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LA IMPARABLE ECONOMÍA COLABORATIVA

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Miles de plataformas electrónicas de intercambio de productos y servicios se expanden a toda velocidad en un abierto desafío a las empresas tradicionales

Miguel A. García Vega, en El País

Compartir en vez de poseer. La economía colaborativa o consumo colaborativo quiere cambiar el mundo. Plantea una revolución abrazada a las nuevas tecnologías. El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) le calcula un potencial de 110.000 millones de dólares (82.000 millones de euros). Hoy ronda los 26.000 millones. Y quienes participan a título personal en este sistema basado en intercambiar y compartir bienes y servicios a través de plataformas electrónicas se embolsan, según la revista Forbes, más de 3.500 millones de dólares (2.580 millones de euros).

De hecho, la Red está llena de ejemplos que cuentan ese éxito. Sabrina Hernández, una estudiante de la Universidad de San Francisco, cobra 40 dólares (30 euros) la noche, a través del sitio DogVacay, por cuidar perros en su casa. Al mes, dice, gana 1.200 dólares. Mientras que Dylan Rogers, un vendedor de coches de Chicago, recauda 1.000 dólares mensuales alquilando su BMW Serie 6 usado en RelayRides. Dos voces entre millones que revelan el calado del cambio. Tanto que esta era de la economía compartida “crea nuevas formas de emprender y también un nuevo concepto de la propiedad”, sostiene Thomas Friedman, columnista del periódico The New York Times.

¿TRATADO DE LIBRE COMERCIO CON ESTADOS UNIDOS? ¡NO, GRACIAS!

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Juan Laborda, en vozpopuli.com

Las negociaciones alrededor del Tratado de Libre Comerciocon los Estados Unidos reflejan el enésimo intento de las élites extractivas de mantener sus tasas de ganancia a costa de sus conciudadanos. Como cualquier grupo mafioso organizado que se preste, bajo la penumbra de la luz de las velas, tratan de llegar a acuerdos tácitos ocultos al margen de todo control democrático. Y de esa manera imponernos un nuevo trágala, en nombre de la enésima postmodernidad. ¡Ya se encargarán sus medios de comunicación, los muy demócratas, de vender la burra!

En realidad detrás de las negociaciones del Tratado de Comercio Transatlántico se esconde una profunda vulnerabilidad de quien lo propone. Por un lado, el promotor del mismo, los Estados Unidos, cuya deuda es impagable y ya nadie quiere financiar.Barack Obama, en sus últimos viajes por Asia y Europa, se ha dedicado a mendigar y “amenazar” a unos y a otros. Pretende que le sigan financiando una deuda pública y privada impagable, que se acerca inexorablemente a los 60 billones de dólares, más de la mitad de la deuda planetaria.

LA UE TIENE NUEVAS NORMAS DE COMPRAS PÚBLICAS CON CRITERIOS SOSTENIBLES Y DE COMERCIO JUSTO

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El Parlamento Europeo ha aprobado este miércoles las nuevas normas de contratación pública que introducen criterios sociales y medioambientales en las licitaciones y fija condiciones más estrictas para la subcontratación. Además, incluye un fuerte respaldo a las certificaciones de Comercio Justo.

comunicarseweb.com

El Parlamento Europeo aprobó ayer nuevas normas de contratación pública y concesiones, que pretenden dar mayor margen a las autoridades públicas a la hora de adjudicar obras, bienes o servicios, en lugar de premiar simplemente a la oferta más competitiva. Esto permite introducir, por ejemplo, criterios sociales o medioambientales en las licitaciones. Además, facilitarán que las pymes puedan presentar ofertas e incluirán condiciones más estrictas sobre subcontratación.

La nueva legislación, que ya fue acordada con el Consejo en junio de 2013, implica una actualización de las normas de contratación pública en la UE, que por primera vez fija estándares comunes sobre contratos de concesión, con el objetivo de impulsar una competencia justa y garantizar la obtención una mayor rentabilidad del dinero, al introducir criterios de adjudicación que hacen mayor hincapié en consideraciones medioambientales, aspectos sociales e innovación.

EL TERRIBLE MONSTRUO DE LA COMPETITIVIDAD

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Julio García Camarero, en Rebelión

La encarnizada guerra de la competitividad económica se agudiza a pasos agigantados. Las grandes corporaciones transnacionales no se resinan a caer en un segundo plano ante cualquier competidor. Tienen muy claro que hay que permanecer en el primer puesto (a semejanza de las fascistorras Olimpiadas) a costa de lo que sea: del padecimiento de toda la humanidad, de la esquilmación de todos los recursos del planeta, de la esclavitud generalizada de los terrícolas, o a costa de caer en un cambio climático apocalíptico, donde la propia oligarquía sucumbirá como Sansón con todos sus filisteos entre las ruinas de la biosfera.

Los oligarcas ultra-neo-liberales lo tienen muy claro:¡¡competitividad o muerte!!, pero a lo cierran los ojos, es a ver que en la realidad, precisamente, la competitividad es la muerte.

¿Y toda esta retahíla a que viene?, pues muy sencillo, a consecuencia de la aparición y fortalecimiento de una asociación internacional denominada: “Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones” (denominada en sus siglas en ingles TTIP). Asociación que Javier Solana un ex-alto cargo político internacionale (ex-alto representante de la política exterior de la UE y ex-secretario general de la OTAN) la ha calificado como “el sueño europeo-americano”.

UN "SUPERMERCADO DE LA GENTE" QUE VENDE PRODUCTOS ÉTICOS A BAJO PRECIO

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Josefina Salomón

Cómo funciona el experimento social y económico que sorprende a los ingleses y gana cada vez más adeptos con una fórmula sencilla, que plantea una pequeña revolución en el negocio de la comida: llevar los ideales del “comercio justo” a la alimentación de todos los días, bajar los precios y, en nombre de la ética y la sustentabilidad, no descartar nada

Son las seis de la tarde y Michaella, una británica de 55 años, entra a un mini-mercado ubicado en el centro de Londres, tras nueve horas de trabajo en la oficina, con una misión.
Empieza organizando las siete góndolas que forman el negocio, mueve latas de tomate orgánico para que las etiquetas queden hacia adelante, acomoda paquetes de café de comercio justo para que la góndola no se vea vacía, chequea que cada producto corresponda a la etiqueta del precio, pasa por cada una de las cuatro heladeras y reacomoda filas de quesos, fiambres, leches.

“Debería tener siempre conmigo un anotador para ir escribiendo todo lo que hace falta hacer”, dice, experta, aunque es la segunda vez que pisa el recinto.
Michaella no trabaja en este supermercado. Mejor dicho, no cobra por las cuatro horas que pasa aquí cada mes como voluntaria, “haciendo lo que haga falta hacer,” como ella misma explica.
Es que Michaella es una de las accionistas de esta empresa que no es, en realidad, una empresa, sino parte de un experimento social que comenzó en uno de los barrios más exclusivos de Londres y está dando que hablar en todo el país.

COMERCIO JUSTO Y SUS LOGROS EN PERÚ

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OTRAS FORMAS DE ECONOMÍA GANAN VISIBILIDAD

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Mario Osava

PORTO ALEGRE, Brasil – Democratizar la economía, además de la política, es indispensable para combatir irracionalidades y discriminaciones en la lucha por la justicia social y ambiental, destacaron este miércoles participantes en unos de los paneles del seminario de balance de los 10 años del Foro Social Mundial.

El campo de la economía de la gratuidad está “aumentando radicalmente” con el creciente predominio del conocimiento como componente mayoritario en los bienes y servicios producidos, sostuvo en su ponencia el economista Ladislau Dowbor, profesor de la Universidad Católica de São Paulo.

El uso de una calle es gratis y nadie se pregunta sobre sus costos de construcción y mantenimiento. Igual ocurre con las vacunas, escuelas estatales y numerosos bienes públicos ofrecidos gratuitamente.

Pero todo eso tiene costos y se paga de alguna manera, en general a través de impuestos que aportan todos o de los sobreprecios que se les ponen a los productos, explicó. Las vacunas generan tantos beneficios y ahorran otros gastos tanto más elevados en salud que no tendría sentido cobrárselas de cada beneficiado.

Con el avance de la sociedad del conocimiento crece la economía de la gratuidad, porque se establecen relaciones totalmente distintas a las derivadas de bienes materiales, apuntó.

Dowbor añadió, a modo de ejemplo, que, si uno vende un reloj, se queda sin él, pero en el caso del conocimiento uno no se priva de él al transmitirlo a otra persona, sino que “genera otras dinámicas creativas”, favoreciendo la gratuidad.

Pero hay bienes naturales, como agua, biodiversidad y las ondas magnéticas, que apropiadas por intereses privados se convierten en negocios lucrativos, advirtió.

El agua vendida en botellas cuesta 1.000 veces más que la distribuida por cañerías, además de la contaminación que la afecta por el transporte y los envases de plástico.

Hay formas de consumo colectivo que reducen los costos, observó Dowbor. Piraí, una pequeña ciudad cercana a Río de Janeiro, ofrece acceso gratis a Internet por banda ancha a todos sus habitantes, así como computadoras a profesores y estudiantes a bajísimos precios por adquirirlos en gran cantidad, mejorando la enseñanza y fomentando negocios locales, incluso exportación, ejemplificó.

“Hay que recalcular costos y ampliar la gratuidad”, indicó. El transporte público gratuito puede quizás ser ventajoso en grandes ciudades como São Paulo, donde cada habitante pierde en promedio dos horas y 43 minutos cada día en el tránsito, con costos terribles para todos, en calidad de vida y contaminación.

La desocupación también representa costos sociales tan inmensos que valdría la pena que los desempleados se dedicaran al servicio de saneamiento ambiental de las ciudades, como microdrenaje y limpieza, añadió el economista en otros ejemplos sobre los desperdicios que empobrecen a la humanidad, aunque aumenten el producto bruto interno.

Pero esa economía de la gratuidad, de futuro prometedor, tiene un “lado oscuro”, que es la invisibilidad de “tareas naturalizadas como de mujeres, destacó la socióloga uruguaya Lilian Celiberti, de la Articulación Feminista Mercosur (Mercado Común del Sur).

Los costos de la reproducción de la vida “recaen sobre las mujeres en todas las culturas”, pues son la principales responsables de la “economía del cuidado”, un tema clave de las economistas feministas, que comprende no sólo a la atención a niños, niñas, ancianos, enfermos y discapacitados”, explicó.

En la división sexual del trabajo, donde “el espacio privado le toca a las mujeres y el público a los hombres”, se estimula la “irresponsabilidad masculina”, que se refleja en no reconocer hijos fuera del matrimonio y otros “millones de ejemplos registrados en los Juzgados de Familia”.

“Una sociedad que cultiva tales seres humanos depreda la naturaleza y descuida a los mismos humanos, por eso es suicida”, advirtió.

La gratuidad de los bienes públicos, que son derechos de todos, como salud, acceso al agua, educación y otros servicios básicos, son un deber del Estado, subrayó, a su vez, la médica boliviana Nila Heredia, presidenta de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social (Alames).

Es necesario combatir la “lógica mercantil”, que hace “sentirse culpable el enfermo por no haberse cuidado suficientemente”, y en que la industria farmacéutica “fabrica enfermedades” para vender más medicamentos, afirmó.

El filósofo francés Patrick Viveret, autor del trabajo “Reconsiderar la riqueza”, también condenó el “fundamentalismo mercantil”, que condujo a la “privatización de la moneda, un bien público al servicio del intercambio”. Destacó, además, las dificultades de la economía de la gratuidad al lidiar con las “relaciones de dependencia y rivalidad”.

Un buen ejemplo de economía solidaria, que no excluye la remuneración, pero no tiene fines de lucro, fue presentado por João de Melo Neto, coordinador del Banco Palmas, de microcrédito, el primero de carácter comunitario en Brasil, fundado en 1998 en un barrio pobre de Fortaleza, capital del nororiental estado de Ceará.

Ese banco ayudó a organizar y promover la economía local de muchos barrios pobres del nordeste brasileño, con “monedas propias” para que la riqueza local circule dentro del barrio”, e inspiró otras experiencias. En la actualidad hay 52 entidades comunitarias de este tipo en todo el país.

“Economía y gratuidad” fue el tema de una de las cuatro mesas que el seminario de balance de los 10 años del FSM promueve cada día del martes al jueves en Porto Alegre. Este viernes culminará con una sesión de “sistematización” de los debates y una Asamblea de los Movimientos Sociales.

Más de 8.000 personas se inscribieron en el seminario, que hace parte del FSM Gran Porto Alegre, con numerosos encuentros en siete ciudades de la más meridional región metropolitana de Brasil, cercana a Uruguay.

En la noche del martes, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, participó en un acto del FSM, criticando la falta de ayuda mundial a Haití, cuya capital, Puerto Príncipe, fue destruida por un terremoto el 12 de este mes. Anunció que visitará ese país caribeño el 25 de febrero para llevar su solidaridad.

Lula también comentó que el Foro Económico Mundial “perdió el glamour” que tenía hasta 2003. Ese encuentro de gobiernos industrializados y empresarios, que cada año se realiza en la localidad suiza de Davos, le brindará un homenaje especial este jueves y viernes.

DOS ALUMNOS DE HARVARD

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euribor

El pasado Domingo coincidiendo con el cumpleaños de Bern Bernanke nos dejó Paul Samuelson uno de los padres de la economía moderna y escritor de la biblia de la economía “Curso de Economía Moderna” libro también conocido por todos como “El Samuelson”. Uno de sus últimos artículos lo publicó el pasado mes de Noviembre el diario El País bajo el título de Qué significa el fin de la recesión del cual destaco la siguiente cita que debería hacer reflexionar a muchos:

Ni Karl Marx ni Milton Friedman pueden cumplir la promesa de sostener estándares de vida estables y crecientes

Como comenta también El País en su obituario este centrismo le llevó a ser atacado tanto por la derecha como por la izquierda:

La izquierda consideraba que con sus reflexiones había contribuido a domar la parte más insurgente del pensamiento keynesiano, al insertarla en el análisis neoclásico: lo que acabó llamándose la “síntesis neoclásica keynesiana”, que fue apodada por Joan Robinson (una economista que mereció el Nobel) como “keynesianismo bastardo”. La derecha se cebó en él por sus ataques inmisericordes a Milton Friedman y Friedrich Hayek, los padres del neoliberalismo, a los que consideraba culpables de lo que ha ocurrido en el planeta en los últimos años.

Pero hoy no vamos a hablar de Samuelson ya que no tendríamos días suficientes para hacerlo, hoy vamos a hablar de un compañero suyo de universidad, James Tobin.

La semana pasada pudimos leer una noticia que nos decía que los líderes europeos proponen establecer una tasa mundial sobre transacciones financieras, lo que se analiza es la necesidad de crear una especie de “Tasa Tobin”, la aplicación de un impuesto cada vez que se produce una operación de cambio entre divisas, para frenar el paso de una moneda a otra y para, en palabras de Tobin, “echar arena en los engranajes demasiado bien engrasados” de los mercados monetarios y financieros internacionales. Según la propuesta inicial de Tobin (que posteriormente se quejó de que los movimientos antiglobalización abusaran de su nombre) , la tasa debía ser baja, en torno al 0,1%, para penalizar solamente las operaciones puramente especulativas de ida y vuelta a muy corto plazo entre monedas, y no a las inversiones. Mediante esta tasa podría recaudarse entorno a los 100.000 millones de dólares al año que podrían utilizarse en la lucha contra el hambre.

En principio la idea puede tener su lógica aunque este tipo de intervencionismo no es muy bienvenido entre cierto sector económico, veamos que opinaba Xavier Sala i Martí al respecto.

Para ser viable, debe ser adoptada por todos los países del mundo sin excepción. Una diferencia importante entre las mercancías y las divisas es que las primeras son físicas, por lo que el gobierno puede impedir, por ejemplo, que salgan del puerto si antes no se abonan los impuestos correspondientes. Eso contrasta con el dinero que, hoy en día, no es más que un conjunto de números almacenados en algún ordenador.

Piensen en lo que pasa, por ejemplo, cuando pagan con tarjeta de crédito: el ordenador de su banco reduce su saldo en X pesetas y el ordenador del vendedor aumenta su saldo en la misma cantidad. Ni una sola moneda o billete su mueve físicamente de lugar. De hecho, ¡todo pasa sin que ustedes sepan siquiera donde está el ordenador que guarda su cuenta! Eso hace que los capitales se puedan mover fácilmente de un ordenador a otro, con una llamada telefónica o a través de internet, desde cualquier parte del mundo. Y si los especuladores pueden comprar divisas en Sabadell pagando la tasa Tobin, o en el Atolón de la Vaca sin pagarla, ¿dónde creen que se va a realizar la operación? Mientras quede un solo paraíso fiscal en el planeta, la tasa Tobin es inviable.

Suponiendo que la tasa Tobin se pudiera implementar, ¿cuál sería el tipo impositivo? La propuesta inicial era del 0.1%, pero cada vez son más las voces que proponen el 0.5%. La codicia de los recaudadores les llevará pronto a decir que no pasa nada si se sube al 1%, y después al 10% e incluso al 50%. Cuando esto suceda, los movimientos internacionales de capitales, especulativos y productivos, se paralizarán, y eso podría ser muy peligroso.

Y finalmente ¿quién administra el dinero?

Lo que parece que está claro es que como comentaba el mismo Tobin en las finanzas mundiales “los engranajes estan demasiado bien engrasados” y los mercados más que eficientes, han demostrado ser demasiado eficientes para algunos.

Hace poco, Paul Krugman en su columna del New York Times analizaba también la necesidad de crear un impuesto dirigido exclusivamente hacia la especulación. Un impuesto lo suficientemente pequeño para que impacte en la cuenta de resultados de aquellos que se encargan de realizar actividades comerciales internacionales, pero lo suficientemente grande para aquellos que se dedican exclusivamente a especular.

Como bien termina el artículo de Krugman.

¿Podría la tasa Tobin resolver todos nuestros problemas? Por supuesto que no. Pero podría ser parte del proceso de contracción de nuestro inflado sector financiero. En esto, como en otras cuestiones, la administración de Obama necesita liberarse de su mente esclava de Wall Street.

¿Creeis que tiene sentido este tipo de tasas? ¿Lograrían crearse paraisos fiscales? ¿Y que acabaría ocurriendo con el dinero recaudado?

MUY DE ACTUALIDAD: ¿COMO GESTIONAR INTERMINABLES CARTAS A LOS REYES MAGOS?

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Abacus

Abacus cooperativa, c/ Còrsega, 269 08008 Barcelona, realiza el segundo ciclo de Diálogos acerca de... en los que la Cooperativa pretende hacer una reflexión sobre temas de actualidad con una perspectiva de futuro hacia nuevos espacios de sociedad.

El ciclo se encuentra contextualizado dentro de los valores de la educación, la cultura y la economía social, características intrínsecas en la manera de hacer de la cooperativa y con las que Abacus cooperativa se compromete con la sociedad.

El martes 15 de diciembre en el Espai Cultural Balmes, en el establecimiento Abacus cooperativa de la c/ Balmes, 163 08008 Barcelona: diálogo acerca del "Consumo responsable: los juguetes o cómo gestionar interminables cartas a los reyes"

Niños/as que no se cansan de pedir y adultos con dificultades para encontrar el límite. Prejuicios y preferencias en una sociedad abocada al consumo. Estímulos e influencias de todas partes que a menudo son contradictorios... ¿A quién hacer caso? ¿Qué criterios seguir? En este diálogo queremos abordar la necesidad de poner sentido común a la hora de escoger los juegos y juguetes, tan importantes como necesarios en la vida de nuestra infancia.

Ponentes:

Montse Peiron, directora de la revista Opcions.
Imma Marín, directora de Marinva y especialista en juego y educación.

Moderado por:
Marta Dalmases, responsable de juguetes de Abacus cooperativa.

LA HORA DE LA SOBERANÍA ALIMENTARIA

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Periódico diagonal.

Miremos la etiqueta: manzanas chilenas, espárragos peruanos, langostinos de Ecuador, tomates marroquíes, calabazas senegalesas... alimentos kilométricos que recorren la tierra de punta a punta para llegar a nuestros platos.

La idea de frutas y verduras de temporada o de productos locales ha pasado a engrosar la lista de conceptos obsoletos, como lo están haciendo muchas variedades hortícolas. De hecho, según la FAO, el 75% de las variedades genéticas de los cultivos agrícolas han desaparecido en el último siglo.

Y todo gracias a una lógica neoliberal de mercado que ha entrado de lleno en el sector de la alimentación. Una lógica de monopolios, de monocultivos que se traduce en bajos precios para los consumidores y consumidoras de los países del Norte, alimentos de mala calidad, grandes beneficios para los intermediarios y las multinacionales del sector, y hambre y miseria en los países empobrecidos donde, casualmente, están la mayoría de productores y productoras de alimentos. Una lógica que condena al movimiento campesino a la desaparición y a la pobreza.

De hecho, los últimos datos de la FAO afirman que el número de personas desnutridas ha alcanzado los 1.020 millones. Una cifra que se agrava por la crisis alimentaria de 2008, fruto de la especulación y los agrocombustibles, y la coyuntura económica global. Lo irónico es que el 70% de las personas que pasan hambre son o eran productores y productoras de alimentos.

El discurso oficial habla con alarmismo de la falta de comida, y de la necesidad de una nueva revolución verde en continentes como África (es decir, más semillas modificadas genéticamente y agrotóxicos) para aumentar la productividad. Una revolución que favorecería a las grandes corporaciones del sector, como Monsanto, que aumentaría considerablemente sus ingresos y que perjudicaría directamente a los campesinos y campesinas, haciéndoles más dependientes con la compra de semillas modificadas cada año, contaminando su tierra y su agua y arruinando sus cultivos tradicionales. Algo que ya está pasando en muchos países como Brasil o Paraguay. De hecho, mientras en 2008 el número de hambrientos se incrementaba en cien millones, Monsanto anunciaba que durante el último trimestre de ese año sus beneficios se habían duplicado gracias a la venta de pesticidas (glifosato), especialmente en América Latina, y al incremento del precio de sus semillas entre un 15 y un 20%. Semillas transgénicas destinadas a monocultivos de soja que será exportada para que Europa alimente a su ganado. Según datos del Ministerio de Medio Ambiente Rural y Marino, sólo al Estado español llegan cada año unos seis millones de toneladas de soja transgénica para dar de comer a pollos, vacas y cerdos. Una soja que en su lugar de origen deja deforestación –unos tres millones de hectáreas, lo que equivale aproximadamente al tamaño de Galicia– contaminación y miles de desplazados y desplazadas.

Ante esta situación la respuesta del movimiento campesino no se está haciendo esperar. Está plantando cara a Estados, organismos internacionales y multinacionales luchando por su soberanía alimentaria. Ésta se define como el derecho de los pueblos a decidir sus propias políticas de alimentación, producción y distribución de alimentos, de manera que se garantice el acceso a una comida sana, sostenible y adecuada. Los alimentos, por tanto, quedan fuera de las exigencias de los mercados y las multinacionales, fuera de la especulación. La Vía Campesina [ver p.18- 19], una coalición de 148 organizaciones creada en 1992, es el mayor representante a nivel internacional de esta lucha. Un momento clave para este movimiento fue el Foro Mundial sobre Soberanía Alimentaria celebrado en Mali, en 2007. Allí más de 500 representantes presentaron la declaración de Nyéléni, donde reclamaron el derecho al agua, a las semillas, a la gestión de la tierra.


Derechos negados

Unos derechos que hasta la fecha no están garantizados en ningún país. Tampoco en el Estado español, donde el movimiento campesino se enfrenta, según Isabel Álvarez, del sindicato agrario EHNE, con el problema de acceso a la tierra, “se priorizan las infraestructuras y la especulación antes que la alimentación local”. El otro gran problema, afirma Álvarez, es “la privatización de todas nuestras fuentes de vida, como el agua o las semillas”.

Pero las alternativas también se están articulando, y a través de distintos sindicatos agrarios y organismos se trabaja reclamando la soberanía alimentaria. Un ejemplo muy claro son las movilizaciones contra el cultivo de maíz transgénico en el Estado español. El sistema agroalimentario mundial tampoco beneficia a los consumidores y consumidoras, que de manera indirecta ingieren transgénicos sin saberlo (a través de la carne o la bollería industrial) y ven mermada la calidad de sus alimentos (menos sabor, más químicos, menos variedad). Para Isabel Álvarez su papel también es importante en la lucha por la soberanía alimentaria. De hecho, otra línea que se está trabajando “es la alianza con los consumidores y productores, si las personas se conciencian y son capaces de ver qué hay detrás de un plato de comida, pueden ser la gran fuerza. Modificando nuestros hábitos de consumo día a día, la situación se puede cambiar”.

CURSO: COMERCIO JUSTO Y CONSUMO RESPONSABLE

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IDEAS, en consorcio con SETEM, organiza el curso “El Comercio Justo y el Consumo Responsable como Herramienta en la Educación para el Desarrollo” en el marco del proyecto de construcción de una red estatal para la capacitación en el fomento del Comercio Justo y el Consumo Responsable, financiado por la AECID, a realizarse en Córdoba del 6-8 de noviembre de 2009.
La realización de este curso se basa en la necesidad detectada entre los/as profesionales de la comunidad educativa de conocer cómo impartir una charla o taller sobre Comercio Justo y Consumo Responsable, enlazándolos con temáticas imprescindibles, como son la influencia de los medios de comunicación, las relaciones de género, el comercio internacional, la deuda externa y las finanzas éticas.

Objetivos del curso

· Proporcionar herramientas sobre Comercio Justo y Consumo Responsable para que los/as participantes puedan actuar como educadores/as en la transformación de la realidad.
· Señalar las claves que permiten comprender las causas de la pobreza y las desiguales relaciones comerciales, de producción y de consumo, así como sus consecuencias, en el mundo globalizado en que habitamos.
· Facilitar la comprensión de las relaciones que existen entre nuestras propias vidas y las de personas de otras partes del mundo.
· Formar a un grupo de personas para que multipliquen y apliquen los conocimientos adquiridos.
· Creación una red estatal de educadores/as sobre Comercio Justo y del Consumo Responsable.
El curso consiste en una sesión de contenidos teóricos sobre las materias indicadas y dos de talleres prácticos que den espacio al intercambio de experiencias en la utilización de herramientas didácticas por parte de los diferentes colectivos y personas participantes.
Participan como ponentes personal de Hegoa, el Instituto Kairós de Brasil, SETEM, el Centro de Iniciativas para la Cooperación Batá, el Centro Alternativo de Aprendizaje Cala, la plataforma reivindicativa Quien debe a Quien, Veterinarios sin Fronteras y Fiare, Banca Ética.

OCTUBRE: EL MES DEL "COMERCIO JUSTO"

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En octubre se celebra el mes del comercio justo para dar a conocer los productos y el proceso de trabajo digno y respeto ambiental que conlleva. Se han organizado ciclos de cine y actividades de calle. Participa!

La actividad más visible de las programadas por el sello de comercio justo Fairtrade para el próximo mes de octubre será una acción de calle en cinco ciudades españolas (Madrid, Barcelona, Zaragoza, Bilbao y Palma de Mallorca), que tendrá lugar en cinco días diferentes, aún por concretar. Entre otras actividades, en Madrid se regalará café en la calle, habrá un ciclo de cine en la Casa Encendida con el título ‘Propuestas de sostenibilidad’, y se desarrollarán talleres de manualidades.
Además, cualquiera persona, ONG o empresa puede preparar sus propias actividades de apoyo al comercio sostenible con la ayuda de Fairtrade. La organización facilitará los materiales, herramientas e ideas para desarrollar las actividades que se propongan.
En ese sentido, desde la organización recuerdan que el año pasado, la primera vez que se dedicaba un mes a reivindicar el comercio justo, algunas de las actividades que se desarrollaron fueron un partido de fútbol en un instituto con balones certificados de comercio justo, o un desayuno preparado por un grupo de voluntarios y voluntarias.
Conchi Gallego, del Sello de Comercio Justo-Fairtrade, asegura que con todas estas acciones pretenden llamar la atención sobre el comercio justo de una manera muy visible, “hacer un poco de ruido” y que, de ese modo, llegue a más gente; sobre todo, a aquélla que aún no conoce lo que es. “Dedicamos un mes a dar a conocer el comercio justo porque entidades de otros países suelen tener una semana al año con actividades de este tipo. Como en España este tipo de comercio es menos conocido, decidimos dedicar un mes entero con la esperanza de ir reduciendo el tiempo en el futuro, cuando se conozca más”.
Comercio responsable y democrático
El comercio justo establece una relación más justa y democrática entre productores y consumidores. Se eliminan intermediarios y se concede un precio adecuado a los productores para que puedan vivir de su trabajo. Se valora la calidad, la producción ecológica y el respeto por el medio. El productor de café peruano Oswaldo Sandoval, que recientemente integró su cooperativa en el sello Fairtrade, asegura que el comercio justo "sube la autoestima de los productores"

ESPANICA

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Una empresa en la red

Espanica es una de las empresas que están incluidas dentro de esta red de redes que es REAS. Se trata de una tienda de comercio justo ubicada en Madrid que trabaja para la venta y distribución del café de Nicaragua, tratando de devolver el máximo excedente a los productores del país de origen.

“Con REAS estamos informados de las actividades que hacen las demás organizaciones del sector”, aseguran desde Espanica, “ayuda a conocer otras iniciativas y aplicarlas”. Hoy, detrás de esta tienda, hay una fuerte iniciativa de sensibilización con el comercio justo y la economía social que se sirve de REAS y de las nuevas tecnologías para conocer y darse a conocer en el tercer sector.


 

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