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TRES RAZONES POR LAS QUE RAJOY EXTIENDE BASURA ANTE LOS PIES DE TSIPRAS

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Si los griegos consiguen un pacto digno con Bruselas y Merkel, evidenciarían las vergüenzas de Rajoy y los otros gobiernos que agacharon la cerviz y sometieron a sus ciudadanos al austericidio. Esta y más razones para no hablarse con Grecia

Ana R. Cañil, en eldiario.es

Rajoy está nervioso. Lo dice Alexis Tsipras tras la cumbre de Bruselas. Le preocupan sus problemas domésticos, ironiza el griego. ¿Cuáles son las preocupaciones domésticas del presidente español para que se le agríe el gesto, incluso rodeado de la élite de sus colegas europeos? De entrada, no tiene una aspiradora con la suficiente potencia para borrar de la memoria ciudadana que aquí, trece millones de personas están en riesgo de exclusión y pobreza; o que somos el segundo país donde más crece la desigualdad gracias a sus políticas. Por más que entregue a sus ministros la balleta de microfibra para lustrar la incipiente recuperación económica, esta por ver que el autobombo baste para ganar en las generales. Aún así, no todo le va mal. ¿Qué irrita a Rajoy de la postura del griego, si al PP Podemos le está haciendo un favor electoral, destrozando al PSOE y a IU? Ahí van tres motivos que arrugan los gestos del inquilino de La Moncloa.

"AHORA HAY MÁS ESCLAVOS EN EL MUNDO QUE EN CUALQUIER OTRO MOMENTO DE LA HISTORIA"

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REUTERS/Kham

Actualmente el mundo está sufriendo una recesión global, enorme desigualdad, hambre, deforestación, contaminación, cambio climático, amenaza de conflicto nuclear, terrorismo… Pero además de estos problemas del siglo XXI, todavía existen y prosperan atrocidades del pasado como la esclavitud.

Más de 60 años después de la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU que prohibió la esclavitud, en el mundo hay más esclavos que en cualquier momento de la historia de la humanidad: 27 millones de personas. Así lo revela el investigador Benjamin Skinner en su entrevista para el portal AlterNet.

Skinner, que se hizo pasar por un comprador de esclavos para profundizar y entender mejor el tema, considera que la esclavitud de hoy se centra en grandes ganancias y vidas baratas. No se trata de ser dueño de gente como antes, sino de utilizarla como herramienta fácil para hacer dinero. El precio de los esclavos, es decir, de las personas que están forzadas a trabajar en contra de su voluntad sin la posibilidad de escaparse, es miserable.

"En un burdel ilegal de Rumania me ofrecieron una chica joven con síndrome de Down a cambio de un automóvil de segunda mano. En una ciudad de Haití negociaron conmigo por una niña de 10 años por unos 100 dólares", comparte su experiencia el investigador. "Hasta en el año 1850 la vida se apreciaba más: 40.000 dólares actuales".

La mayoría de estos casos se dan en los países pobres de Asia y América Latina pero también en países desarrollados como EE.UU. Alrededor de 14.000 a 17.000 personas se trafican anualmente al país norteamericano para trabajar dentro de sus fronteras sin ninguna remuneración bajo la amenaza de violencia.

¿COBRAR SOLO POR EXISTIR?

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Una iniciativa legislativa popular (ILP) reclama una renta mínima garantizada
Navarra y País Vasco son las únicas comunidades que podrían financiarlo
Suiza tiene recursos suficientes para pagarla, pero sus ciudadanos se opondrían


Miguel Ángel García Vega, en 'El País'

Justo cuando el Banco de España se descuelga con la idea de que haya trabajadores que cobren por debajo del salario mínimo profesional (645,3 euros), otras voces reivindican la introducción de una renta básica garantizada de carácter universal. O sea, unos ingresos mínimos para garantizar una vida digna que recibirían todas las personas por el simple hecho de existir.

La idea, que empezó a analizarse con detalle en círculos académicos a mediados de los años ochenta, dio un gran paso en 1986, cuando se creó la red mundial Basic Income Earth Network, que agrupa a economistas, políticos y activistas de decenas de países. En España está viva desde 2001 y trabaja con el nombre de Red Renta Básica (RRB). Y en Europa diversas organizaciones se han propuesto recoger un millón de firmas para pedir a la Comisión Europea que elabore un estudio de viabilidad. Sus defensores sostienen que es factible y que sería la mejor manera de desterrar la pobreza. En el otro extremo, los detractores de la medida cuestionan no solo que sea posible financiarla sino, además, que resulte deseable desde el punto de vista económico, social e, incluso, moral.

La RRB define esta renta básica como un ingreso que paga el Estado a cada ciudadano de pleno derecho. Se abonaría con carácter universal, independientemente de los ingresos, ahorros o propiedades del ciudadano. Y no supondría la supresión de otras prestaciones públicas. Un modelo que, a priori, solo podrían implementar las sociedades más ricas.

LAS FALSEDADES Y LOS ERRORES DE LA SABIDURÍA ECONÓMICA CONVENCIONAL

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Vicenç Navarro, en Sistema Digital


No hay plena conciencia a nivel popular del carácter ideológico (y no científico) de gran parte del pensamiento económico dominante que se reproduce a través de la sabiduría económica convencional (SEC). Hoy, gran parte de tal SEC se genera en un contexto académico y mediático enormemente influenciado por el capital financiero (es decir la banca, las compañías de seguros, los fondos de alto riesgo, y un largo etcétera) que financia los mayores fórums (como instituciones de investigación económica, congresos económicos, revistas académicas, cátedras universitarias entre otros) donde se reproduce tal SEC, de una manera muy semejante a cómo la industria farmacéutica configura e influencia en gran manera la cultura farmacológica y hábitos de prescripción de los médicos en nuestro sistema sanitario (es una lástima que uno de los pocos programas de análisis crítico que existen en la televisión española, Salvados, -que ha hecho un programa excelente sobre la influencia de la industria farmacéutica- no haya tratado todavía este tema). No es pues de extrañar que la SEC condicione las políticas públicas de tal manera que favorezcan sistemáticamente los intereses de tal capital financiero así como los de las grandes empresas no financieras con las cuales el capital financiero se alía con el objetivo de optimizar su influencia. Un ejemplo, entre otros muchos, es FEDEA, que constantemente está configurando la sensibilidad neoliberal que domina la SEC hoy en España.

De esta manera, constantemente se justifican políticas económicas (que dañan el bienestar de la población) presentándolas como necesarias para salvar la economía (o, más frecuentemente, “para salvar el euro”) cuando los datos (fácilmente accesibles, por cierto) muestran la falta de credibilidad de tales argumentos. Ejemplos hay a miles. Veamos algunos de ellos:

LOS RECORTES EN LA SANIDAD PÚBLICA, OTRA VEZ

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Vicenç Navarro, en Público

La sanidad pública española es la menos financiada de la UE-15 (el grupo de países de la Unión Europea que tienen un desarrollo económico similar al de nuestro país). En 2008 (cuando se inició la crisis), se gastaba sólo un 6,5% del PIB, comparado con un 7,3% en el promedio de la UE-15. El bajo gasto sanitario en España explica que tenga también un gasto privado elevado, el más alto de la UE-15. De todo el gasto sanitario español en 2008, el 71,6% era público y el 28,4% era privado (el público era el porcentaje más bajo, y el privado el más elevado de la UE-15). Los recortes en la sanidad pública conllevarán un incremento notable del peso del sector privado cuyo tamaño ya es muy elevado.

Tales datos muestran claramente la falsedad de la postura sostenida por los economistas y políticos conservadores y liberales (en realidad, neoliberales) que justifican los enormes recortes de gasto público sanitario que están ocurriendo en España y en Cataluña con el argumento de que el sector sanitario público está hipertrofiado y necesita una reducción para sanearlo. Los datos señalan lo opuesto. La sanidad pública en España y en sus CCAA está profundamente subfinanciada.

En realidad, España se gasta en sanidad una cantidad menor de lo que debiera gastarse por su nivel de riqueza. Su PIB per cápita ya es el 94% del PIB per capital promedio de la UE-15. En cambio, su gasto sanitario público per cápita es sólo el 79,5% del gasto sanitario público promedio de la UE-15. Si en lugar de 79,5% fuera el 94%, España se gastaría 13.500 millones de euros más de los que se gasta. No es, pues, tampoco cierto, que España se gaste demasiado o que se gaste más de lo que España puede pagar. En realidad, los recursos existen. Lo que ocurre es que el Estado no los recoge. Y esto es de lo que no se habla ni en los forums mediáticos ni políticos del país. La postura, claramente ideológica, surgida del dogma neoliberal, y reproducida en los medios de mayor difusión, es que la sanidad debe adelgazarse, añadiéndose además (con cierto cinismo) que se necesita reducir tal gasto para “salvarla”. Tales recortes están afectando seriamente la calidad de la atención pública sanitaria, generando una mayor demanda por la sanidad privada (objetivo clave pero no explícito en gran parte de estos recortes).

¿PODEMOS PERMITIRNOS NUESTRO ESTADO SOCIAL?

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José Moisés Martín - Economista e impulsor de Economistas frente a la crisis, en 'eldiario.es'

“Tendremos el Estado del Bienestar que podamos permitirnos”. Esta es la frase que, repetida hasta la saciedad, quiere intentar convencer a la ciudadanía de que España ha estado viviendo por encima de sus posibilidades.

Pero, ¿es esto cierto? La cuestión que se pone encima de la mesa, entonces, es determinar si el Estado del Bienestar que hemos construido en España es sostenible o desorbitado, y, si lo es, cuál sería el Estado del bienestar adecuado a nuestras posibilidades económicas.

Para ello, examinaremos la evolución del gasto social en España en los últimos años, y, como es habitual, lo pondremos en relación con nuestro entorno más próximo, esto es, la Unión Europea. Utilizaremos los datos oficiales de EUROSTAT, tanto en las series de protección social como en las series de gasto público. Estas series contabilizan el gasto en protección social y en salud, pero no los de educación, que, tradicionalmente en España, son considerados gasto social.

ESPAÑA, DESTINO TERCER MUNDO

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El brusco fin de de un periodo de bienestar que creíamos eterno. Esta no es una crisis cualquiera, sino una convulsión social

Esta no es una crisis cualquiera, sino una convulsión social...
... que va a dar un vuelco radical y definitivo a nuestro nivel de bienestar, devolviéndonos a épocas pasadas marcadas por la inmigración y la pobreza. Esta es la desencantada tesis de "España, destino tercer mundo" (Deusto), el estreno editorial de Ramón Muñoz, el periodista que desde las páginas de EL PAÍS lleva años alertando a contracorriente de la gravedad de esta recesión, ocultada por los mercenarios del optimismo, desde políticos y financieros hasta periodistas. Negocios publica el prólogo de este libro que sale a la venta el próximo martes, día 13. Un obra sombría pero honesta, que augura catástrofes financieras por venir como una suspensión de pagos de la deuda, o incluso el corralito y la salida del euro.

Ramón Muñoz, en 'El País' Negocios

Se han escrito muchos libros sobre la crisis, y se han quedado viejos antes incluso de que salieran a la venta. El doble error: aplicarse en un optimismo antropológico basado en la idea de que la historia siempre avanza y evaluar la actual catástrofe financiera y económica como si fuera una crisis cíclica más. Los hechos y el agravamiento de la situación están desmontando ambas falacias.

La confianza histórica en el progreso de la humanidad, con breves recesos, está instalada en la conciencia colectiva. Y se ha trasladado a la economía por inercia. Nada más lejos de la realidad. Como parte del llamado mundo desarrollado, los españoles hemos vivido entre 40 y 50 años de bienestar, una prosperidad inédita desde el comienzo de los tiempos. Ese periodo de riqueza ha sido la excepción, y no la regla como nos han hecho creer y hemos aceptado por comodidad.

DESOBEDIENCIA CIVIL, ESTADO DE DERECHO Y LA IZQUIERDA

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Alberto Garzón Espinosa, en 'Pijus Economicus'

Las acciones del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), y su réplica en Extremadura, han sido fenómenos políticos que han marcado la agenda mediática en las últimas semanas, pero desgraciadamente y por lo general los debates se han limitado a aspectos superficiales de la acción. Con ánimo de descender hacia el fondo teórico de tales acciones el compañero Luis Felip [LF] [2] ha escrito un post en su blog en el que reflexiona sobre el binomio legalidad y legitimidad, trayendo al debate aspectos cruciales de lo que es la estrategia y táctica de la izquierda anticapitalista. El objetivo, a mi entender, es dilucidar si estas acciones son coherentes y consistentes con la acción política de la izquierda y, en concreto, de Izquierda Unida. Mi intención es hacer aquí algunas aportaciones a dicho debate, tratando de justificar que estas acciones son tácticas adecuadas que se inscriben en una estrategia que busca alcanzar una democracia real y un verdadero Estado de Derecho.

La desobediencia civil

Los propios ejecutores de las acciones mencionadas han defendido su proceder basándose en que eran acciones de desobediencia civil, esto es, acciones pacíficas que se sitúan en la frontera externa de la ley. Como nos recuerda LF, “para Rawls, la desobediencia civil significa que, asumiéndose lo fundamental del estado democrático de derecho realmente existente (a pesar de sus imperfecciones), y en especial los principios de justicia que lo rigen, se lleva a cabo una forma de disensión” que se situará en la frontera de la ley por su lado externo.

EL REPUDIO DE LOS OTROS la economía política del sacrificio

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Arturo Borra en 'Rebelión'

Ya no escuchamos con tanta frecuencia el discurso arrogante de los portavoces del “primer mundo”, entre otras cosas, porque ese “primer mundo” ni siquiera existe en tanto realidad homogénea. De la teoría de los tres mundos no queda, en buena parte del planeta, más que el tercero. La mundialización del tercer mundo incluso en los países centrales arruina cualquier pretensión de superioridad europea. Dicho de otra manera, el eurocentrismo está herido de muerte. La lección es clara: nadie está a salvo en el capitalismo, como no sean unas elites mundiales que gobiernan a espaldas de los pueblos, en la más absoluta opacidad. En cualquier parte donde se viva o sobreviva -según complejas coordenadas de clase, género, etnia, procedencia o edad- uno se topará con escombros. La creencia en una superioridad esencial, ligada a una etnia, una cultura o una nación, está jaqueada por la propia dinámica capitalista desterritorializante. El desbordamiento de una economía globalizada con respecto a los estados-nación (en tanto garantes necesarios de su despliegue) es inocultable. Lo que rige el movimiento de multinacionales y capitales financieros no es la lógica nacionalista sino la lógica de la mercancía: la “patria” inlocalizable del capital.

Que todavía ese núcleo etnocéntrico tenga anclaje social en Europa y EEUU no hace más que agravar las cosas: contribuye a sedimentar un discurso de cuño fascista, que además de construir al otro como sujeto inferior, lo supone inconvertible, esto es, incapaz de advenir como «semejante». Ahora bien, ante sujetos declarados inconvertibles lo único que se puede hacer para neutralizarlos es el control, el confinamiento o la muerte.

EL NOMBRE DE LA COSA

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EL BIENESTAR NO ES UN EXCEDENTE ECONÓMICO, SOSTIENE EL AUTOR, QUE AÑADE QUE SE TRATA DE UN DERECHO CIUDADANO Y DE UN DEBER DEL ESTADO

Guillen Martínez, en 'El País'

La metáfora de lo que pasa es lo de las viejas. Lo de las viejas: desde junio señoras de más de 65 años, viudas integradas en la cartilla sanitaria de sus maridos, van al médico y, zas, descubren que no existen. Han sido elididas de la Seguridad Social por el Estado y su amigote, la Comunidad Autónoma (CA) de Cataluña. Este hecho requiere diversas meditaciones. La primera, en todo caso, consiste en ponerle nombre. Es importante ponerle nombre. Al hecho de hacer desaparecer una vieja, el Estado / la CA le llama recorte. Pero el Estado y la CA, desde hace un par de años, están poco inspirados para los nombres artísticos.

Atrás queda aquella época dorada en la que el Estado colaba, a través de una cultura especializada en crear cohesión y en darle la razón, cualquier alias. Recuerden los llenapistas cultura de la Transición (CT) “unidad de todos los demócratas”, “no-nacionalismo”, “constitucionalismo sin fisuras”, con los que el Estado podía zanjar cualquier discusión y, a la vez, cerrar diarios, prohibir partidos, realizar políticas extremas y evitar dar explicaciones. Esta mañana, a primera hora, los Gobiernos peninsulares no pueden colar ninguno de sus neologismos. Alocuciones como “reforma constitucional exprés”, “Crédito en condiciones ventajosas”, “pacto fiscal”, “hazte bankero”, o “recortes”, no han conseguido evitar verse sustituidas en un plis-plas por, respectivamente, “rescate”, “rescate indeed”, “nada”, “delito de estafa” y “fin del Estado del bienestar”. Por tanto, ¿cómo se llama realmente lo de las viejas?

EL FALSO PROBLEMA DE LA DEUDA PÚBLICA. EL CASO DE EE.UU. (Y DE ESPAÑA)

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Vicenç Navarro, en la revista digital 'Sistema'

No existe plena conciencia en muchos círculos progresistas de que el llamado “problema de la deuda pública” es un fenómeno creado artificialmente para justificar el desmantelamiento del Estado del Bienestar. Un caso claro, entre otros muchos, es el debate existente en EEUU sobre tal deuda. En un intento de reducir el Estado del Bienestar, las fuerzas conservadoras y neoliberales (las derechas) están promoviendo la percepción de que la deuda pública del Estado federal es insostenible, requiriéndose recortes muy sustanciales del gasto público, y muy en particular del gasto público social, incluyendo el de la Seguridad Social y el de los servicios públicos del Estado del Bienestar (con especial énfasis en los programas federales de asistencia sanitaria a los ancianos, ‘Medicare’, y a las personas en situación de extrema pobreza, ‘Medicaid’, programa, éste último, que se cofinancia con los Estados para cubrir a las personas llamadas “médicamente indigentes”, término que se utiliza para definir a aquellas personas que no pueden pagar sus facturas médicas. En la promoción de tal postura, los medios de difusión de la derecha (como el ‘The Wall Street Journal’) publican artículos e informes que son citados también por los corresponsales españoles en EEUU sin ninguna crítica, contribuyendo a la difusión de tal percepción. Entre ellos destaca Antonio Caño, el corresponsal de ‘El País’ en Washington.

LA CRISIS CERCENA VIDAS EN ITALIA

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Pablo Ordaz, en 'El País'

Si hay una palabra prohibida, esa es suicidio. Mucho más para las sociedades —como la italiana, como la española— que desde siglos han vivido a la sombra ética y estética de la religión. A pesar de que a los suicidas siempre se les negó un lugar en el cielo, en el camposanto y en los periódicos, los italianos se están quitando la vida por motivos económicos. A un ritmo de dos al día. Un pequeño empresario y un trabajador se sienten empujados diariamente a las vías del tren o a la horca por la desesperación que les provoca la crisis. No se llega todavía al récord espantoso de los griegos —1.725 suicidios en los dos últimos años—, pero la progresión es tan alarmante que hasta el primer ministro Mario Monti, tan católico, nombró al diablo por su nombre. “Todos los días luchamos para evitar caer en el dramático precipicio de Grecia, con tantos empleos perdidos y tantos suicidios”, dijo. No hablaba, por una vez, de la dichosa prima de riesgo o del déficit de las cuentas públicas. Hablaba por fin del coste humano. De Vicenzo, de 28 años, o de Roberto, de 62, que se ahorcaron agobiados por las deudas. O de Mario, de 59, que huyó de la crisis pegándose un tiro en el pecho.

La situación es tan dramática que, la noche del pasado miércoles, pequeños empresarios y trabajadores acudieron con velas al Panteón para exigir en silencio: “No más suicidios”. Unas horas antes, el propio Monti había admitido públicamente que la crisis está imponiendo “un precio altísimo a las familias, a los jóvenes, a los trabajadores… A veces con experiencias que se cierran en la desesperación”. En los últimos meses, raro es el día que los periódicos italianos no traen la noticia de un pequeño empresario que se arroja a las vías del tren, de un trabajador autónomo o de un desempleado que se ahorcan agobiados por las deudas y la falta de salida. Según Giuseppe Bortolussi, secretario general de Cgia di Mestre, una asociación de artesanos y pequeñas empresas, “para muchos de los que optan por quitarse la vida, el suicidio es un gesto de rebelión contra un sistema sordo e insensible que no acierta a entender la gravedad de la situación. Es un verdadero grito de alarma lanzado por quien ya no puede más”.

EXPLICANDO LA LEY ORGÁNICA DE ESTABILIDAD PRESUPUESTARIA Y FINANCIERA

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Alberto Garzón Espinosa

Hoy se debate en la comisión de Hacienda la ley orgánica de “Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera”, y que es un desarrollo de la reforma constitucional que en su día hicieron de forma conjunta el Partido Socialista y el Partido Popular. Como se recordará, en el nuevo artículo 135 de la Constitución ya se adelantó que antes de junio de 2012 tenía que estar aprobada una ley orgánica que desarrollara las bases ideológicas de la reforma constitucional. Es precisamente en ese artículo 1 donde se describe el objetivo formal de la ley, que no es otro que “el establecimiento de los principios rectores, que vinculan a todos los poderes públicos, a los que deberá adecuarse la política presupuestaria del sector público orientada a la estabilidad presupuestaria y la sostenibilidad financiera, como garantía del crecimiento económico sostenido y la creación de empleo, en desarrollo del artículo 135 de la Constitución Española”.

Lo que esta ley persigue, para entendernos, es institucionalizar al nivel más alto (ley orgánica y constitución) la política del llamado déficit cero. Ahora bien, aunque la ley hable de crecimiento económico y creación de empleo, realmente no es útil ni directa ni indirectamente para conseguir cualquiera de esos propósitos. El objetivo real es sencillamente el de procurar dar confianza a los inversores a través del control del gasto público y la deuda pública. Se trata de enviar una señal a los “mercados” que diga lo siguiente: no se preocupen porque con estas normas estaremos en condiciones de devolverles todo el dinero que nos han prestado y que nos van a seguir prestando.

Pero no funcionará por dos motivos fundamentales:

LAS RAZONES PARA UNA HUELGA GENERAL

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Vicenç Navarro

Mírese como se mire, muchas de las políticas públicas del gobierno del Partido Popular tienen como objetivo disminuir los salarios y reducir la protección social. Tal objetivo se justifica con el argumento de que hay que recuperar la confianza de los “mercados financieros”, temerosos éstos de que el elevado déficit del Estado español imposibilite el pago de los intereses de la deuda pública, creando un grave problema para tal Estado, pues no podrá conseguir dinero prestado de tales mercados para realizar sus funciones. Esta justificación ha adquirido la dimensión de dogma, impuesto por las autoridades que rigen la Eurozona y la Unión Europea. En realidad, tales autoridades ya han nombrado un supervisor que instruya al gobierno español sobre cuándo y cómo alcanzar tales objetivos, convirtiendo a España en un protectorado, con escasa soberanía y capacidad de decisión nacional. Tal argumento requiere para su sostenibilidad que la población crea que tales medidas, que son altamente impopulares, son necesarias para recuperar su bienestar, presentándolas como las únicas posibles.

Lo que la ciudadanía debería conocer (y no es fácil que conozca, debido a la escasísima diversidad ideológica existente en los medios de información y persuasión del país) es que cada uno de los supuestos que sostienen tal justificación es erróneo. La evidencia científica ampliamente disponible muestra los siguientes hechos:

LA QUIMERA DEL ORO

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Josep Ramoneda, en 'El País'

Con la posible conquista de Andalucía, el PP está a punto de batir todos los récords de acumulación de poder en la España democrática. Curiosamente, este momento de apogeo político de la derecha coincide con el derrumbe del modelo de la quimera del oro que le dio la hegemonía en Baleares y en Valencia. Un modelo imprudentemente jaleado, en el pasado, por dirigentes actuales del PP, empezando por Mariano Rajoy.

La peculiar vuelta judicial al Palma Arena en 26 etapas, que Jaume Matas ha empezado a correr, ha arrancado mal para el expresidente. La sentencia, rigurosa y cuidadosamente elaborada, va a marcar a las 25 piezas separadas que quedan por recorrer. Condenado, aislado, rechazado socialmente, dejado a su suerte por su partido, el futuro de Matas es muy negro y, por la parte que le toca, Urdangarin tiene más motivos de preocupación que nunca. Pero, además, aunque durante estos años de instrucción de la causa ya se fueran revelando los secretos a voces de las Baleares de Jaume Matas, esta primera condena viene a confirmar lo que el caso Gürtel y el estado de las cuentas valencianas ya nos habían dicho: que el PP desplegó, en Baleares y en el País Valenciano, un sistema derrochador y clientelar que hizo pasar por milagro económico lo que era una cadena de intereses espurios, corrupción y despilfarro.

La justicia ha puesto en evidencia el sentido de la locura de los grandes eventos, de las superinstalaciones deportivas, de los edificios singulares, de las promociones inmobiliarias, de los parques temáticos, del dinero fácil y de la compra de voluntades. Un modelo que venía legitimado por una idea extraordinariamente dañina para la democracia: los votos como instrumento para blanquear la corrupción y los desatinos. A Matas este sistema le falló antes que a los valencianos. Perdió el Gobierno y las sospechas empezaron a emerger a la superficie, de modo que el PP cambió las personas y las caras, aunque quedan los viejos engranajes. En Valencia, Camps siguió sumando victorias electorales, de modo que la hora de la limpieza tardó en llegar. Y aún no sabemos hasta dónde va a alcanzar. Hay todavía demasiados personajes populares bajo sospecha que siguen teniendo allí poder y mando.

LAS SEMEJANZAS ENTRE LA 'GRAN DEPRESIÓN' Y AHORA

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Vicenc Navarro en la revista digital SISTEMA

Este artículo analiza las grandes similitudes que existen entre la época previa a la Gran Depresión de principios del siglo XX y ahora. El artículo subraya también las semejanzas que existen entre las respuestas que inicialmente hicieron los gobiernos estadounidenses y europeos a la Gran Depresión con las respuestas de tales gobiernos ahora, señalando la diferencia entre Estados Unidos y Europa.

En el último número (Ene-Feb 2012) de la revista de economía “Challenge”, publicada en EEUU, hay un artículo (“The 1929 Crash and the Great Recession of 2008: Why the Policy Response Is Different but Not Different Enough”) muy interesante del profesor Yiannis Kitromilides, del Center for International Business and Sustainability de la London Metropolitan University, que analiza los escritos de uno de los economistas que mejor ha estudiado las causas de la Gran Depresión de principios del siglo XX y sus consecuencias, el famoso John Kenneth Galbraith. Tal artículo muestra los enormes paralelismos que existen entre la situación que desembocó en la Gran Depresión y la situación actual, tanto en EEUU, como en la Unión Europea (UE). La enorme concentración de la riqueza y de las rentas en sectores muy minoritarios de la población, la escasa regulación de los mercados financieros, la gran regresividad fiscal, el gran desempleo y los bajos salarios son situaciones que caracterizaron el periodo pre-Gran Depresión y también el existente ahora. Pero el profesor Kitromilides señala no sólo las semejanzas en la situación pre-Gran Depresión de entonces con las de ahora, sino que también muestra las similitudes en las respuestas de los gobiernos estadounidense y europeos de entonces, con las respuestas de los mismos Gobiernos ahora.

DECRECIMIENTO JUSTO O BARBARIE

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Yayo Herrero y Luis González Reyes, miembros de Ecologistas en Acción

En nuestra sociedad, que podría llamarse la sociedad del exceso, paradójicamente la mayor parte de las cosas importantes o imprescindibles van a menos. Las reservas pesqueras disminuyen de forma alarmante debido al exceso de pesca; el petróleo, base de nuestra organización económica, empieza a agotarse a causa de la extracciónexcesiva; el equilibrio climático se quiebra debido al exceso de transporte motorizado; los ecosistemas se fraccionan y deterioran debido al exceso de cemento y hormigón; el agua, el aire y el suelo se envenenan debido al uso excesivo de productos químicos; las desigualdades sociales se profundizan porque existe una acumulación y consumo excesivo de bienes por parte de una minoría; la articulación social que garantizaba los cuidados se está destruyendo, entre otras cosas, porque hombres y mujeres deben dedicar un tiempo excesivo a trabajar para el mercado; la diversidad social y cultural desaparece ante los excesos de un modelo homogeneizador.

Si los problemas que afrontamos están causados por una extracción excesiva de recursos, por la ingente generación de residuos, por la incautación excesiva de los tiempos para la vida por parte del mercado y por una acumulación obscena de riqueza por una parte de la humanidad; si los problemas que colocan la vida, tal y como la conocemos, en situación de riesgo vienen dados por la extralimitación, es fácil imaginar por dónde tendrán que ir las soluciones.

Si el planeta está sujeto a límites, en su seno nada puede crecer indefinidamente. El ineludible hecho de que el sistema económico se encuentre dentro de la biosfera, de que requiera materiales y energía, y de que emita residuos y calor, implica que no puede sostenerse sobre el crecimiento ilimitado. El camino hacia la sostenibilidad pasa forzosamente por la disminución de la extracción y la generación de residuos de las poblaciones que más lo hacemos.

LA GRAN REGRESIÓN

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I. Ramonet, en 'Le monde diplomatique'

Está claro que no existe, en el seno de la Unión Europea (UE), ninguna voluntad política de plantarle cara a los mercados y resolver la crisis. Hasta ahora se había atribuido la lamentable actuación de los dirigentes europeos a su desmesurada incompetencia. Pero esta explicación (justa) no basta, sobre todo después de los recientes “golpes de Estado financieros” que han puesto fin, en Grecia y en Italia, a cierta concepción de la democracia. Es obvio que no se trata sólo de mediocridad y de incompetencia, sino de complicidad activa con los mercados.

¿A qué llamamos “mercados”? A ese conjunto de bancos de inversión, compañías de seguros, fondos de pensión y fondos especulativos (hedge funds) que compran y venden esencialmente cuatro tipos de activos: divisas, acciones, bonos de los Estados y productos derivados.

Para tener una idea de su colosal fuerza basta comparar dos cifras: cada año, la economía real (empresas de bienes y de servicios) crea, en todo el mundo, una riqueza (PIB) estimada en unos 45 billones (1) de euros. Mientras que, en el mismo tiempo, a escala planetaria, en la esfera financiera, los “mercados” mueven capitales por un valor de 3.450 billones de euros. O sea, setenta y cinco veces lo que produce la economía real...

EL GOVERN VENDE, PARA SEGUIR EN ALQUILER, 350 EQUIPAMIENTOS

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Rosa Salvador, en 'La Vanguardia'

La Generalitat prevé iniciar de inmediato la privatizaciónde entre el 51% y el 90% de ICF Equipaments, la inmobiliaria que en los últimos nueve años ha construido la mayoría de los edificios de uso público de la Generalitat y que es propietaria de 350 inmuebles, principalmente comisarias, escuelas, ambulatorios,residencias de la tercera edad y centros sociosanitarios.

La Generalitat prevé privatizar un mínimo del 51% de la sociedad (recién renombrada como Equipaments i Edificis de Catalunya) por 399 millones de euros: 49 millones de ellos habrán de desembolsarse en efectivo y los restantes 350 millones mediante la amortización anticipada de los créditos concedidos a la firma, generalmente por el ICF o por la misma Generalitat. La conselleria de Economia i Finances, sin embargo, está dispuesta a vender hasta el 90% del capital de la firma, lo que elevaría los ingresos públicos hasta los 704 millones.

Según las cuentas de la Generalitat, ICF Equipaments tenía a finales del año pasado un activo de 1.300 millones de euros y obras en curso que preveían situar la superficie de los inmuebles que gestiona en un millón de metros cuadrados el año que viene.

EL ESTADO DEL BIENESTAR ESPAÑOL

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Vicenç Navarro en 'Público'

Una de las características más llamativas del Estado del bienestar español es su escasa financiación, lo cual explica su escaso desarrollo. Según los últimos datos disponibles de Eurostat, la agencia estadística de la Unión Europea, España tiene el gasto público social por habitante más bajo de la UE-15 (el grupo de países de semejante desarrollo económico al español). Un tanto semejante ocurre si se escoge otro indicador: el gasto público social como porcentaje del PIB. España tiene el porcentaje más bajo de la UE-15.

Como consecuencia de ello, los servicios públicos del Estado del bienestar (tales como sanidad, educación, servicios domiciliarios a las personas con dependencia, escuelas de infancia, servicios sociales, vivienda social, entre otros) están muy poco desarrollados. Sólo una persona adulta de cada diez trabaja en España en tales servicios. En Suecia, el país que tiene un Estado del bienestar más desarrollado, es una de cada cuatro. De nuevo, España es el país que tiene proporcionalmente menos personas trabajando en tales servicios públicos de toda la UE-15.

Estos datos señalan la falsedad del argumento sostenido por economistas y políticos conservadores y neoliberales de que el Estado del bienestar español está hipertrofiado, o que es más extenso de lo que el país puede permitirse (tal como acentuó recientemente Mariano Rajoy, candidato del PP a la presidencia del Gobierno).

En realidad, España se gasta en el Estado del bienestar mucho menos de lo que debería gastarse por su nivel de riqueza. España, cuyo PIB per cápita es ya el 94% del PIB per cápita promedio de la UE-15, se gasta en su Estado del bienestar sólo el 74% de lo que se gasta el promedio de la UE-15. Si se gastara el mismo porcentaje, el Estado del bienestar español recibiría 66.000 millones de euros más de lo que se gasta ahora. Es una falsedad, por lo tanto, indicar que nos gastamos más en el Estado del bienestar de lo que podemos permitirnos. El país tiene recursos. Lo que ocurre es que el Estado no los recoge, y ello es resultado de que la mayoría de las rentas superiores no contribuyen al Estado en los mismos porcentajes que sus homólogos en la mayoría de países de la UE-15. Su contribución fiscal real (y no nominal) es mucho menor de la existente para estos grupos de renta en los países del centro y norte de Europa. El fraude fiscal es mucho menor en estos países que en España (y en los otros países del Sur de Europa, como Grecia, Portugal e Italia, que, no por casualidad, son los países de la eurozona que tienen mayores dificultades en pagar su deuda pública).

 

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