversiones que tienen como objetivo genérico la protección del medio ambiente, y la promoción del bienestar económico y social de la comunidad. En el año 2000 han sido financiadas la construcción de un matadero ecológico y la recreación de un poblado Vikingo del año 1000, para fomentar el turismo local (Anielski 2004).

¿Cuál el final de nuestra historia? ¿Se trata de sueño, utopía o realidad?

Bien mirado, el “extraño mundo de JAK” puede ser a la vez sueño, utopía y realidad.

A lo largo de sus cuatro décadas de actividad, el Banco Ético Cooperativo JAK ha demostrado ser una realidad sostenible para más de 35.000 suecos que han decidido apostar por un modelo financiero alternativo, desde la convicción de que es necesario restablecer una economía equitativa y sostenible.

LA FINANCIACIÓN ALTERNATIVA

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Las cooperativas de trabajo asociado tienen serias dificultades para encontrar financiación en la banca tradicional. En este Dossier se ofrecen apuntes para encontrarla, por vías alternativas

“A veces los bancos no nos entienden. Creen que una cooperativa es una ONG y ya te escuchan con recelo”. Esta frase, dicha por un cooperativista cuya empresa sufre actualmente problemas de financiación, podrían repetirla muchos otros. Una de las dificultades más serias que están teniendo las cooperativas, sobre todo en estos momentos de crisis, es la falta de financiación. No se trata sólo del conocimiento del modelo cooperativo. Las dificultades son aun más graves porque no es fácil conseguir los avales necesarios. Más allá de que la empresa sea rentable, la simple morosidad en los pagos de los clientes puede terminar por destruir el proyecto cooperativo.

Sin embargo, hay entidades que no sólo conocen las cooperativas de cerca sino que ayudan para que los planes de negocio funcionen, apoyan la intercooperación y hacen posible la obtención de avales. Casi todas estas entidades comparten valores y están en algún punto, conectadas entre sí.

COOP57

Una de las organizaciones más cercanas al cooperativismo, y que cada vez tiene más presencia en el territorio español (Catalunya, Galicia, Andalucía, Aragón y Madrid) es la cooperativa de servicios Coop57, que cuenta entre sus asociados a entidades como las mismas organizaciones que reúnen a las cooperativas de trabajo como la Unión de Cooperativas Madrileñas de Trabajo Asociado, la Federació de Cooperatives de Treball de Catalunya y la Unión de Cooperativas de Trabajo Asociado de Galicia.
El funcionamiento de Coop57 es como el de cualquier cooperativa. Tiene un consejo rector, comisiones técnica y social, y coordinación. Todos los cargos son elegidos por la asamblea (aunque uno de los criterios clave de su funcionamiento es la proximidad, y por tanto cada comunidad autónoma tiene su propia asamblea).

Se trata de una entidad sin ánimo de lucro, creada desde la economía social y desarrollada con criterios de autogestión para autofinanciarse. Dentro de Coop57 cada socio pone una cantidad de dinero (el mínimo es de 900 euros) y nadie que no sea socio puede conseguir financiación. Esta estructura, aparentemente simple, ha logrado reunir millones. Sólo en Barcelona, donde comenzó en 1995, se consiguieron más de un millón de euros en un solo año.

No cualquier empresa puede ser socio de Coop57. Una comisión técnica evalúa si se trata de economía social, es decir, si cumple una serie de principios básicos como la democracia y la solidaridad. Si lo es y se asocia, entonces los técnicos evalúan la viabilidad económica para dar el préstamo.

“No hacen falta avales bancarios, aunque sí se piden avales individuales mancomunados de las personas que forman la cooperativa o de personas del entorno”, explica Javier Blanco, representante de Coop57 Madrid. “Sólo ha habido una vez en la historia de Coop57 en la que no funcionó un proyecto, por diversas circunstancias, pero por lo general se paga a tiempo. La gente que solicita la financiación se lo cree y por eso se compromete a su devolución. En los supuestos en que haya dificultades para devolver los préstamos, Coop57 busca, con la cooperativa afectada, las formas de renegociación que permitan la devolución final del préstamo con sus intereses”.

Para que los proyectos funcionen, Coop57 no sólo da el dinero y ayuda desde el punto de vista técnico, sino que intenta conectar a las empresas con posibles clientes o socios. “Como quieren que funcione, las mismas cooperativas que invierten en Coop57 intentan ayudar”, agrega Blanco.

El interés que cobra Coop57 por un préstamo depende de la decisión que tome la asamblea anualmente y del tipo de crédito. Se calcula sobre el interés que se paga a los ahorradores, el coste de la estructura y la previsión de préstamos. En promedio, puede alcanzar un 6,7%, que le sirve a Coop57 para auto-sostenerse y para una reserva por posibles impagos. El tope de cada préstamo es de 180.000 euros.

Otra de las posibilidades para financiar a las cooperativas es la emisión de títulos participativos de la empresa, bajo el respaldo de la entidad. Así se han financiado proyectos cooperativos como L'Olivera, en Catalunya, cuyos títulos de mil euros se agotaron en 10 días y fueron devueltos en 24 meses con un interés del 4,25% anual, el de Ecosecha en Madrid, o el más reciente de la Fundación Futur (300.000 euros captados en 15 días). En estos casos, Coop57 funciona como garante para los prestamistas y apoya la difusión de los títulos. Cada entidad decide a cuánto los vende y el tipo de interés. “Suele tener muchísimo éxito”, comenta Blanco, “porque permite obtener financiación de personas o entidades sensibilizadas con la economía social y, simultáneamente, es una herramienta de difusión de tu experiencia”.

El funcionamiento de Coop57 es como el de cualquier cooperativa. Tiene un consejo rector, comisiones técnica y social, y coordinación. Todos los cargos son elegidos por la asamblea (aunque uno de los criterios clave de su funcionamiento es la proximidad, y por tanto cada comunidad autónoma tiene su propia asamblea).

Se trata de una entidad sin ánimo de lucro, creada desde la economía social y desarrollada con criterios de autogestión para autofinanciarse. Dentro de Coop57 cada socio pone una cantidad de dinero (el mínimo es de 900 euros) y nadie que no sea socio puede conseguir financiación. Esta estructura, aparentemente simple, ha logrado reunir millones. Sólo en Barcelona, donde comenzó en 1995, se consiguieron más de un millón de euros en un solo año.

No cualquier empresa puede ser socio de Coop57. Una comisión técnica evalúa si se trata de economía social, es decir, si cumple una serie de principios básicos como la democracia y la solidaridad. Si lo es y se asocia, entonces los técnicos evalúan la viabilidad económica para dar el préstamo.

“No hacen falta avales bancarios, aunque sí se piden avales individuales mancomunados de las personas que forman la cooperativa o de personas del entorno”, explica Javier Blanco, representante de Coop57 Madrid. “Sólo ha habido una vez en la historia de Coop57 en la que no funcionó un proyecto, por diversas circunstancias, pero por lo general se paga a tiempo. La gente que solicita la financiación se lo cree y por eso se compromete a su devolución. En los supuestos en que haya dificultades para devolver los préstamos, Coop57 busca, con la cooperativa afectada, las formas de renegociación que permitan la devolución final del préstamo con sus intereses”.

Para que los proyectos funcionen, Coop57 no sólo da el dinero y ayuda desde el punto de vista técnico, sino que intenta conectar a las empresas con posibles clientes o socios. “Como quieren que funcione, las mismas cooperativas que invierten en Coop57 intentan ayudar”, agrega Blanco.

El interés que cobra Coop57 por un préstamo depende de la decisión que tome la asamblea anualmente y del tipo de crédito. Se calcula sobre el interés que se paga a los ahorradores, el coste de la estructura y la previsión de préstamos. En promedio, puede alcanzar un 6,7%, que le sirve a Coop57 para auto-sostenerse y para una reserva por posibles impagos. El tope de cada préstamo es de 180.000 euros.

Otra de las posibilidades para financiar a las cooperativas es la emisión de títulos participativos de la empresa, bajo el respaldo de la entidad. Así se han financiado proyectos cooperativos como L'Olivera, en Catalunya, cuyos títulos de mil euros se agotaron en 10 días y fueron devueltos en 24 meses con un interés del 4,25% anual, el de Ecosecha en Madrid, o el más reciente de la Fundación Futur (300.000 euros captados en 15 días). En estos casos, Coop57 funciona como garante para los prestamistas y apoya la difusión de los títulos. Cada entidad decide a cuánto los vende y el tipo de interés. “Suele tener muchísimo éxito”, comenta Blanco, “porque permite obtener financiación de personas o entidades sensibilizadas con la economía social y, simultáneamente, es una herramienta de difusión de tu experiencia”.

Las secciones territoriales de Coop57 no se encuentran en todas las comunidades autónomas y prácticamente todo se gestiona por internet. “Para constituir una sección en un territorio, lo primero que deben hacer es ponerse de acuerdo las entidades y empresas de la economía social que quieran formar parte”, explica Blanco. “No tenemos una política de expansión. Más bien la expansión sucede porque son las mismas personas de las localidades las que lo solicitan. Entonces Coop57 se involucra”.

FIARE

En la línea de Coop57 pero cuatro veces más grande, está lo que se conoce como el proyecto Fiare, una sociedad que funciona como agente financiero en España de la banca ética italiana (Banca Popolare Etica). Fiare reúne a 300 organizaciones y a unas mil indirectamente a través de federaciones y otras redes sectoriales. El proyecto nació del tercer sector y está muy ligado a las ONG. “Somos más que un simple agente financiero”, explica Juan Garibi, uno de los principales impulsores del proyecto. “Somos un movimiento político, social y financiero”.

Funcionan como una cooperativa de crédito, donde cada persona tiene un voto en la asamblea, y donde nadie puede tener más del 0,5% del capital. Al igual que en Coop57, Fiare no tiene ánimo de lucro y no genera dividendos. Sólo financian proyectos que sigan las líneas de la Red de Economía Social y Solidaria, y los empleados con salario de Fiare también trabajan bajo las mismas normas. Son hasta la fecha, siete personas en oficinas en Bilbao y Catalunya, y una delegada en Madrid.

Si se quiere pedir un préstamo desde cualquier comunidad autónoma, una de estas personas se traslada donde sea necesario. Para hacerlo no hace falta ser socio, sino ser social y ambientalmente responsable, y tener un proyecto rentable. Existe un comité ético que verifica en las empresas que financia cuestiones como las diferencias salariales, las estructuras medioambientales y el trabajo en red. Normalmente se financian proyectos de cooperación internacional y comercio justo, inserción social y colectiva, agroecología –no vale un certificado, sino que ellos mismos evalúan a la empresa– y valores sociales como las formas de igualdad, la comunicación y la educación. Además, se presta dinero en países del Sur, a través de las ONG.

Y, por supuesto, se realiza un análisis de riesgo. Si es rentable, los préstamos (no hay un máximo, salvo el que la normativa imponga a la Banca Popolare Etica italiana) pueden ser de varios tipos. Los intereses, que se calculan de acuerdo al Euribor, tienen un tipo variable según el producto, y rondan un promedio del 4% anual. Se financian desde créditos hipotecarios hasta anticipo de subvenciones.

“No queremos ser una banca sino impulsar otra economía”, explica Garibi. “Y por lo tanto, no funcionamos bajo los criterios bancarios”. Es por este motivo que Fiare tiene una política de avales distinta que la de los bancos tradicionales. Pide avales sólo si hace falta y, en función del proyecto, pueden utilizar una fórmula de aval mancomunado o colectivo, donde todos son responsables. Este método para conseguir un respaldo consiste en que la empresa que pide el préstamo consiga que 40 personas respondan por ella. “Es una manera de verificar el tejido social que hay detrás de un proyecto”, explica Garibi. Hasta ahora este método no los ha defraudado. No han tenido impagos y, por el contrario, en dos años han crecido un 40%. De hecho tienen más dinero en ahorros que en préstamos. Lo que no prestan lo localizan en deuda pública, en fondos éticos de la Banca Popolare Italiana y en cajas rurales cooperativas. “De hecho, estamos buscando proyectos para prestar dinero”, agrega Garibi. “Y nos interesaría mucho llegar a acuerdos con las organizaciones del cooperativismo de trabajo, para dar préstamos con ventajas exclusivas a las cooperativas miembro. Estamos dispuestos a renunciar a más interés, para poder prestar más”. Con los beneficios generados por los préstamos y el ahorro, Fiare sólo llega a pagar la estructura de funcionamiento.

Fiare está apostando por la creación de una banca ética cooperativa europea, en conjunto con la Banca Popolare Italiana y la banca ética francesa Nef, que esperan fusionarse definitivamente en 2011-2012. Iniciaron la campaña en 2009 y por ahora han conseguido 1.200.000 euros. Coop57 es uno de los socios que está dentro de Fiare para la creación de esta banca europea.

Más información:

OTRAS FORMAS DE ECONOMÍA GANAN VISIBILIDAD

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Mario Osava

PORTO ALEGRE, Brasil – Democratizar la economía, además de la política, es indispensable para combatir irracionalidades y discriminaciones en la lucha por la justicia social y ambiental, destacaron este miércoles participantes en unos de los paneles del seminario de balance de los 10 años del Foro Social Mundial.

El campo de la economía de la gratuidad está “aumentando radicalmente” con el creciente predominio del conocimiento como componente mayoritario en los bienes y servicios producidos, sostuvo en su ponencia el economista Ladislau Dowbor, profesor de la Universidad Católica de São Paulo.

El uso de una calle es gratis y nadie se pregunta sobre sus costos de construcción y mantenimiento. Igual ocurre con las vacunas, escuelas estatales y numerosos bienes públicos ofrecidos gratuitamente.

Pero todo eso tiene costos y se paga de alguna manera, en general a través de impuestos que aportan todos o de los sobreprecios que se les ponen a los productos, explicó. Las vacunas generan tantos beneficios y ahorran otros gastos tanto más elevados en salud que no tendría sentido cobrárselas de cada beneficiado.

Con el avance de la sociedad del conocimiento crece la economía de la gratuidad, porque se establecen relaciones totalmente distintas a las derivadas de bienes materiales, apuntó.

Dowbor añadió, a modo de ejemplo, que, si uno vende un reloj, se queda sin él, pero en el caso del conocimiento uno no se priva de él al transmitirlo a otra persona, sino que “genera otras dinámicas creativas”, favoreciendo la gratuidad.

Pero hay bienes naturales, como agua, biodiversidad y las ondas magnéticas, que apropiadas por intereses privados se convierten en negocios lucrativos, advirtió.

El agua vendida en botellas cuesta 1.000 veces más que la distribuida por cañerías, además de la contaminación que la afecta por el transporte y los envases de plástico.

Hay formas de consumo colectivo que reducen los costos, observó Dowbor. Piraí, una pequeña ciudad cercana a Río de Janeiro, ofrece acceso gratis a Internet por banda ancha a todos sus habitantes, así como computadoras a profesores y estudiantes a bajísimos precios por adquirirlos en gran cantidad, mejorando la enseñanza y fomentando negocios locales, incluso exportación, ejemplificó.

“Hay que recalcular costos y ampliar la gratuidad”, indicó. El transporte público gratuito puede quizás ser ventajoso en grandes ciudades como São Paulo, donde cada habitante pierde en promedio dos horas y 43 minutos cada día en el tránsito, con costos terribles para todos, en calidad de vida y contaminación.

La desocupación también representa costos sociales tan inmensos que valdría la pena que los desempleados se dedicaran al servicio de saneamiento ambiental de las ciudades, como microdrenaje y limpieza, añadió el economista en otros ejemplos sobre los desperdicios que empobrecen a la humanidad, aunque aumenten el producto bruto interno.

Pero esa economía de la gratuidad, de futuro prometedor, tiene un “lado oscuro”, que es la invisibilidad de “tareas naturalizadas como de mujeres, destacó la socióloga uruguaya Lilian Celiberti, de la Articulación Feminista Mercosur (Mercado Común del Sur).

Los costos de la reproducción de la vida “recaen sobre las mujeres en todas las culturas”, pues son la principales responsables de la “economía del cuidado”, un tema clave de las economistas feministas, que comprende no sólo a la atención a niños, niñas, ancianos, enfermos y discapacitados”, explicó.

En la división sexual del trabajo, donde “el espacio privado le toca a las mujeres y el público a los hombres”, se estimula la “irresponsabilidad masculina”, que se refleja en no reconocer hijos fuera del matrimonio y otros “millones de ejemplos registrados en los Juzgados de Familia”.

“Una sociedad que cultiva tales seres humanos depreda la naturaleza y descuida a los mismos humanos, por eso es suicida”, advirtió.

La gratuidad de los bienes públicos, que son derechos de todos, como salud, acceso al agua, educación y otros servicios básicos, son un deber del Estado, subrayó, a su vez, la médica boliviana Nila Heredia, presidenta de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social (Alames).

Es necesario combatir la “lógica mercantil”, que hace “sentirse culpable el enfermo por no haberse cuidado suficientemente”, y en que la industria farmacéutica “fabrica enfermedades” para vender más medicamentos, afirmó.

El filósofo francés Patrick Viveret, autor del trabajo “Reconsiderar la riqueza”, también condenó el “fundamentalismo mercantil”, que condujo a la “privatización de la moneda, un bien público al servicio del intercambio”. Destacó, además, las dificultades de la economía de la gratuidad al lidiar con las “relaciones de dependencia y rivalidad”.

Un buen ejemplo de economía solidaria, que no excluye la remuneración, pero no tiene fines de lucro, fue presentado por João de Melo Neto, coordinador del Banco Palmas, de microcrédito, el primero de carácter comunitario en Brasil, fundado en 1998 en un barrio pobre de Fortaleza, capital del nororiental estado de Ceará.

Ese banco ayudó a organizar y promover la economía local de muchos barrios pobres del nordeste brasileño, con “monedas propias” para que la riqueza local circule dentro del barrio”, e inspiró otras experiencias. En la actualidad hay 52 entidades comunitarias de este tipo en todo el país.

“Economía y gratuidad” fue el tema de una de las cuatro mesas que el seminario de balance de los 10 años del FSM promueve cada día del martes al jueves en Porto Alegre. Este viernes culminará con una sesión de “sistematización” de los debates y una Asamblea de los Movimientos Sociales.

Más de 8.000 personas se inscribieron en el seminario, que hace parte del FSM Gran Porto Alegre, con numerosos encuentros en siete ciudades de la más meridional región metropolitana de Brasil, cercana a Uruguay.

En la noche del martes, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, participó en un acto del FSM, criticando la falta de ayuda mundial a Haití, cuya capital, Puerto Príncipe, fue destruida por un terremoto el 12 de este mes. Anunció que visitará ese país caribeño el 25 de febrero para llevar su solidaridad.

Lula también comentó que el Foro Económico Mundial “perdió el glamour” que tenía hasta 2003. Ese encuentro de gobiernos industrializados y empresarios, que cada año se realiza en la localidad suiza de Davos, le brindará un homenaje especial este jueves y viernes.

LA BANCA ÉTICA SE CONSOLIDA EN EUROPA A PASOS AGIGANTADOS

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Las entidades éticas tratan de conjugar el beneficio económico con las actividades de impacto social positivo


Beatriz Lorenzo
Ha pasado, desde sus orígenes como mero instrumento de transacciones financieras, a ser un constructor de realidades capaz de elevar o destruir imperios económicos y de moverse virtualmente a gran velocidad por todo el planeta. El dinero contante y sonante, o más bien los intentos de extraerle el máximo rendimiento a toda costa, han protagonizado de forma desafortunada los debates en torno a los motivos de la crisis económica que asola al mundo desde el año 2007. La parálisis del consumo, la debacle del mundo financiero, las alarmantes cotas de desempleo provocan la imperiosa necesidad de un modelo productivo nuevo, mucho menos voraz y con vocación de permanecer en el tiempo y centrarse en los objetivos a largo plazo, generando beneficios económicos sin descuidar los objetivos sociales, la preservación medioambiental, los derechos humanos y laborales y el resto de premisas de la Responsabilidad Social Corporativa. La banca ética, que ha comenzado en los últimos tiempos a extender sus brazos a lo largo y ancho del mundo financiero, da respuesta a las necesidades del recién nacido escenario productivo, y en la Unión Europea proliferan a gran velocidad este tipo de iniciativas. En España, tras los pasos del pionero Triodos Bank, ha nacido recientemente la iniciativa Banca Cívica formada por Caja Canarias y Caja Navarra, a las que se unirán Caja Burgos y Sa Nostra.

La banca ética representa una nueva concepción del mundo financiero en el que las entidades se basan en criterios negativos o positivos para llevar a cabo su modelo de negocio. Los primeros se abstienen de invertir en actividades o empresas que vulneren los criterios definidos por la entidad. Algunas actividades que habitualmente se excluyen son la producción de armamento, las que llevan implícita la explotación laboral y el trabajo infantil, la destrucción del medio ambiente, la producción de tabaco y de alcohol o el comercio de drogas. A su vez, los bancos éticos que se rigen por criterios positivos financian única y exclusivamente inversiones de alto rendimiento social, con criterios prefijados por la entidad tales como mejoras medioambientales, comercio justo, promoción del entorno social, y similares.

Los precedentes de la banca ética se enraízan en la década de los setenta, cuando diversos colectivos comenzaron ya a cuestionarse la realidad económica y financiera. Surgieron bancos que intentaban reunir en un solo modelo de negocio la generación de beneficios y un impacto social positivo, tratando de demostrar que un banco ético no tiene porqué ser menos rentable que un banco tradicional a la hora de ofrecer un rendimiento a los ahorradores, si bien de cara a compaginar perfectamente los dos objetivos algunas entidades ofrecen unos rendimientos menores que la banca tradicional, o varias opciones al inversor, para que éste decida si parte de ese rendimiento se dedique a apoyar las iniciativas que el banco financia.

BANCA ÉTICA, EJEMPLOS DE ÉXITO

Banca Cívica, la última iniciativa española en materia de banca ética fue presentada recientemente al Banco de España, y el grupo se situará, una vez haya recibido el visto bueno definitivo, como la sexta entidad del sector de cajas en activos totales, con 60.000 millones de euros, la cuarta por fondos propios, con más de 3.800 millones de euros (fuerte capitalización con un 'core capital' superior al 8%), y la quinta en resultados antes de impuestos, con 224 millones de euros (según datos de cierre del primer semestre de 2009 y teniendo en cuenta los procesos de consolidación sectorial que se han hecho públicos). La fórmula de integración será la creación de un Grupo Económico Consolidado (GEC) que ofrecerá resultados consolidados, lo que significa que contará con un rating único y una sola supervisión por parte del Banco de España. Del mismo modo, el grupo actuará como un único interlocutor en los mercados financieros.

A su vez, la participación en esta nueva sociedad estará fijada en función a la valoración económica de las entidades. Las cuatro cajas mantendrán su personalidad jurídica, gestión de obra social, marca y gestión de redes comerciales en sus territorios naturales, manteniendo el arraigo local y compromiso con el desarrollo económico, social e institucional. Una nueva sociedad fijará las políticas estratégica, financiera, comercial, de créditos y riesgos, internacional y de organización. Desde esta sociedad se gestionará también la red comercial del grupo que se encuentre fuera de los territorios naturales de las cajas, así como su crecimiento futuro tanto en nacional como, muy especialmente, en internacional.Además, en Banca Cívica, como en Triodos Bank y otras entidades éticas, los clientes deciden cómo distribuir el dinero de la obra social entre miles de proyectos sociales y conocen cuánto dinero están movilizando con su elección.

Destaca también en España el caso de Fiare, creada en 2002 por 62 organizaciones de cooperación, reinserción social y por organizaciones religiosas con la propósito de fundar un banco social y alternativo en el País Vasco. El objetivo es dar sustento financiero al ámbito no lucrativo, particularmente vivo y activo en la región, y dar oportunidades concretas de inversión a los ahorradores más sensibles.

Por otra parte, también en el resto de Europa los proyecto de banca ética se consolidan. En colaboración con otros bancos alternativos y sociedades financieras eurha surgido una iniciativa destacable, FEBEA - Federación Europea Bancos Éticos y Alternativos. La asociación tiene la sede en Bruselas y reúne bancos y cooperativas financieras activas en el ámbito de las finanzas éticas y solidarias en sus respectivos países. FEBEA es un lugar de encuentro donde se valora la experiencia generada a nivel nacional de cada miembro, con el fin de crear instrumentos financieros destinados a promover el desarrollo de las finanzas éticas, en Europa. Los miembros fundadores de FEBEA son Banca Popolare Ética (Italia), Caisse Solidarie du Nord Pas-de-Calais (Francia), Crédal (Bélgica), Crédit Cooperatif (Francia) y Tise (Polonia). A partir de su creación, numerosas instituciones financieras se han adherido a la Federación, y entre estas: La Nef (Francia), Caixa Pollença (España), BBK (España), Bank für Sozialwirtschaft (Alemania), Cassa Centrale delle Casse Rurali Trentine e BCC del Nord Est (Italia), Charity Bank (Gran Bretaña), Femu Qui (Corcega), Fundació Un Sol Mon (España), SIDI (Francia), FIG (Suiza), Merkur (Dinamarca), Cultura Sparebank (Nuruega), Ekobanken (Suecia) y FIARE (España).

Tras su creación, las instituciones miembros de FEBEA se han comprometido para dar vida a SEFEA (Sociedad Europea Finanzas Éticas y Alternativas), un consorcio de instituciones financieras, nacido para dar soporte financiero a los Institutos de crédito éticos y solidarios europeos, actualmente existentes y en vía de creación, y para favorecer su crecimiento y desarrollo. SEFEA financia, además, los proyectos de alcance europeo que se colocan en el ámbito de la promoción de un desarrollo económico y social que valora y protege el patrimonio natural, cultural y humano en todos los Países de la Unión Europea.

La banca ética es, en suma, una realidad que pone de relieve que el beneficio financiero es compatible con la ética y el beneficio social. Es, no obstante, importante no confundir los bancos éticos con las estrategias comerciales usadas en demasiadas ocasiones por las entidades tradicionales para hacer mella en la conciencia social con fondos, tarjetas u otros productos solidarios, que no dejan de ser un simple marketing ajeno a la verdadera esencia de la banca ética

 

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