¿SE HAN HECHO LOS RICOS MÁS RICOS? ANÁLISIS DE ESPAÑA ENTRE 1980-2008

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Alberto Garzón Espinosa, en 'Pijus Economicus'

En Estados Unidos el movimiento de los indignados, conocido como The Occupy Wall Street, ha utilizado el lema “we are the 99%” para manifestar su visión de lo que es la sociedad moderna. Lo que ese lema expresa es que hay un sector minoritario de la población, el del 1%, que tiene el poder político y es capaz de determinar las políticas que llevan a cabo los gobiernos. Pero aún va más lejos, puesto que lo que aseguran es que esas políticas responden a unos intereses, los de ese 1%, que son antagónicos de los intereses del resto de la población, esto es, el 99%.

Esta es una versión moderna y algo difusa de algo bastante clásico: la lucha de clases. En este blog hemos hablado mucho de ello (y queda recogido de forma ordenada en este nuevo libro, cuyo objetivo central es explicar precisamente esta cuestión), señalando que para analizar adecuadamente la dinámica del sistema económico capitalista hay que atender a la posición de cada individuo en la actividad productiva, es decir, hay que asignarle una clase social. Esto no quiere decir que las clases sociales en la práctica se limiten a dos, capitalistas y trabajadores, o que debamos mantener una posición maniquea de buenos contra malos. No es una tarea sencilla. Ni siquiera significa que el control político sea mantenido completamente por el 1% y que las víctimas del proceso de la crisis seamos el 99% restante. La enseñanza principal es poner el acento en los intereses contrapuestos y por lo tanto negar el clásico recurso al “esto lo arreglamos entre todos”.

Pero todo esto sería literatura si no lo acompañáramos del rigor de los datos. Y en Estados Unidos unos investigadores de la universidad de Berkeley (Enmanuel Saez, Facundo Alvaredo, Tony Atkinson, y Thomas Piketty) comenzaron hace unos años a recoger y sistematizar datos de distribución personal de la renta. Esta distribución personal es una de las formas por las cuales puede medirse la desigualdad entre individuos y hogares en lo que se refiere a renta y riqueza. Sus trabajos se centraron en un comienzo en Estados Unidos, pero con el tiempo han logrado abrir un instituto llamado “The World Top Income Database” que incluye datos de prácticamente todos los países desarrollados. Incluido España.

EL MONOPOLIO IDEOLÓGICO DE LA DERECHA

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Cándido Marquesán Millán, en 'El Periódico de Aragón'

Que estamos inmersos en unos momentos de hegemonía ideológica según la concepción de Gramcsi, de la derecha neoliberal en Europa y en España, no es decir nada nuevo. Esa derecha domina y controla el contenido y la forma de los mensajes políticos. En cuanto al primer aspecto, ahí están ya asumidos conceptos como: control del déficit público, predominio de la privatización y sacralización del mercado frente a la ineficacia del sector público, desregulación de las relaciones laborales, inutilidad de los sindicatos, renuncia al progreso humano. En cuanto a la forma, es muy hábil en el uso de las palabras, plenamente consciente de que para controlar las mentes ajenas, una de las mejores herramientas es el lenguaje. Según Maeder, H. "Todo el que pretenda imponer su dominio, incluido el político, al hombre, ha de apoderarse de su lenguaje". Alguien señaló con muy buen criterio, "ya que no podemos cambiar el mundo, cambiemos al menos de conversación o de lenguaje".

Por ello, el capitalismo es un vocablo que ha desaparecido casi por completo, sustituido por economía de mercado. Si se habla de socialismo es casi siempre para mal: obsoleto, caduco, cuando no negador de la libertad. A los empresarios de siempre se les denomina hoy emprendedores. A los recortes brutales en servicios básicos fundamentales en educación, sanidad y asistencia social en Castilla la Mancha, su pluriempleada y muy preocupada por el paro Presidenta los llama "Plan de Garantía de los Servicios Sociales Básicos". Al copago sanitario se le llama ticket moderador. La Reforma Laboral contribuirá a la creación de empleo cuando la economía se recupere, aumentará la flexibilidad interna para evitar despidos, y actuará contra la precariedad laboral. Ir a la huelga es de antiespañoles. Todos estos mensajes edulcorados en el envoltorio acaramelado de Súmate al cambio. En los actos conmemorativos de la Constitución de Cádiz, el Presidente del Gobierno nos obsequió con estas palabras "Los constitucionalistas gaditanos nos enseñaron que en tiempos de crisis no hay que tener miedo a hacer reformas, sino que hay que tener la decisión y la valentía de hacerlas. Fue así como el espíritu reformista se alzó frente al inmovilismo y a la resignación en estas tierras andaluzas. Gracias a su decisión e iniciativa, la reforma trajo el cambio. Y hoy, como entonces, el cambio es la reforma." ¡Qué manera de tergiversar y retorcer la historia con fines espurios! ¡Qué cinismo! Quienes no nos sumamos al cambio corremos el riesgo de ser equiparables al Fernando VII que dinamitó todas las reformas de los diputados gaditanos.

HUELLAS (A propósito de huelgas)

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L’Informatiu. Gustavo Duch

Betsabé Espinal caminaba un buen trecho para llegar a la fábrica a las seis de la mañana. Emilio Restrepo, el amo, llegaba cuatro horas más tarde en un coche tirado por caballos ingleses. Betsabé, al entrar, tenía que dejar los zapatos en la puerta porque así lo exigían las normas de la Fábrica de Tejidos de Bello Antioquia en Colombia, cerca de Medellín. Iniciaba una jornada de 12 horas.

Hasta el 20 de febrero de 1920 cuando la joven campesina decidió decir y decidir. Durante 21 días las 400 mujeres de la fábrica decidieron y dijeron no trabajar más frente a las muchas injusticias en el trato laboral recibido: eran víctimas de abuso sexual en manos de los supervisores (siempre masculinos); por el mismo trabajo se les pagaba la mitad que a los hombres; se las inspeccionaba siempre al salir, consideradas sospechosas de robar pertenencias de la fábrica; y se les obligaba a andar descalzas.

Pero dejaron huella.

LOS INSPECTORES DE HACIENDA RECHAZAN 'TOTALMENTE' LA AMNISTÍA FISCAL

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Europa Press

La Organización Profesional de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE) celebra algunas de las medidas de reforma del impuesto de Sociedades, pero "rechaza totalmente" la creación de un "gravamen especial" del capital que retorne a España de un 10% y del 8% en caso de dividendos de sociedades en paraísos fiscales.

En un comunicado, los inspectores aseguran que de esta forma se crea una amnistía fiscal, ya que cualquier defraudador queda exonerado de cualquier penalización o sanción. A su parecer, esta medida es "muy injusta" y va contra el artículo 31 de la Constitución.

"Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio", señala dicho artículo.

Además, los inspectores recuerdan que el PP consideraba "impresentable, injusta y antisocial" esta medida y consideran paradójico que se suban los impuestos a los que pagan y se les perdonen a los que no cumplen. "Esta medida dificultará enormemente la lucha contra el fraude fiscal e incluso el trabajo ordinario de la Agencia Tributaria", afirman.

Además, creen que puede provocar un "derrumbe" de la conciencia fiscal de los contribuyentes honestos y de la recaudación en periodo voluntario, lo que además provocaría efectos "muy perjudiciales" en la economía española.

Sin embargo, consideran que la reforma de Sociedades es "conveniente y necesaria" para la economía y para repartir las cargas de la crisis de forma más equitativa. Afirman que las medidas son "positivas", aunque no "suficientes" para solucionar todos los problemas del impuesto, por lo que creen que en el futuro habrá que plantearse una reforma global del mismo.

LA POLÍTICA DE LA INTIMIDACIÓN PUNITIVA

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Los Presupuestos de Rajoy pretenden salvarnos a costa de condenarnos por nuestro propio bien

Enrique Gil Calvo

Este título es un homenaje a Michael Oakeshott, el filósofo conservador que rompió con lostories tras el giro neoliberal adoptado por Thatcher, pues su testamento intelectual publicado póstumamente, aunque escrito 50 años antes, se titulaba La política de la fe y la política del escepticismo. Y parafraseando su opúsculo, podríamos decir que la retórica contemporánea del poder fluctúa entre la política de la esperanza, típicamente progresista, y la política del temor, más propia del pensamiento conservador. La política de la esperanza nos ilusiona con la oferta de promesas estimulantes mientras que la del temor esgrime riesgos y amenazas por venir. Y esta ambivalencia se da en las dos orillas del espectro ideológico: la socialdemocracia ha pasado de ofrecer más y mejores derechos sociales a alarmar a los asalariados con el próximo derrumbe del Estado de bienestar, mientras que los neoliberales han dejado de tentar a las clases medias con burbujas especulativas para pasar a atemorizarlas con el miedo aldesclasamiento social.

Aquí me voy a centrar en la política del temor, de larga tradición en la retórica del poder, para sugerir que estaríamos asistiendo a un giro copernicano en su metodología argumental. Según creo advertir, hemos pasado de la vieja política xenófoba, típica del populismo sectario, a la nueva política de la intimidación, que está ocupando su lugar en la actualidad. El populismo lucha por el poder (y lo ejerce) mediante la siembra del miedo y el odio a los otros (a los extraños, al adversario), según la matriz originaria del nazismo hitleriano. De ahí que podamos definir su retórica sectaria como política de la fobia. Mientras que el conservadurismo actual, ejemplificado por la canciller Merkel, gobierna mediante lo que denominaré política del amedrentamiento, empleada para imponer la austeridad fiscal como terapia contra la crisis. Y esta otra política intimidatoria ya no se basa en infundir el miedo a los otros como presuntos culpables sino en despertar el temor a nosotros mismos. Veamos esquemáticamente sus contrapuestas estrategias políticas.

CERRADO POR HUELGA GENERAL

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¿ESTAMOS VIVIENDO UNA CRISIS O ESTO SERÁ SIEMPRE ASÍ?

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Alberto Knapp Bjerén 

Son muchas las personas que desde perspectivas muy diferentes están señalando la descomposición del capitalismo tal y como lo creíamos conocer. Una de las que más me ha interesado últimamente es la de Slavoj Zizek, pensador esloveno que se ha convertido en una estrella de los medios con su discurso caótico y desbordante. Traduzco libremente un párrafo de su libro Living in the end of times, una de sus obras mas interesantes (y de difícil lectura, sin duda):

"Nos acercamos hoy a una nueva época de tiempos interesantes. Tras décadas del Estado de Bienestar, en el que los recortes financieros estaban limitados a periodos cortos y mantenidos por la promesa de que pronto todo volvería a la normalidad, estamos entrando en un nuevo periodo en el que la crisis económica se ha hecho permanente, simplemente un modo de vida. Además, hoy la crisis ocurre en ambos extremos de la vida económica -ecología y pura especulación financiera- no en el centro del proceso productivo. Por eso es crucial evitar la simple solución de sentido común: "tenemos que librarnos de los especuladores, poner orden, y la producción real continuara de nuevo"- la lección del capitalismo es que estas especulaciones "irreales" son lo real y cotidiano; si las quitamos, la realidad productiva sufre".

La crisis se ha convertido en un modo de vida y no se arregla corrigiendo el sistema. Hay que repensarlo. Las cosas no volverán a la normalidad porque dicha normalidad no existe, porque la precariedad es ya la norma y porque la capacidad personal de cambiar la realidad se ha visto dramáticamente reducida.

Sin embargo es también una oportunidad para replantearnos cada uno nuestro papel en la sociedad de consumo, qué queremos ser, dónde queremos llegar y qué estamos dispuestos a sacrificar por ello. Es un periodo donde el esfuerzo, el estudio, la formación y los valores cobran más importancia gracias a que el consumo, necesariamente, disminuye. Porque con menos créditos se tiene un coche menos fardón y ropa sin logos de animales, pero se tiene otras cosas. ¿O no? Solo planteárselo es ya constructivo.

 

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