EXISTEN ALTERNATIVAS A LOS RECORTES
Etiquetas: impuestos, sicav | author: jose luis ochoaSe ha creado una percepción generalizada, reproducida en los mayores medios de información del país, de que la única respuesta posible a la desconfianza mostrada por los mercados financieros hacia la economía española es la que el Gobierno de Zapatero está llevando a cabo. Esta respuesta incluye las reformas laborales orientadas a flexibilizar y abaratar los salarios (supuestamente para hacer la economía más competitiva) y la reducción del gasto público, incluyendo el social. Esta última medida se realiza con el objetivo de reducir el déficit público, cuya elevada dimensión se presenta como la causa de que aquellos mercados duden de la fortaleza de la economía española.
Y lo que es incluso más llamativo es que los mayores partidos en la oposición en las Cortes españolas
–PP, CiU y PNV– piden más dureza en aquella respuesta, exigiendo mayor desregulación de los mercados de trabajo (mediante medidas que debilitarían enormemente a los sindicatos, descentralizando la negociación colectiva) y mayores recortes de gasto público y social. Se establece así una dinámica de competición para mostrar a tales mercados quién es más duro. Vimos la semana pasada cómo grupos de empresarios se reunieron, unos con el presidente Zapatero y otros con el monarca, para presionar al Gobierno a fin de que no le flaquearan las piernas en su toma de decisiones. Un análisis de las propuestas que estos grupos han hecho muestra que ninguna afectaría los intereses del mundo de las grandes empresas y de la banca. Antes al contrario, todas ellas muestran una gran blandura hacia los intereses de tales grupos fácticos, que saldrían todos ellos beneficiados con dichas medidas.
LA PARADOJA DE LA DEUDA PÚBLICA Y CONSIDERACIONES INCENDIARIAS DEL 'CADTM' SOBRE LA MISMA
Etiquetas: sicav, soluciones | author: jose luis ochoaNo obstante los estados siempre tienen la opción de cobrarse esos impuestos que en su día no obtuvieron, no devolviendo esa deuda si un día tienen problemas para hacerlo, como hizo Ecuador a mediados de noviembre de 2008 cuando suspendió el pago de títulos de su deuda externa por un monto de 3.200 millones de dólares. Previamente durante el año 2007 y parte del 2008 el gobierno de Ecuador ayudado por el CADTM, realizó una auditoría de su deuda pública interna y externa. El CADTM es el Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo, tiene su sede central en Bélgica y su presidente es Eric Toussaint miembro también del consejo científico de ATTAC Francia. Su web es www.cadtm.org
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De forma general el CADTM comenta que un gobierno que está en esa situación puede perfectamente aplicar una discriminación entre los tenedores de bonos. Los pequeños inversionistas pueden identificarse y se les reembolsaría su deuda. Para beneficiarse de una discriminación positiva, los tenedores de bonos deben probar su situación (por ejemplo, con una copia de la declaración de renta).
El CADTM ha propuesto últimamente establecer un impuesto sobre los grandes tenedores de bonos (nacionales y extranjeros). Propone una fórmula simple y provocadora con respecto a los mercados financieros y por lo tanto para los grandes inversores institucionales. En su propuesta hay un párrafo de un artículo que dice: «Vosotros, los grandes acreedores, os habéis aprovechado enormemente de la deuda pública, pero los derechos humanos fundamentales están seriamente amenazados y la desigualdad aumenta de manera vertiginosa. Nuestra prioridad es ahora garantizar esos derechos fundamentales y sois vosotros, los grandes acreedores, los que debéis pagar por ello»
El CADMT considera fundamental la discusión sobre las alternativas a la dictadura de los prestamistas de la deuda. Recomienda un texto de Alain Bihr, de diciembre de 2009, para comprender el origen de la deuda pública y cómo su reembolso opera como un mecanismo de transferencia de ingresos de los de abajo (principalmente, los asalariados) hacia los capitalistas que poseen bonos de la deuda pública. El mismo Marx ya situaba la deuda pública entre los elementos claves de la acumulación (primitiva) del capital.
Bueno la verdad es que estos del CADTM son tremendos, pero ¿verdad que ahora que lo de la deuda pública está de moda a más de uno de vosotros la lectura de este artículo os habrá dado que pensar? A mí por ejemplo sí.
PREOCUPANTES OBVIEDADES
Etiquetas: burbuja financiera, sicav | author: jose luis ochoaLa primera, que una reforma al alza de la tributación de las Sicav "no tendrá efectos destacables sobre la recaudación porque no va a quedar ni una en el País Vasco. Se irán todas, las llevarán fuera y sus propietarios no pagarán más impuestos. Punto". ¿Punto final? ¿O punto y seguido? ¿Es eso todo lo que cabe decir?
LOS IMPUESTOS DE LOS RICOS
Etiquetas: impuestos, sicav | author: jose luis ochoaUn aumento de la presión fiscal a las Sicav debiera llevarse al ámbito de la UE y el G-20
Ricos y superricos, como las meigas, haberlos haylos. Y en su mayoría refugian sus fortunas en unas peculiares Instituciones de Inversión colectiva (IIC), las 3.300 Sociedades de Inversión de Capital Variable (Sicav), con un patrimonio de 27.000 millones de euros, algo menos de 4,5 billones de pesetas.
Distintos robinhood locales alegan que estas fortunas apenas tributan: sólo el 1%, una afrenta a todos los demás. No es exactamente así. Las Sicav tributan, sí, al 1% en el Impuesto de Sociedades. Pero cuando sus socios retiran dividendos o venden sus participaciones obteniendo plusvalías, lo hacen al 18% en su impuesto personal sobre la renta, IRPF.
De modo que sus rendimientos finales tributan como las demás rentas de capital, sean dividendos o intereses de los depósitos bancarios. Ahora, verán aumentar su tipo un punto (al 19%) para un tramo de hasta 6.000 euros y tres (hasta el 21%) para cantidades superiores. Ése es uno de los escasos propósitos de progresividad en el paquete fiscal del Gobierno, pues la parte del león, el aumento del IVA y la supresión de la mal diseñada deducción de 400 euros, son lineales.
Se destaca el agravio comparativo de que las rentas del capital vengan tributando a ese 18%, mientras que las del trabajo (abrumadora mayoría de la recaudación por IRPF) lo hagan en una escala entre el 24% y el 43%. Ese mejor trato fiscal lo comparten las Sicav con las demás IIC, como los fondos de inversión. O con las cartillas de ahorro.
La diferencia más llamativa está entre el tipo del 1% aplicado a todas las IIC, Sicav incluidas, y los que gravan al resto de compañías en el Impuesto de Sociedades: un 30% como tipo básico, antes el 35%. Aunque en realidad el tipo efectivo era inferior. Tras acogerse a las deducciones disponibles, podía acercarse al 28%.
O sea que una compañía industrial pagará por sus beneficios el (teórico) 30% en Sociedades, y los beneficios que recojan sus accionistas, el 19%-21% en el IRPF. Mientras que para las Sicav será del 1%, y sus partícipes pagarán igual que los otros accionistas.
¿Tienen sentido estas asimetrías entre el capital financiero y el, digamos, industrial? Es discutible. Conviene mimar al capital financiero, que encarna el ahorro de ayer, la inversión de hoy y el empleo de mañana. Con límites. Mientras el distinto trato no desemboque en clara distorsión e inequidad flagrante. Y mientras las Sicav y compañía sean auténticas herramientas de inversión y no meros instrumentos de gestión de cartera de las grandes fortunas, como es frecuente aquí. Y siempre que el control de cualesquiera rentas pasen por la ventanilla de Hacienda, que no es el caso, pues aquí la tutela de las Sicav corresponde a la CNMV.
Tiene sentido mimar la inversión en economías que la necesitan como agua de mayo. Pero también hay un correlato histórico menos risueño: la globalización supuso el libérrimo movimiento de capitales. Para atraerlos, los Estados, estimulados por las rebajas fiscales del republicanismo y del thatcherismo, compitieron entre sí y con los multiplicados paraísos fiscales. Desfiscalizaron así el capital: la contrarreforma tributaria. Acierta Salgado al describir que "el capital viaja a la velocidad de la luz": en Alemania, Austria, Holanda o Francia las Sicav tributan cero en el Impuesto de Sociedades.
Pero a ese viaje se le puede imponer algún peaje. Siempre que albergue ambición global y alcance, al menos, europeo. Si ésa es la opción, aproveche el Gobierno su silla en el G-20, y su próxima presidencia de la Unión Europea, para impulsarla. No tanto por su capacidad recaudatoria inmediata, sino como alivio del contribuyente de a pie, y para evitar que se haga el "distraído", el "polizón", como ironizaba Luigi Einaudi en su mítico Mitos y paradojas de la justicia tributaria.
QUIERO SER MARIACHI DE AMANCIO ORTEGA
Etiquetas: paraisos fiscales, sicav | author: jose luis ochoa
soitu
Si oímos hablar de mariachis, automáticamente nos viene a la cabeza la imagen de un mexicano con un sombrero enorme, la chaquetilla de terciopelo bordada, el pantaloncito ajustado, y algún instrumento en la mano. Pero en España existe otro tipo de mariachis, y su aspecto no tiene nada que ver con el descrito. Pueden llevar traje y corbata, o vaqueros y camiseta; ser hombres o mujeres, y aunque no tienen por qué saber cantar o tocar un instrumento, sí bailan al son de los ricos del país.
Humor financiero
Parafraseando la letra de la ranchera "El rey" —"Con dinero y sin dinero, hago siempre lo que quiero, y mi palabra es la ley..."—, en el argot financiero han bautizado como "mariachis" a los
inversores ficticios que utilizan muchos ricos españoles para engordar el número de socios que necesitan para crear una sicav, o "sociedad de inversión de capital variable".
En muchos casos son amigos o familiares del acaudalado en cuestión, que reciben de forma gratuita una pequeñísima participación en forma de acción, o que compran algunos títulos para hacerle un favor. Pero también hay mariachis 'profesionales', que generalmente son empleados de banca o de gestoras de valores. Es el caso de María y Luis, una pareja que tiene participaciones en varias sicav del banco en el que trabajaban. "El banco nos regaló las acciones —el equivalente a unos 300 euros repartidos en diferentes sicav— cuando aún estábamos en plantilla. Nos hicieron firmar un papel que daba poder a la gestora de la entidad para comprar y vender las acciones hace cinco años, y desde entonces anualmente recibimos el estado de nuestras participaciones", cuenta María.
"Suelen ser participaciones pequeñas, a veces sólo se trata de una acción", explica Santiago Rivera, directivo de la sociedad de valores Tressis, quien comenta que ésta es una práctica habitual, y que, incluso, dentro de un mismo banco se intercambian los mariachis de unas sicav a otras. "Es legal, no es un fraude de ley", afirma. La abogada Beatriz García-Renedo, de CMS Albiñana y Suárez de Lezo, nos confirma que es cierto: "Es legal, aunque el espíritu de la norma no se está cumpliendo", precisa.
Y es que, teóricamente, las sicav se diseñaron para fomentar el ahorro colectivo a través de la inversión en los mercados financieros. De ahí que para montar una de ellas sea necesario tener cien o más socios y un mínimo de 2,40 millones de euros. Pero, en la práctica, la mayoría se ha convertido en "los vehículos que utilizan los grandes patrimonios para canalizar sus ahorros, aprovechando que tienen forma societaria, pero con una tributación más ventajosa", puntualiza Manuel Romera, director del sector financiero de la IE Business School.
Porque, como ocurre con cualquier otro vehículo de inversión colectiva, como los fondos de inversión, las sicav "pagan un 1% del Impuesto de Sociedades (frente al 30% habitual), y sus partícipes sólo deben abonar a Hacienda un 18% cuando cobran dividendos o ganan dinero con la venta de títulos, pero no si éstos pasan a formar parte del capital de la sociedad", explica la letrada García-Renedo.
Sicav vs fondos de inversión
Entonces, si la fiscalidad es la misma para sicav y fondos de inversión, ¿por qué las grandes fortunas se decantan por la primera opción? ¿Dónde está la ventaja?
Según Rivera, la principal diferencia es que los fondos de inversión "no tienen una personalidad jurídica propia y su gestión se encomienda a una entidad gestora, que no puede participar en las inversiones que éstos realicen". En este caso, los inversores no tienen derecho a voz ni voto en las decisiones, sólo a participar en los resultados de la inversión desde el momento de su compra hasta el de su venta. En las sicav, sin embargo, los inversores se convierten en accionistas de la sociedad y, por tanto, tienen derecho a voto. Y ahí es donde está el quid de la cuestión, sobre todo si tenemos en cuenta que prácticamente todas las sicav españolas —en este momento hay cerca de 3.370, con un patrimonio en gestión de más de 27.000 millones— emplean mariachis, según una investigación llevada a cabo por los inspectores de Hacienda en 2005.
"Se está jugando con la ley", afirma Francisco de la Torre, portavoz de la Organización de Inspectores de Hacienda. Porque, explica, "si la participación mayoritaria en la sociedad está en manos de un sola persona o familia, ya no se trata de una institución de inversión colectiva. El accionista mayoritario nunca pierde el control sobre su dinero, decide dónde le interesa invertir o desinvertir, a quién da entrada en la sociedad, y no necesita que le reembolsen su capital, porque puede mantenerlo en la sicav, haciéndolo crecer, y sin tributar al 18%, aunque sí al 1%".
Un conejo en la chistera
El ‘truco’ es que los accionistas tienen derecho a disfrutar de los bienes de la sociedad en un porcentaje equivalente a su participación. De esta forma, el que tiene la participación mayoritaria logra no tener que tributar por muchas de sus posesiones y, en algunos casos, se evita tener que invertir en la compra de un yate, un coche, una casa de veraneo..., porque la sicav invierte por él, nos explican.
Esto es, precisamente, lo que critica De la Torre, para quien se trata de "un régimen de privilegio que permite diferir impuestos por los siglos de los siglos". En su opinión, "no es de recibo que en un Estado de derecho los beneficios tributarios se consigan contratando inversores ficticios, lo que en otros ámbitos se denomina 'testaferros', porque es un fraude". Y no es el único que critica este sistema. Hay quien habla de "trucos fiscales descarados", como es el caso del ex político Luis Solana.
De hecho, Solana pide a la ministra Elena Salgado "algo tan simple como que se obligue a que cada partícipe de una sicav tenga, por lo menos, el 5% del capital". Más allá va el portavoz de los inspectores de Hacienda, para quien "la revisión del sistema de tributación de las sicav debería formar parte de lo que la vicepresidenta ha denominado 'revisión global del sistema tributario'". Su propuesta es que se elimine el requisito de los cien partícipes mínimo para formar una sicav, y que éstas tributen al 18% en el Impuesto de Sociedades, pero no por plusvalías. "No sería ventajoso para los grandes accionistas, pero se equilibraría el sistema, porque se equipararían al resto de los inversores, y se eliminarían los nichos fiscales que no tributan". Además, solicita que "el control fiscal de las sicav se devuelva a la Inspección de Hacienda" —actualmente está en manos de la CNMV—.
La Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva (Inverco), por su parte, advierte de que cualquier modificación que afecte a las sicav provocará "una automática deslocalización de los capitales"; o lo que es lo mismo, una fuga de inversiones hacia otros países más permisivos o con mejor fiscalidad. Y recuerda que en Portugal, Italia, Austria, Bélgica y Holanda, entre otros, las ganancias patrimoniales obtenidas a través de una institución de inversión colectiva "están exentas.
¿Ganadores y perdedores?
Es difícil determinar quién gana y quién pierde con esta fórmula, si es que existen ganadores y perdedores. El beneficio para el que tiene el dinero está claro: emplea a los mariachis como 'hombres de paja' o testaferros para poder constituir este tipo de sociedades y aprovecharse de su ventajosa tributación sin perder el control de las mismas. Pero, ¿qué saca el mariachi?
Como en la mayoría de los casos las acciones le han sido regaladas, no pierde dinero. Si saca algún beneficio de la sicav (en forma de dividendo o por la venta de sus títulos), deberá declararlo a Hacienda, quien se quedará con un 18% de lo obtenido. No obstante, nos han explicado que, como se trata de participaciones pequeñas, las ganancias también lo son, y, por tanto, "no suelen declararse". Por otro lado, Romera apunta a que "puedes acceder a inversiones que como particular no podrías", y, además, siempre te quedará la satisfacción de decir que fuiste marichi de Amancio Ortega, o de Alicia Koplowitz, o de Polanco...


