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LA ZONA FANTASMA ¿Para qué servimos?

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Julián Marías, en 'El País Semanal'

En una reciente rueda de prensa, y ante una pregunta sobre el porvenir de nuestras educación y cultura, me salió un improvisado alegato que algunos medios re­cogieron parcialmente. Como uno se expresa mejor por escrito, acaso no esté de más insistir aquí sobre el asunto. Siempre he sido partidario de pagar sin rechistar los impuestos, por mal que nos parezca que se emplean e injustos y abusivos que nos resulten a veces. Como todo el mundo al llegar estas fechas, me llevo un sobresalto cuando me comunican la suma que debo ingresar a Hacienda, y durante veinticuatro horas me duele un poco el bolsillo. Pero en seguida recapacito y a continuación logro olvidarme del desembolso. Los impuestos son una redistribución de la riqueza y permiten la ayuda a los más necesitados, además, claro está, del funcionamiento del Estado. Eso no quita para que uno se irrite en ocasiones, al ver lo mal, lo arbitraria y frívolamente que nuestros diferentes Go­biernos manejan lo que les entregamos, y esa irritación la plas­mé por lo menos en dos viejos artículos de 2000 y 2002, titulados respectivamente “Para qué trabajamos” y “Qué diablos se hace con nuestro dinero”. Pero hasta aho­ra no había habido irritación ni fastidio que hubieran hecho variar mi opinión: el pago de impuestos es necesario (amén de obligatorio), justo y beneficioso. No sólo no debemos quejarnos, sino que hemos de abonar lo que nos corresponda -pese a todo- con conformidad como mínimo.

LA IMPORTANCIA DE MOVILIZARSE EN CONTRA DE LAS MEDIDAS NEOLIBERALES

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Vicenç Navarro, en 'Sistema'

Este artículo señala que las reducciones de los salarios y de la protección social que están realizando los gobiernos conservadores en España bajo el mandato del Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional, están respondiendo a los intereses del capital financiero y de la gran patronal que está utilizando la crisis para poder conseguir lo que han siempre deseado: el debilitamiento del mundo del trabajo. Tales medidas empeorarán la situación económica de una manera muy notable, no descartando la posibilidad de generar una Gran Depresión. Se exigen unas movilizaciones, no solo a nivel de España, sino también a nivel europeo, tanto a nivel sindical como político, para responder a esta guerra de clases unilateral.

Hay distintas versiones del dogma neoliberal (el pensamiento económico de la troika –la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)- que domina las instituciones de la Unión Europea y de la Eurozona, así como de gobiernos de los países de los Estados miembros) de cómo salir de la crisis actual, pero todas ellas coinciden en dos tipos de intervenciones: una es la necesidad de reducir el déficit y la deuda pública, a fin de “recuperar la confianza de los mercados financieros” (la frase más utilizada en las páginas económicas de los medios de mayor difusión que apoyan tales medidas) y con ello poder conseguir dinero prestado de la banca y otras instituciones financieras que los Estados necesitan para realizar sus funciones. De ahí su énfasis en recortar el gasto público, y muy en especial el gasto público social, disminuyendo las transferencias y servicios públicos del Estado del Bienestar. La famosa frase de que “hay que apretarse el cinturón” o la otra frase de que “no podemos gastarnos más de lo que tenemos” refleja esta necesidad de seguir políticas de austeridad a fin de dejar atrás la Gran Recesión (camino de la Gran Depresión) que estamos sufriendo.

¿TRIBUTAMOS COMO LOS SUECOS?

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Vicenç Navarro, en 'Público'

Apartir de la propuesta de aumentar los impuestos del IRPF que ha hecho el Gobierno del PP, se ha generado un gran número de reportajes en los medios de información que han comparado lo que pagan los ciudadanos de este país en impuestos sobre la renta personal con lo que pagan los ciudadanos de otros países. Y una observación muy generalizada es que, con el incremento nada menos que de siete puntos en la carga impositiva de las personas con mayores rentas, el tipo nominal superior (52%) ya es casi lo que pagan sus homólogos, los ricos, en Suecia. Con este entendimiento se concluye que, aun cuando estamos pagando impuestos como los suecos, nuestros beneficios y servicios públicos del Estado del bienestar están mucho menos desarrollados que los de aquel país, lo cual se atribuye erróneamente a un supuesto despilfarro del gasto público social. La prensa ha estado llena estos días de denuncias de cómo España no ha estado gastando bien su erario público social, como justificación para realizar recortes sustanciales en tal gasto.

En este argumento, sin embargo, se olvidan varios hechos, siendo el más importante el que los ingresos al Estado son mucho más bajos en España (32% del PIB) que en Suecia (54%) debido, precisamente, a que los españoles (y sobre todo las rentas superiores) pagan muchos menos impuestos que los suecos. Es cierto que la escala nominal en las gravaciones del IRPF nos acerca ya ahora al nivel sueco. Ahora bien, hay que aclarar inmediatamente que este aumento impositivo, aún siendo positivo por generar mayores recursos al Estado, será dramáticamente insuficiente para corregir el enorme déficit de ingresos al Estado. España es el país de la UE-15 que tiene menos ingresos al Estado debido, en parte, a la baja carga impositiva real de las rentas superiores.

 

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