ADIÓS AL AÑO 2011

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EL BCE PONE EL AJUAR EN LA BODA DE LA UE Y LA BANCA

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Miguel Ángel Luque Mateo, en 'Diagonal web' 


En la segunda semana de diciembre el Banco Central Europeo (BCE), en coordinación con los principales bancos centrales del mundo, anunciaba nuevas “medidas no convencionales para facilitar un acceso del sector bancario europeo a la liquidez y mejorar el funcionamiento del mercado interbancario”. Además de rebajar los tipos de interés en un cuarto de punto, hasta situarlos en el 1%, las principales novedades consisten en permitir que los bancos puedan recibir préstamos del Banco Central Europeo por un período inusualmente largo de tres años, en lugar de uno, además de relajar las garantías que se les exigen para poder solicitar esos préstamos. En definitiva, se trata de aumentar aún más la barra libre de liquidez al sistema bancario, teniendo en cuenta que, por ejemplo, Dexia Bank tiene dispuestos 45.000 millones en una línea de crédito, ampliable hasta 90.000 millones y que, en esa semana, 80 bancos se presentaron en las ventanillas del BCE a pedir más de 50.000 millones de euros.

Lo paradójico de la situación es que, mientras esto ocurre, los Tesoros Públicos de los Estados de la periferia Europea se encuentran con crecientes dificultades para poder colocar las sucesivas emisiones de deuda, de forma que deben pagar, además, un interés cada vez más elevado que, en el caso de los bancos españoles está en torno al 5-6%, los bonos españoles. ¿Y quién se beneficia de esta alta rentabilidad que detrae unos ingresos públicos que se recortan de otras partidas? Ese mismo sector financiero que, a pesar de todas las dificultades, se aprovecha de un sistema que le permite ganar sobre un 4-5%, simplemente, prestando a los Estados el dinero que antes ha recibido del BCE. Así, por ejemplo, según los datos de la Autoridad Bancaria Europea, los grandes bancos españoles han elevado su cartera de deuda pública estatal en un 1,83% en los nueve primeros meses del año, al tiempo que han reducido el crédito a la Administración pública en un 12%.

ESPERANZAS RACIONALES PARA UN FUTURO MEJOR

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Gabriel Jackson, en 'El País'

Por naturaleza soy bastante optimista, pero la primera década del siglo XXI ha puesto enormemente a prueba esa tendencia natural. El secuestro en 2000 de las elecciones presidenciales estadounidenses por parte del Tribunal Supremo, supuesto garante del orden constitucional en Estados Unidos; el crimen contra la humanidad del 11 de septiembre de 2011, que cometieron unos terroristas islamistas; la invasión de Irak, amparada en ideas completamente equivocadas sobre la responsabilidad de ese país en los atentados y sobre su supuesto arsenal de "armas de destrucción masiva"; la negativa a tomar medidas de relevancia para minimizar el cambio climático o la decidida eliminación por parte de Wall Street y de los funcionarios del Gobierno federal de los necesarios controles a la especulación introducidos por el New Deal en la década de 1930, son solo algunos de los fenómenos que, por decirlo de forma suave, me han hecho dudar de las motivaciones y mecanismos mentales de nuestros dirigentes políticos.

El 15 de diciembre pasado apareció en The New York Times un artículo que me llevó a contemplar el futuro de la raza humana con un ligero optimismo. Se titulaba ¡Trabajadores-propietarios de Estados Unidos, uníos!, y su autor, Gar Alperovitz, es profesor de Economía Política en la Universidad de Maryland. No le conozco personalmente, pero hace tiempo que le admiro, por haber publicado en 1995 The decision to use the atomic bomb [La decisión de utilizar la bomba atómica] un estudio muy documentado, que no solo demostraba el peso de los deseos de venganza por el ataque contra Pearl Harbor y la necesidad de salvar vidas de estadounidenses, haciendo innecesaria una invasión terrestre de Japón, sino que también explicitaba las motivaciones y consejos de los muchos científicos, militares y políticos que estaban a favor de lanzar la bomba en una zona poco poblada para demostrar a los japoneses el increíble poder de destrucción de la nueva arma sin necesidad de acabar con la vida de decenas de miles de personas inocentes.

LA POLÍTICA MONETARIA NO FUNCIONA

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Alberto Garzón Espinosa, en 'Pijus economicus'

El Banco Central Europeo prestó el otro día 489.000 millones de euros a la banca privada europea, a un tipo de interés del 1% y con vencimiento a tres años. Esta noticia tiene dos implicaciones, una de tipo moral y otra de tipo económico. La moral es obvia: mientras las familias, pequeñas y medianas empresas y Estados enteros pasan apuros para pagar sus deudas y carecen de capacidad para pedir préstamos (y cuando lo consiguen es a tipos de interés altísimos) los bancos se ven beneficiados de una ayuda muy generosa. La implicación económica es algo más compleja. El objetivo que tiene el BCE no está claro, pues no se sabe si está buscando sanear el sistema financiero o financiar por la puerta de atrás a los Estados. En cualquiera de los casos significa que hay una transferencia de dinero público a manos privadas. Porque ese dinero que se le da a los bancos será utilizado para financiar a los Estados a tipos de interés más altos (y de la diferencia nacen sus beneficios) o para pagar deudas pendientes. Hay que recordar que el BCE no puede financiar directamente a los Estados por una cuestión estatutaria (el banco central de Alemania forzó que fuera así) y por lo tanto tiene que utilizar intermediarios (y darles negocio) para intentar financiar países.

El problema es que los datos revelan que los bancos no quieren ni prestar a los Estados ni a las familias y empresas. Se quedan el dinero guardado en los depósitos que tienen en el BCE. Es decir, el BCE les da dinero al 1% a tres años y la mayoría de ese dinero se mantiene en el BCE a la espera de que cambien las condiciones económicas. Mientras eso ocurre los bancos están “perdiendo dinero”, pero probablemente estén esperando mejores oportunidades para invertir con rentabilidad en otros espacios. De momento consideran que prestar ese dinero es arriesgado. Es decir, el BCE acaba de comprender que no tiene capacidad para gestionar la política económica. Los intermediarios (los bancos) se han plantado y han dejado al BCE sin herramientas.

LA OLIGARQUÍA FINANCIERA CONTRA LA DEMOCRACIA SOCIAL EUROPEA

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Michael Hudson, en 'Sin Permiso'

La mejor manera de entender la crisis financiera de Europa consiste en observar las distintas propuestas de soluciones. Éstas parecen el sueño de cualquier banquero, una bolsa de regalos que pocos votantes estarían dispuestos a aprobar en un referéndum democrático. Los estrategas bancarios han aprendido a no arriesgarse a someter sus planes a voto democrático, después de que los islandeses rechazaran dos veces en 2010-11 aprobar la capitulación de su gobierno a pagar al Reino Unido y a Holanda a causa de las pérdidas propiciadas por los bancos islandeses deficientemente regulados que operaban en el extranjero. A falta de tal referéndum, las manifestaciones masivas se convirtieron en la única forma que los votantes griegos encontraron para hacer constar su oposición a los 50.000 millones de euros en privatizaciones demandadas por el Banco Central Europeo (BCE) en agosto de 2011.

El problema radica en que Grecia no dispone de líquido para cancelar sus deudas y pagar los cargos por interés. El BCE exige que se vendan los activos públicos (la tierra, el agua y los sistemas de alcantarillado, los puertos y otros activos de dominio público), y también que se realicen recortes en las pensiones y en otros pagos a la población. Es comprensible que el “99% más pobre” esté furioso al ser informado de que el estrato más rico de la población es el gran responsable de los recortes de presupuesto por su ambición acumulativa (sólo en fondos atesorados en bancos suizos se han registrado 45.000 millones de euros). La sola idea de que un asalariado común tenga que financiar las pensiones para compensar las evasiones de impuestos de los ricos (y la ausencia general de impuestos a la riqueza desde el régimen de la junta de coroneles) enfurece comprensiblemente a la población. Que la “troika” del BCE, UE y FMI dicte que no importa cuánto acumulen roben o evadan los ricos, el pago ha de cubrirlo la población en conjunto, no es un posicionamiento político neutro.

CÓMO NOS ENGAÑAN CON LA CRISIS DE GRECIA

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Eduardo Garzón, en 'Saque de esquina'

Todo el mundo sabe que el gobierno de Grecia falseó sus cuentas fiscales mediante trucos contables para dar una buena imagen al exterior. Este hecho ha sido utilizado –entre otras cosas– por el stablishment económico y político para desprestigiar al país heleno y condenarlo a duras medidas de austeridad que se presentan como un merecido castigo debido a la irresponsabilidad de los dirigentes griegos. También se sostiene que los trabajadores griegos trabajan menos que el resto de los europeos, y que por eso están en esa desastrosa situación. Al mismo tiempo se les culpa de mantener un Estado del Bienestar demasiado generoso y de vivir por encima de sus posibilidades al gastar más de lo que ingresan.

El pueblo griego está sufriendo dolorosos recortes en inversión pública y derechos sociales, y la opinión que nos llega desde los altos círculos europeos es que se lo tienen merecido, principalmente por vagos, por corruptos y por disponer de un desproporcionado Estado del Bienestar.

Sin embargo, uno no puede más que irritarse al escuchar estas acusaciones si al mismo tiempo contempla los datos que reflejan la realidad griega.

Nos dicen que los griegos trabajan menos que el resto de los europeos pero los datos demuestran otra cosa: según la OCDE en 2010 los Griegos trabajaron de media 2109 horas al año, los portugueses 1714 horas y los españoles 1663, mientras que los alemanes 1419 y los holandeses 1377 horas. Además, los varones griegos se retiran de media a la edad de 61,9 años y los españoles a los 61,4, mientras que los holandeses a los 62,1. Esta última diferencia es apenas imperceptible, y sobre todo, no puede ser la causa de los problemas griegos.

EL BCE HA COMPRADO MENOS DEUDA PARA 17 PAÍSES DE LA EUROZONA QUE EL BANCO DE INGLATERRA PARA INGLATERRA

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Felipe González,  visto en 'El Plural'

Creía y creo en la autonomía, ahora más complicada, del poder político respecto de los otros poderes, que son legítimos, para representar los intereses generales. 

Y uno de los grandes problemas de Europa, y del mundo, es el 'encebamiento', no respecto del poder económico, es mentira, el poder económico real se lo está cargando el poder que de verdad 'desfeuda' a todos los demás, que es el poder financiero. El de la 'financierización' de la economía que galopa desde hace 30 años y que, mientras no se regule, no se enderece, y no empiece a recuperar su función de administrar ahorro y dar crédito, les aseguro que esta crisis seguirá dando tumbos y no tendrá solución. 

Aparte de que el Banco Central Europeo de una vez haga como el Banco de Inglaterra o como la Reserva Federal de Estados Unidos, etc. Pero que es urgente, es que no le quedan dos meses para hacerlo. Es mentira que le queden dos meses. Lo tienen que hacer, hacer como la reserva federal. El BCE ha comprado menos deuda para 17 países de la Eurozona que el Banco de Inglaterra para Inglaterra.

 

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