- Las farmacéuticas son la última gran estafa de la crisis. El pasado año sus inversores son los que más dinero han ganado gracias a la especulación y la usura
- La hepatitis C es el mejor ejemplo de cómo las farmacéuticas sacan la sangre a los enfermos con la aguja de los Gobiernos. Un laboratorio, controlado por bancos y fondos, impone precios demenciales que los Estados aceptan porque la banca manda
Javier Gallego, en eldiario.es
Esta crisis ha confirmado que nuestra vida no vale nada para los de arriba, si bien le ponen precio para hacer negocio. Esta estafa nos ha enseñado cómo unos pocos se han hecho más multimillonarios a costa del resto. Hemos visto cómo bancos, compañías financieras y grandes empresas se enriquecían mientras nos empobrecíamos todos. Ahora, gracias a un informe de Intermón Oxfam, también nos enteramos de que los millonarios que invierten en farmacéuticas han ganado más dinero que nadie en el último año. En esta estafa, todos pillan cacho. Aunque nos lo tengan que arrancar del cuerpo.
Han pillado un buen cacho los laboratorios y sus inversores. En un solo año, el número de milmillonarios relacionados con las farmacéuticas ha crecido de 66 a 90 y su riqueza ha aumentado casi en un 50%. La razón es simple: el sector ha sido el que más ha invertido en lobbies de presión; por cierto, mucho más que lo que ha donado para la investigación sobre el ébola, según el mismo informe. Se gastan más dinero en conseguir ventajas, subvenciones y privilegios que en salvar vidas. Si gastan tanto en politiqueo es porque saben que a cambio ganan muchísimo más.
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LA VIDA TENÍA UN PRECIO (y, si no puedes pagarlo, estás muerto)
Etiquetas: especulacion, inversion | author: jose luis ochoaEL ATAQUE ALEMAN DESAHUCIA A ESPAÑA
Etiquetas: crisis, deuda, especulacion, neoliberalismo | author: jose luis ochoa
El pánico financiero y la austeridad que impone Alemania le reportan grandes beneficios y favorecen la apuesta de los grandes especuladores contra las deudas soberanas de los países del sur de Europa
Manuel Ballbé y Yaiza Cabedo, en 'El País'
Los economistas reiteran hasta la saciedad que la imposición merkeliana de austeridad es un error, pero siguen sin entender que se trata de una truculenta estrategia del Gobierno y la banca alemana para desvalijar al sur de Europa con el fin de tapar el enorme agujero financiero alemán. Este expolio es posible debido a una desregulación jurídica que desde 2000 ha desplazado el capitalismo productivo por un “mercado casino” sin supervisión administrativa, en el que ha quedado suprimido el delito de información privilegiada y que funciona mediante apuestas en las que no hay que identificarse. Esta bolsa privada y sin transparencia, localizada en Nueva York y Londres, está en manos de un cartel compuesto por seis megabancos norteamericanos y seis europeos, todos quebrados y rescatados por sus Gobiernos, es decir, por los contribuyentes.
Este es el verdadero origen de la crisis: un nuevo capitalismo de casino y de apuestas en productos financieros tóxicos —como las hipotecassubprime—, que ahora especula con la deuda soberana de los países del sur. La causa de la crisis, pues, no es ni la burbuja inmobiliaria española, ni el endeudamiento —las deudas inglesa y alemana eran superiores—, ni la indisciplina fiscal. La burbuja ha sido hipotecaria: de titulizar y revender hipotecas tóxicas en el mercado. Precisamente, el Deutsche Bank fue uno de los mayores implicados, según reveló el Senado americano. Este banco ha colocado productos a sus clientes a sabiendas de que perderían dinero, tanto en Norteamérica (paquete “Gemstone VII”) como en Alemania, donde el Tribunal Supremo le condenó en 2011. Los ciudadanos alemanes fueron las primeras víctimas de la voracidad de sus bancos.
Manuel Ballbé y Yaiza Cabedo, en 'El País'
Los economistas reiteran hasta la saciedad que la imposición merkeliana de austeridad es un error, pero siguen sin entender que se trata de una truculenta estrategia del Gobierno y la banca alemana para desvalijar al sur de Europa con el fin de tapar el enorme agujero financiero alemán. Este expolio es posible debido a una desregulación jurídica que desde 2000 ha desplazado el capitalismo productivo por un “mercado casino” sin supervisión administrativa, en el que ha quedado suprimido el delito de información privilegiada y que funciona mediante apuestas en las que no hay que identificarse. Esta bolsa privada y sin transparencia, localizada en Nueva York y Londres, está en manos de un cartel compuesto por seis megabancos norteamericanos y seis europeos, todos quebrados y rescatados por sus Gobiernos, es decir, por los contribuyentes.
Este es el verdadero origen de la crisis: un nuevo capitalismo de casino y de apuestas en productos financieros tóxicos —como las hipotecassubprime—, que ahora especula con la deuda soberana de los países del sur. La causa de la crisis, pues, no es ni la burbuja inmobiliaria española, ni el endeudamiento —las deudas inglesa y alemana eran superiores—, ni la indisciplina fiscal. La burbuja ha sido hipotecaria: de titulizar y revender hipotecas tóxicas en el mercado. Precisamente, el Deutsche Bank fue uno de los mayores implicados, según reveló el Senado americano. Este banco ha colocado productos a sus clientes a sabiendas de que perderían dinero, tanto en Norteamérica (paquete “Gemstone VII”) como en Alemania, donde el Tribunal Supremo le condenó en 2011. Los ciudadanos alemanes fueron las primeras víctimas de la voracidad de sus bancos.
TRAMPOSOS BANQUEROS
Etiquetas: bancos, dinero, especulacion, estafa | author: jose luis ochoa
Ignacio Ramonet, en 'Le Monde Diplomatique'
A aquellos ciudadanos que aún lo ignoraban, la crisis les está demostrando que los mercados financieros son los principales protagonistas del actual momento económico de Europa. Representan un cambio fundamental: el poder ha pasado de los políticos a los especuladores de Bolsa y a una cohorte de tramposos banqueros.
Cada día, los mercados mueven sumas colosales. Por ejemplo, casi 7 billones de euros, sólo en deudas de los Estados de la eurozona, según el Banco Central Europeo. La decisión colectiva diaria de esos mercados puede ahora derrumbar Gobiernos, dictar políticas y someter a pueblos.
El drama, además, es que estos nuevos “amos del mundo” no sienten ninguna preocupación por el bien común. La solidaridad no es su problema. Menos aún la preservación del Estado de bienestar. La única racionalidad que los motiva es la codicia. Especuladores y banqueros, movidos por la avidez, llegan a comportarse como mafias, con mentalidad de aves de rapiña. Y con una impunidad casi total.
Desde que, en 2008, estalló la crisis –en gran parte causada por ellos–, ninguna reforma seria ha conseguido reglamentar los mercados, ni meter en vereda a los banqueros. Y a pesar de todas las críticas formuladas contra la “irracionalidad del sistema”, el comportamiento de muchos actores financieros sigue siendo igual de cínico.
A aquellos ciudadanos que aún lo ignoraban, la crisis les está demostrando que los mercados financieros son los principales protagonistas del actual momento económico de Europa. Representan un cambio fundamental: el poder ha pasado de los políticos a los especuladores de Bolsa y a una cohorte de tramposos banqueros.
Cada día, los mercados mueven sumas colosales. Por ejemplo, casi 7 billones de euros, sólo en deudas de los Estados de la eurozona, según el Banco Central Europeo. La decisión colectiva diaria de esos mercados puede ahora derrumbar Gobiernos, dictar políticas y someter a pueblos.
El drama, además, es que estos nuevos “amos del mundo” no sienten ninguna preocupación por el bien común. La solidaridad no es su problema. Menos aún la preservación del Estado de bienestar. La única racionalidad que los motiva es la codicia. Especuladores y banqueros, movidos por la avidez, llegan a comportarse como mafias, con mentalidad de aves de rapiña. Y con una impunidad casi total.
Desde que, en 2008, estalló la crisis –en gran parte causada por ellos–, ninguna reforma seria ha conseguido reglamentar los mercados, ni meter en vereda a los banqueros. Y a pesar de todas las críticas formuladas contra la “irracionalidad del sistema”, el comportamiento de muchos actores financieros sigue siendo igual de cínico.
LA QUIMERA DEL ORO
Etiquetas: especulacion, estado de bienestar, estafa | author: jose luis ochoa
Josep Ramoneda, en 'El País'
Con la posible conquista de Andalucía, el PP está a punto de batir todos los récords de acumulación de poder en la España democrática. Curiosamente, este momento de apogeo político de la derecha coincide con el derrumbe del modelo de la quimera del oro que le dio la hegemonía en Baleares y en Valencia. Un modelo imprudentemente jaleado, en el pasado, por dirigentes actuales del PP, empezando por Mariano Rajoy.
La peculiar vuelta judicial al Palma Arena en 26 etapas, que Jaume Matas ha empezado a correr, ha arrancado mal para el expresidente. La sentencia, rigurosa y cuidadosamente elaborada, va a marcar a las 25 piezas separadas que quedan por recorrer. Condenado, aislado, rechazado socialmente, dejado a su suerte por su partido, el futuro de Matas es muy negro y, por la parte que le toca, Urdangarin tiene más motivos de preocupación que nunca. Pero, además, aunque durante estos años de instrucción de la causa ya se fueran revelando los secretos a voces de las Baleares de Jaume Matas, esta primera condena viene a confirmar lo que el caso Gürtel y el estado de las cuentas valencianas ya nos habían dicho: que el PP desplegó, en Baleares y en el País Valenciano, un sistema derrochador y clientelar que hizo pasar por milagro económico lo que era una cadena de intereses espurios, corrupción y despilfarro.
La justicia ha puesto en evidencia el sentido de la locura de los grandes eventos, de las superinstalaciones deportivas, de los edificios singulares, de las promociones inmobiliarias, de los parques temáticos, del dinero fácil y de la compra de voluntades. Un modelo que venía legitimado por una idea extraordinariamente dañina para la democracia: los votos como instrumento para blanquear la corrupción y los desatinos. A Matas este sistema le falló antes que a los valencianos. Perdió el Gobierno y las sospechas empezaron a emerger a la superficie, de modo que el PP cambió las personas y las caras, aunque quedan los viejos engranajes. En Valencia, Camps siguió sumando victorias electorales, de modo que la hora de la limpieza tardó en llegar. Y aún no sabemos hasta dónde va a alcanzar. Hay todavía demasiados personajes populares bajo sospecha que siguen teniendo allí poder y mando.
Con la posible conquista de Andalucía, el PP está a punto de batir todos los récords de acumulación de poder en la España democrática. Curiosamente, este momento de apogeo político de la derecha coincide con el derrumbe del modelo de la quimera del oro que le dio la hegemonía en Baleares y en Valencia. Un modelo imprudentemente jaleado, en el pasado, por dirigentes actuales del PP, empezando por Mariano Rajoy.
La peculiar vuelta judicial al Palma Arena en 26 etapas, que Jaume Matas ha empezado a correr, ha arrancado mal para el expresidente. La sentencia, rigurosa y cuidadosamente elaborada, va a marcar a las 25 piezas separadas que quedan por recorrer. Condenado, aislado, rechazado socialmente, dejado a su suerte por su partido, el futuro de Matas es muy negro y, por la parte que le toca, Urdangarin tiene más motivos de preocupación que nunca. Pero, además, aunque durante estos años de instrucción de la causa ya se fueran revelando los secretos a voces de las Baleares de Jaume Matas, esta primera condena viene a confirmar lo que el caso Gürtel y el estado de las cuentas valencianas ya nos habían dicho: que el PP desplegó, en Baleares y en el País Valenciano, un sistema derrochador y clientelar que hizo pasar por milagro económico lo que era una cadena de intereses espurios, corrupción y despilfarro.
La justicia ha puesto en evidencia el sentido de la locura de los grandes eventos, de las superinstalaciones deportivas, de los edificios singulares, de las promociones inmobiliarias, de los parques temáticos, del dinero fácil y de la compra de voluntades. Un modelo que venía legitimado por una idea extraordinariamente dañina para la democracia: los votos como instrumento para blanquear la corrupción y los desatinos. A Matas este sistema le falló antes que a los valencianos. Perdió el Gobierno y las sospechas empezaron a emerger a la superficie, de modo que el PP cambió las personas y las caras, aunque quedan los viejos engranajes. En Valencia, Camps siguió sumando victorias electorales, de modo que la hora de la limpieza tardó en llegar. Y aún no sabemos hasta dónde va a alcanzar. Hay todavía demasiados personajes populares bajo sospecha que siguen teniendo allí poder y mando.
DECRECIMIENTO JUSTO O BARBARIE
Etiquetas: decrecimiento, desarrollo, dinero, economia rural, especulacion, estado de bienestar | author: jose luis ochoa
Yayo Herrero y Luis González Reyes, miembros de Ecologistas en Acción
Si los problemas que afrontamos están causados por una extracción excesiva de recursos, por la ingente generación de residuos, por la incautación excesiva de los tiempos para la vida por parte del mercado y por una acumulación obscena de riqueza por una parte de la humanidad; si los problemas que colocan la vida, tal y como la conocemos, en situación de riesgo vienen dados por la extralimitación, es fácil imaginar por dónde tendrán que ir las soluciones.
Si el planeta está sujeto a límites, en su seno nada puede crecer indefinidamente. El ineludible hecho de que el sistema económico se encuentre dentro de la biosfera, de que requiera materiales y energía, y de que emita residuos y calor, implica que no puede sostenerse sobre el crecimiento ilimitado. El camino hacia la sostenibilidad pasa forzosamente por la disminución de la extracción y la generación de residuos de las poblaciones que más lo hacemos.
EL CÓDIGO PENAL ESTÁ PARA CUMPLIRSE
Etiquetas: crisis, especulacion, estafa, mercados financieros | author: jose luis ochoa
Ignacio Escolar, en 'Público'
Artículo 284: “Se impondrá la pena de prisión de seis meses a dos años” a quienes “intentaren alterar los precios” de “títulos, valores o instrumentos financieros” o “ dieren órdenes de operación susceptibles de proporcionar indicios engañosos sobre la oferta, la demanda o el precio”. Artículo 285: “Se aplicará la pena de prisión de cuatro a seis años” y una “multa del triple” de lo ganado cuando “los sujetos se dediquen de forma habitual a tales prácticas abusivas”, “el beneficio obtenido sea de notoria importancia” o “se cause grave daño a los intereses generales”.
La ley no es nueva: lleva en vigor varios años, aunque está casi sin estrenar. Aún está por llegar la primera condena relevante por especulación financiera o uso de información privilegiada en España. Sólo se ha usado para casos muy menores, como el de un parado de 26 años que se hizo pasar por un directivo de una empresa en un foro de bolsa para calentar una cotización. ¿Son todos los grandes inversores honestos e inocentes o es que nuestra policía es tonta?
Un suponer, algo utópico: ¿qué pasaría si la Fiscalía se tomases esta ley al pie de la letra y abriese una investigación sobre la escandalosa subida de la prima de riesgo española de estos días? Hay al menos tres indicios para sospechar de un delito “habitual” de “notoria importancia” contra “los intereses generales”.
El primero: que ya es casualidad que la prima de riesgo se dispare siempre en la víspera de cada subasta de deuda pública (cuando algunos venden a mansalva en el mercado secundario de deuda para hundir el precio y comprar mejor al día siguiente).
El segundo: cómo se comporta el mercado opaco de los CDS (seguros contra el impago), que permiten apostar a la baja contra bonos que no se poseen. ¿Es razonable este modelo, en el que se pueden comprar seguros contra deuda que no se posee? ¿No sería inquietante que alguien pudiese asegurar una casa ajena y ganase dinero si se quema?
El tercero: el papel de las agencias de calificación, que ya se burlan hasta de Francia.
¿Serían igual de agresivos algunos especuladores si el Código Penal se cumpliese a rajatabla?
Artículo 284: “Se impondrá la pena de prisión de seis meses a dos años” a quienes “intentaren alterar los precios” de “títulos, valores o instrumentos financieros” o “ dieren órdenes de operación susceptibles de proporcionar indicios engañosos sobre la oferta, la demanda o el precio”. Artículo 285: “Se aplicará la pena de prisión de cuatro a seis años” y una “multa del triple” de lo ganado cuando “los sujetos se dediquen de forma habitual a tales prácticas abusivas”, “el beneficio obtenido sea de notoria importancia” o “se cause grave daño a los intereses generales”.
La ley no es nueva: lleva en vigor varios años, aunque está casi sin estrenar. Aún está por llegar la primera condena relevante por especulación financiera o uso de información privilegiada en España. Sólo se ha usado para casos muy menores, como el de un parado de 26 años que se hizo pasar por un directivo de una empresa en un foro de bolsa para calentar una cotización. ¿Son todos los grandes inversores honestos e inocentes o es que nuestra policía es tonta?
Un suponer, algo utópico: ¿qué pasaría si la Fiscalía se tomases esta ley al pie de la letra y abriese una investigación sobre la escandalosa subida de la prima de riesgo española de estos días? Hay al menos tres indicios para sospechar de un delito “habitual” de “notoria importancia” contra “los intereses generales”.
El primero: que ya es casualidad que la prima de riesgo se dispare siempre en la víspera de cada subasta de deuda pública (cuando algunos venden a mansalva en el mercado secundario de deuda para hundir el precio y comprar mejor al día siguiente).
El segundo: cómo se comporta el mercado opaco de los CDS (seguros contra el impago), que permiten apostar a la baja contra bonos que no se poseen. ¿Es razonable este modelo, en el que se pueden comprar seguros contra deuda que no se posee? ¿No sería inquietante que alguien pudiese asegurar una casa ajena y ganase dinero si se quema?
El tercero: el papel de las agencias de calificación, que ya se burlan hasta de Francia.
¿Serían igual de agresivos algunos especuladores si el Código Penal se cumpliese a rajatabla?
INMENSA DEMOSTRACIÓN DE PODER
Etiquetas: burbuja financiera, especulacion, europa | author: jose luis ochoaJuan Ignacio Bartolomé Gironella
Decano del Colegio de Economistas de Madrid (1984-1988)
Jorge Fabra Utray
Decano del Colegio de Economistas de Madrid (1981-1983)
Es la medida más suave que podía tomar”. La justificación del presidente del Gobierno al proponer, con el aplauso del PP, una reforma constitucional que condicionará durante décadas la política económica, nos deja perplejos. ¿Cuáles serían las alternativas menos suaves?
Desde la reunión del Consejo de Ministros de Finanzas de la UE, celebrada el 9 de mayo de 2010, el Gobierno ha ido tomando medidas a sabiendas de que incidirían negativamente en la crisis, que ralentizarían el crecimiento del PIB y aumentarían el paro, bajo el argumento de que se ve obligado a hacerlo. ¿Qué está pasando? La explicación, que parece contar con un consenso sorprendente, es que “los mercados”, orientados por las agencias de calificación de riesgo, castigan el déficit de las administraciones públicas con un aumento de las primas de riesgo e, incluso, con la amenaza de provocar la quiebra del Estado. Ante lo cual la UE exige reducciones drásticas del gasto público.
Lo asombroso es que se puede constatar sin dificultad que el origen del déficit no está en el incremento del gasto sino en la reducción de los ingresos públicos y que el volumen de la deuda pública española se mantiene en niveles muy aceptables. La parte esencial del gasto público va dirigida a la formación, a la sanidad, a la creación de infraestructuras, a la seguridad, a la cohesión social y territorial… son partidas necesarias para el funcionamiento eficiente de la economía y que, además, generan demanda efectiva en momentos en que la reducción de la demanda privada ostenta un protagonismo evidente en el origen y en la continuidad de la crisis.
DENUNCIA DEL ATAQUE ESPECULATIVO DE BANCOS INTERNACIONALES CONTRA LA DEUDA PÚBLICA DE LOS PAÍSES EUROPEOS PERIFÉRICOS
Etiquetas: 15-M, especulacion, moneda | author: jose luis ochoa
16 bancos internacionales (8 de ellos europeos) están realizando ataques especulativos contra la deuda pública de los países europeos periféricos: Grecia, Portugal,Irlanda, España e Italia.
Estos bancos de inversión, controlan el 90% de los fondos de alto riesgo o hedge funds y de los CDS (Credit Default Swaps), seguros de carácter especulativo contra el impago de una deuda, y están implicados en actividades fraudulentas en la compra-venta de deuda soberana de estos países.
La especulación parte de la posesión de información privilegiada y de la coordinación de estos bancos para vender deuda soberana de estos países e incrementar artificialmente el Riesgo-País de los mismos, a los que previamente habrían señalado sus fieles colaboradoras, las Agencias de Calificación (Moody's, Standard & Poors y Fitch), con una bajada de calificación con el objetivo de alterar, subiendo artificialmente los tipos de interés, la prima de riesgo y alterando el mercado de los seguros (CDS) de esa deuda soberana. Estas prácticas especulativas se iniciaron en mayo del 2010, coincidiendo con el primer rescate de Grecia, y han ido incrementando con los rescates de Irlanda (octubre 2010) y Portugal (mayo 2011) hasta dispararse en torno al debate del segundo rescate de Grecia, que acaba de ser aprobado, que no es mas que un parche que no soluciona el problema de fondo.
Hay que recalcar que las desorbitadas subidas de la prima de riesgo están alcanzando valores históricos: los intereses que está pagando España en el mes de julio han llegado al 6%, cuando Alemania sólo paga un 1,5%, en los casos de Portugal e Irlanda suben hasta el 10-11% de interés y en Grecia al 15%. Estos "bancos vampiros" han ganado un 20% más de beneficios sólo en los dos últimos meses con este negocio mafioso.
Estos bancos de inversión, controlan el 90% de los fondos de alto riesgo o hedge funds y de los CDS (Credit Default Swaps), seguros de carácter especulativo contra el impago de una deuda, y están implicados en actividades fraudulentas en la compra-venta de deuda soberana de estos países.
La especulación parte de la posesión de información privilegiada y de la coordinación de estos bancos para vender deuda soberana de estos países e incrementar artificialmente el Riesgo-País de los mismos, a los que previamente habrían señalado sus fieles colaboradoras, las Agencias de Calificación (Moody's, Standard & Poors y Fitch), con una bajada de calificación con el objetivo de alterar, subiendo artificialmente los tipos de interés, la prima de riesgo y alterando el mercado de los seguros (CDS) de esa deuda soberana. Estas prácticas especulativas se iniciaron en mayo del 2010, coincidiendo con el primer rescate de Grecia, y han ido incrementando con los rescates de Irlanda (octubre 2010) y Portugal (mayo 2011) hasta dispararse en torno al debate del segundo rescate de Grecia, que acaba de ser aprobado, que no es mas que un parche que no soluciona el problema de fondo.
Hay que recalcar que las desorbitadas subidas de la prima de riesgo están alcanzando valores históricos: los intereses que está pagando España en el mes de julio han llegado al 6%, cuando Alemania sólo paga un 1,5%, en los casos de Portugal e Irlanda suben hasta el 10-11% de interés y en Grecia al 15%. Estos "bancos vampiros" han ganado un 20% más de beneficios sólo en los dos últimos meses con este negocio mafioso.
UN FANTASMA RECORRE EUROPA
Etiquetas: especulacion, seguros | author: jose luis ochoa
Xavier Vidal-Folch, en 'El País'

Un lúgubre fantasma recorre Europa, y Europa no se da por enterada: los seguros de impago, o credit default swaps (CDS), unas "armas financieras de destrucción masiva", como los bautizó en 2002 el financiero norteamericano Warren Buffett.
Aparentemente, esos CDS son pacíficos contratos de seguros para gente prudente que busca protegerse del riesgo de impago asociado a la compra de un bono u otra deuda peligrosa. Pero en realidad se asemejan a los paquetes de hipotecas basura que se trocaban en activos para inversores ávidos a base de titularizarse, trocearse, mezclarse y perderse el origen del contrato básico al que respondían, también llamado subyacente.
Estos seguros CDS cubren el impago de cualquier contrato y pueden formalizarse sin necesidad de que el comprador posea la deuda: sonderivados, son "aire fino" (13 bankers, the Wall Street takeover, Simon Johnson y James Kwak, Pantheon, Nueva York, 2010). Y sirven también para especular, para apostar contra la posibilidad de un impago: se está haciendo a mansalva con Grecia y con otros periféricos.
¿Son armas mortales, como protestaba Buffett? ¡Y tanto! Doblegaron al gigante asegurador estadounidense American International Group, AIG, en septiembre de 2008, la segunda ficha del dominó desbaratado con la quiebra de Lehman Brothers. AIG era el mayor agente de CDS. Operaba estos seguros sobre paquetes de hipotecas basura o de otros activos (CDO) también con frecuencia basura. Hasta que el pánico post-Lehman ahuyentó a los clientes. Y el Estado hubo de saltar a su rescate en varias fases, por un coste de 173.000 millones de dólares.

Un lúgubre fantasma recorre Europa, y Europa no se da por enterada: los seguros de impago, o credit default swaps (CDS), unas "armas financieras de destrucción masiva", como los bautizó en 2002 el financiero norteamericano Warren Buffett.
Aparentemente, esos CDS son pacíficos contratos de seguros para gente prudente que busca protegerse del riesgo de impago asociado a la compra de un bono u otra deuda peligrosa. Pero en realidad se asemejan a los paquetes de hipotecas basura que se trocaban en activos para inversores ávidos a base de titularizarse, trocearse, mezclarse y perderse el origen del contrato básico al que respondían, también llamado subyacente.
Estos seguros CDS cubren el impago de cualquier contrato y pueden formalizarse sin necesidad de que el comprador posea la deuda: sonderivados, son "aire fino" (13 bankers, the Wall Street takeover, Simon Johnson y James Kwak, Pantheon, Nueva York, 2010). Y sirven también para especular, para apostar contra la posibilidad de un impago: se está haciendo a mansalva con Grecia y con otros periféricos.
¿Son armas mortales, como protestaba Buffett? ¡Y tanto! Doblegaron al gigante asegurador estadounidense American International Group, AIG, en septiembre de 2008, la segunda ficha del dominó desbaratado con la quiebra de Lehman Brothers. AIG era el mayor agente de CDS. Operaba estos seguros sobre paquetes de hipotecas basura o de otros activos (CDO) también con frecuencia basura. Hasta que el pánico post-Lehman ahuyentó a los clientes. Y el Estado hubo de saltar a su rescate en varias fases, por un coste de 173.000 millones de dólares.
PEPINOS: RIESGOS PARA MUCHOS, BENEFICIOS PARA POCOS
Etiquetas: alimentos, ecología, especulacion | author: jose luis ochoa
Gustavo Duch Guillot
La ‘crisis de los pepinos’ o mejor dicho el brote de E. Coli que afecta al norte de Europa, es una buena ensalada donde se mezclan alarmas, angustias y mensajes de confianza. A la espera de respuestas definitivas sobre sus orígenes, y ahora que tenemos a los pepinos absueltos, me parece imprescindible abrir algunas reflexiones sobre el sistema alimentario global por el que hemos optado en los países desarrollados (y que se ha impuesto a los países del Sur empobrecido).
El sistema en cuestión ha sido diseñado para producir algo parecido a alimentos, a costes muy bajos, tanto económicos, sociales como ecológicos; pero que puedan producir altos beneficios a quienes se dedican a su comercialización. Los alimentos, lejos de considerarlos como una necesidad y un derecho, se entienden como una mercancía sin más. El caso de los pepinos es un buen ejemplo: los esfuerzos para cultivar, regar y cosechar un pepino, representarán para el agricultor o agricultora 0’17 euros por kilo vendido. La población consumidora pagará 1’63 euros por kilo. Es decir, un incremento superior al 800%.
Mercancías con este margen son verdaderos diamantes que recorren el mundo siempre en una misma dirección, la dirección centrípeta: desde las regiones productoras a las poblaciones con más poder adquisitivo. Y pepinos, piñas o panga hacen entonces viajes muy largos, en temporada alta y con muchas ciudades que visitar. Las administraciones ante este mercado, no se plantean revisar el modelo, sino que optan por asegurar y aumentar los controles alimentarios. Pero por muchas medidas que se puedan tomar, y como hemos visto también con las dioxinas, gripe porcina o vacas locas, las crisis alimentarias son insalvables, y las acabamos pagando la población consumidora (que puede enfermar) y la productora (que puede perderlo todo).
Las dimensiones del problema también las hemos de tener en cuenta. Una partida de alimentos industrializados afectada de algún problema de salubridad son miles y miles de unidades contaminantes, aumentando mucho la dispersión y alcance del brote o epidemia.
Por último en Alemania, donde se ha podido percibir cierta descoordinación entre sus autoridades, han obrado tajantemente bajo el principio de precaución, impidiendo el consumo del pepino y otras hortalizas… por lo que pudiera ocurrir. El mismo principio que en cambio siempre queda relegado en otros riesgos alimentarios no agudos pero si a largo plazo, como por ejemplo el consumo de alimentos transgénicos o las nuevas prácticas de nanotecnología. Pareciera que las multinacionales que controlan el sistema alimentario tienen lazos muy estrechos con las autoridades sanitarias que a ellas sí les permiten campar, acampar y cultivar a sus anchas.
A partir de estas reflexiones y otras que se podrían añadir, parece lógico proponer que las medidas políticas en agricultura y alimentación se dirigieran más a revisar el modelo en sí mismo. No podemos resolver estas crisis con más puntos de control, con más tecnología; es un camino equivocado y sin salida. Sin embargo, como dice la Dra. Marta Rivera «la Soberanía Alimentaria, que apuesta por la relocalización de los sistemas agroalimentarios y por modelos de producción campesinos, podría (además de alimentar a toda la población) incrementar también la seguridad alimentaria. Por un lado, los alimentos serían adecuados al contexto cultural, por otro lado, la agricultura campesina, desde el enfoque de la agroecología, favorecería la producción de alimentos sin tóxicos, disminuyendo el riesgo de consumir alimentos contaminados y socialmente justos. Así mismo, el acortamiento de la cadena alimentaria y la reducción del número de intermediarios y transformaciones sufridas por los alimentos disminuyen los puntos críticos en los que los alimentos pudieran ser contaminados».
Y los beneficios quedarían en manos campesinas. Las alarmas sólo servirían para despertarles por la mañana, si el gallo se olvidara de cantar.
La ‘crisis de los pepinos’ o mejor dicho el brote de E. Coli que afecta al norte de Europa, es una buena ensalada donde se mezclan alarmas, angustias y mensajes de confianza. A la espera de respuestas definitivas sobre sus orígenes, y ahora que tenemos a los pepinos absueltos, me parece imprescindible abrir algunas reflexiones sobre el sistema alimentario global por el que hemos optado en los países desarrollados (y que se ha impuesto a los países del Sur empobrecido).
El sistema en cuestión ha sido diseñado para producir algo parecido a alimentos, a costes muy bajos, tanto económicos, sociales como ecológicos; pero que puedan producir altos beneficios a quienes se dedican a su comercialización. Los alimentos, lejos de considerarlos como una necesidad y un derecho, se entienden como una mercancía sin más. El caso de los pepinos es un buen ejemplo: los esfuerzos para cultivar, regar y cosechar un pepino, representarán para el agricultor o agricultora 0’17 euros por kilo vendido. La población consumidora pagará 1’63 euros por kilo. Es decir, un incremento superior al 800%.
Mercancías con este margen son verdaderos diamantes que recorren el mundo siempre en una misma dirección, la dirección centrípeta: desde las regiones productoras a las poblaciones con más poder adquisitivo. Y pepinos, piñas o panga hacen entonces viajes muy largos, en temporada alta y con muchas ciudades que visitar. Las administraciones ante este mercado, no se plantean revisar el modelo, sino que optan por asegurar y aumentar los controles alimentarios. Pero por muchas medidas que se puedan tomar, y como hemos visto también con las dioxinas, gripe porcina o vacas locas, las crisis alimentarias son insalvables, y las acabamos pagando la población consumidora (que puede enfermar) y la productora (que puede perderlo todo).
Las dimensiones del problema también las hemos de tener en cuenta. Una partida de alimentos industrializados afectada de algún problema de salubridad son miles y miles de unidades contaminantes, aumentando mucho la dispersión y alcance del brote o epidemia.
Por último en Alemania, donde se ha podido percibir cierta descoordinación entre sus autoridades, han obrado tajantemente bajo el principio de precaución, impidiendo el consumo del pepino y otras hortalizas… por lo que pudiera ocurrir. El mismo principio que en cambio siempre queda relegado en otros riesgos alimentarios no agudos pero si a largo plazo, como por ejemplo el consumo de alimentos transgénicos o las nuevas prácticas de nanotecnología. Pareciera que las multinacionales que controlan el sistema alimentario tienen lazos muy estrechos con las autoridades sanitarias que a ellas sí les permiten campar, acampar y cultivar a sus anchas.
A partir de estas reflexiones y otras que se podrían añadir, parece lógico proponer que las medidas políticas en agricultura y alimentación se dirigieran más a revisar el modelo en sí mismo. No podemos resolver estas crisis con más puntos de control, con más tecnología; es un camino equivocado y sin salida. Sin embargo, como dice la Dra. Marta Rivera «la Soberanía Alimentaria, que apuesta por la relocalización de los sistemas agroalimentarios y por modelos de producción campesinos, podría (además de alimentar a toda la población) incrementar también la seguridad alimentaria. Por un lado, los alimentos serían adecuados al contexto cultural, por otro lado, la agricultura campesina, desde el enfoque de la agroecología, favorecería la producción de alimentos sin tóxicos, disminuyendo el riesgo de consumir alimentos contaminados y socialmente justos. Así mismo, el acortamiento de la cadena alimentaria y la reducción del número de intermediarios y transformaciones sufridas por los alimentos disminuyen los puntos críticos en los que los alimentos pudieran ser contaminados».
Y los beneficios quedarían en manos campesinas. Las alarmas sólo servirían para despertarles por la mañana, si el gallo se olvidara de cantar.
RELAJENSE Y DISFRUTEN; ES SOLO UN 'STRESS TEST'
Etiquetas: especulacion, salarios, sostenibilidad, varios | author: jose luis ochoa
Isaac Rosa, en 'Público'
Tal vez no se han dado cuenta, pero en las dos últimas semanas hemos sido sometidos a pruebas de resistencia. Sí, como los famosos ‘stress test’ para los bancos, pero en este caso para nosotros, para los trabajadores. Se trata de comprobar nuestra capacidad de aguante, para saber qué resistencia tenemos (si es que nos queda alguna) antes de pasar a la siguiente fase de reformas y ajustes.
Aunque ni los recortes del último año, ni los billones destinados en todo el mundo a salvar el sector financiero, ni la facilidad con que se han ido de rositas los responsables de la crisis han encontrado hasta ahora mucha reacción en los trabajadores (una huelga aquí, otra allá, unas cuantas manifestaciones, pero todo aislado y discontinuo), todavía debe de haber quien tema que en cualquier momento prenda el “¡Indignaos!”, y se nos acaben hinchando las narices del todo. Así que, para comprobar si estamos a punto de estallar o más bien desinflados, han decidido hacernos unas sencillas pruebas de resistencia.
El test ha sido muy fácil: se trata de acumular en unos pocos días unas cuantas noticias indignantes, y esperar a ver cómo reaccionamos. Las noticias han sido: el aumento de los beneficios de las grandes empresas y la gran banca en el último año (con récords históricos de ganancias en algunos casos); el aumento medio de un 20% en las retribuciones de los altos ejecutivos de las compañías que cotizan en el IBEX (hasta ganar casi un millón de euros al año de media); y la publicación de la lista Forbes, donde comprobamos que los supermillonarios han ganado más todavía (19 de los 20 primeros de la lista han aumentado su fortuna, y hay 214 nuevos milmillonarios).
Ya está, era sólo eso: exponernos a unas cuantas noticias que de por sí son insultantes, pero que en las actuales condiciones de paro, empobrecimiento y recortes sociales, podrían incendiar las calles. Pero ya ven que no, que hemos superado el ‘stress test’ con sobresaliente, sin inmutarnos. Me alegro de vernos tan tranquilos. Prueba superada, está claro que aguantaremos lo que nos echen.
Tal vez no se han dado cuenta, pero en las dos últimas semanas hemos sido sometidos a pruebas de resistencia. Sí, como los famosos ‘stress test’ para los bancos, pero en este caso para nosotros, para los trabajadores. Se trata de comprobar nuestra capacidad de aguante, para saber qué resistencia tenemos (si es que nos queda alguna) antes de pasar a la siguiente fase de reformas y ajustes.
Aunque ni los recortes del último año, ni los billones destinados en todo el mundo a salvar el sector financiero, ni la facilidad con que se han ido de rositas los responsables de la crisis han encontrado hasta ahora mucha reacción en los trabajadores (una huelga aquí, otra allá, unas cuantas manifestaciones, pero todo aislado y discontinuo), todavía debe de haber quien tema que en cualquier momento prenda el “¡Indignaos!”, y se nos acaben hinchando las narices del todo. Así que, para comprobar si estamos a punto de estallar o más bien desinflados, han decidido hacernos unas sencillas pruebas de resistencia.
El test ha sido muy fácil: se trata de acumular en unos pocos días unas cuantas noticias indignantes, y esperar a ver cómo reaccionamos. Las noticias han sido: el aumento de los beneficios de las grandes empresas y la gran banca en el último año (con récords históricos de ganancias en algunos casos); el aumento medio de un 20% en las retribuciones de los altos ejecutivos de las compañías que cotizan en el IBEX (hasta ganar casi un millón de euros al año de media); y la publicación de la lista Forbes, donde comprobamos que los supermillonarios han ganado más todavía (19 de los 20 primeros de la lista han aumentado su fortuna, y hay 214 nuevos milmillonarios).
Ya está, era sólo eso: exponernos a unas cuantas noticias que de por sí son insultantes, pero que en las actuales condiciones de paro, empobrecimiento y recortes sociales, podrían incendiar las calles. Pero ya ven que no, que hemos superado el ‘stress test’ con sobresaliente, sin inmutarnos. Me alegro de vernos tan tranquilos. Prueba superada, está claro que aguantaremos lo que nos echen.
EL PÓKER DE LOS PRECIOS especulación financiera
Etiquetas: especulacion, precios | author: jose luis ochoa
Carlos Bedoya, Red del Tercer Mundo
Un amigo economista me dijo que los precios de los alimentos subían porque en China aumentaba la demanda. Y aunque la lógica y muchos medios de comunicación, siempre que se refieren a precios, nos dicen que éstos se fijan por la ley de la oferta y la demanda en una especie de sabiduría del modelo de libre mercado, lo cierto es que cada vez menos cosas -como el aumento de la población mundial o el constante y rápido crecimiento de las economías emergentes- definen los términos de intercambio del acero, el azúcar, el cobre, el oro, la plata, los alimentos y otras mercancías.
Su compra-venta se negocia en una especie de gran sala de casino mundial, “mercados de commodities”, que siguen en expansión a pesar de la crisis económica que enfrentan los hasta hace poco llamados países ricos, pero hoy altamente endeudados. Estos mercados, haciendo uso de determinadas reglas pactadas para el efecto, se prestan de manera idónea para la especulación de quien sólo ve la manera más fácil de acumular todo el capital posible.
Nadie puede negar que en el centro de la crisis global que hoy vive el mundo se encuentra la (des)regulación de los mercados financieros. Bancos de inversión, fondos de cobertura y otros jugadores globales se la pasan timbeando con “posiciones de mercado” que usan como fichas, apostando a futuro la baja o alza de los commodities, lo que afecta los bolsillos de la población mundial.
Un amigo economista me dijo que los precios de los alimentos subían porque en China aumentaba la demanda. Y aunque la lógica y muchos medios de comunicación, siempre que se refieren a precios, nos dicen que éstos se fijan por la ley de la oferta y la demanda en una especie de sabiduría del modelo de libre mercado, lo cierto es que cada vez menos cosas -como el aumento de la población mundial o el constante y rápido crecimiento de las economías emergentes- definen los términos de intercambio del acero, el azúcar, el cobre, el oro, la plata, los alimentos y otras mercancías.
Su compra-venta se negocia en una especie de gran sala de casino mundial, “mercados de commodities”, que siguen en expansión a pesar de la crisis económica que enfrentan los hasta hace poco llamados países ricos, pero hoy altamente endeudados. Estos mercados, haciendo uso de determinadas reglas pactadas para el efecto, se prestan de manera idónea para la especulación de quien sólo ve la manera más fácil de acumular todo el capital posible.
"ES PRECISO UN NUREMBERG DE LOS ESPECULADORES"
Etiquetas: entrevista, especulacion, varios | author: jose luis ochoa
ENTREVISTA A JEAN ZIEGLER
Guillaume Fourmont
Que nadie se deje engañar por su muy oficial cargo de miembro del Comité Consultivo del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Tras sus gafas de pasta de profesor de universidad, el suizo Jean Ziegler (Thoune, 1934) es un revolucionario. Le gusta provocar y gritar lo que sus colegas diplomáticos no osan decir ni en los pasillos de las organizaciones internacionales. Un ejemplo: "Un niño que muere de hambre en la actualidad es un asesinato". Otro: "Somos democracias, pero practicamos un fascismo exterior". Ziegler es un hombre que argumenta cada frase con cifras o citas de grandes intelectuales, como ese grito de dolor del poeta anticolonialista Aimé Césaire: "Vivo en una herida sagrada / Vivo en un querer oscuro / Vivo en un largo silencio". De esa herida habla Ziegler en su último libro, El odio a Occidente (Península), un título que responsabiliza a los países desarrollados de los males del mundo. El escritor no pierde la esperanza y aspira a una "revolución para acabar con el orden caníbal del mundo". En la portada de su ensayo, la "i" de la palabra "odio" es una bomba con detonador. Queda un solo segundo para que estalle.
¿Tan mal va el mundo?
Jamás en la historia un emperador o un rey ha tenido tanto poder como el que posee la oligarquía del poder financiero en la actualidad. Son las bolsas que deciden quién vive y quién muere. Pueden comer 12.000 millones de personas, el doble de la población mundial. Pero cada cinco segundos, un niño menor de 10 años muere de hambre. ¡Es un asesinato!
Que nadie se deje engañar por su muy oficial cargo de miembro del Comité Consultivo del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Tras sus gafas de pasta de profesor de universidad, el suizo Jean Ziegler (Thoune, 1934) es un revolucionario. Le gusta provocar y gritar lo que sus colegas diplomáticos no osan decir ni en los pasillos de las organizaciones internacionales. Un ejemplo: "Un niño que muere de hambre en la actualidad es un asesinato". Otro: "Somos democracias, pero practicamos un fascismo exterior". Ziegler es un hombre que argumenta cada frase con cifras o citas de grandes intelectuales, como ese grito de dolor del poeta anticolonialista Aimé Césaire: "Vivo en una herida sagrada / Vivo en un querer oscuro / Vivo en un largo silencio". De esa herida habla Ziegler en su último libro, El odio a Occidente (Península), un título que responsabiliza a los países desarrollados de los males del mundo. El escritor no pierde la esperanza y aspira a una "revolución para acabar con el orden caníbal del mundo". En la portada de su ensayo, la "i" de la palabra "odio" es una bomba con detonador. Queda un solo segundo para que estalle.
¿Tan mal va el mundo?
Jamás en la historia un emperador o un rey ha tenido tanto poder como el que posee la oligarquía del poder financiero en la actualidad. Son las bolsas que deciden quién vive y quién muere. Pueden comer 12.000 millones de personas, el doble de la población mundial. Pero cada cinco segundos, un niño menor de 10 años muere de hambre. ¡Es un asesinato!
RIESGO INMINENTE
Etiquetas: especulacion, juan torres lopez | author: jose luis ochoa
Juan Torres López
Aunque no soy muy partidario de dejarme llevar por este tipo de indicadores, parece que el que señala el peligro de quiebra del Reino de España indica "riesgo inminente". Es normal. Las autoridades europeas están dejando que los especuladores presionen sin cesar a los Estados y esa presión ejercida libremente siempre es definitiva y letal porque, cuando no hay respuestas, juegan con la ventaja de saber casi con certeza que van a poder someterlos.
España, como Portugal, y antes Irlanda, Grecia y otros países del Este de Europa ya capturados, están en situación de emergencia.
La pasividad de las autoridades europeas empieza a ser, como decía en un artículo reciente el Premio Nobel de Economía Paul Krugman, mucho peor que criminal, es un error. Un error, me parece, de incalculables consecuencias.
España, como Portugal, y antes Irlanda, Grecia y otros países del Este de Europa ya capturados, están en situación de emergencia.
La pasividad de las autoridades europeas empieza a ser, como decía en un artículo reciente el Premio Nobel de Economía Paul Krugman, mucho peor que criminal, es un error. Un error, me parece, de incalculables consecuencias.
EL ESTADO IMPOTENTE
Etiquetas: especulacion | author: jose luis ochoa
Andrea Rizzi para 'El País'
La crisis financiera evidencia la creciente inadecuación de los poderes nacionales para gestionar los problemas globales - La política y los especuladores mantienen un pulso brutal
Un nuevo fantasma recorre Europa. Ya no es el comunismo, pero todas las fuerzas del viejo continente han vuelto a unirse en santa cruzada para acosar a un espectro, como hicieron en 1848 según la metáfora de Marx y Engels. El espectro esta vez son los mercados financieros; la degeneración de la actividad especulativa; la presunta capacidad de los especuladores para poner patas arriba a Estados miembros de la Unión Europea y hasta el mismísimo euro. "Manadas de lobos" hambrientos -según una definición del ministro de Finanzas sueco, Anders Borg- que representarían una amenaza existencial para los Estados del siglo XXI.
La imagen del pulso a vida o muerte entre política y especuladores ha conquistado el centro del debate público. La metáfora es populista. Pero en su raíz yace un desafío real para la autoridad de la institución-Estado en las sociedades contemporáneas, no solo en Europa: la fragilidad de los Gobiernos nacionales ante las embestidas de los cada vez mayores problemas globales.
Las fibrilaciones causadas por los mercados de capitales -desde Lehman Brothers hasta Atenas- son solo la imagen más actual de la debilidad de los Estados en la era global. La enésima instantánea de su inadecuación estructural para lidiar con desafíos transnacionales, que no son una novedad, pero que ahora se complican, extienden y multiplican. La dimensión estatal es impotente o ineficaz frente a ellos. Y la cooperación internacional parece incapaz de llenar ese vacío, como demuestra el estéril G-20 celebrado en Canadá.
"Es la paradoja de nuestro tiempo. La globalización ha creado enormes oportunidades e impulsado grandes avances. Pero frente a los graves desafíos transnacionales que esta también acarrea se yerguen las mismas maquinarias estatales. Estructuras que sustancialmente siguen respondiendo al diseño constitucional de los siglos XVI y XVII y que ya no son adecuadas al tiempo moderno. Esa brecha entre problemas globales y medios que han permanecido locales se amplía a ritmo de vértigo y es potencialmente peligrosa", dice en conversación telefónica David Held, politólogo de la London School of Economics que estudia este fenómeno desde hace años.
Numerosas facetas de esa inadecuación han aflorado en los últimos dos años.
En septiembre de 2008, la quiebra de Lehman Brothers estalló en las narices de los mercados financieros de medio mundo. El virus se había incubado en Estados Unidos, con un explosivo cóctel compuesto por el pinchazo de una burbuja inmobiliaria, una laxa regulación de las actividades especulativas, una benevolente política monetaria y una imprudente política de concesión de hipotecas. Pese a que las causas fueran locales, los efectos se propagaron repentinamente a escala global, incluso en países con legislaciones más estrictas y bancos más prudentes.
Meses después, el 1 de enero de 2009, una disputa bilateral sobre impagos de facturas de gas llevó a Rusia a cortar el grifo del suministro a Ucrania. De paso, una veintena de países europeos se quedaron desabastecidos. Una crisis bilateral dejó a decenas de millones de personas de países terceros expuestas al rigor de los inviernos del este de Europa. Los Gobiernos nacionales asistieron impotentes al tremendo espectáculo, emitiendo frustrados gritos de protesta. El suministro fue reanudado tres semanas después.
En diciembre del mismo año, la cumbre contra el cambio climático celebrada en Copenhague acabó en un desolador fracaso. La voluntad de muchos Estados de reducir sus emisiones apareció tristemente estéril frente a la negativa de grandes potencias contaminantes. Por muy grande que sea el esfuerzo medioambiental de una sociedad, sus ciudadanos no se salvarán de las consecuencias del desinterés de otras.
La lista podría seguir, por ejemplo anotando la dificultad de perseguir organizaciones criminales cada vez más internacionalizadas o prevenir el riesgo de pandemias, hoy multiplicado por la espectacular mejora de los medios de transporte.
Una avalancha de asuntos incontrolables a nivel nacional amenaza la estabilidad de los Estados. En los nichos escasa o nulamente controlados se cargan gigantescas bombas de relojería. El mercado de los derivados sigue valiendo hoy unos 600 billones de dólares. Diez veces el PIB anual del mundo entero. Más de 100 veces el presupuesto de EE UU. Disciplinarlo rigurosamente en una jurisdicción es inútil si en la de al lado no se hace lo mismo.
Así, la magnitud y la interconexión de las corrientes fuerza la mirada al único dique proporcionado: las instituciones y la cooperación internacional. ¿Son al menos ellas adecuadas a nuestro tiempo?
"El orden internacional vigente, que es el de 1945, es crecientemente anacrónico y no es ni representativo del equilibrio de fuerzas actuales ni adecuado para la realidad moderna", opina Held.
"La quiebra de Lehman fue un momento definitorio", argumenta desde Washington Domenico Lombardi, analista de Brookings Institution, especializado en el estudio de las instituciones internacionales del sector económico. "La crisis de un subsector del sistema financiero estadounidense estuvo a punto de cargarse entero el sector financiero mundial. Eso creó una sensación de urgencia. Se decidió cooperar más, entregando al G-20 la corona de foro principal. Los incentivos a la cooperación internacional eran muy fuertes. Pero ya hoy la situación es distinta. Pese a las turbulencias en la zona euro, la posibilidad de un derrumbe del sistema financiero se ha alejado. El proceso se ha frenado. La paradoja, sin embargo, es que si no se actúa con inteligencia, en la próxima embestida puede haber un colapso sistémico", dice Lombardi.
El filósofo alemán Jürgen Habermas incidió en un reciente escrito precisamente en la falta de voluntad política. "Las buenas intenciones [para una nueva regulación financiera] fracasan no tanto por la complejidad de los mercados como por la pusilanimidad de los Gobiernos nacionales. Fracasan por una apresurada renuncia a una cooperación internacional que se ponga como fin el desarrollo de las capacidades de actuación política de las que carecen... y ello en todo el mundo, en la UE, y en primerísimo lugar dentro de la zona euro".
Un Estado, solo, no puede resolver ciertos problemas. El drama es que incluso los esfuerzos de grandes bloques regionales pueden ser tumbados por la laxitud o el legítimo interés contrapuesto de otros actores. La buena voluntad de UE en la cumbre contra el cambio climático no sirvió de nada por el rechazo a colaborar de otras potencias. En el G-20, el acuerdo de Europa y EE UU fue insuficiente para establecer impuestos al sector bancario.
"Está claro que en temas como la regulación financiera, el cambio climático o la lucha contra el crimen organizado, el Estado nación se ve sobrepasado por la escala de los problemas", considera Jordi Vaquer i Fanés, director de la Fundación Centro de Estudios y Documentación Internacionales de Barcelona. "Sin embargo, no creo que sea necesariamente sinónimo de debilitamiento del Estado nación. La escala de los problemas crea dificultades a los Gobiernos, los obliga a una compleja cooperación internacional, pero su fuerza relativa en comparación con otros actores no ha disminuido. Los bancos han tenido que pedir ayuda a los Estados".
Si la supremacía de la institución Estado puede que no esté en juego, sí lo está su efectividad, la amplitud de su capacidad de respuesta y por ende su autoridad.
"Los problemas internacionales no son una novedad. Lo que ha cambiado es la tecnología, que impone al mundo una nueva velocidad", reflexiona Ignacio Urquizu, profesor de sociología de la Universidad Complutense. "Las instituciones deben adaptarse a esa nueva velocidad. Está claro que el diseño institucional es ineficiente. Sin embargo, yo creo, el problema esencial es la falta de liderazgo. El gran salto adelante de la UE está indisolublemente vinculado a Jacques Delors; el carisma de John Kennedy cambió a EE UU. La cuestión no es solo el diseño constitucional, sino el liderazgo político".
El rapidísimo cambio en la relación de fuerzas internacionales -"más rápido que nunca en la historia", observa Held- complica las cosas, porque dificulta los acuerdos internacionales que pueden dar efectividad a las políticas gubernamentales.
Pese a todo, el cuadro también tiene otras tintas. Muchos observadores subrayan que, entre titubeos y dificultades, se gestan movimientos revolucionarios. La UE ha instituido un fondo de estabilización común por un valor de 500.000 millones de euros, algo que no solo no estaba previsto en el Tratado de Lisboa, sino que, en cierto sentido, lo contradice. Nuevas competencias comunes parecen poder tomar cuerpo bajo el impulso de la crisis. La UE es, en sí misma, el símbolo de que una respuesta internacionalista a las crisis no es siempre una utopía. Puede volver a demostrarlo.
A la vez, a escala global, el ocaso del G-8 en favor del G-20 es un movimiento histórico. "La elevación del G-20 a foro intergubernamental principal en el sector económico-financiero tiene el gran mérito de involucrar en el puente de mando a los países emergentes, lo que ya era ineludible", observa Lombardi.
Andrew Hilton, director del Centre for the Study of Financial Innovation, señala que el G-20 será inexorablemente frenado por la profunda heterogeneidad -y, a menudo, conflictividad- de los intereses de sus miembros. Ello, sin embargo, no impide un paulatino proceso de convergencia de las regulaciones. "El 80% de la regulación financiera de la City de Londres procede de Bruselas", dice Hilton. "No es cierto que haya 27 regulaciones financieras en la UE y otras 160 en el mundo", indica el analista. Los grandes bloques económicos acaban ejerciendo una pragmática fuerza estandardizadora.
Aunque la estabilidad financiera monopoliza la atención, el desafío es sistémico. "Nos enfrentamos a una alternativa clara", dice Held. "Podemos reformar y desarrollar las instituciones de 1945. O dejar que caigan en ruinas".
La tarea de adaptación parece titánica y utópica. Lo es. ¿Pero quién habría imaginado en 1939 que solo 40 años después los europeos elegirían por sufragio universal a sus representantes en un Parlamento transnacional dotado de poderes reales?
En 1944-45, el mundo reaccionó al espanto de la II Guerra Mundial con un extraordinario florecer de instituciones internacionales concebidas para prevenir recaídas. La ONU, el FMI, el precursor del Banco Mundial fueron creados, entre otros organismos, en aquel entonces; el núcleo de lo que sería la UE nació poco después, sobre la base del mismo anhelo. Ese esfuerzo de arquitectura institucional reflejó nuevos equilibrios de poder y contribuyó decisivamente a que la segunda mitad del siglo XX fuese más pacífica y próspera que la primera.
Algo similar podría ser necesario de nuevo. Proyectos e ideas reformadoras abundan. Held, por ejemplo, propone la constitución de un Consejo de Seguridad para Asuntos Sociales y Económicos y apoya la iniciativa para la institución de una Asamblea Parlamentaria de la ONU. Lombardi insiste en la necesidad de reformar las instituciones existentes para que reflejen los nuevos equilibrios de poder, y de elevar sus credenciales democráticas aumentando la capacidad de escrutinio de sus actuaciones (laaccountability).
Los proyectos abundan, en instituciones, think tanks, facultades. Las semillas de muchas ideas están siendo sembradas. ¿Tendrá que ser una vez más la violencia la que imponga su florecer?
La crisis financiera evidencia la creciente inadecuación de los poderes nacionales para gestionar los problemas globales - La política y los especuladores mantienen un pulso brutal
Un nuevo fantasma recorre Europa. Ya no es el comunismo, pero todas las fuerzas del viejo continente han vuelto a unirse en santa cruzada para acosar a un espectro, como hicieron en 1848 según la metáfora de Marx y Engels. El espectro esta vez son los mercados financieros; la degeneración de la actividad especulativa; la presunta capacidad de los especuladores para poner patas arriba a Estados miembros de la Unión Europea y hasta el mismísimo euro. "Manadas de lobos" hambrientos -según una definición del ministro de Finanzas sueco, Anders Borg- que representarían una amenaza existencial para los Estados del siglo XXI.
La imagen del pulso a vida o muerte entre política y especuladores ha conquistado el centro del debate público. La metáfora es populista. Pero en su raíz yace un desafío real para la autoridad de la institución-Estado en las sociedades contemporáneas, no solo en Europa: la fragilidad de los Gobiernos nacionales ante las embestidas de los cada vez mayores problemas globales.
Las fibrilaciones causadas por los mercados de capitales -desde Lehman Brothers hasta Atenas- son solo la imagen más actual de la debilidad de los Estados en la era global. La enésima instantánea de su inadecuación estructural para lidiar con desafíos transnacionales, que no son una novedad, pero que ahora se complican, extienden y multiplican. La dimensión estatal es impotente o ineficaz frente a ellos. Y la cooperación internacional parece incapaz de llenar ese vacío, como demuestra el estéril G-20 celebrado en Canadá.
"Es la paradoja de nuestro tiempo. La globalización ha creado enormes oportunidades e impulsado grandes avances. Pero frente a los graves desafíos transnacionales que esta también acarrea se yerguen las mismas maquinarias estatales. Estructuras que sustancialmente siguen respondiendo al diseño constitucional de los siglos XVI y XVII y que ya no son adecuadas al tiempo moderno. Esa brecha entre problemas globales y medios que han permanecido locales se amplía a ritmo de vértigo y es potencialmente peligrosa", dice en conversación telefónica David Held, politólogo de la London School of Economics que estudia este fenómeno desde hace años.
Numerosas facetas de esa inadecuación han aflorado en los últimos dos años.
En septiembre de 2008, la quiebra de Lehman Brothers estalló en las narices de los mercados financieros de medio mundo. El virus se había incubado en Estados Unidos, con un explosivo cóctel compuesto por el pinchazo de una burbuja inmobiliaria, una laxa regulación de las actividades especulativas, una benevolente política monetaria y una imprudente política de concesión de hipotecas. Pese a que las causas fueran locales, los efectos se propagaron repentinamente a escala global, incluso en países con legislaciones más estrictas y bancos más prudentes.
Meses después, el 1 de enero de 2009, una disputa bilateral sobre impagos de facturas de gas llevó a Rusia a cortar el grifo del suministro a Ucrania. De paso, una veintena de países europeos se quedaron desabastecidos. Una crisis bilateral dejó a decenas de millones de personas de países terceros expuestas al rigor de los inviernos del este de Europa. Los Gobiernos nacionales asistieron impotentes al tremendo espectáculo, emitiendo frustrados gritos de protesta. El suministro fue reanudado tres semanas después.
En diciembre del mismo año, la cumbre contra el cambio climático celebrada en Copenhague acabó en un desolador fracaso. La voluntad de muchos Estados de reducir sus emisiones apareció tristemente estéril frente a la negativa de grandes potencias contaminantes. Por muy grande que sea el esfuerzo medioambiental de una sociedad, sus ciudadanos no se salvarán de las consecuencias del desinterés de otras.
La lista podría seguir, por ejemplo anotando la dificultad de perseguir organizaciones criminales cada vez más internacionalizadas o prevenir el riesgo de pandemias, hoy multiplicado por la espectacular mejora de los medios de transporte.
Una avalancha de asuntos incontrolables a nivel nacional amenaza la estabilidad de los Estados. En los nichos escasa o nulamente controlados se cargan gigantescas bombas de relojería. El mercado de los derivados sigue valiendo hoy unos 600 billones de dólares. Diez veces el PIB anual del mundo entero. Más de 100 veces el presupuesto de EE UU. Disciplinarlo rigurosamente en una jurisdicción es inútil si en la de al lado no se hace lo mismo.
Así, la magnitud y la interconexión de las corrientes fuerza la mirada al único dique proporcionado: las instituciones y la cooperación internacional. ¿Son al menos ellas adecuadas a nuestro tiempo?
"El orden internacional vigente, que es el de 1945, es crecientemente anacrónico y no es ni representativo del equilibrio de fuerzas actuales ni adecuado para la realidad moderna", opina Held.
"La quiebra de Lehman fue un momento definitorio", argumenta desde Washington Domenico Lombardi, analista de Brookings Institution, especializado en el estudio de las instituciones internacionales del sector económico. "La crisis de un subsector del sistema financiero estadounidense estuvo a punto de cargarse entero el sector financiero mundial. Eso creó una sensación de urgencia. Se decidió cooperar más, entregando al G-20 la corona de foro principal. Los incentivos a la cooperación internacional eran muy fuertes. Pero ya hoy la situación es distinta. Pese a las turbulencias en la zona euro, la posibilidad de un derrumbe del sistema financiero se ha alejado. El proceso se ha frenado. La paradoja, sin embargo, es que si no se actúa con inteligencia, en la próxima embestida puede haber un colapso sistémico", dice Lombardi.
El filósofo alemán Jürgen Habermas incidió en un reciente escrito precisamente en la falta de voluntad política. "Las buenas intenciones [para una nueva regulación financiera] fracasan no tanto por la complejidad de los mercados como por la pusilanimidad de los Gobiernos nacionales. Fracasan por una apresurada renuncia a una cooperación internacional que se ponga como fin el desarrollo de las capacidades de actuación política de las que carecen... y ello en todo el mundo, en la UE, y en primerísimo lugar dentro de la zona euro".
Un Estado, solo, no puede resolver ciertos problemas. El drama es que incluso los esfuerzos de grandes bloques regionales pueden ser tumbados por la laxitud o el legítimo interés contrapuesto de otros actores. La buena voluntad de UE en la cumbre contra el cambio climático no sirvió de nada por el rechazo a colaborar de otras potencias. En el G-20, el acuerdo de Europa y EE UU fue insuficiente para establecer impuestos al sector bancario.
"Está claro que en temas como la regulación financiera, el cambio climático o la lucha contra el crimen organizado, el Estado nación se ve sobrepasado por la escala de los problemas", considera Jordi Vaquer i Fanés, director de la Fundación Centro de Estudios y Documentación Internacionales de Barcelona. "Sin embargo, no creo que sea necesariamente sinónimo de debilitamiento del Estado nación. La escala de los problemas crea dificultades a los Gobiernos, los obliga a una compleja cooperación internacional, pero su fuerza relativa en comparación con otros actores no ha disminuido. Los bancos han tenido que pedir ayuda a los Estados".
Si la supremacía de la institución Estado puede que no esté en juego, sí lo está su efectividad, la amplitud de su capacidad de respuesta y por ende su autoridad.
"Los problemas internacionales no son una novedad. Lo que ha cambiado es la tecnología, que impone al mundo una nueva velocidad", reflexiona Ignacio Urquizu, profesor de sociología de la Universidad Complutense. "Las instituciones deben adaptarse a esa nueva velocidad. Está claro que el diseño institucional es ineficiente. Sin embargo, yo creo, el problema esencial es la falta de liderazgo. El gran salto adelante de la UE está indisolublemente vinculado a Jacques Delors; el carisma de John Kennedy cambió a EE UU. La cuestión no es solo el diseño constitucional, sino el liderazgo político".
El rapidísimo cambio en la relación de fuerzas internacionales -"más rápido que nunca en la historia", observa Held- complica las cosas, porque dificulta los acuerdos internacionales que pueden dar efectividad a las políticas gubernamentales.
Pese a todo, el cuadro también tiene otras tintas. Muchos observadores subrayan que, entre titubeos y dificultades, se gestan movimientos revolucionarios. La UE ha instituido un fondo de estabilización común por un valor de 500.000 millones de euros, algo que no solo no estaba previsto en el Tratado de Lisboa, sino que, en cierto sentido, lo contradice. Nuevas competencias comunes parecen poder tomar cuerpo bajo el impulso de la crisis. La UE es, en sí misma, el símbolo de que una respuesta internacionalista a las crisis no es siempre una utopía. Puede volver a demostrarlo.
A la vez, a escala global, el ocaso del G-8 en favor del G-20 es un movimiento histórico. "La elevación del G-20 a foro intergubernamental principal en el sector económico-financiero tiene el gran mérito de involucrar en el puente de mando a los países emergentes, lo que ya era ineludible", observa Lombardi.
Andrew Hilton, director del Centre for the Study of Financial Innovation, señala que el G-20 será inexorablemente frenado por la profunda heterogeneidad -y, a menudo, conflictividad- de los intereses de sus miembros. Ello, sin embargo, no impide un paulatino proceso de convergencia de las regulaciones. "El 80% de la regulación financiera de la City de Londres procede de Bruselas", dice Hilton. "No es cierto que haya 27 regulaciones financieras en la UE y otras 160 en el mundo", indica el analista. Los grandes bloques económicos acaban ejerciendo una pragmática fuerza estandardizadora.
Aunque la estabilidad financiera monopoliza la atención, el desafío es sistémico. "Nos enfrentamos a una alternativa clara", dice Held. "Podemos reformar y desarrollar las instituciones de 1945. O dejar que caigan en ruinas".
La tarea de adaptación parece titánica y utópica. Lo es. ¿Pero quién habría imaginado en 1939 que solo 40 años después los europeos elegirían por sufragio universal a sus representantes en un Parlamento transnacional dotado de poderes reales?
En 1944-45, el mundo reaccionó al espanto de la II Guerra Mundial con un extraordinario florecer de instituciones internacionales concebidas para prevenir recaídas. La ONU, el FMI, el precursor del Banco Mundial fueron creados, entre otros organismos, en aquel entonces; el núcleo de lo que sería la UE nació poco después, sobre la base del mismo anhelo. Ese esfuerzo de arquitectura institucional reflejó nuevos equilibrios de poder y contribuyó decisivamente a que la segunda mitad del siglo XX fuese más pacífica y próspera que la primera.
Algo similar podría ser necesario de nuevo. Proyectos e ideas reformadoras abundan. Held, por ejemplo, propone la constitución de un Consejo de Seguridad para Asuntos Sociales y Económicos y apoya la iniciativa para la institución de una Asamblea Parlamentaria de la ONU. Lombardi insiste en la necesidad de reformar las instituciones existentes para que reflejen los nuevos equilibrios de poder, y de elevar sus credenciales democráticas aumentando la capacidad de escrutinio de sus actuaciones (laaccountability).
Los proyectos abundan, en instituciones, think tanks, facultades. Las semillas de muchas ideas están siendo sembradas. ¿Tendrá que ser una vez más la violencia la que imponga su florecer?
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